Sentencia Ponencias de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 15 de Diciembre de 1998

Ponente:ADÁN ARNULFO ARJONA L
Fecha de Resolución:15 de Diciembre de 1998
Emisor:Corte Suprema de Justicia (Pleno)

P. publicada en Diciembre de 1998

A2K Y LA RESPONSABILIDAD CIVIL EN LA ACTIVIDAD INFORMÁTICA

Edgardo A. Villalobos A.

Magistrado del Tribunal Superior de Trabajo

Profesor de Informática Jurídica - Universidad de Panamá y ULACIT

INTRODUCCIÓN

Debo admitir que el título de este artículo es mucho más que su contenido pero, se nos ocurrió que, con este título, el lector revisaría su contenido, aunque sea a grosso modo.

A2k (en español) o Y2k (en inglés) son las siglas que le han dado los técnicos informáticos a la llamada "crisis del 2000, "crisis del milenio" y el mal llamado "virus del milenio". Consideramos que la forma correcta de llamarlo es cambio de fecha del milenio.

Hasta hace pocos días nos encontrábamos dentro de las filas de quienes consideraban que el problema era un mero asunto técnico y que, cerca de la fecha del cambio, se crearía lo que se ha denominado el programa "bala de plata", haciendo alusión al proyectil que mata a los vampiros o del L.S., con su bala de la justicia. Los expertos consideran que este programa no se va a crear.

Así como la llamada "relación impropia" utilizada para describir una relación sexual, consentida, entre dos adultos, dio pie para que se considerara sobre la intimidad de los "hombres públicos"; la posibilidad del mal funcionamiento de los sistemas informáticos y soportes lógicos o programas, ha dado pie para que se tenga conciencia de lo extendido que está el uso de la tecnología informática en nuestras actividades diarias, sin que hubiésemos reparado en ello. De situaciones malas, paradójicamente, siempre se puede obtener algo positivo.

CUAL ES EL PROBLEMA

Para explicar lo anterior es necesario buscar el origen del problema.

Debe preguntarse el lector qué hace que un computador o sea, un conjunto de grandes cantidades de transistores, chips, circuitos integrados, alambres y otros elementos electrónicos, pueda calcular, comparar, copiar y clasificar información si este aparato, cuando está apagado, no es más que un aparato electrónico como cualquier otro.

La respuesta está en una parte de este sistema conocido como BIOS (Basic In put y Out put System) que está localizado en la memoria ROM (Read Only Memory) que es un mini programa (el más pequeño de todos) que, como consecuencia de los impulsos eléctricos prepara a la máquina para recibir los sistema operativos. Este BIOS contiene las instrucciones para establecer la fecha, dato de gran importancia para registrar la fecha y la hora en que se produce un documento.

Otra parte del sistema, de importancia en este tema, es el llamado CMOS (se pronuncia símos), también alojado en la memoria ROM, que sirve para que este reconozca la estructura operativa inicial de la máquina (SET UP). Ambos son mini programas.

El perfeccionamiento en este sentido llegó hasta que, aún después de días de estar el sistema apagado, al prenderla otra vez, la máquina registra la fecha del día. Esto se debe a una batería. A algún lector, que utiliza P., le debe haber sucedido que la batería del sistema se agota y habrá notado que el sistema no le trabaja adecuadamente. Y es que, para el sistema fecha y hora son esenciales.

En estas partes del sistema se registra la forma de grabar la fecha y hora, por ejemplo los que usan el sistema sajón de MM/dd/AA o el sistema latino de DD/MM/AA. En cuanto a la hora, se puede utilizar el ciclo natural de 24 horas o los dos ciclos de 12 horas.

Aquí se inicia el problema. Cuando en 1980 la IBM mercalizó el sistema de PC,s no consideraron que este producto alcanzaría la acogida tan exitosa que tuvo, al fin y al cabo, otras compañías habían puesto en el mercado un producto similar sin éxito. Quizás por ello es que en el BIOS sólo se consideró establecer el año con dos dígitos y al llegar al año 2000 este se nos presenta como 00 que, para el sistema es menor que 99. Otra razón que se arguye es que en la época inicial, el costo de programación era elevado e incluir dos dígitos adicionales representaba el 2% en gastos. Deben recordar que en esa época inicial la capacidad de espacio en los sistemas era mínima, comparada con la actual. En esa época un disco duro de 20MB era extraordinario, y caro, lo que hacía que los programadores fueran mesurados en la utilización de espacio.

