La investigación jurídica en la formación de los abogados y la relación de la psicología con la práctica profesional del derecho administrativo

Autor:Dra. Kathia Lee Duque
Páginas:18-26
 
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“Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre.

El hombre no es más que lo que la educación hace de él”. Immanuel Kant

Los valores inculcados a los niños y la metodología de enseñanza-aprendizaje predominante en la educación de Latinoamérica, en donde prevalecen las formas memorísticas, librescas y verbalistas, constituyen un verdadero reto a superar. Se han identificado tres tipos de problemas que afectan al conjunto de la educación de nuestros países, y son los de orden administrativo, financiero y pedagógico2, problemas que a su vez deterioran el sistema educativo en general. Por otro lado, aspectos, como la resistencia de los educadores en aceptar los cambios curriculares, caso de Panamá, son una muestra fehaciente del problema educativo en los tres órdenes mencionados.

A pesar de estas dificultades, existe cierto convencimiento de la necesidad de superar los límites del modelo tradicional de enseñanza-aprendizaje, que inicia en las escuelas y sigue en las universidades, donde el neoliberalismo (conforme a usos actuales del término), carente de toda fundamentación humanista, aferrado a un pragmatismo extremo, predica la necesidad de formar a los futuros profesionales, desde las lógicas del interés particular y el lucro, en donde este neoliberalismo se basa en la creencia de que la intervención gubernamental es ineficiente y la de los mercados no; donde el intercambio de bienes y servicios, se cree, satisfará los requerimientos de los individuos con mucha mayor eficacia que el gobierno.

La educación actual se caracteriza por una nemotecnia3sin crítica y cíclica por parte de estudiantes irreflexivos, no obstante, se han realizado perentorios esfuerzos por implementar nuevas técnicas de enseñanza-aprendizaje que motiven en los educandos el espíritu de investigación y permitan desarrollar sus facultades analíticas. El método de investigación debe convertirse en un objetivo de la enseñanza.

Esta problemática trasciende la estructura educativa básica y continúa a niveles de educación superior, observándose aspectos como: el precario sistema de admisión de estudiantes, el bajo nivel

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de educación de los estudiantes que ingresan a los programas, por ejemplo, en los de Derecho, resultado de las desigualdades de calidad en la educación básica; la falta de fundamentación pedagógica de los docentes y la carencia de procesos de capacitación y formación pedagógico-didáctica especializada, son situaciones que afectan a la educación y las Facultades que forman a los abogados no escapan de este escenario.

El Derecho es un elemento influyente de la cultura de toda sociedad y sigue su desarrollo, por lo que responde a las características de un momento de la historia y evoluciona paralelamente a otras manifestaciones de la misma. Es el fruto de los factores que inciden en su formación como los conflictos, los cambios políticos, los accidentes, las relaciones de fuerza, entre otros. La investigación es una función de relevancia en la interacción entre la sociedad, los centros de enseñanza y la creación del Derecho.

La formación del abogado del siglo actual demanda una mejor disposición hacia el conocimiento de la ciencia jurídica y de otras ramas, como la psicología; sin embargo, es primordial formarse en el camino de la investigación: quien no investiga, no crea, quien no crea no vive el presente4. Es necesario modificar la ruta de la sociedad en el conocimiento, va avanzando de una situación de crisis al desastre, esto se refleja directamente en la formación de estudiantes, entre lo que encontramos a los futuros abogados y se observa a través del prisma de la crisis que sufre la educación en general.

Se manifiesta entonces en los pensum de las facultades de Derecho una concepción positivista y dogmática, casi fetichista de la norma, con ausencia de la investigación, pues una gran cantidad de docentes tienden a reproducir información y no a crear conocimiento. Se presenta mucho desconocimiento del papel en las técnicas curriculares y didácticas en la formación profesional del abogado. Se necesita generar una auténtica cultura científica que convierta la investigación en el eje trasversal del currículo, como también la superación de los enfoques técnico-jurídicos en la formación de los especialistas del Derecho.

Todo esto aunado, a los avances tecnológicos, que en muchas ocasiones lo que hacen es llevar a los estudiantes hacia la comodidad más que hacia el estudio o al aprendizaje.

Se ha determinado que la docencia en las facultades de Derecho, en Latinoamérica, se realiza bajo dos tipos de factores: cualitativos y cuantitativos5.

Entre los primeros están:

• La formación de profesionales de Derecho que deben seguir una secuencia, donde los estudiantes se someten a una ritualidad y a evaluaciones, con una alta desvinculación de la sociedad donde van a servir. Simplemente se limitan a tratar de fabricar abogados.

• Los contenidos de los planes de estudios se orientan a informar acerca de la normativa, cada día más creciente, y que, al final no logran cubrir todas las áreas.

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• La integración del personal académico que alterna su actividad profesional con la docencia, el llamado “profesor-hora” y no el profesor de planta.

• Métodos de enseñanza de clase-conferencia, con monólogos sistemáticos, en donde no incentivan al estudiante a pensar y analizar, sino sólo a memorizar a tiempo corto.

Finalmente, se identifican como factores cuantitativos a los siguientes:

• La masificación de las facultades de Derecho o “seudo-fábricas de abogados”, en donde muchos buscan en el Derecho una segunda carrera.

• La falta de aplicación en las condiciones de estudio, de los avances en los campos tecnológicos y científicos, que sí han desarrollado sociedades como la de Estados Unidos de América y los de la Unión Europea.

Todo conlleva a determinar el hecho que el sistema normativo latinoamericano ha entrado en crisis; su formula-ción, aplicabilidad y eficacia no se adecuan a la dinámica que imponen los procesos de desarrollo y cambio social acelerado. Como ya se indicó, el Derecho es un elemento de la cultura de toda sociedad y sigue su desarrollo, por lo que responde a las características de un momento de la historia y, por consiguiente, debe evolucionar al ritmo de la sociedad.

A los centros de enseñanza les corresponde formar seres pensantes y nuestras facultades de Derecho deben cesar la tendencia a “fabricar” abogados, y por el contrario producir profundos cambios, tanto en la concepción de la didáctica del Derecho como en la metodología investigativa, que apunte a formar realmente críticos y creadores de su Derecho ante las cambiantes realidades socio-económicas de la región. No existe un derecho natural absoluto, pero sí un derecho positivo variable, como escribió el precursor de la profesionalización de la enseñanza retórica, Protágoras de Abdera “el hombre es la medida de todas las cosas”.

Las universidades deben aprovechar el momento de cambio que viven los países latinoamericanos. Igual tendencia deben adoptar las reformas curriculares que buscan sacar de la crisis en que se encuentra la educación, para que la investigación no sólo sea un medio de enseñanza, sino un auxiliar básico de la formación de abogados que, fundamentalmente, se destine a conocer la realidad jurídica, a fin de implementar una política legislativa oportuna, eficaz y eficiente. Debe existir la perspectiva planificada, en donde la presencia del abogado latinoamericano sea imprescindible y cumpla con su objetivo en...

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