Sentencia Contencioso de Corte Suprema de Justicia (Pleno), Sala 3ª de lo Contencioso Administrativo, 14 de Noviembre de 2007

Ponente:Winston Spadafora Franco
Fecha de Resolución:14 de Noviembre de 2007
Emisor:Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo

VISTOS:

La firma forense A.F. actuando en representación de G.S.H. ha presentado ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia recurso de casación Laboral contra la Sentencia de 26 de septiembre de 2007 emitida por el Tribunal Superior de Trabajo del Segundo Distrito Judicial.

I-ANTECEDENTES DEL RECURSO

A.Fundamento de la demanda laboral

El 28 de noviembre de 2005, la trabajadora G.S., demandó ante el Juzgado Segundo de Trabajo de la Tercera Sección, en turno, el pago de ciento noventa y tres mil siete balboas con cuarenta y nueve centésimos (B/.193, 007.49) en concepto de vacaciones, décimo tercer mes y prima de antigüedad.

Sustentó su pretensión, en el hecho de haber laborado para la empresa DHL Panamá, S.A., ubicada en la ciudad de D. en condiciones de subordinación jurídica y dependencia económica, a partir de julio de 1989 y devengando un salario de cinco mil balboas (B/. 5,000.00) mensuales.

Adiciona a lo expuesto, que finalizada la relación de trabajo -el 1 de noviembre de 2005, no se le cancelaron los derechos adquiridos que se originaron desde julio de 1989 hasta la fecha de su despido (fs. 1-3, 8-9).

B.Contestación a la demanda

El apoderado judicial de DHL Panamá, S.A., se opuso a las peticiones del demandante, afirmando que la relación de trabajo con la señora SAMUDIO inició en julio de 1989 y finalizó en febrero de 1991, toda vez que a partir de marzo de este año, celebró un contrato de mandato mercantil con la Agencia Carsah representada por la prenombrada.

Por razón del contrato suscrito, G.S. alquiló su propio local comercial y obtuvo el número patronal 458390033 e, incluso, cobró comisiones fluctuantes y parte del dinero que le daban los consignatarios. Al respecto, destaca que la demandante en virtud de su empresa tenía su propio personal y propios medios de recepción, clasificación de documentos y carga ligera que fuera remitida por clientes de DHL.

Por último, alega excepción de prescripción sobre la base de que han transcurrido quince (15) años desde la fecha en que terminó la relación de trabajo hasta la presentación de la demanda en la que se alega despido injustificado (fs. 46-50).

C.Fallo de Primera Instancia

Cumplidos los trámites procesales de la primera instancia, el Juzgado Cuarto de Trabajo declaró probada la excepción de inexistencia de la relación laboral presentada por la empresa demandada, y absolvió a DHL Panamá, S.A., de las reclamaciones laborales presentadas por G.S..

En lo medular, fundamentó su decisión en que las pruebas aportadas al proceso laboral, demostraban que la demandante prestó servicios para DHL Panamá, S.A., en calidad de independiente o por cuenta propia y como consecuencia del mismo cobró sumas de dineros no catalogadas como salario (fs. 1063-1073).

D.Fallo de Segunda Instancia

Al ser apelado la resolución del Juzgado Cuarto de Trabajo, por la señora G.S., el Tribunal Superior de Trabajo del Segundo Distrito Judicial, mediante Sentencia de 26 de septiembre de 2007 confirmó la decisión del a-quo luego de considerar el material probatorio aportado al proceso no acreditaba existencia de la relación laboral entre las partes en conflicto, porque la demandante en su calidad de mandataria, prestó un servicio independiente no sujeta a subordinación jurídica ni dependencia económica (fs. 1104-1112).

Así las cosas, G.S. recurre ante esta Corte de Casación Laboral, solicitando que se case la sentencia de segunda instancia. Veamos por qué.

II-FUNDAMENTOS DEL RECUSO DE CASACIÓN.