Según los técnicos en algunos sistemas, que utilizan dos dígitos, al llegar al año 2000 la fecha se retrotrae a su año de construcción, por ejemplo 85, que sigue siendo menor que 99. En otros marca 00 pero, refiriéndose al año 1900.

Las revistas sobre informática técnica dan nombres de algunos programas, de gran popularidad y modernos, que se comportan de una u otra forma.

Resulta paradójico que, los primeros sistemas que salieron al mercado (1980-1983), no sufren de problema del milenio ya que, para esa época los sistemas no tenían RTC (Real Time Clock o Reloj de Tiempo Real) por lo que cada vez que se apagaba el sistema esta se perdía y la fecha y hora había que ponerla, manualmente, en cada encendido.

Lo anterior es en cuanto al HARDWARE. Porque en cuanto al SOFTWARE, soporte lógico en español, hay otra situación, igual de problemática, pero de distinta génesis.

Algunos programadores, ya sea por falta de visual, pereza, que el sistema no se lo permitía o por ahorro de costo utilizaron la fórmula de fecha de dos dígitos y por supuesto al llegar al 2000, o no lo reconocen o registran 00, que es menos que 99. Entrada la década del 90, algunas compañías previeron que el BIOS y el CMOS toleraran cuatro dígitos pero, algunos programadores no tomaron esto en consideración y programaron con dos dígitos.

También pudo ser que, habiendo hecho un programa con anterioridad en aquella forma, en el nuevo programa, para ahorrarse tiempo, utilizaban la primera parte de aquel programa, en los llamados códigos fuentes o códigos objetos. O sea se repetía la imprevisión, a pesar que la máquina toleraba cuatro dígitos.

Sea cual sea la razón, existe un problema que debe ser atendido porque es aquí cuando realmente se inicia el problema: los sistemas no registrarían las facturas fechadas 00 o los intereses se confundirían. Esto nos lleva al problema real, que seria administrativo, pues soluciones técnicas existen.

El problema administrativo es el mismo, pero a gran escala, al que se da cuando hay una "caída del sistema", se va el fluido eléctrico, el único operador se fue de vacaciones, o hay un daño "mecánico" en el sistema o el programa no fue confeccionado para ejecutar operaciones que no se explicaron al exponer las necesidades o se planificaron nuevas. Algunas de estas situaciones les tienen que haber sucedido. Por supuesto, en estos casos, las operaciones tuvieron que ser hecha a mano o no se hicieron y el trabajo se atrasó.

Es de suma importancia dejar anotado que el problema de cambio de fecha del 2000 no necesariamente se va a iniciar en esa fecha. Se puede dar antes. Tomemos el caso de organizaciones que tienen o hacen estrategia de mercado para el futuro o que hagan un listado de las cuentas que no se han movido, solicitándole al programa que enliste todas las cuentas que no se han movido desde hace cinco años. Como los programas trabajan por ecuaciones lógicas al solicitar al programa las cuentas o facturaciones, con más de cinco años desde la última entrada a la fecha, sean puestas en lista aparte, aquí puede pasar lo siguiente. Si la operación es hecha entre entradas de 1992 a 1998, el resultado será 92 mas 5 es 97 que es menos de 98 y esta cuenta queda enlistada. Al sumar 1996 más 5 el resultado será 01 que es menos que 98 y también será enlistada.

La lista no será real.

No queremos cansarlos con ejemplos, entremos a soluciones.

Lo primero que se debe hacer es aceptar que hay un posible problema y contratar un técnico informático idóneo o una compañía de prestigio para que le confirme sí su sistema tolera, sin dificultad, el cambio de fecha del milenio. Se inició el costo.

Y no demore en esto, pues es posible que no exista en Panamá, como se dice que no existe en los Estados Unidos, suficientes técnicos idóneos para atender a todas las compañías.

Sin el ánimo de dudar de la honorabilidad de nadie, contrate un técnico distinto al que le programó o le vendió el sistema, para que no excusen su propia imprevisión, y luego confronte la opinión del técnico con sus proveedores. Es lo mismo que consultar con variados profesionales para obtener respuestas coherentes.

