Sentencia Penal de Supreme Court (Panama), 2ª de lo Penal, 28 de Julio de 2019

PonenteLuis Mario Carrasco M.
Fecha de Resolución28 de Julio de 2019
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS:

Procedente del Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial, se recibe en la Sala Penal, el Recurso de Apelación interpuesto por el Lic. F.L.W., defensor público de A.V.O.V. contra la sentencia N° 12 fechada 28 de julio de 2016, por la cual se condena a su representado a la pena de treinta (30) años de prisión, e inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por el término de tres (3) años, aplicables una vez finalizada la de prisión, como autor del delito de Homicidio Doloso Agravado, en perjuicio de G.A.O. (q.e.p.d.)

El Ministerio Público ha estado representado por la Fiscalía Cuarta Superior del Distrito; el recurso fue anunciado y sustentado en tiempo oportuno por la defensa según consta a folio 674 a 676, por tanto, surtidos los trámites procesales, sin que la parte contraria presentara oposición alguna, se concedió el recurso en el efecto suspensivo (fs. 677).

HECHOS

A las diez y treinta de la noche del 18 de marzo de 2012, la joven C.E.O.V. residente en A.D., Las Cumbres, calle N., casa S/N, llegó a la casa donde vive con sus padres y sus hermanos menores, procedente de su trabajo, y a eso de las doce de la noche cuando se disponía a dormir miró a la casa de sus abuelos paternos, los cuales vivían arriba de la casa de sus padres, (el piso de sus abuelos era el techo de la casa de sus padres), las luces estaban apagadas y todo estaba callado, solo se escuchaba un celular con música que era de su hermano ANTHONY, sus abuelos no se veían por ahí pero no le puso importancia pensando que estaban dormidos.

Ya todas las puertas de su casa estaban cerradas y las luces apagadas porque iban a dormir, en ese momento cuando todos estaban en sus cuartos (ella, sus padres y sus hermanos), escuchó que su hermano A.V.O.(.a) T., quien desde hacía un año atrás vivía arriba con sus abuelos, bajo algo pesado arrastrándolo, por lo que ella (C. llama a su mamá, quien llega y empieza a mirar por la ventana del cuarto de su hija, llegando en ese momento al cuarto su papá y sus hermanitos de 12 y 3 años, y escucharon cuando ANTHONY caminaba por la parte de atrás de la casa, luego subió y volvió a bajar.

En ese momento su mamá salió y vio las escaleras manchadas de sangre desde arriba, por lo que bajo, entró y cerró todas las puertas y su mamá salió con su papá a buscar a la policía, momento en que ANTHONY se encontraba en la parte de atrás de la casa, y la dejaron a ella encerrada con sus hermanos y las luces apagadas.

Cuando sus padres se fueron C. pudo escuchar detrás de la casa donde estaba ANTHONY como un pico picando algo en la tierra, él subió nuevamente a la casa antes de que regresaran sus padres con la policía, mientras tanto arriba se escuchaba que estaban tirando agua al piso como lavando, en eso él volvió a bajar arrastrando algo pesado y como a los diez minutos llegó la policía, el salió corriendo, la policía comenzó a revisar todo y todo estaba lleno de sangre, el colchón, el pico, la pala, y los abuelos no aparecían.

La policía no encontró a ANTHONY pero al recorrer la parte de atrás de la casa encontraron los cuerpos de los abuelos, uno enterrado y otro sin enterrar.

ANTHONY vivía con sus abuelos arriba debido a que sus padres lo echaron de su casa por su mal comportamiento, abandonó la escuela, a veces fumaba marihuana, y les faltaba el respeto a su madre y su padre, la abuela no permitió que su nieto fuera echado a la calle y le permitió permanecer en su casa en la parte de arriba, pero a ellos también los abusaba y les faltaba el respeto, sin embargo, la abuela decía que su nieto no iba a quedar en la calle y lo cobijaba.

