Sentencia Civil de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 1ª de lo Civil, 3 de Marzo de 2016

Ponente:Hernán A. De León Batista
Fecha de Resolución: 3 de Marzo de 2016
Emisor:Primera de lo Civil
 

VISTOS: El Licenciado J.A.C.T., en su condición de apoderado judicial de L.F.B., formalizó recurso extraordinario de casación en el fondo contra la resolución de fecha 29 de abril de 2014, proferida por el Tribunal Superior de Familia, la cual confirmó la sentencia Nº 624 fechada 8 de noviembre de 2013, dictada por el Juzgado Segundo Seccional de Familia del Segundo Circuito Judicial de Panamá, la cual negó la demanda instaurada en el proceso de divorcio que le sigue a I.A.J.A.. Ingresado a esta Superioridad, previo cumplimiento de las reglas de reparto, y superada la etapa de alegaciones de admisibilidad, se surtió el traslado a la Procuraduría General de la Nación, quien para esta etapa solicitó mediante vista Nº 43 de fecha 15 de octubre de 2014, la admisión del recurso. Lo peticionado por la representación del Ministerio Público fue acogida por esta Corporación de Justicia, en atención a que el libelo cumplía los requerimientos establecidos en la Ley, emitiendo en consecuencia la resolución de fecha 17 de diciembre de 2014. Superada esta fase y cumplida la etapa de alegaciones finales la que sólo fuera aprovechada por el demandante-opositor, correspondió a la Procuraduría General de la República emitir su opinión, que luego de un recorrido por los antecedentes, los motivos y las disposiciones legales, concluyó por medio de la Vista Nº 4 de 23 de marzo de 2015, que de acuerdo a la modalidad invocada, el Tribunal Superior de Familia efectúo correcta valoración de las pruebas que el recurrente estima fueron ignoradas, ya que a pesar de existir conflictos entre la pareja, no hubo hechos que llegasen a configurar la causal de trato cruel físico o psíquico si con el se hace imposible la paz y el sosiego doméstico, resaltando el informe de la evaluación psicológica practicada a los cónyuges, el cual concluyó lo siguiente: "la S.F. se muestra sensible. Por su parte el Sr. J. presenta cambios emocionales y rasgos depresivos". Ante tales señalamientos, considera que la pareja tiene una afectación emocional por los diversos conflictos que atraviesan, pero que ello no constituye rasgos de trato cruel o psíquico, por lo que estima que no se acredita el concepto de la infracción alegado en el recurso, razón por la cual solicita no casar la decisión recurrida. Culminada las fases correspondientes al recurso de casación, procede la S. a emitir su decisión respecto al medio de impugnación extraordinario presentado a nuestra consideración. RECURSO DE CASACIÓN Y DECISIÓN DE LA SALA El recurso de casación que nos ocupa es en el fondo, y que fue formalizado por el apoderado judicial de la demandante, la señora L.F.B., dentro del proceso de divorcio que le sigue a I.A.J., invocando entre las probatorias, la modalidad denominada " infracción de normas sustantivas de derecho en concepto de error de derecho en cuanto a la apreciación de la prueba", la cual se apoya en cuatro motivos a saber: "PRIMERO: El Tribunal Superior de Familia no le dio el valor que correspondía a la deposición de C.G.M., (fs. 93 y 95), quien a pesar de no haber presenciado maltrato físico, hace referencia a una discusión protagonizada entre los cónyuges, en la que L.F.B., le inquiría poner un alto la misma, dada la presencia de dicha testigo, quien también refiere a la frecuente conducta malhumorada del señor I.A.J. A., al punto que rechazada las atenciones que su esposa quería brindarle a su llegada a casa. No obstante lo anterior, el Tribunal Superior de Familia, resta valor probatorio a este testimonio, haciendo hincapié en que, aunque el mismo acredita la discusión protagonizada por el señor I.A.J.A., no observó ningún hecho de violencia "física" sobre L.F.B., (fs. 368), restándole trascendencia al trato cruel psíquico con el que se hacía imposible la paz y el sosiego doméstico. SEGUNDO: El Tribunal Superior de Familia no le dio el valor que correspondía a la deposición de MARIA (sic)DE LOS REYES BATISTA DE F. (sic), quien a fs. 97 refiere a un episodio en que el señor