Todos los que han escrito de este problema dicen que el verdadero enemigo está en los gerentes que no creen en el problema o aquellos que quizás fueron los últimos responsables de una mala adquisición o contratación programática, pues van a argumentar que no hay problema.

Existen soluciones técnicas al problema pero, el verdadero costo será el administrativo.

LA RESPONSABILIDAD CIVIL.

Consideramos que también se generara un costo en la actividad jurídica, pues no faltará quien considere, con razón o sin ella, que el proveedor o el programador debe sufragar los costos que ha producido la "imprevisión" de estos.

Colateralmente también se darán demandas de los clientes de compañías mayoristas, que suministran bienes o servicios, por una violación del contrato, al no ser adecuadamente atendidos en sus pedidos, dado que el proveedor no cumplió con su obligación de suministro a consecuencia de que sus sistemas no trabajaron adecuadamente con el cambio de fecha del milenio.

Otra responsabilidad colateral será la que surja por malas prestaciones de los servicios públicos.

Debemos hacer la salvedad que no estamos a favor ni en contra de nadie y las opiniones vertidas son solo eso y deben ser acogidas a beneficio de inventario. Tampoco consideramos que estamos aportándole municiones al diablo pues éste está rodeado de cabezas calientes que son creativos por si solos.

Vamos a dividir la primera situación; la adquisición de equipos informáticos, para una mejor explicación, en dos épocas; antes de que se tuviera visión del problema y luego de tener visión del problema.

Se preguntará el lector: ¿y en qué fecha se puede determinar que existía una visual del problema?. Muy buena pregunta.

La visual del problema

Este un hecho a probar y la figura jurídica del "hecho notorio" tendrá relevancia.

La visual del problema saltó no hace mucho, tomando en consideración lo serio de él.

Considera C.J.C.C. que, esta imprevisión de "los informáticos en pleno" justificaría que todos "... fuesen quemados por la Santa inquisición". No es para tanto D.C., no es para tanto. Otro connotado autor dice que, no puede entender como, si los informáticos son tan listos, no sepan que después de 1999 viene 2000.

En este mismo artículo, el premio nobel de literatura, le concede la paternidad del descubrimiento del efecto 2000 a P. de Jager. A su vez, este autor, en uno de sus últimos libros (1997), traspasa la paternidad a A.C.C. por lo expresado en un libro de 1990 (sic), en el cual hacía mención de una "vacuna 99" buscada por los programadores en "... los últimos años del siglo" (sic), que no resultó, causándoles problemas a sus compradores y una serie de demandas por responsabilidad.

De Jager nos brinda otra referencia, esta vez de abril de 1996, a cargo de M.C. de la IBM, en la cual enlistaba los elementos para tener en consideración para resolver el "problema del año 2000". En relación a esta compañía informática, en una separata del diario ABC de España (ABC Informática, 1 de octubre de 1997) se informa que "después de años de investigaciones y experimentos" hechos por IBM logró sustituir los elementos metálicos en el CMOS (supra) para producir el CMOS 7S. No es fácil determinar aquí a donde nos sitúa la expresión "después de años", pero no sería temerario utilizar el año de 1995 y, considerar que para esa fecha los sistemas ya estaban utilizando los cuatro dígitos.

Sin mencionar marcas, por ahora, algunas revistas especializadas mencionan que hay PC,s, fabricadas en 1997, cuyos BIOS (supra) no satisfacen los requisitos del año 2000.

Existen referencias bibliográficas que afirman que la primera compañía en notificar del problema fue la BOEING, a principios de la década de los 90, (pareciera referirse a 1995).

Razón tendrá el lector si considera que las anteriores referencias de fecha no son suficientes para determinar cuando el supuesto problema del 2000 fue un hecho notorio, ya que son publicaciones especializadas y no de la común lectura del usuario pero, si lo deben ser de los informáticos, una de las partes en el posible conflicto jurídico.

Si lo anterior no es valedero, nuestra más antigua referencia periodística data del 26 de junio de 1996 en la revista NEWSWEEK en español, de notoria circulación en Panamá. Podemos concluir, sin esfuerzo, que cuando un artículo periodístico hace una advertencia, el tema era conocido por los involucrados en esa tecnología, pues las manifestaciones noticiosas son el resultado de una serie de datos y hechos previos.