El apoderado judicial del casacionista afirma, que la señora S. era una trabajadora que sólo prestaba sus servicios para DHL Panamá, S.A., S.A., devengando ingresos de cinco mil balboas (B/. 5,000.00) mensuales. Destaca que laboró en condiciones de subordinación jurídica a favor de dicha empresa y, por tanto, debió reconocerse el pago de las prestaciones laborales demandadas.

Asegura que la labor ejercida por G.S. en forma personal, exclusiva y continua para la empresa demandada, generaba un salario del cual dependía económicamente, tal como quedó demostrado en el proceso de trabajo instaurado. Respecto a la dependencia económica, sostiene que las pruebas que constan en autos demuestran que la inclusión de la señora SAMUDIO en la planilla de la empresa Inversiones Atlánticas, S.A., sólo tenía como propósito garantizar el pago de prestaciones médicas por parte de la Caja de Seguro Social durante su período de gravidez; sin embargo, a su juicio esto no desvirtúa que la suma de dinero que recibía de DHL Panamá, S.A., fuese su única fuente de ingresos.

Continúa fundamentando la existencia de la relación de trabajo sobre la base de que la demandante prestó servicios para DHL Panamá, S.A., en condiciones de subordinación en la medida que estaba obligada a cumplir un horario de trabajo y presentarse a laborar en una oficina determinada, estándole prohibido el ejercicio de funciones a favor de cualquier otra empresa.

En virtud de lo expresado, concluye que el Tribunal Superior de Trabajo infringió los artículos 82, 238, 62 y 77 del Código de Trabajo, que establecen respectivamente, quiénes son trabajadores; cuándo los agentes de comercio, promotores de ventas y colaboradores, entre otros, se consideran o no trabajadores; cuándo existe dependencia económica; y cuándo la relación de trabajo se estima por tiempo indefinido (Fs. 1-8 del recurso).

III.OPOSICIÓN AL RECURSO DE CASACIÓN.

La firma forense M. &M., en su calidad de apoderado judicial de DHL Panamá, S.A., se opone al recurso presentado señalando que en el caso en estudio no se ha acreditado la relación de trabajo, por lo que mal puede considerarse que se tenía establecida una jornada de trabajo.

Sostiene, que la existencia de subordinación jurídica y dependencia económica no se ha probado, porque la relación laboral entre las partes en conflicto era netamente comercial, ante la suscripción de un contrato de mandato mercantil. Sobre el particular, agregó que la demandante tenía su propia empresa y pretender el cobro de prestaciones laborales por más de una década, resulta carente de fundamento debido la inexistencia de una relación de trabajo entre las partes en conflicto, la cual ha sido debidamente demostrada en el proceso laboral.

IV.CONSIDERACIONES DE LA SALA.

A fin de resolver el fondo de la controversia planteada, este Tribunal pasa a profundizar en el estudio de ciertas piezas procesales que conforman el expediente laboral. Veamos.

A través de la demanda laboral instaurada en el Juzgado Segundo de Trabajo de la Tercera Sección, el día 28 de diciembre de 2005, la señora SAMUDIO reclamó el pago de las siguientes prestaciones: vacaciones, décimo tercer mes y prima de antigüedad, supuestamente adeudadas por aproximadamente dieciséis (16) años.

En los hechos primero, tercero y cuarto de esta demanda, la trabajadora sostuvo que inició labores para la empresa DHL Panamá, S.A.,a partir de julio de 1989, desempeñando el cargo de administradora del negocio de transporte y entrega de paquetes y sobres que dicha empresa ofrece en la ciudad de D., Chiriquí. En torno al salario mensual que percibía producto de esta labor advierte, que ascendía a cinco mil balboas (B/ 5,000.00) y que desde abril de 1991 su empleadora la retiró de la planilla, pero pese a ello continuó laborando hasta el 31 de octubre de 2005.

