Sentencia Generales de Corte Suprema de Justicia (Panama), 4ª de Negocios Generales, 21 de Diciembre de 2011

PonenteWinston Spadafora Franco
Fecha de Resolución21 de Diciembre de 2011
EmisorCuarta de Negocios Generales

VISTOS:

La firma Morgan & Morgan, en representación de Petaquilla Cooper, S.A., ha interpuesto, para la consideración de esta Superioridad, Recurso de Anulación contra el Laudo Arbitral de fecha 25 de noviembre de 2009, emitido por el Tribunal Arbitral dentro del proceso interpuesto por la sociedad Sam Heavy Equipment & Solutions Corp., en contra de la empresa Petaquilla Minerals, S.A., P.C., S.A. y Minera Petaquilla, S.A. (ahora Minera Panamá, S.A.), llevado acabo en el Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá (CECAP).

Mientras tanto el licenciado J.F.M.R., en representación de la sociedad Petaquilla Minerals, S.A., ha interpuesto recurso de anulación en contra del laudo arbitral de fecha 25 de noviembre de 2009, dictado por el respectivo Tribunal Arbitral, que sustanció en el Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio, Industrias y Agriculturas de Panamá, el proceso arbitral, promovido por la sociedad Sam Heavy Equipment & Solutions Corp., en contra de las sociedades Petaquilla Minerals, S.A., Petaquilla Copper, S.A.

Estos recursos por tener la misma causa de pedir fueron acumulados mediante resolución de fecha 26 de enero de 2011, (foja 167).

ARGUMENTOS DEL RECURRENTE

El objeto de la pretensión de Petaquilla Copper, S.A., es que una vez analizados y ponderados los motivos en que se fundamenta el recurso de anulación, se dicte sentencia en la cual se anule el laudo arbitral de fecha 25 de noviembre de 2009, dictado dentro del proceso arbitral en referencia.

Expone la recurrente los motivos en que se fundamenta su recurso de anulación, en la siguiente forma:

  1. DE LA FALTA DE COMPETENCIA DEL TRIBUNAL ARBITRAL POR INEXISTENCIA DE CONVENIO ARBITRAL ESCRITO ENTRE SAM Heavy Equipment & SOLUTION CORP, Y PETAQUILLA COPPER S.A. (ARTÍCULO 17 DEL DECRETO LEY NO.5 DE 1999).

    Expone la recurrente que el Tribunal Arbitral el día 4 de agosto de 2009, no se ajustó a lo establecido en el contrato suscrito entre Sam Heavy Equipment & Solutions Corp., y Petaquilla Minerals, S.A., contrato este al que accede el laudo arbitral atacado a través del recurso de anulación que nos ocupa, además que la misma no se ajustó a lo establecido en nuestro derecho positivo tratándose de convenio arbitral.

    Que en el proceso arbitral, al que accede el laudo arbitral atacado a través del recurso de anulación que nos ocupa, ha quedado claramente demostrado la inexistencia de convenio arbitral escrito entre SAM y PETAQUILLA COPPER, S.A., con lo cual se debe dictar una sentencia que anule el laudo arbitral de fecha 25 de noviembre de 2009, por el hecho de que el Tribunal de Arbitramiento no era competente para conocer de la pretensión formulada por SAM contra PETAQUILLA COPPER, S.A.

    No consta ningún documento suscrito entre SAM y PETAQUILLA COPPER, S.A., en el cual se haga referencia a convenio arbitral alguno, ni mucho menos se haga referencia al convenio arbitral que se encuentra inmerso en el contrato suscrito entre SAM y PETAQUILLA MINERALS, S.A.

    Que Petaquilla Copper, S.A., ni ha suscrito, ni ha firmado conjuntamente con la parte demandante ningún documento conforme a lo establecido en la cláusula b punto 15.0 del contrato objeto de la presente disputa, por lo que la recurrente no es parte del referido contrato ni es parte del convenio arbitral inmerso en el mismo.