I.A.J.A. profirió improperios a su esposa LILIBETH F. (sic) BATISTA. Igualmente refiere a su personalidad dominante, al nunca tomar en cuenta para las decisiones del hogar, la opinión de su esposa. No obstante lo anterior, el Tribunal Superior de Familia, se limita a valorar este testimonio, respecto a otros episodios que no llegaron a su conocimiento por percepción directa (fs. 368-369), lo que no daba lugar a hacerlo con la deposición de manera integral, pues lo directamente percibido, conducía claramente probar el trato cruel psíquico, con el que se hacía imposible la paz y el sosiego doméstico. TERCERO: El Tribunal Superior de Familia no le dio el valor que correspondía a la deposición de YANIBETH F. (sic), quien a fs. 270 manifestó haber presenciado gritos e insultos del señor I.A.J.A. hacia su esposa L.F.B., convergiendo con la deposición de a testigo aludida en el Motivo anterior. Igualmente, refiere al comportamiento abnegado de YANIBETH F. (sic) para con su esposo, quien al principio parecía quererla y respetarla, pero que gradualmente se fue tornando en una persona grosera y volátil, quien además tomada las decisiones del hogar prescindiendo de la opinión de su esposa. No obstante lo anterior, el Tribunal Superior de Familia, se limita a valorar este testimonio, respecto a un episodio que no llegó a su conocimiento por percepción directa (fs. 369), lo que no daba lugar a hacerlo con la deposición de manera integral, pues lo directamente percibido, conducía claramente probar el trato cruel psíquico, con el que se hacía imposible la paz y el sosiego doméstico. CUARTO: El Tribunal Superior de Familia, no le dio el valor que correspondía al Informe Psicológico rendido a los cónyuges, por el Centro de Prevención y Orientación Familiar (fs. 284-285), en cuyas conclusiones señala que la relación de pareja se vio afectada por conductas de control del señor I.A.J. (sic) ACEVEDO, quien al mostrar su deseo de imponerse, unidos a sus cambios de expresión emocional, entra en conflicto con su esposa L.F.B., a quien el informe describe como segura, defensiva y con mucha sensibilidad. No obstante, la contundencia de las conclusiones a las que arriba este informe, el Tribunal Superior de Familia, lo desecha completamente, y prácticamente llega a catalogar su práctica como una actividad probatoria estéril (fs. 371-372), pues si bien, tal como se infiere del fallo que se cita en apoyo de dicha postura, dicha prueba no puede amparar por sí sola la causal invocada (maltrato psicológico), sí alcanza ese objetivo, en conjunto con el resto de las pruebas (en este caso, testimoniales), que entre otros, constituye uno de los criterios de valoración de las pruebas periciales. La correcta valoración de esta deposición debió conducir al Tribunal Superior a estimar probado el trato cruel psíquico, con el que se hacía imposible la paz y el sosiego doméstico." (fs. 381 a 383) Entre las disposiciones infringidas, citó los artículos 781, 917 y 980 del Código Judicial, así como el artículo 212, numeral 2 del Código de la Familia. En virtud del concepto alegado, la infracción de normas sustantivas por error de derecho en la apreciación de la prueba, el mismo requiere que el sentenciador Ad-quem, en este caso el Tribunal Superior de Familia, haya realizado una estimación errada de las pruebas que fueron presentadas en el expediente para su análisis, con relación a la pretensión que se ensaya. En tal sentido, la modalidad alegada está presente, cuando concurre lo siguiente: "En nuestro ordenamiento, se produce cuando el elemento probatorio se examina, se toma en cuenta, pero no se le atribuye el valor, la eficacia probatoria, que la Ley le asigna. Se desconoce una norma valorativa. El punto de referencia es el valor probatorio; valoración mas no el contenido obligacional. Si el medio probatorio se examina ya no se puede hablar de error de hecho. El error de derecho se produce 1º Cuando a un medio probatorio que se examina se le da un valor probatorio que la Ley no reconoce (v. gr.: a un solo testimonio se le da el carácter de plena prueba). 