Por su parte, la empresa demandada afirmó que era falso que la demandante hubiese mantenido una relación de trabajo con DHL Panamá, S.A., con posterioridad a la fecha en que se le excluyó de la planilla de la empresa -febrero de 1991, pues a partir del mes siguiente suscribieron un contrato de mandato mercantil con la Agencia Carsah en su calidad de negocio propio de la señora SAMUDIO.

Cuestionada la existencia de la relación de trabajo entre las partes en conflicto, porque G.S. suscribió un contrato de mandato mercantil con DHL Panamá, S.A., acotamos que la figura jurídica del agente de comercio, promotor de ventas, -entendiéndose como trabajador de una empresa o independiente de ella, es regulada por los artículos 238 y 242 del Código de Trabajo, respectivamente.

La primera de estas normas establece que los agentes de comercio, los vendedores, viajantes, impulsores, promotores de ventas, cobradores y otros similares, son trabajadores de la empresa o empresas en las que presten sus servicios, salvo que no ejecuten personalmente el trabajo o que únicamente intervengan en operaciones asiladas. La segunda, señala que quienes presten estos servicios para varias empresas o que no estén sujetos a horarios de trabajo o a registros de asistencia, no se considerarán trabajadores.

La Corte Suprema de Justicia, mediante Sentencia de 5 de septiembre de 1997, se refirió al contenido de las normas antes mencionadas, de la siguiente manera:

"...

En el caso de los corredores de seguros, agentes de comercio, vendedores, viajantes, impulsores y promotores de ventas, cobradores y trabajadores similares se observa que, en principio, el artículo 238 del Código de Trabajo los considera "trabajadores" sujetos al régimen especial que este mismo cuerpo contiene en el Capítulo V del Título VII del Libro I antes mencionado. En el caso del artículo 242, sin embargo, se plantea una situación distinta, en la que esta condición de trabajador no llega a existir si ocurre alguno de los supuestos de hecho que esta norma prevé, tal como se dijo antes. Puede afirmarse, en consecuencia, que la regulación especial que contiene esta última norma se fundamenta en condiciones excepcionales en que aquellas personas prestan sus servicios, esto es, de manera simultánea para varias empresas, o sin estar sujetas a un horario de trabajo o a un registro de asistencia, contrario de lo que ocurre con los trabajadores a los que se refiere el mencionado artículo 238 del Código de Trabajo.

La determinación de la existencia o no de la relación de trabajo en cada caso concreto, cuando exista controversia, corresponderá al juez o magistrado competente, atendiendo a las circunstancias de hecho y razones de derecho que se plantean en cada caso..."(Resalta la Sala) (Advertencia de Inconstitucionalidad: Janet Anria vs. Artículo 242 del Código de Trabajo).

Expuesto lo anterior, resulta oportuno recordar que una relación laboral puede tener orígenes contractuales o no contractuales, pero a la ley laboral le interesa el contenido de los actos y la realidad práctica por encima de lo que formalmente expresen las partes (Cfr. Código de Trabajo, publicado por el Dr. J.F.P. 12ava. Edición. Agosto 1992. P.. 186-187). En consecuencia, esta Superioridad no puede soslayar que conforme el artículo 238 del Código de Trabajo una relación de trabajo puede existir entre un agente de comercio y una empresa determinada, si la prestación personal del trabajo se hace de manera personal y no aislada, en condiciones de subordinación jurídica o dependencia económica.

En cuanto a la subordinación jurídica, cabe mencionar que algunos juristas estiman que "implica la existencia de un poder de dirección por parte del empleador al cual ha sujetarse el trabajador. Ese poder puede ser actual o potencial, lo ejerce el empleador personalmente o por medio de sus representantes y está encaminado a la prestación del servicio o la ejecución de la obra. El poder de dirección se traduce en el derecho de organización, el derecho de mando, de supervisión o vigilancia y el derecho de sanción por parte del empleador. Igualmente es el deber de obediencia por parte del trabajador..." (V.V., O.. Derecho de Trabajo. Relaciones Individuales. Editorial Varem, Panamá, 1998, Págs. 34 a 36).