DISCONFORMIDAD DEL RECURRENTE.

Mediante memorial presentado en forma oportuna el Lic. F.L. sustenta el recurso de apelación interpuesto contra la Sentencia N° 12 de 28 de julio de 2016, que luego de la declaración de culpabilidad emitida por un Jurado de Conciencia, le impone una sanción de treinta (30) años de prisión y tres (3) años de inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos, por la comisión del delito de Homicidio Doloso Agravado en perjuicio de G.A.O.. (q.e.p.d.)

Según el libelo la investigación se inicia por el deceso de G.A.O., quien fue encontrado sin vida en una fosa de menos de un pie de profundidad, resultando llamado a juicio por este hecho el señor A.V.O.V., a quien se le realizó audiencia con Jurado de Conciencia, siendo declarado Culpable de haber participado en la muerte de G.A.O., en consecuencia correspondía al Tribunal en Derecho la imposición de la pena, que fue fijada en treinta años de prisión.

El apelante considera que a su representado no se le realizó una adecuada valoración al momento de individualizar la pena, establecida para este delito en el artículo 132 del código penal entre veinte (20) y treinta (30) años de prisión, si se incurre en alguno de los supuestos previstos en la norma.

No obstante, la sentencia aplica el numeral 1 del artículo 132 sin fundamentar ni precisar el porqué de su aplicación fijando la pena en 30 años de prisión., considerando el apelante que esa norma se pudo aplicar sin llegar a ese extremo.

Objeta también que a pesar de que nuestra legislación contempla agravantes y atenuantes, estas no se aplicaron, en especial las atenuantes, ya que a su juicio en determinadas circunstancias las atenuantes deben ser consideradas y en consecuencia evaluadas al momento de dictar sentencia.

Señala también el apelante que A.V.O. carece de antecedentes penales, razón por la cual debió partirse de la pena mínima, indicando el letrado que también se obvio considerar el numeral 7 del artículo 90 en concordancia con el artículo 93 del Código Penal, donde dice cualquier otra circunstancia.

Alega que el joven A.V.O. se encuentra en la fase de transición entre la juventud y la madurez, situación que no le permitió analizar con objetividad su situación que significaba poner fin a la vida de una persona; además colaboró con la investigación y al momento de su detención no ofreció resistencia alguna.

El defensor realiza algunas manifestaciones en torno a concepciones religiosas y espirituales sobre el perdón y concluye solicitando que al momento de aplicar el artículo 132 no se realice esta tarea de manera automática, pidiendo finalmente que la sentencia sea reformada en cuanto a la sanción y que se valoren las circunstancias atenuantes de ley para que se disminuya la sanción que se le aplicó.

SENTENCIA APELADA.

La sentencia apelada No. 04 de 17 de enero de 2017 describe los hechos probados indicando que “El día 19 de marzo de 2012, en el Corregimiento de A.D., calle N., residencia # 642, personal de criminalística del Ministerio Público da con el hallazgo de dos cuerpos sin vida, uno de sexo femenino en una fosa improvisada y otro de sexo masculino en el fondo de un barranco. Estas personas fueron identificadas como G.A.O. (q.e.p.d.) y D.E.C. de O. (q.e.p.d.).

Como quiera que el juicio se desarrolló con Jurado de Conciencia quienes profirieron un veredicto de culpabilidad en contra de A.V.O.V. por la muerte de G.A.O., la sentencia debía limitarse a la individualización de la pena a imponer.

Ponderadas las circunstancias descritas en los numerales del artículo 132 del Código Penal, la sentencia ubica los hechos en el numeral 1 que se refiere a la imposición de 20 a treinta años de prisión, cuando se ejecute el homicidio en la persona de un pariente cercano, por lo que consideraron también el artículo 91 del Código Penal, que determina que son parientes las personas dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, por lo que al ser G.O. (q.e.p.d.) abuelo del procesado A.V.O. se enmarca dentro de los grados que señala la norma, considerando también que el occiso por su edad, 65 años, se encontraba en estado de inferioridad con relación a su victimario.