    Al respecto de la falta de competencia del Tribunal Arbitral se concluye que:

    1. Que cualquier modificación que se hubiere querido hacer respecto del contrato de SAM, debió ser hecha por escrito y firmada por todas las partes.

    2. Que Petaquilla Copper, S.A., no está vinculada al Contrato de SAM y Petaquilla Minerals, S.A., ya que ésta en ningún momento suscribió documento alguno conjuntamente con SAM que estableciera este supuesto.

    3. Que ha quedado probado en este proceso, la inexistencia de convenio arbitral escrito -ni por referencia- entre SAM y PETAQUILLA COPPER, S.A.

  2. La constitución del Tribunal de Arbitral no se ha ajustado al acuerdo celebrado entre las partes. Es decir, no se ajustó a lo acordado en el Contrato No.0701001 a suscrito entre SAM Heavy Equipment & Solutions CORP. y PETAQUILLA MINERALES, S.A.

    Que el arbitraje que nos ocupa debió ser establecido en derecho y no en equidad, pues esto claramente se infiere del contenido del ordinal E de la cláusula 15.0 del contrato, cláusula que dice que: "La validez, interpretación y ejecución de este Acuerdo será interpretado de conformidad con las leyes de la República de Panamá.".

    Que el arbitraje debió ser establecido en derecho por el Tribunal Arbitral, pues del punto E de la cláusula 15 "E. Ley Aplicable y Jurisdicción" se desprende claramente que las partes que suscribieron ese contrato querían que cualesquiera disputas sobre la validez, interpretación y cumplimiento del contrato se diera conforme a las leyes de la República de panamá, lo cual claramente indica que el arbitraje debido se establecido en derecho, más no en equidad.

    1. El desarrollo del procedimiento arbitral no se ha ajustado al acuerdo celebrado entre las partes. Es decir, no se ajustó a lo acordado en el Contrato No.0701001 A suscrito entre Sam Heavy Equipment & Solutions Corp. y Petaquilla Minerals, S.A.

      Este punto se fundamenta en las mismas consideraciones desarrolladas en el punto II anterior, las cuales se basan en el hecho de que al no haber el Tribunal Arbitral respetado la cláusula 15.0, acápite E, del Contrato No.0701001 A. y, por ende, al haber establecido que el presente arbitraje era en equidad y no derecho, se siguió un procedimiento arbitral no acordado por las partes que trajo -como consecuencia- un proceso arbitral y un laudo arbitral en equidad y no en derecho.

    2. La emisión del Laudo Arbitral no se ha ajustado al acuerdo celebrado entre las partes.

      Que el arbitraje debió ser en derecho y no en equidad, pues esto claramente se infiere del contenido del ordinal E de la cláusula 15.0 del Contrato, cláusula que dice que "La validez, interpretación y ejecución de este Acuerdo será interpretado de conformidad con las leyes de la República de Panamá.".

      Que además el laudo arbitral de fecha 25 de noviembre de 2009, no se sujetó a la controversia y pretensiones desarrolladas por las partes en sus alegaciones, ya que no resolvió uno de los puntos desarrollados por nuestra representada, tanto en el transcurso del proceso como en sus alegaciones orales y escritas, con lo cual se violó el literal e del artículo 34 del reglamento del centro de conciliación y arbitraje de Panamá, el cual señala que: "El laudo deberá contener como mínimo:...e) Una exposición sumaria de las pretensiones respectivas de cada una de las partes extraídas de sus alegaciones", en concordancia en el literal h) del artículo 34 del reglamento en referencia que señala que: "El Laudo deberá contener como mínimo: ...e) El fallo o decisión de la causa".

      Es decir, el laudo arbitral de fecha 25 de noviembre de 2009, al no resolver sobre el punto respectivo de la vigencia de contrato, punto que fue discutido tanto en el transcurso del proceso arbitral como en los alegatos orales y escritos, incurrió en el motivo de anulación que se desarrolla como: "La emisión del laudo arbitral no se ajustó al acuerdo celebrado entre las partes".