Posteriormente, una de estas revistas, en junio de 1997, publicó un extenso artículo, 6 páginas, sobre este tema con opiniones en cuanto a cuales actividades podría ser afectadas o tener consecuencias del problema del cambio de fecha del milenio.

Las defensas, sobre la imposibilidad de determinar cuándo este problema se convirtió en un "hecho notorio", no podrá traspasar la fecha del 14 de mayo de 1997 en la que, en un periódico de amplia circulación en Panamá, se publicó un artículo titulado "Llega el bug del milenio". Según nuestras referencias personales este fue el primer artículo nacional sobre el tema. Posteriormente, en los meses de junio, julio, septiembre, octubre y noviembre de 1998, se ha expuesto sobre el tema en varios periódicos nacionales.

¡Sí!, me increpa mi crítico mental, NO OLVIDES que la determinación de cuando el tema se convirtió en un hecho notorio será un asunto a determinar por el juez, por lo que más fácil sería determinar en qué fecha fue construido el BIOS, pues el programador debe conocer, de antemano, para qué sistema ha de programar.

La anterior advertencia podría llevarnos a considerar, como fecha final, el año de 1993, para unos, 1994, para otros, cuando salió al mercado el último procesador (Pentium para I., 586 para M. y ADM). En una de las publicaciones periodísticas, a que hicimos referencia, un experto informático panameño sitúa la adecuación de los sistemas en la fecha, a cuatro dígitos, en el año de 1990 pues, dice, para 1988 y 1989 ya se habían descontinuado la fabricación de viejos sistemas.

Responsabilidad de los proveedores de sistemas.

No consideramos necesario entrar en temas sobre los actos lícitos o los fundamentos de la responsabilidad civil, pues las opiniones jurídicas en estos temas son varias y extensas.

Pero, si debemos entrar en lo que se ha denominado "riesgos del desarrollo", que se define como aquellos daños que no pudieron ser previstos al tiempo en que la cosa fue puesta en circulación.

Ya explicamos porqué se dió la "imprevisión" en la década del 80. Entonces hay que preguntarse; ¿cuanto tiempo de uso tiene un sistema?. Las personas que compraron en esa década adquirieron lo que se podría denominar, ahora, "dinosaurios" y no podríamos decir que la garantía de estos se extiende mas allá de la existencia de su valor en los libros, dada las depreciaciones contables en el tiempo. Y, aún sin esto último, la garantía no puede extenderse más allá de lo que se pactó y no visualizamos garantías de más de cinco años, como existe ahora, y no en ese tiempo.

Que dicho sea de paso, sin haber sido establecido legalmente, los informáticos consideran que la vida útil de un sistema debe ser de cinco años, mas si consideramos que ese lapso, en esta tecnología, equivale a 25 años en las otras. Y esta consideración apoya en que, desde 1980 a 1995 se han producido cerca de 12 procesadores distintos (lo que equivale a un procesador cada 18 meses), cada uno de ellos con mas velocidad. En cuanto a la capacidad de almacenaje de la información (no es muy de mi agrado el término memoria, pues este es una característica humana y no de máquinas), ésta se ha multiplicado por no menos de 100. O sea que dos de las características más buscadas, velocidad y capacidad de almacenamiento, han cambiado radicalmente.

Agregamos que, después de aquella adquisición se ha puesto en el mercado versiones de ese mismo equipo y programas (en los que se emite una nueva versión cada 24 meses o menos) con mejor desenvolvimiento y desarrollo. Es más, sin lugar a dudas, aquellas versiones ni siquiera se fabrican.

Pero puede esgrimir, el usuario, otra defensa a sus intereses, el vicio de la cosa pero, ésta tiene un término de prescripción que llega hasta un año después de la entrega de la cosa (art. 1261 C), salvo otra mejor opinión (Art. 1253 C), o sea "cuando se ponga en poder y posesión del comprador" la cosa adquirida (art. 1231 C).

Tampoco estaría muy bien sentada su reclamación si el comprador era conocedor del problema o era técnico (art. 1254 CC) o fue asesorado por un técnico o un asesor informático.

Y, otra vez, salvo mejor opinión, las demandas de compradores y usuarios de bienes y servicios con adquisiciones anteriores a 1995 no parecen tener un final de su agrado lo que no excluye, de ninguna manera, la posibilidad de que se interponga la demanda, con los inconvenientes que ello trae.