Seguidamente el Tribunal entra a evaluar los factores señalados en el artículo 79 del Código Penal para la fijación de la pena base y toma en cuenta y explica los numerales 1, 2, 3, 4, 6, 7, de la norma citada (fs.666-667) y atención a estos factores deciden aplicar la pena máxima de treinta (30) años de prisión.

En la misma sentencia el Tribunal deja constancia de que no son aplicables en esta causa las circunstancia modificativas de la responsabilidad penal, entendiendo se refieren a las atenuantes y agravante descritas en los artículos 90 y 91 del Código Penal.

También tomaron en consideración al momento de individualizar la pena el resultado de la evaluación médico siquiátrica emitida el D.J.B., médico Siquiatra Forense y la Lic. M.G. sicóloga forense quienes al referirse a A.V.O. indicaron:

5. Al momento en que ocurrieron los hechos investigados no representaba trastornos sicóticos ni algún otro trastorno mental que le impidiera comprender la licitud o ilicitud de sus acciones o determinarse de acuerdo a dicha comprensión.

6. En este momento no presenta alguna condición médico – siquiátrica que afecte su capacidad para comprender el delito que se le imputa.

Luego de todo lo anterior, se le sanciona con treinta años de prisión e inhabilitación por tres años, para ejercer funciones públicas, por el homicidio doloso agravado en perjuicio de G.A.O..

CONSIDERACIONES DE LA SALA

Tal y como se observa en los antecedentes expuestos, la audiencia realizada en el proceso que se sigue a A.V.O. por el homicidio de G.A.O., (q.e.p.d.) se desarrolló con jurado de conciencia, al mismo se le impuso un veredicto de Culpabilidad, situación que reduce la competencia del Tribunal en derecho a la imposición de la pena.

Conforme a los hechos probados a las diez y treinta de la noche del 18 de marzo de 2012, la joven C.E.O.V. residente en A.D., Las Cumbres, calle N., casa S/N, llegó a la casa donde vive con sus padres y sus hermanos menores, procedente de su trabajo, y a eso de las doce de la noche cuando se disponía a dormir miró a la casa de sus abuelos paternos, los cuales vivían arriba de la casa de sus padres, (el piso de sus abuelos era el techo de la casa de sus padres), las luces estaban apagadas y todo estaba callado, solo se escuchaba un celular con música que era de su hermano ANTHONY, sus abuelos no se veían por ahí pero no le puso importancia pensando que estaban dormidos.

Ya todas las puertas de su casa estaban cerradas y las luces apagadas porque iban a dormir, en ese momento cuando todos estaban en sus cuartos (ella, sus padres y sus hermanos), escuchó que su hermano A.V.O.(.a) T., quien desde hacía un año atrás vivía arriba con sus abuelos, bajo algo pesado arrastrándolo, por lo que ella (C. llama a su mamá, quien baja y empieza a mirar por la ventana del cuarto de su hija, llegando en ese momento al cuarto su papá y sus hermanitos de 12 y 3 años, y escucharon cuando ANTHONY caminaba por la parte de atrás de la casa, luego subió y volvió a bajar.

En ese momento su mamá salió y vio las escaleras manchadas de sangre desde arriba, por lo que bajo, entro y cerró todas las puertas y su mamá salió con su papá a buscar la policía, momento en que ANTHONY se encontraba en la parte de atrás de la casa, y la dejaron a ella encerrada con sus hermanos y las luces apagadas.

Cuando sus padres se fueron C. pudo escuchar detrás de la casa donde estaba ANTHONY como un pico picando algo en la tierra, él subió nuevamente a la casa antes de que regresaran sus padres con la policía, mientras tanto arriba se escuchaba que estaban tirando agua al piso como lavando, en eso él volvió a bajar arrastrando algo pesado y como a los diez minutos llegó la policía, el salió corriendo, la policía comenzó a revisar todo y todo estaba lleno de sangre, el colchón, el pico, la pala, y los abuelos no aparecían.