2º Cuando se le reconoce valor probatorio a un elemento que no reúne los requisitos legales, o cuando se le examina pero se le niega el valor probatorio que la Ley le asigna (v. gr.: a dos testimonios que coinciden en circunstancias de modo, tiempo y lugar, se les niega valor probatorio, porque se expresa que discrepan); 3º Cuando la Ley requiere un medio especial de prueba, -v. gr.: estado civil-, y se le reconoce valor probatorio a un documento privado; 4º Cuando se le desconoce valor a una prueba que se ha practicado con las formalidades legales. Por ejemplo: el fallo examina una copia fotostática, producido con el lleno de los de una escritura pública y expresa que, aunque venga autenticada, carece de valor probatorio, porque la copia fotostática carece de valor probatorio. Se trata de error de derecho en la apreciación de la prueba. El argumento es que la prueba fue valorada indebidamente y que por ello es susceptible de ser impugnada por error de derecho. El elemento que se destaca es la valoración".(J.F.. E.J.P., Panamá, 1985, Pág. 357-358). Al tenor de lo señalado, corresponde verificar si en efecto, en la resolución recurrida, se produjo la indebida valoración del caudal probatorio. En tal sentido, se observa que en los tres primeros motivos del recurso, el recurrente cuestiona la apreciación realizada por el Tribunal Superior de Familia, con relación a las deposiciones rendidas por C.G.M. (fs. 91 a 95), MARÍA DE LOS REYES BATISTA DE FERNÁNDEZ (fs. 95-100) y YANIBETH FERNÁNDEZ (fs. 269-272), los cuales a su criterio demuestran el trato cruel físico y psíquico que hacía imposible la paz y el sosiego en el hogar, en detrimento de su representada. En este orden, verifica esta Superioridad que el Tribunal Ad-quem realizó el examen de cada una de las deposiciones rendidas ante el tribunal de primera instancia, concluyendo que lo manifestado por las prenombradas no acreditaba la causal alegada y conforme ello, no era procedente declarar disuelto el vínculo matrimonial existente entre L.F.B. e I.A.J.B.. En ese sentido, la primera declarante, la señora C.G.M., señaló no haber observado maltrato alguno entre la pareja, a pesar de haber presenciado una discusión de la cual ignora el motivo. Agregó que al llegar a la casa de la pareja muchas veces no se hablaban, y estaban serios, lo que considera no es normal. Con relación a esta prueba, el Tribunal Superior de Familia en la resolución recurrida indicó en foja 368, que lo declarado no tiene fuerza probatoria para lograr la convicción en el juzgador con relación a la causal alegada en el proceso de divorcio. Y es que, conforme lo narrado por la testigo, no es difícil descartar la ocurrencia de maltrato físico alguno contra la señora LILIBETH FERNÁNDEZ, en virtud de no haber descrito hechos acaecidos en su presencia, lo cual no permite acreditar la causal de trato cruel físico o psíquico si con él se hace imposible la paz y el sosiego doméstico. Ante el planteamiento del Ad-quem, coincide esta Superioridad en señalar que si bien la testigo frecuentaba la residencia del matrimonio FERNÁNDEZ - JUSTAVINO, debido a sesiones de masaje que realizaba a la señora LILIBETH, la prenombrada por medio de su testimonio no acredita la existencia de hechos violentos entre ellos, ya que al ser cuestionada respecto a actos de violencia entre la pareja, indicó no haberlos presenciado, en consecuencia, sus aseveraciones no dan a lugar para acceder a la disolución del vínculo matrimonial al tenor de la causal contenida en el numeral 2 del Artículo 212 del Código de la Familia y del Menor, por tal razón, se descarta el primer motivo del recurso. En lo que respecta a las declaraciones rendidas por MARÍA DE LOS REYES BATISTA DE FERNÁNDEZ y YANIBETH FERNÁNDEZ, a quienes alude el segundo y tercer motivo, y quienes se identificaron como madre y hermana de la demandante-recurrente, respectivamente, la sentencia recurrida estimó lo siguiente en cuanto a sus testimonios: "... Resultando este testimonio, ineficaz, pues además que no percibió ningún hecho de maltrato, lo narrado por ella carece de su propia y directa percepción; ya que hace alusión a un hecho escuchado de la demandante, por lo que de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 920 del Código Judicial carece de fuerza probatoria." (fs. 368-369) Y es que, en sus