En virtud de lo expresado, se colige que la subordinación jurídica es un acto de disponibilidad total en cuanto al empleo se refiere, por lo que frente a los requerimientos su empleador, la señora S. debía responder de manera inmediata. No obstante, el material probatorio aportado al proceso carece de elementos fehacientes que indiquen que la prenombrada ejecutaba sus labores siguiendo los mandatos o directrices de su empleadora, es decir, que estuviese ejerciendo su labor en condiciones de subordinación jurídica; por el contrario, prueban su calidad de empresaria independiente.

En cuanto a la dependencia económica, debemos señalar que este concepto se utiliza en forma subsidiaria para identificar la relación de trabajo y tiene cabida sólo en la medida que no sea posible comprobar la subordinación jurídica. En este sentido, O.V. nos dice que se aplica cuando "se trata de casos dudosos o ubicados en una zona gris, en lo que no se aprecia claramente la sujeción del trabajador a las órdenes o las instrucciones del empleador. A ello apunta la parte final del artículo 65, cuando señala que "en caso de duda sobre la existencia de una relación de trabajo, la prueba de la dependencia económica determina que se califique como tal la relación existente" (Ibídem. P.. 37).

Expresado lo anterior, advertimos que para que se configure la dependencia económica que enmarca una relación de trabajo se requiere que el dinero que perciba el trabajador constituya su única o principal fuente de ingreso. En torno a este segundo elemento de la relación de trabajo, el proceso in examine nos demuestra que el demandante sólo cobraba por el sistema de comisión, es decir, sin derecho a salario base; por razón de la suscripción de un contrato de mandato mercantil, carente del carácter exclusivo y derivado de la posesión de una licencia comercial tipo B que le permitía a la señora SAMUDIO ejercer a través de la Agencia Carsah actividades de servicio de fiestas y encomiendas nacionales. Por tanto, no es posible verificar que los pagos que recibía en concepto de comisión fueran su principal y única fuente de ingresos (Cfr. Fs. 582-589)

Aunado a lo anterior, es importante señalar que las pruebas incorporadas al proceso demuestran que a partir de abril de 1991 la señora SAMUDIO no estaba incluida en la planilla de la empresa y no estaba sujeta a horario de trabajo ni registro de asistencia. En estas circunstancias, la Sala coincide con el Tribunal Superior de Trabajo, cuando señala que no se logró probar la existencia de los elementos que dan cabida a la relación de trabajo y que la misma se fundamentó en un contrato de mandato mercantil.

Por tanto, no resulta aplicable al caso en estudio el artículo 238 del Código Laboral, en todo caso, sería el artículo 242 ibídem que desconoce como trabajador para todos los efectos legales, a aquellos agentes de comercio que trabajen para varias empresas, no estén sujetos a horario de trabajo o a registros de asistencia. Esto es así, porque se desvirtuó la existencia de los elementos esenciales del contrato de trabajo, denominados: subordinación jurídica y dependencia económica entre DHL Panamá, S.A., y la trabajadora G.S. sólo probó cuál era el horario de trabajo de esta empresa, más no que estuviese sometida a su cumplimiento o, incluso, a registrar su asistencia.

En virtud de lo expresado, se desestiman los cargos de violación contra los artículos 82, 238, 62 y 77 del Código de Trabajo y se concluye que la Resolución impugnada se ajusta a derecho.

Por consiguiente, la Corte Suprema, Sala Tercera de lo Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, NO CASA la Sentencia de 26 de septiembre de 2007, emitida por el Tribunal Superior de Trabajo del Segundo Distrito Judicial dentro del proceso laboral promovido por G.S.H. contra DHL Panamá, S.A. Sin costas.

NOTIFÍQUESE.

WINSTON SPADAFORA FRANCO

HIPÓLITO GILL S. -- VICTOR L. BENAVIDES P.

JANINA SMALL (Secretaria)