La policía no encontró a ANTHONY pero al recorrer la parte de atrás de la casa encontraron los cuerpos de los abuelos, uno enterrado y otro sin enterrar.

ANTHONY vivía con sus abuelos arriba debido a que sus padres lo echaron de su casa por su mal comportamiento, abandonó la escuela, a veces fumaba marihuana, y les faltaba el respeto a su madre y su padre, la abuela no permitió que su nieto fuera echado a la calle y le permitió permanecer en su casa en la parte de arriba, pero a ellos también los abusaba y les faltaba el respeto, sin embargo, la abuela decía que su nieto no iba a quedar en la calle y lo cobijaba.

Cuando A.V.O. rinde declaración indagatoria dijo que él vivía con su abuelo desde niño, que sus padres no se preocupaban por ellos, que estaban enfermos y que su abuelo le pidió que acabara con su vida por lo que cuando él estaba acostado en la cama le profirió los golpes en la cabeza con una piqueta, fueron como tres golpes; el señor no grito y lo dejo ahí un rato y él se puso a meditar hasta que su tío regreso con su abuela, cuando su tío lo vio no entro a la casa pero su abuela si y al ver lo que había ocurrido cayó desmayada y no se levantó más.

A.O. no acepta haber causado la muerte de su abuela, quien al ver el cuerpo ensangrentado de su abuelo ella cerró los ojos y cayó al suelo. (fs.108-116)

La muerte del señor G.A.O. fue certificada por el Médico Forense J.A.R.A. del Instituto de Medicina Legal quien certificó como causa de muerte: contusión cerebral, trauma cráneo encefálico severo, mientras que en las consideraciones médico legales indicó:

Cadáver de varón adulto de adecuado desarrollo físico quien presenta hallazgos de autopsia compatibles con sufrir múltiples traumas con objeto contundente con bordes agudos (fracturas en macizo facial, laceraciones con bordes irregulares), en el área del rostro. La lesión ubicada en región frontal izquierda de disposición oblicua produce una contusión cerebral la cual es la causa directa de la muerte. No se encontraron heridas de defensa ni evidencia de la acción de otros agentes vulnerantes.

Es de notar que en el proceso seguido por la muerte de la señora D.C. de O., el Jurado de Conciencia emitió un veredicto de inocente, por tanto, la sentencia solo se refiere a la sanción a imponer por la muerte del señor G.A.O., habida cuenta que esta dio lugar a un veredicto de culpabilidad y como indicamos al inicio la decisión solo puede referirse a la imposición de la pena, por cuanto el veredicto del Jurado no admite discusión posterior, por tanto, no puede ser variado.

El apelante argumenta que a su representado no se le realizó una adecuada valoración al momento de individualizar la pena establecida para el delito tipificado en el numeral 1 del artículo 132 del código penal entre veinte (20) y treinta (30) años de prisión: este numeral se refiere al homicidio cometido en la persona de un pariente cercano, toda vez que el occiso era su abuelo, en razón de ello, considera que a su representado no se le realizó una adecuada valoración al momento de individualizar la pena,la sentencia aplica el numeral 1 del artículo 132 sin fundamentar ni precisar el porqué de su aplicación fijando la pena en 30 años de prisión., a pesar de que nuestra legislación contempla agravantes y atenuantes, estas no se aplicaron,

A.V.O. carece de antecedentes penales, razón por la cual debió partirse de la pena mínima, se obvio considerar el numeral 7 del artículo 90 en concordancia con el artículo 93 del Código Penal, donde dice cualquier otra circunstancia. colaboró con la investigación y al momento de su detención no ofreció resistencia alguna.concluye solicitando que al momento de aplicar el artículo 132 no se realice esta tarea de manera automática, pidiendo finalmente que la sentencia sea reformada en cuanto a la sanción y que se valoren las circunstancias atenuantes de ley para que se disminuya la sanción que se le aplicó.

