Sentencia Contencioso de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 3ª de lo Contencioso Administrativo y Laboral, 3 de Diciembre de 2013

Ponente:Victor L. Benavides P.
Fecha de Resolución: 3 de Diciembre de 2013
Emisor:Tercera de lo Contencioso Administrativo y Laboral

VISTOS: El Licenciado R.S., actuando en nombre y representación del señor A.A.M., ha recurrido en casación laboral contra la Sentencia de 28 de febrero de 2011, emitida por el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial, dentro del proceso laboral Ut Supra. El fin perseguido con el presente recurso consiste en que la Sala case la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial, y en su defecto, condene al demandado SALON SABEB, S.A. a pagar, al señor M., las prestaciones laborales y derechos adquiridos como consecuencia de la relación de trabajo sostenida entre las partes, así como el pago de la indemnización por razón de la renuncia con causa justificada. I. ANTECEDENTES DEL RECURSO. Se trata de un proceso común de trabajo, interpuesto por A.M. contra S.S., S.A., a fin de que éste sea condenado a pagarle la suma de B/.13,548.74, en concepto de vacaciones, décimo tercer mes y prima de antigüedad, que incluye, además, la suma de indemnización por renuncia con causa justificada. El Juzgado Segundo de Trabajo de la Segunda Sección, en Sentencia No.29 de 23 de diciembre de 2010, declaró no probada la excepción de inexistencia de la obligación promovida por la sociedad demandada; la absolvió de los cargos impetrados en su contra por renuncia con causa justificada alegados por el trabajador demandante y, por otro lado, condenó a pagar a favor de A.A.M., la suma de B/.10,744.05 en concepto de prestaciones laborales a razón de B/.4,818.18 en concepto de vacaciones vencidas y no pagadas, B/.4,818.18 en concepto de las partidas de décimo tercer mes vencidos y no pagados, así como la suma de B/:1,107.69 en concepto de prima de antigüedad. Por su parte, el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial, en sentencia de 28 de febrero de 2011, decide revocar la Sentencia del Juez de primera instancia, toda vez que "a diferencia de lo afirmado por el Juez A quo, no encuentra que las pruebas presentadas acreditan que el demandante hubiera prestado servicios a la demandada, en condiciones de subordinación jurídica y dependencia económica, como exige la legislación laboral para reconocer la existencia de una relación jurídico laboral y como consecuencia, bajo la tutela de la ley laboral, con derecho a prestaciones de carácter laboral" (f.105). II. CARGOS DEL CASACIONISTA El casacionista afirma que la sentencia impugnada viola los artículos 66, 222, 569 y 768 del Código de Trabajo. En primer lugar, el recurrente manifiesta que la sentencia de 28 de febrero de 2011, incurre en infracción del artículo 222 del Código de Trabajo, puesto que equivoca la letra y el espíritu de la norma, cuando reconoce como circunstancia que le resta validez a la renuncia, el hecho de que en la Dirección Regional de Trabajo de Colón, no le haya puesto en la comunicación el sello frío que normalmente se estampa en la carta de renuncia, con la expresa declaración que dice "RENUNCIA CON CAUSA JUSTIFICADA, art. 223 del Código de Trabajo" Que lo que la norma afirma es que la notificación que no fuere firmada con la intervención de una autoridad administrativa de trabajo o delegada, o ratificada ante ella, no podrá ser invocada posteriormente por el empleador; es decir, que esa renuncia no podrá servir al empleador, y es a éste a quien se refiere expresamente la norma. Sostiene el casacionista, que la Resolución proferida por el Tribunal Superior de Trabajo, vulnera el artículo 66 del Código de Trabajo, cuando interpreta en sentido contrario el texto expreso del mismo, toda vez que cuando la sentencia exige que haya pruebas de la subordinación jurídica o dependencia económica del demandante al empleador, excede en mucho lo preceptuado en la norma, que solamente señala, para que se presuma la existencia de la relación de trabajo, que haya una prestación del servicio o la ejecución de una obra. En cuanto a la violación del artículo 569 del Código de Trabajo, el recurrente manifiesta que la sentencia no aplica la norma al caso examinado, ya que la norma establece el derecho del demandante a acumular varias pretensiones contra el demandado. Que la sentencia confunde como si fuese una sola la pretensión del demandante, ya que asume que las reclamaciones por vacaciones, décimo tercer mes y prima de antigüedad no pagados, fuesen los cargos de los que se acusan en la carta de renuncia, cuando