    3. De la falta de imparcialidad del arbitro F.D., como causal de impedimento y/o recusación.

      Por su parte, el licenciado J.F.M.R., en representación de la sociedad Petaquilla Minerals, S.A., solicita que la Sala Cuarta anule en todas sus partes el laudo recurrido.

      Expone la recurrente que a P.C., S.A., se le tiene como un sucesor contractual y en tal condición se le vinculó a la causa, así se concluyó en la Audiencia de Fijación de la Causa, el 4 de agosto de 2009. En consecuencia, si copper, es un sucesor contractual, no puede existir solidaridad, puesto que quien sucede en una relación contractual, asume titularidad absoluta y excluyente del titular anterior; por otra parte, mal puede existir administración contractual, cuando quien supuestamente administra no tiene vínculo alguno, con el anterior titular del contrato o con su otrora grupo económico, pues como bien lo indicase en su momento, la perito, Licenciada S.D. en su peritaje y en su intervención jurada y fue a su vez reiterado, por el D.J.D.C.M., R.F.C., el Ingeniero J.K., el Ingeniero Octavio COI y la Ingeniera M.L.C., en sus respectivas intervenciones bajo la gravedad del juramento; cuando P.C., S.A., comunica a Sam Heavy Equipment & Solutions Corp., la terminación anticipada del contrato, Petaquilla Copper, S.A., había sido adquirida por Inmet Minning Corp. y ya no formaba parte del mismo grupo económico que Petaquilla Minerals, S.A., por consiguiente frente a S., mal podía ser Petaquilla Copper, S.A. un administrador o representante de Petaquilla Minerals, S.A., máxime que Petaquilla Copper, S.A., asumió por vía de la sucesión contractual reconocida por el Tribunal Arbitral, la titularidad del contrato y su administración particular y no como una mandataria de Petaquilla Minerals, S.A.

      Que bajo el anterior razonamiento es claro que el laudo, viola de manera directa, lo dispuesto en el artículo 1024 del Código Civil panameño y con ello viola el orden público nacional. Esta norma dispone con meridiana claridad que:

      "Artículo 1024: La concurrencia de dos o más acreedores, o de dos o más deudores en una sola obligación, no implica que cada uno de aquellos tenga derecho a pedir, ni uno de estos deba prestar íntegramente las cosas objeto de la misma.

      Sólo habrá lugar a esto cuando la obligación expresamente lo determine.".

      Se violó el orden público nacional porque la decisión del Tribunal Arbitral, colisiona directamente con una norma de derecho, de aplicación general en nuestro medio y que no puede ser ignorada ni soslayada por un Tribunal Arbitral, aún dentro de un proceso arbitral en equidad, puesto que la libertad de criterio y conciencia de los árbitros, no está por encima del respeto y la observancia de la ley, por parte de todos los ciudadanos.

      OPOSICIÓN AL RECURSO

      La firma C.P.P.C.A., en representación de Sam Heavy Equipment & Solutions Corp., presentaron oportunamente sus argumentos para oponerse a lo afirmado por los recurrentes.

      Dicha oposición a los recursos de anulación presentados sostiene que en materia arbitral es común que partes no suscriptoras del contrato originario, deban concurrir al arbitraje, atendiendo a diversas circunstancias tales como, la subrogación, la sustitución por sucesión contractual, la incorporación a la relación contractual en el curso de la ejecución del contrato, etc.

      La Sala Civil ha reconocido la incorporación de tales terceros, no suscriptores del pacto arbitral originario, al arbitraje, dando con ello validez a la extensión del pacto arbitral originario y ordenando la declinación de competencia de la causa hacia el Tribunal Arbitral.

      La relación de Petaquilla Copper, S.A. en el presente caso es de naturaleza directa toda vez que no sólo fue quien ejecutó el contrato sino que le puso fin al mismo, como evidencia el Laudo que confesó su propio Gerente General, constituyéndose así, en "partes que tengan una relación determinante con el contrato".