Sin embargo, sobre la imposición de la pena la Sala considera que la sentencia se apoya en los argumentos vertidos de folio 666 a folio 667, destacando particularmente lo siguiente:

Segundo: Los hechos declarados probados, son constitutivos del delito de Homicidio Doloso Agravado, contemplado en el artículo 132 del Texto Único del Código Penal, (publicado en la Gaceta Oficial N° 26,519 de 26 de abril de 2010).

Toda vez que el Tribunal ha ponderado las circunstancias que enumera el artículo 132 del Código Penal, referentes a las modalidades del homicidio agravado y considera que el numeral1 se ajusta a la situación fáctica bajo análisis, que al tenor dice:

Artículo 132: El delito previsto en el artículo anterior será sancionado con pena de veinte a treinta años de prisión cuando se ejecute:

En la persona de un pariente cercano de quien se encuentre bajo la tutela del autor, aun cuando esta no hubiera sido declarada judicialmente. (el resaltado es nuestro)

El párrafo segundo del artículo 91 del Código Penal considera parientes cercanos “las personas dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad” por lo que al ser G.O. (QE.P.D.) abuelo, del procesado O.V., se enmarca dentro del grado de consanguinidad.

No puede pasar por alto la Sala, la forma en que se perpetró el homicidio del señor G.A.O. (Q.E.P.D.), un seño de 65 años de edad, que se encuentra en estado de inferioridad para causarle el daño al victimario, lo que pone de relieve que la conducta de A.V.O.V., corresponde a un homicidio doloso agravado, pues resulta claro que tuvo la intención de cometer el hecho delictivo, en detrimento de su abuelo paterno, lo que trae consigo el peso de las consecuencias derivadas de esa actuación.

TERCERO: De acuerdo al artículo 79 del Código Penal, se fijará la pena base considerando los siguientes factores:

La magnitud de la lesión o del peligro y la mayor o menor voluntad de dañar (numeral 1). Como magnitud de la lesión observamos que se ha afectado del bien jurídico de mayor valor y ponderación en el ordenamiento penal vigente, que es la vida de G.A.O. (Q.E.P.D.), y tratándose de una conducta reprochada por la sociedad y sobre la cual el autor C.E.M. en su obra Derecho Penal panameño manifiesta: “el bien jurídico que se protege mediante la incriminación de la conducta homicida es la vida humana independientemente , su incolumidad ha sido considerada como el mas importante de todos los valores, pues sobre ella reposan todos los demás bienes de que el hombre es portador”.

Las circunstancias de modo, tiempo y lugar (numeral 2). El hecho de sangre ocurrió en la residencia que el imputado compartía con el occiso; ocasionándole una lesión suficientemente grave como para causarle su muerte.

La calidad de los motivos determinantes (numeral 3). En el cuaderno o existen pruebas de que el hecho fue ejecutado con una causa de justificación.

La conducta del agente inmediatamente anterior, simultánea y posterior al hecho (numeral 4). Como conducta anterior tenemos el prenombrado es delincuente primario, pues no constan sus antecedentes policivos ni penales.

El valor o importancia del bien (numeral 5). No aplica.

La condición de inferioridad o superioridad y las ventajas y desventajas existentes entre el agente y la víctima (numeral 6). Debemos considerar que la víctima se trataba de un señor de sesenta y cinco (65) años, que se encontraba bajo los efectos de ETANOL en 19.74 mg/dl.

Las demás condiciones personales del sujeto activo o pasivo, cuando la ley no las considere elementos del delito o circunstancias especiales (numeral 7). Con respecto al procesado se observa que el mismo rindió declaración indagatoria y admitió ser consumidos de sustancias ilícitas.