testimonios, ambas indicaron la ocurrencia de un suceso ocurrido en el hogar de la pareja JUSTAVINO- FERNÁNDEZ, hechos que les refirió la casacionista, la señora L.F.B., con motivo de un golpe que mostraba en el ojo y el daño en su teléfono celular, el cual había sido estrellado contra la pared por el señor I.A.J.A.. El tenor de ambas deposiciones, esta Superioridad coincide con el pronunciamiento del Tribunal A d-quem, cuando señala que los mismos son ineficaces, debido a que constituyen testigos de referencia, ya que no han presenciado los hechos por percepción propia, siendo la recurrente quien se lo comentó. Sin embargo, y con relación al testigo de referencia, es preciso señalar lo que indica a respecto el autor C.J.P.Q., en su obra MANUAL DE DERECHO PROBATORIO, y cuyo texto dice: "Si el testigo de oídas afirma que conoce los hechos, por haberle sido narrado por una de las partes que participan en el proceso. En este caso, y atendida las circunstancias, sobre todo si aparece corroborado por otras pruebas y demás si la contraparte no tachó de sospechoso al testigo, el juez puede edificar la sentencia basado en ese testimonio o testimonios."(P.Q., J.. Manual de Derecho Probatorio, Librería Ediciones del Profesional LTDA., 2014, pág. 352) Atendiendo a lo anterior, concluye esta Corporación de Justicia que el testimonio de referencia no resulta ser una prueba ineficaz, siempre y cuando se cumplan con determinados requisitos, tales como: que provengan de alguna de las partes que contraviene en el proceso, y en asocio con las restantes pruebas existentes en el mismo, lo cual coadyuva al juzgador en su labor de resolver el conflicto puesto a su conocimiento, ya sea confirmando o descartando los hechos presentados, por tanto, sus señalamientos no deben ser desestimados, al no haber sido obtenidos por percepción propia. Así las cosas, hay que tener presente que las pruebas deben ser valoradas en su conjunto, con fundamento en el principio de la comunidad de la prueba, y atendiendo al sistema que rige en nuestro sistema procesal, la sana crítica, en el cual el sentenciador debe atender a la lógica y las máximas de la experiencia en la tarea de apreciar las pruebas. En tal sentido, se ha pronunciado el procesalista colombiano H.D.E., sobre este tema de la siguiente forma: "Para una correcta apreciación no basta tener en cuenta cada medio aisladamente, ni siquiera darle el sentido y alcance que realmente le corresponda, porque la prueba es el resultado de los múltiples elementos probatorios, reunidos en el proceso, tomados en su conjunto, como una "masa de pruebas", según la expresión de los juristas ingleses y norteamericanos. Es indispensable analizar las varias pruebas referentes a cada hecho y luego estudiar globalmente los diversos hechos, es decir, "el tejido probatorio que surge de la investigación", agrupando las que resulten favorables a una hipótesis y las que por el contrario la desfavorezcan, para luego analizarlas comparativamente, pesando su valor intrínseco y, si existe tarifa legal, su valor formal, para que la conclusión sea una verdadera síntesis de la totalidad de los medios probatorios y de los hechos que en ellos se contienen" (H.D.E., "TEORÍA GENERAL DE LA PRUEBA JUDICIAL", TOMO I, PÁGINAS 305 Y 306, Editorial A. B. C.). En atención a lo manifestado por el autor, advierte la S., previa lectura de la sentencia recurrida, que el Tribunal Superior de Familia, realizó un análisis integral de las pruebas, al realizar un examen por separado del material probatorio acopiado en el expediente, las que en conjunto no demuestran la ocurrencia de hechos relacionados con la causal dispuesta en el numeral 2 de artículo 212 del Código de la Familia y el Menor. En dicho orden de ideas, es vital tener en cuenta lo que al respecto establecen los artículos 920 y 922 del Código Judicial, con relación al testigo por referencia, los cuales para mayor claridad procederemos a transcribir su contenido: "Artículo 920: No tiene fuerza la declaración del testigo que depone sobre algún hecho oído a otros, sino cuando recae la declaración sobre hecho muy antiguo o cuando se trata de probar la fama pública. Artículo 922: No hará fe el dicho del testigo si resulta