      Que la cláusula compromisoria inserta en el contrato en cuestión no dice de manera expresa que las partes seleccionaron un arbitraje en derecho, razón por la cual la institución arbitral, es decir, el Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá interpretó que se estaba ante una ausencia de manifestación en tal sentido y consecuentemente determinó que el arbitraje sería en equidad y no en derecho.

      Tal formulación es incorrecta por dos razones: en primer lugar porque la manifestación de voluntad debe ser expresa en tal sentido, es decir, las partes deben indicar de manera clara y no implícita, que desean un arbitraje en derecho y uno en equidad; en segundo lugar, porque la selección de ley aplicable en un contrato expresa la voluntad de las partes sujetar su acuerdo de voluntad a un ordenamiento legal nacional determinado, únicamente, y en ese ordenamiento legal determinado, en este caso el panameño, cuando las partes del contrato no manifiesten su expresa voluntad de resolver sus controversias a través de un arbitraje en derecho, la ley impone el arbitraje en equidad.

      Que la parte recurrente en anulación disputó la vigencia del contrato sobre la base de que la cláusula 12.0, la cual establece un período de 365 posteriores a la "fecha de ejecución" del contrato.

      Evidentemente que en este caso el objeto de la controversia está centrado en que el contrato no se ejecutó en su totalidad por causa imputables a las demandadas.

      Si el contrato no se ejecutó porque el objeto del mismo, no se pudo completar, es imposible hablar de la "fecha de ejecución" del mismo.

      Además, se pretende anular el laudo sobre la base de que uno de los árbitros, al momento de dirigirse a un testigo director de la empresa demandante, le llamaba "Don", con lo cual, a juicio del Distinguido Recurrente, se pone en evidencia "el afecto y aprecio personal" que el árbitro tiene para con el testigo. En cuanto a esto, se indica, que el "afecto y aprecio personal" no se encuentra en ninguna de las 17 causales de recusación establecidas en el artículo 760 del Código Judicial.

      En cuanto al único cargo de anulación del recurso presentado por Petaquilla Minerals, S.A., se oponen señalando que, no estamos ante obligaciones civiles, sino ante obligaciones mercantiles, tanto por la naturaleza de la actividad comercial llevada a cabo, como por la naturaleza mercantil de los sujetos, lo que obliga a la aplicación del artículo 221 del código de comercio.

      "Artículo 221. En las obligaciones mercantiles los coobligados lo serán solidariamente salvo pacto en contrario.".

      Además, no puede constituir infracción del orden público el que, en materia comercial un tribunal arbitral en equidad determine que de una misma obligación deban responder de manera solidaria las dos empresa que se beneficiaron del demandante en las circunstancias establecidas en el laudo.

      CONSIDERACIONES DE LA SALA CUARTA

      Agotados los trámites procesales indicados para este tipo de proceso, procede la Sala Cuarta al análisis del recurso de anulación planteado por parte de la representación judicial de Petaquilla Copper, S.A., en contra del Laudo Arbitral fechado 25 de noviembre de 2009.

      Procedemos a resolver los acusaciones de anulación que se le hacen al laudo reseñado.

      En primera instancia, tenemos que la recurrente argumenta que Petaquilla Copper S.A., no fue parte en el contrato originario en el cual se encuentra inserta la cláusula arbitral.

      Al respecto considera la Sala que Petaquilla Copper, S.A., quedó sometida a las cláusulas contractuales pactadas en el contrato No.0701001 A, en base al literal J (acuerdo vinculante), de la cláusula 15.0 de dicho contrato, el cual dispone:

      "J. Acuerdo Vinculante.

      Este acuerdo será vinculante para y redundará en beneficio de los herederos, albaceas, administradores, sucesores, causahabiente y otros representantes legales de las partes del presente".