Todas estas circunstancias fueron apreciadas en la sentencia para la imposición de la pena y al considerar la conducta altamente reprochable por haberse cometido contra un familiar cercano de tercera edad, (nieto-abuelo) que convivían bajo el mismo techo, se fijó la sanción en treinta (30) años de prisión.

La sentencia también consideró porque así lo expresa que no eran aplicables ninguna de las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, contempladas en los artículos 90 y 91 del Código penal, así como también se valoró el informe de los médicos siquiatra forenses del Instituto de Medicina Legal que determinaron que al momento en que ocurrieron los hechos O.V. no presentaba trastorno sicótico ni ningún otro trastorno mental que le impidiera comprender la licitud o ilicitud de sus acciones o determinarse de acuerdo a dicha comprensión.

Como vemos la sentencia si explica el porqué de la aplicación de los treinta años de prisión al considerar violentado el valor más preciado para un ser humano, como lo es la vida, pero en este caso la ocurrencia del hecho que consiste en privar de la vida a otro se produce de un nieto hacia su abuelo, circunstancia que hace más gravosa la violación a la ley penal, además la intencionalidad y frialdad con que se ejecuta el acto de privar la vida a otra persona, todo esto fue descrito en la sentencia al mencionar uno por uno los factores del artículo 79 del Código Penal, observando que también se consideró la ausencia de antecedentes penales cuando se valoró el numeral 4 del artículo 79 del Código Penal.

Por último, el Tribunal Ad Quo de manera expresa consideró no aplicable ninguna de las circunstancias agravantes ni atenuantes descritas en los artículos 88 y 90 del Código Penal, ni siquiera la contemplada en el numeral 7, debido a que la imposición de la pena es una tarea que corresponde desarrollar al Tribunal en derecho con discrecionalidad motivada, lo cual el Ad Quo realizó; de manera que en este caso el que pide que se varíe la sentencia por la no aplicación del numeral 7 estaba obligado a señalar a la Sala cual fue la circunstancia que se dejó de considerar o de valorar y que podría constituirse en la sustentación de su petición.

Pareciera que lo único que pudo manifestar el abogado para sustentar la aplicación del numeral 7 del artículo 90 del Código Penal, fue que A.O. carece de antecedentes penales, lo cual fue tomado en consideración en otro acápite y que “es un muchacho joven que se encuentra en la fase de transición, entre la juventud y la madurez, lo que no le permitió analizar con objetividad su situación que significaba poner fin a la vida de una persona. Sin duda colaboró con la investigación y al momento de la detención no ofreció resistencia alguna…”

Como ya indicamos a los autos se incorporó el resultado de una evaluación psiquiátrica y sicológica en la cual los expertos del Instituto de Medicina Legal certifican que A.V.O. al momento en que ocurrieron los hechos no presentaba trastornos sicóticos ni algún otro trastorno mental que le impidiera comprender la licitud o ilicitud de sus acciones o determinarse de acuerdo a dicha comprensión, por tanto, no puede la Sala reconocer como probada una circunstancia atenuante genérica que no fue descrita ni probada por quien la invocó.

Evaluadas estas circunstancias, la Sala considera que la Sentencia apelada cumple con los parámetros que exige la Ley y por tanto, debe ser confirmada.

PARTE RESOLUTIVA

En mérito de lo expuesto la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, administrando Justicia en Nombre de la República y por autoridad de la Ley, CONFIRMA en todas sus partes la sentencia N° 12 de 28 de julio de 2016, a través de la cual se CONDENA a A.V.O.V., a la pena de treinta (30) años de prisión y tres (3) años de inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas, como autor del delito de Homicidio Doloso Agravado en perjuicio de G.A.O. (q.e.p.d.).

D..

MGDO. LUIS MARIO CARRASCO

MGDO. J.E.A.P.C.M.. HARRY A. DÍAZ

LCDA. E.V.D.O.

SECRETARIA

(fdo.) L.M.C.M.

(fdo.) J.E.A.P.C. (fdo.) H.A.D.G.

(fdo.) E.V.D.O.S.