Mejor posibilidad tendrían los usuarios y compradores demandantes de equipos y servicios fabricados y elaborados después de 1995. Pero habría de tenerse en consideración algunos de los elementos manifestados anteriormente con la adición de la valoración de la buena fe al momento de contratar.

La llamada buena fe, en los contratos informáticos, se traduce en el deber de información sobre las características de los bienes que se desea comprar o adquirir y, establecer una relación entre el producto a adquirir y las necesidades del cliente. (art. 1246 CC).

A su vez, el mismo deber de información, en todas las contrataciones está adquiriendo autonomía propia, así J.L. iA., en su libro EL DEBER DE INFORMACION EN LA FORMACION DE LOS CONTRATOS habla de una autonomía de la obligación de información y debe de gozar de un "... régimen y sanciones que la distinga de las demás categorías". Así es que, son dos los elementos que pesan sobre el Vendedor: la buena fe y el deber de información.

Mucha atención le han puesto los estudiosos del derecho informático a este deber, en las contrataciones informáticas, pues se ha de considerar que el usuario o comprador no tiene, por lo regular, ningún conocimiento técnico y quedan, en muchos casos, confundidos en la maraña de terminologías extrañas que, aún con diccionarios técnicos no son del todo aclaradas. (C., autor del libro La RED está motivando a la Academia de la Lengua Española el que se adopte, como parte del idioma español, algunos anglicismos sobre esta tecnología).

En cuanto a las demandas de usuarios y compradores hechas después de la fecha-frontera que establecimos, 1995, éstas podrían tener una mejor opción en el reconocimiento de su pretensión, pues el proveedor-vendedor debía conocer, para esa época, la situación que se daría con el cambio de fecha del milenio.

Lo anterior es totalmente cierto en aquellos vendedores de materiales informaticos que arman los sistemas aquí, porque en el caso de distribuidores o revendedores que obtienen el producto del fabricante, se podría dar otra alternativa, que hará más largo el proceso, y ésta sería que el vendedor-distribuidor trajera al proceso, como co-demandado, al fabricante.

D.C., en el escrito al que hicimos referencia, se preguntaba de dónde los técnicos, que advertían sobre los altos costos, habían obtenido esas cifras; de aquí, don C., de aquí.

Las posibilidades de demandas son ciertas y las razones serán tantas, como creativos son los que no están dispuestos a sufragar los costos administrativos, por ellos solos.

Así las cosas, y para no hacer más extenso este escrito entremos en las demandas colatelares. Las benditas colaterales, dirán los abogados, y con justa razón.

Las responsabilidades colaterales.

Denominamos responsabilidad civil colateral a las que se darán, no entre usuarios-compradores vs proveedores-vendedores, si no entre los que contratan o utilizan un servicio.

Entre los primeros podrán contarse aquellos que dependen de otro para la distribución de sus productos finales, por ejemplo los fabricantes de cajetas o envases y las compañías productoras, pues si las primeras no pueden cumplir con su obligación de suministrar los envases, por la imprevisión de no haber revisado si sus máquinas, con tecnología digital, hacen el cambio de fecha del milenio. Habrá un incumplimiento que causará un perjuicio a la compañía productora (en reconocimiento a un archiamigo, B.H..

Esta posibilidad tiene muchas variantes, que cubre demandas de industrial a industrial; de distribuidor a industrial; de minorista a mayorista (no olviden el código de barras en productos que se vencen mas allá del 2000) y otras, que para dar punto final a todo lo anterior, se puede dar entre los C.P.A., que tiene PC,s y programas obsoletos, y sus clientes en cuanto al procesamiento de la información contable y su posterior entrega, en forma digitalizada, a la Dirección General de Ingresos.

Pero las responsabilidades colaterales, que nos indujeron a cambiar de filas, son las que se refieren a los servicios públicos. No nos referiimos a los servicios públicos, como el que presta la Dirección del Tránsito. Por ejemplo, en algunos países de utilizan semáforos con sistema digital, que los hay, y que en Panamá se están instalando, que regulan el tráfico para evitar embotellamientos. Al estudio de esta parte de la informática los expertos le llaman domótica, término que no comprendemos; no encontramos la raíz para su denominación.