      Prueba de la vinculación se da porque SAM Heavy Equipment & Solutions Corp., demandó entre otras empresas, a Petaquilla Cooper, S.A., ante el Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá, toda vez que esta era quien hacía los pagos por los trabajos realizados por la demandante, en virtud del contrato No.0701001 A, celebrado con Petaquilla Minerals, S.A. Estos pagos pueden verificarse en diversas facturas, cheques y comprobantes de cheques, que constan en los antecedentes del proceso.

      Que P.C., S.A., fue quien mediante nota de 11 de noviembre de 2008, le informó a SAM Heavy Equipment & Solutions Corp., que terminaban las relaciones comerciales (fs. 319 de los antecedentes). De igual forma P.C., S.A., fue quien le informó a M.B., que SAM Heavy Equipment & Solutions Corp., mantiene un contrato con su empresa por el orden de los 10,000 mts, y que a la fecha (15 de julio de 2008) registraba un rendimiento de 4,376.2 mts, como parte del desarrollo de perforaciones y toma de muestras geológicas para la explotación del proyecto de cobre (fs. 2005 de los antecedentes). Al respecto se colige que la beneficiaria del contrato 0701001 A, era Petaquilla Copper, S.A., pues la cantidad de metros a perforarse es la misma establecida en el contrato en mención, es además quien decide poner fin a las relaciones comerciales con la demandante y es quien le informa a M. sobre el proyecto y los avances del mismo.

      Por su parte, las personas que ejecutaron los trabajos de perforación, así como de los que ocuparon puestos de gerencia en Petaquilla Copper, S.A., fueron enfáticos en señalar que los mismos se realizaron en los terrenos donde operaba la empresa Petaquilla Copper, S.A.

      Además, del caudal probatorio se infiere que Petaquilla Copper, S.A., era la filial de Petaquilla Copper LTD, que fue creada por Petaquilla Mineral LTD. (cuya filial en Panamá es Petaquilla Minerals, S.A.), para desarrollar el proyecto de cobre en el área de Petaquilla. En ese sentido, si bien Petaquilla Copper, S.A., le cedieron a ésta todos los derechos y obligaciones para desarrollar el proyecto de extracción de óxido de cobre, y que precisamente a SAM Heavy Equipment & Solutions Corp., se le había contratado para perforar pozos para la posterior extracción de óxido de cobre.

      Del análisis del expediente podemos concluir que Petaquilla Copper, S.A., quedó obligado a cumplir las cláusulas del contrato No.0701001 A, celebrado entre Petaquilla Minerals, S.A., y SAM Heavy Equipment & Solutions Corp.

      Al respecto del tema en sentencia de 21 de febrero de 2006, la Sala Primera de lo Civil estableció lo siguiente:

      "...

      Sobre este particular, en un suplemento especial, denominado ?El Arbitraje Comercial Internacional?, publicado en el Boletín de la Corte Interamericana de Arbitraje de la CCI (Cámara de Comercio Internacional), al desarrollar el punto de la ?Importancia de la Negociación Contractual? se aludió al hecho de que todos los grandes asuntos crean series de contratos ligados unos a otros, que suelen presentarse como conjuntos jurídicos cuyo objeto constituye un todo económico. Adicionalmente se expresó que:

      ?............ Además, tienen que considerar que, hoy en día, los contratos de inversión tienen numerosos subcontratos con socios diferentes y diseminados: empresas de ingeniería o mantenimiento, expertos y aseguradores, subcontratistas o negociantes. En la preparación de los contratos hay que examinar sobre todo el carácter multiparte de los procedimientos, o sea estudiar la estrecha relación entre los contratos, con las diferentes partes que pueden existir según la categoría del negocio. Estos se presentarán a menudo como conjuntos jurídicos cuyo objeto constituye un todo económico. Si las cláusulas no han sido armonizadas en la negociación, se corre el riesgo de enfrentarse con una contradicción entre los sistemas de arbitraje y una nueva complicación que evidentemente favorecerá poco la solución de los eventuales problemas.?

