Sentencia Penal de Supreme Court (Panama), 2ª de lo Penal, 18 de Julio de 2019

PonenteHarry Alberto Díaz González
Fecha de Resolución18 de Julio de 2019
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS:

Procedente del Segundo Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial ingresa a este Tribunal de Justicia Colegiado, en grado de apelación, la Sent. 1ra. I.. No. 001-de 8 de febrero de 2018, mediante la cual fueron declarados CULPABLES los señores H.E.D.H. (a) PORRO y Á.L.L.B. (a) APITO, en calidad de AUTORES de los delitos de HOMICIDIO DOLOSO AGRAVADO, en perjuicio del señor M.Á.M.P. (q.e.p.d.) y HOMICIDIO DOLOSO AGRAVADO IMPERFECTO (TENTATIVA), en perjuicio del señor M.Á.T.H., por lo que fueron SANCIONADOS a las penas de TREINTA Y SEIS (36) AÑOS DE PRISIÓN y CUARENTA Y CINCO (45) AÑOS DE PRISIÓN, respectivamente.

La alzada fue anunciada, en tiempo oportuno, por el abogado V.A.P.E., defensor técnico de ambos procesados.

El Ministerio Público está representado en esta causa por la Fiscalía Cuarta Superior del Primer Distrito Judicial.

ALEGACIONES IMPUGNATIVAS

El licenciado V.A.P.E., defensor particular de los procesados L.B. y D.H., sustentó su disconformidad con el fallo apelado, alegando que la sentencia está basada en señalamientos realizados por testigos referenciales, por cuanto sus declaraciones expresan lo narrado o presumido por otras personas, sobre lo ocurrido el día de los hechos.

A su vez cuestiona la investigación realizada por la agencia de instrucción, la cual no practicó diligencia de reconstrucción de los hechos, cuyos resultados hubieran aclarado lo expresado por los testigos, en relación a los autores del hecho y la ubicación de los testigos N.T.H. y A.H., quienes dieron declaraciones incongruentes, ya que no pudieron observar directamente a sus representados, si se encontraba dentro de su apartamento (fs. 36 y 37).

Considera que la Fiscalía de la causa obvió realizar un estudio de Planimetría, a fin que los peritos competentes pudieran indicar la ubicación de los testigos y su verdadera perspectiva de los hechos con respecto a sus testimonios.

De igual forma, señala errores de fecha e información no concordante en tiempo, modo y espacio, desprendiéndose duda sobre la veracidad y certeza de las investigaciones.

Añade, que el Ministerio Público no tomó en cuenta el testimonio del señor SALVADOR, víctima de los hechos, cuando el mismo declaró que observó corriendo en dirección contraria a la indicada por los principales testigos de los hechos, a un sujeto con arma de fuego, y con características físicas nada parecidas a la de los procesados L.B. y D.H..

Expone, que las declaraciones del señor M.T. refieren que en el lugar de los hechos se encontraban otras personas conocidas como EDUARDO y PINGORIO, quienes pudieron aclarar sobre los verdaderos responsables de los delitos cometidos, pero no fueron llamados a declarar por la agencia de instrucción. Además, que el señor TUÑÓN se encontraba bajo los efectos del alcohol y alucinógenos (fs. 206 y 316), lo cual pone en duda sus declaraciones y la identificación con poca luminosidad de las personas que cometieron el crimen.

Resalta el recurrente, la existencia de incongruencias en la declaración de la madre del occiso, pues señaló que el señor M.Á.M.P. (q.e.p.d.) no era persona de problemas. Sin embargo la otra víctima, el señor M.Á.T.H. manifestó que su amigo estuvo involucrado en un tiroteo, donde le disparó a otro individuo perteneciente a otra pandilla, en cinco ocasiones; lo que abona más a la tesis de “duda razonable”, sobre el autor de los hechos, habida cuenta que a sus representados L.B. y D.H. no se les acreditó que pertenecieran a alguna pandilla delincuencial, con lo cual queda descarta su participación en la muerte del señor M.P. (q.e.p.d.) o las lesiones del señor T.H..

El apelante expone, que el Tribunal no valoró la declaración del señor W.A.N.L.(., quien ubicó al procesado D.H. en otro sitio a la hora y al momento de la ocurrencia de los hechos, siendo congruente esta declaración con el testimonio de los señores SALVADOR y M., quienes declararon observar a una persona con características físicas distintas a la de los sindicados.

Por último, sostiene que el Tribunal Superior reconoció que la investigación no fue culminada debidamente, planteando un criterio sugestivo y no probatorio, sin darle valor a los alegatos de la defensa, quienes concluyeron que por no practicar las diligencias antes mencionadas, no se lograron aclarar las incongruencias y contradicciones surgidas en el transcurso de la investigación.