Nos referimos, sobre todo, a los servicios públicos de salud, del que fuimos advertidos por el personal Directivo de la Controlaria General de la República, de la Dirección de Informática, miembros de la Comisión Nacional para estudiar el tema que nos ocupa y que están trabajando con las uñas, por decir lo menos, pues deben hacerlo a la par con sus labores habituales y regulares.

Retomando el tema; A.C.S., en su libro "Informática para médicos" enlista no menos de 18 aparatos médicos que utilizan tecnología digital, y este es un libro de 1987, así es que debemos poner especial atención a la situación.

Antes de entrar en este tema debemos hacer una acotación. No siempre las profesiones están integradas por hombres parejos de responsabilidad, vocación y dedicación. Las críticas a esta profesión, como a las del derecho, son más el producto de una voz, que grita alto, y no siempre con razón, que son reproducidas como el eco, dando la impresión que son varias y que son acogidas por los medios de comunicación. Nuestros servicios médicos son, en la medida en que son abastecidos de material y equipo, buenos, por tanto, que no cunda el pánico.

Lo que sí se debe hacer es poner en conocimiento del paciente los riesgos que tiene tal o cual intervención médica. Después de todo, este es un derecho del paciente y una obligación del médico o de la entidad estatal, que sería, al fin tan responsable como el médico por un mal servicio.

Nuestros servicios médicos parece que no practican, lo que G.L.-Muñoz y L. en su libro DEFENSAS EN LAS NEGLIGENCIAS MÉDICAS llama "consentimiento informado" que se puede resumir en el documento, firmado por el paciente, en donde se haga constar la descripción de su mal y el procedimiento para resolverlo, en forma entendible para aquél.

Este documento debe generarse aún si los aparatos médicos no tienen problemas con el cambio de fecha del milenio. Si existe la posibilidad de que lo tenga el paciente debe ser advertido, y no existe otro medio seguro. La otra posibilidad, más previsora, es no prestar el servicio, soportando las críticas merecidas.

La otra alternativa es que se revisen, de inmediato, los aparatos médicos. (Son demasiados para postergar esta revisión).

No es de nuestra capacidad poder plantear todo lo que puede suceder y, si la tuviéramos, el escrito seria extenso, por ello finalicemos con las conclusiones.

Hemos obviado hablar de las adquisiciones privadas de bienes y servicios en años más recientes, 1997, 1998, porque las conclusiones parecen resultar obvias, pero, en cuanto a las adquisiciones de equipos y servicios por el Estado, deben ser incluídas, en las solicitudes y pliegos de cargo, varias cláusulas, entre ellas la de extensión de la responsabilidad.

Adicional a lo anterior, establecer un procedimiento más expedito para resolver las diferencias que se presenten pues estas, con el volumen de casos que se plantean, no serán atendidas con la prontitud que la importancia del problema tiene. (valga la aclaración que el problema de volumen de casos es un problema universal). Se nos ocurre un procedimiento arbitral sumario, en donde cada parte, que se sienta perjudicada, tenga oportunidad de exponer su inconformidad. Aunque este procedimiento no excluye el derecho de interponer una demanda civil o administrativa, si le brinda al Juez elementos fácticos del problema.

CONCLUSIONES.

Un viejo y sabio abogado nos dijo una vez: Cuando tu mujer te mande a tirar de un balcón, busca el lugar más bajo, porque de que te vas a tirar ..., te vas a tirar.

De que se van a dar demandas ... se van a dar. Utilice las previsiones del caso.

No demore en llamar a los técnicos para que le certifiquen o le corrijan, a tiempo, el posible problema. Después de todo, no creemos que sirva, como excepción de defensa procesal, el que argumente que, como el proveedor de servicio o vendedor no lo llamó él debe ser el único responsable de los perjuicios causados porque, si Ud. puede argumentar la figura del "hecho notorio", el proveedor-vendedor también puede hacerlo pues a sabiendas de la posibilidad del problema Ud. no tuvo la diligencia de un buen padre de familia para atenderla.

Que ambas partes olviden la estrategia de "el que primero llama más paga". No pretendan ahorrar o ganar centavos. Las ganancias o pérdidas pueden ser mucho más elevadas. Imite a las compañías que están contratando técnicos informáticos, muy idóneos por cierto, según los anuncios de prensa, para atender el problema.

Por último, haga una segunda llamada ..., a su abogado.

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