      (?El Arbitraje Comercial Internacional?- Suplemento Especial del Boletín de la Corte Internacional de Arbitraje de la CCI., p.9, publicado por la Cámara de Comercio Internacional, abril 1995)

      Como se tiene dicho, por el hecho que los tres demandantes constituyen la parte embarcadora dentro del Contrato de Servicios, también les es aplicable su cláusula 16 denominada ?Disputas?, que establece: ?En caso de surgir alguna disputa en virtud o con relación a este Contrato (arising under or relating to this Contract) , tanto el Embarcador como MAERSK SEALAND, acuerdan someter el asunto en disputa a arbitraje en la ciudad de Nueva York o en cualquier otra ubicación que las partes puedan acordar. ...? (Cfr. Tomo V, p.2148 -traducción oficial) (énfasis y subrayado es de la Sala).

      Como se puede apreciar nos encontramos ante una de las llamadas cláusulas ccompromisorias modelo para arbitraje comercial internacional, las cuales pueden referirse a desavenencias ?que surjan de o se relacionen con? el contrato (?arising out of or related to the contract?), a controversias que ?se produzcan bajo? el contrato (?arising under? the contract), desavenencias ?relacionadas directa y/o indirectamente con la ejecución? del contrato (related directly and/or indirectly to the performance of the contract), etc.

      Sobre la redacción de tales cláusulas se ha sostenido que, aun cuando sus términos parecen referirse a una misma situación, la doctrina y jurisprudencia, sobre todo en los países de derecho anglosajón, distinguen entre una cláusula de arbitraje ?restringida o estricta?(narrow) y una cláusula de arbitraje ?amplia? (broad), siendo ésta última, la que comprende una amplia gama de cuestiones sometidas a arbitraje, pues incluye todas las desavenencias entre las partes que tengan una relación determinante (?significative relationship?) con el contrato, independientemente de la denominación que se dé a la controversia.

      Para efecto del caso que nos ocupa, no cabe duda que las partes, en su momento, incluyeron en el contrato una cláusula compromisoria amplia, por lo que mal podría ahora esta Sala restringir su campo de aplicación, bajo el supuesto que sólo tiene que ver con una determinada categoría de negocio.

      ...".

      Con razón a esto, el Tribunal Arbitral señaló, que: "Con independencia de las modalidades que hoy la legislación reconoce como demostrativas de la existencia de un convenio arbitral, hay casos los que tanto doctrinaria como jurisprudencialmente, se admite que sujetos que no han sido parte stricto sensu del acuerdo arbitral, sean obligados a participar en el proceso arbitral. Es decir casos en los que se produce la extensión de la cláusula arbitral a no signatarios de esta última. En consecuencia, extender en convenio arbitral a no signatarios vinculados a la actividad comercial celebrante del contrato, que participaron activa y de manera preponderante, en la negociación, celebración, ejecución o terminación del contrato que comprende el convenio arbitral o al que el convenio esté relacionado, o a quienes pretendan derivar derechos o beneficios de aquel, se ajusta a la verdadera intención de las partes por lo que mas se podría, respetando el principio de buena fe, asumir un criterio restrictivo que incluso, en algunos casos, podría implicar además la consumación de un abuso de derecho.".

      En cuanto al cargo referido a que el laudo Arbitral debe ser anulado porque el tribunal no se constituyó de conformidad a lo acordado por las partes, debemos indicar que la cláusula compromisoria inserta en el contrato no dice de manera expresa que las partes seleccionaron un arbitraje en derecho, por lo cual el arbitraje debía darse en equidad, tal como se dio, en virtud de lo establecido en el artículo 3 del Decreto Ley 5 de 1999.