que no ha declarado de sus propias y directas percepciones, salvo los casos en que la Ley admita declaración sobre el conocimiento formado por inferencia; pero en este caso se deben expresar los fundamentos de ésta." Al tenor de las normativas que preceden, queda claro para esta Superioridad que las declaraciones rendidas por MARÍA DE LOS REYES BATISTA de FERNÁNDEZ y YANIBETH FERNÁNDEZ, no constituyen elementos de prueba contundentes para demostrar la causal de trato cruel físico y psíquico, si con el se hace imposible la paz y el sosiego doméstico en la persona de L.F.B., y conforme ello, declarar disuelto el vínculo matrimonial existente entre las partes, ya que ninguna de las declarantes afirma haber presenciado los actos descritos por la recurrente, y que éstos hayan sido ocasionados por el demandado, el señor I.A.J., a su vez que no encuadran en las excepciones que ambas disposiciones señalan para conferirle fuerza y eficacia a sus señalamientos. En tal sentido, la S. reitera el criterio vertido por el Tribunal Superior de Familia, respecto a ambos testimonios, razón por la cual dichos cargos de injuridicidad (segundo y tercero) serán descartados. Para concluir con el medio de impugnación, examinemos el cuarto y último motivo del recurso presentado, que se refiere la indebida valoración del informe psicológico rendido por el CENTRO DE PREVENCIÓN Y ORIENTACIÓN FAMILIAR (CEPOF) visible en fojas 284 y 285, y que fuese elaborado por la psicóloga I.C., cuyas conclusiones arrojaron que la relación de pareja se vio afectada por la conducta de control del señor I.A.J. (cambios de conducta y deseo de imponerse), la cual estima que no puede amparar por si sola la causal contenida en el artículo 212 numeral 2 del Código de la Familia y del Menor, pero si en asocio con el restante caudal probatorio. Contrario a lo manifestado por el letrado recurrente, esta Superioridad considera que el análisis realizado por el Tribunal Superior de Familia es acertado, toda vez que el referido documento no es concluyente para acreditar la existencia de trato cruel físico o psíquico proveniente del señor I.A.J., ya que el mismo se fundamenta en las características de personalidad de ambos cónyuges de acuerdo a sus antecedentes personales y familiares, resaltando sus diferencias, así como su relación de pareja, y experiencias matrimoniales previas, sugiriendo que ambos cónyuges reciban tratamiento terapéutico. De conformidad con lo señalado, y de acuerdo con las deposiciones rendidas, observa la S. que al realizar un examen del cúmulo de pruebas allegados al negocio, no es posible configurar la causal invocada para disolver el vínculo matrimonial, es decir, el trato cruel inferido por el cónyuge I.A.J.A.. En estos términos, no estima esta Corporación de Justicia que la causal de trato cruel físico o psíquico si con él se hace imposible la paz y el sosiego doméstico, este presente en el expediente que nos ocupa, ya que para que se configure la causal contenida en el numeral 2 del Artículo 212 del Código de la Familia, es imprescindible acreditar que el cónyuge que se estima culpable, haya ejecutado actos violentos o maltratos a su consorte, ya sean estos físicos, psicológicos o verbales, los cuales alteren la paz en el hogar que habitan. Por todo lo expuesto, esta S. de la Corte Suprema de Justicia resolverá contrario a lo sostenido por el recurrente, al no haberse configurado los cargos de injuridicidad, ni la infracción de las disposiciones del Código Judicial y del Código de la Familia y del Menor señaladas por el casacionista. En consecuencia, lo que procede es desestimar infundada la infracción de normas sustantivas de derecho por concepto de error de derecho en cuanto a la apreciación de la prueba, al no haberse configurado. En mérito de los antes expuesto, la SALA PRIMERA DE LO CIVIL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, NO CASA la resolución de fecha 29 de abril de 2014, proferida por el TRIBUNAL SUPERIOR DE FAMILIA en el proceso de divorcio promovido por L.F.B. contra I.A.J.. Sin lugar a costas por la naturaleza del proceso. N., HERNÁN A. DE LEÓN BATISTA ANGELA RUSSO DE CEDEÑO -- OYDÉN ORTEGA DURÁN SONIA F. DE CASTROVERDE (Secretaria)