la misma estaba asociada a la indemnización y a su causa específica, señalada en la carta de despido. Por último, concluye que el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial vulnera el artículo 768 del Código, cuando no aplica la norma al caso examinado, puesto que cuando afirma que los documentos presentados por el demandante, son copias que no fueron reconocidos en su contenido ni en su firma, esta ignorando el procedimiento que para la denuncia de documentos existe en la Ley, y que ésta dice que, a falta de procedimiento, el documento se tendrá por reconocido. III. OPOSICIÓN AL RECURSO Del recurso presentado se corrió traslado al demandado SALON SABEB, S.A., de acuerdo a lo preceptuado en el artículo 927 del Código de Trabajo, sin que éste haya comparecido dentro del término de ley, a exponer sus objeciones. IV. DECISIÓN DE LA SALA Una vez estudiados los argumentos estructurados por el proponente del recurso, la Sala de Casación Laboral procede a decidir la litis sometida a consideración, previo a las siguientes consideraciones. El negocio laboral dentro del cual se origina el recurso que nos ocupa, se origina en un proceso instaurado en el Juzgado Segundo de Trabajo de la Segunda, en el cual el señor A.M. solicitaba a la empresa SALON SABEB, S.A., el pago de trece mil quinientos cuarenta y ocho con setenta y cuatro centésimos (B/.13,548.74) en concepto de prestaciones laborales e indemnización por renuncia justificada. El Tribunal Superior de Trabajo al determinar la inexistencia de la relación de trabajo, estimó que "no existe constancia alguna en el expediente que durante el periodo alegado como relación de laboral, o sea de junio de 1994 a agosto de 2010, se hubiera demostrado la existencia de órdenes o instrucciones de carácter laboral, ni existe prueba ni siquiera indiciaria que revele subordinación a la demandada." (cfr. f. 105) También hace referencia a las declaraciones de los testigos presentados por la parte actora, los cuales no pueden precisar el tiempo ni el horario supuestamente trabajado por el señor M.. En virtud de lo anterior, afirma el casacionista que han sido conculcados los artículos 222, 66, 569 y 768 del Código de Trabajo. En el presente caso, como hemos visto, se debate sobre la existencia de la relación laboral entre el señor A.M. y la sociedad SALON SABEB, S.A. Dentro de ese contexto, por razones de economía procesal, se considera prudente examinar, en primer lugar, la violación del artículo 66 del Código de Trabajo, dado que el resto de las infracciones se circunscriben a la legalidad o no del mismo. Tal como se regula en el artículo 62 del Código de Trabajo, se entiende por relación de trabajo, cualquiera que sea el acto que le dé origen, la prestación de un trabajo personal en condiciones de subordinación jurídica o dependencia económica. En ese sentido, le corresponde al trabajador acreditar el contrato de trabajo o la relación de trabajo, es decir pesa sobre él la carga de la prueba, que se invierte a la empresa cuando éste ha logrado comprobar la prestación del servicio o la ejecución de la obra, teniendo que desvirtuar lo alegado por el trabajador o acreditar que esa relación o prestación del servicio no es de carácter laboral. En cuanto a la presunción establecida por la ley y que aquí se alegan como vulnerada, hay que recalcar que la misma no es un medio de prueba, y que sólo es admisible cuando el o los hechos en que se funden estén debidamente acreditados, tal como lo expresa el artículo 736 del Código de Trabajo. En este orden de ideas, el artículo 66 del Código de Trabajo señala claramente que se presume la existencia del contrato o relación de trabajo entre quien presta un servicio o ejecuta una obra y la persona que recibe aquél o éstas, presunción que se mantiene salvo prueba en contrario (Cfr. Artículo 737 del Código de Trabajo). Para que dicha presunción se aplique es necesario que se demuestre efectivamente la prestación personal del servicio en condiciones de subordinación o dependencia económica. Los conceptos de subordinación jurídica y dependencia económica se encuentran descritos en los artículos 64 y 65 del Código de trabajo, respectivamente. Se observa que el demandante alega en su libelo de demanda (Cfr. fojas 2 y 3 de expediente laboral) la existencia de una relación de trabajo con la empresa en cuestión, desde junio de 1994, renunciando justificadamente el 31 de agosto de 2010. Sin embargo, no señala cuales eran las funciones o el servicio que desempeñaba para la demandada. Es hasta el acto de audiencia en el cual, con las pruebas testimoniales, se indica que el señor