      "Artículo 3. El arbitraje será de derecho o en equidad. Será de derecho cuando el poder conferido por las partes a los árbitros sea para resolver la cuestión conforme a las reglas de Derecho. Será en equidad si los árbitros hubieren de resolver conforme a su leal saber y entender, sin sujeción a las reglas de Derecho. Las partes podrán determinar en el convenio, o con posterioridad. Si no fuera así, la clase de arbitraje será la que resulte del reglamento aplicable y, en su defecto, se entenderá que el arbitraje es de equidad.".

      Por ende, al no existir en el convenio ni en otro acuerdo declaración en el sentido de someterse a arbitraje en derecho, el arbitraje debía ser en equidad, tal como se dio.

      En lo referente a que el laudo no se ajustó al acuerdo celebrado entre las partes, debemos indicar que las demandadas dieron por terminado el contrato mediante una carta de fecha 11 de noviembre de 2008, suscrita por el gerente general de Petaquilla Copper, S.A., quedando también claro que mediante el procedimiento arbitral se probó que de los diez mil metros de perforación (10,000mts) sólo se perforaron cuatro mil novecientos sesenta y seis (4,966mts), por lo que hicieron falta por perforar cinco mil treinta y cuatro metros (5,034mts), lo que evidencia que el contrato no se ejecutó sino que, al contrario, se incumplió al impedirse su ejecución, por lo cual carece de fundamento este argumento.

      Igualmente carece de fundamento el argumentos sobre la falta de imparcialidad de uno de los árbitros, ya que la conducta que señala la recurrente no se encuentra contenida en ninguna de las causales que establece el artículo 760 del código judicial.

      En cuanto a la única causal invocada por Petaquilla Minerals, S.A., en su recurso de anulación, referente a que el laudo arbitral es contrario al orden público, debido a la condena solidaria en perjuicio de Petaquilla Minerals S.A., cuando a su juicio, la titularidad del contrato había sido "asumida por Petaquilla Copper S.A.", lo que a su juicio implicaba la infracción del artículo 1024 del Código Civil, en el cual se establece que la solidaridad sólo se debe producir "cuando la obligación expresamente así lo determine.".

      En el Vocabulario Jurídico de H.C., se define el Orden Público, como: ?conjunto de instituciones y reglas destinadas en un país al buen funcionamiento y moralidad de las relaciones entre particulares, y cuya aplicación en las convenciones no puede ser en principio excluida por los contratantes?. De lo anterior se concluye que el orden público comprende las normas y principios que defiende los intereses de los particulares y que garantiza la convivencia en sociedad, busca la seguridad social y colectiva, donde se destacan los principios de justicia y moral que deben regir en todo Estado; además de concebirse como los principios fundamentales estipulados en nuestra constitución.

      En torno a lo expuesto, concluimos que las violaciones al orden público que señalan los recurrentes, no constituyen tales, pues no se ajustan a lo que el orden público comprende.

      Con vista en el análisis que antecede, esta Colegiatura concluye que los recurrentes no han probado ninguna de las causales de anulación que le imputan al laudo arbitral dictado el 25 de noviembre de 2009, por lo que debe negarse la pretensión contenida en sus recursos.

      En consecuencia, la SALA DE NEGOCIOS GENERALES, DE LA CORTE SUPREMA, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, resuelve los siguiente:

PRIMERO

NIEGA el Recurso de Anulación interpuesto por PETAQUILLA COPPER, S.A., en contra del Laudo Arbitral de fecha 25 de noviembre de 2009, emitido por el Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá. Se le condena en costas al recurrente por la suma de quinientos balboas B/.500.00.

SEGUNDO

NIEGA el Recurso de Anulación interpuesto por PETAQUILLA MINERALS, S.A., en contra del Laudo Arbitral de fecha 25 de noviembre de 2009, emitido por el Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá. Se le condena en costas al recurrente por la suma de quinientos balboas B/.500.00.

N.,

WINSTON SPADAFORA FRANCO

ALBERTO CIGARRUISTA CORTEZ -- ANÍBAL SALAS CÉSPEDES

CARLOS H. CUESTAS (Secretario)

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