M. desempeñaba las funciones de "Disk Jockey," "Dj" o el encargado de poner la música. Ahora, en las declaraciones vertidas por A.M.K., señaló "que el señor M. ha hecho otras actividades ahí, o sea, él es uno de que siempre ha decorado el Salón Sabeb" (cfr. f. 50) Asimismo, manifestó la testigo que "si el señor A. no ha entrado a sus labores desde que son las 6 de la tarde, y que si es algo por equis motivos la cantina se ha llenado desde temprano, hay un muchacho que se llama M. que trabaja ahí también que si por equis motivo lo han puesto a tocar alguna música hasta que el señor A.M. llegue, porque él no es un disk jockey" (Cfr. f 50 del exp. laboral) Por su parte, A.M. de B., enuncia, con relación a la actividad que se dedica el señor A.M., que el mismo es quien "toca los discos." Sin embargo, señala que "El día que el no tocaba, eran las mismas cantineras que tenían su aparato atrás y tocaban." (Cfr. f. 52 del expediente laboral) Ninguna de las testigos acreditan fehacientemente los servicios que prestaba el demandante. S.M.S. de R. (foja 54 del exp. laboral) cuando rinde testimonio, manifiesta con relación al demandante que tiene "20 años de conocerlo." No obstante, más adelante señala respecto al local demandado que "Es un lugar agradable, es una cantina para tomar unos tragos con mi esposo, de ahí conocí al señor M..""...comencé a ir ahí como hace 15 años, y él era el Dj de aquél entonces" Es decir, la testigo indicó que fue en el local, propiedad del demandado, en el que conoció al señor M., pero adujo que tiene 20 años de conocerlo, lo que hace sospechoso el testimonio de ésta. Lo antes expuesto coincide con lo señalado por el Tribunal Superior, de que no hay constancia alguna que durante el periodo alegado como relación de trabajo, o sea, de junio de 1994 a agosto de 2010, se hubiera demostrado la existencia de órdenes o instrucciones de carácter laboral, ni existe prueba, ni siquiera indiciaria, que revele subordinación a la demandada o a un horario de trabajo. Así las cosas, no se desprende de los elementos probatorios que el señor M., prestara servicios en condiciones de subordinación jurídica, al tenor de lo dispuesto en el artículo 64 del Código de Trabajo, porque los testigos no son coincidentes en el hecho de los servicios que prestaba el demandante, o que recibía instrucciones en lo referente a la ejecución del trabajo que desempeñaba. Además, ninguno de los testigos se refiere al horario de trabajo. Estas circunstancias no permiten que opere, en este caso, la presunción a favor del trabajador, que contempla el artículo 66 del Código de Trabajo, de la existencia de la relación de trabajo en los periodos que pudo probar la prestación del servicio. A juicio de los suscritos Magistrados, no le asiste razón al proponente del recurso, dado que son acertados jurídicamente, los argumentos planteados por el juzgador Ad-quem, pues los elementos de convicción se ajustan plenamente a las reglas de la sana crítica, que regula el artículo 732 del Código de Trabajo, esto es objetividad, sensatez y lógica razonable, a fin de otorgarle su justo valor al material probatorio. Por lo que se desestiman los cargos de infracción planteados frente al artículo 66 del Código de Trabajo. En cuanto a la violación del artículo 222 del Código de Trabajo, la Sala se abstiene de efectuar su análisis, toda vez que al no haber sido acreditada la relación de trabajo con los elementos intrínsecos que la misma requiere, son estos prestación del servicio, subordinación jurídica y dependencia económica, mal puede hablarse de una renuncia justificada por parte del demandante. Finalmente, esta Superioridad se abstiene de conocer los cargos endilgados contra los artículos 569 y 768 del Código de Trabajo, puesto que tratan de normas procedimentales, siendo reiterativos los pronunciamientos de este Tribunal en el sentido de que normas procesales no son susceptibles de ser invocadas como infringidas en un recurso de casación laboral, es decir, que el mismo no procede para corregir errores in procedendo. Frente a este escenario jurídico, se estima que los cargos son insuficientes en cuanto a la probanza de la ilegitimidad en la sentencia recurrida, por lo tanto no prosperan. Por consiguiente, la Sala Tercera de lo Laboral de la Corte Suprema, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, NO CASA la Sentencia de 28 de febrero de 2011 dictada por el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial dentro del proceso A.A.M. -vs- SALON SABEB, S.A. Notifíquese, VICTOR L. BENAVIDES P. LUIS RAMÓN FÁBREGA SÁNCHEZ -- ALEJANDRO MONCADA LUNA KATIA ROSAS (Secretaria)