En razón de lo expuesto, solicita a la Sala sea REVOCADA la sentencia apelada, y en su lugar, se declare inocente a sus representados A.L.L.B. y H.E.D.H. y se ANULEN las penas impuestas a éstos.

TRASLADO

No constan objeciones al recurso de apelación propuesto por la defensa del procesado (fs. 481).

FUNDAMENTOS LEGALES

Examinadas las constancias procesales inmersas en el infolio penal, sin la presencia de vicios que generen el saneamiento del proceso, la Sala procede a pronunciarse sobre la alzada, sólo sobre los puntos recurridos por el apelante, de conformidad a lo establecido en los artículos 1151, 2298 y 2424 del Código Judicial.

De la lectura del libelo de apelación, puede extraerse que el tema central de la discrepancia del apelante, radica en la falta de pruebas contundentes para determinar la responsabilidad penal de ambos procesados por la comisión de los delitos de homicidio y tentativa de homicidio.

En la sentencia fechada de 8 de febrero de 2018, el Segundo Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial determinó la culpabilidad de Á.L.L.B. y H.E.D.H. como autores de los delitos acusados, fundado en que “los medios probatorios analizados llevan a la convicción de la vinculación objetiva y subjetiva de los procesados, con el hecho punible, ellos son coautores de los delitos de homicidio doloso cometido en perjuicio de del señor M.Á.M.P.” y homicidio doloso imperfecto (tentativa), en detrimento del señor M.Á.T.H..

La génesis de este proceso tiene lugar en la diligencia de levantamiento del cadáver del señor M.Á.M.P. (q.e.p.d.), el día 27 de octubre de 2008, en la morgue del Hospital Santo Tomás, a eso de las seis y treinta (6:30) de la mañana (A.M.) (fs. 2), cuyo deceso fue a causa de laceración cerebral, herida por proyectil de arma de fuego en la cabeza, según el protocolo de necropsia (fs. 162-167).

En declaración jurada, el señor M.Á.T.H. aclaró que se encontraba donde la vecina CORALIA tomando cerveza con M.Á.M.P. (q.e.p.d.) y EDUARDO (a) PINGORIO, cuando salió del callejón que está frente al apartamento de la señora CORALIA, el joven H.E.D.H., apodado PORRO, con una pistola 9mm con infrarrojo y empezó a detonar, descargándola toda. El primer disparo realizado impactó al occiso y otro sujeto llamado Á.L.L.B., con una 9mm, empezó a disparar. Luego se levantó y corrió hacia la Multi Hortensia, número 8, buscando refugio y su amigo no le respondía (fs. 18-21).

La señora N.E.T.H., hermana de M.Á.T.H., afirmó que su hermano estaba tomando cervezas en compañía de su amigo M.Á.M., entre calle 25 y 26 de Chorrillo, donde está la vereda de la Hortensia No. 9. De repente, escuchó detonaciones por lo que salió y observó a los sujetos apodados PORRO y AGAPITO, retirándose del lugar con una pistola en la mano, cada uno. Posteriormente, manifestó que su madre fue amenazada por la mamá y la hermana del procesado L.B., alias APITO y que tanto la abuela del procesado H., como él mismo, la amenazaron en su lugar de trabajo, con la finalidad de que retiraran la acusación (fs. 59-60 y 30-31 y 36-37).

Dichas amenazas fueron confirmadas por la señora A.H.V., madre de la víctima sobreviviente, quien explicó que la hermana y la mamá del procesado L.B. le dijeron que le prenderían la casa y en el barrio se comentaba que la mandaron a matar (fs. 61-62).

El procesado D.H. negó ser el autor de los delitos mencionados, excepcionando que se encontraba en una fiesta en Mañanitas y no regresó al Chorrillo hasta el día siguiente, siendo testigos los señores conocidos como CHOLA, YOVANKA, KEICHA y FITO; y niega pertenecer a alguna banda delictiva (fs. 67-72). Mientras tanto, el procesado L.B. niega participación en los hechos acusados, porque se encontraba en una fiesta con los señores J.D., K.G., G.R. y D.B., frente al Colegio Comercial Panamá, desde las once de la noche hasta las seis de la mañana del día siguiente. Niega ser miembro de banda delictiva (fs. 95-99).

Ciertamente los señores Y.B. (fs. 208), amiga de H. y hermana de ÁLVARO y KESHIA GIEHLER (fs. 214) pareja de H., corroboraron la presencia del procesado H. en un fiesta, empero estos testimonios no tienen la eficacia suficiente para demeritar los señalamientos en contra de los procesados, en virtud que deben ser considerados testigos sospechosos, a la luz del artículo 909 del Código Judicial, por el vínculo que mantienen con los procesados y por falta de pruebas que dieran sustento a sus declaraciones, a través de cualquier medio probatorio lícito. De igual forma, el resto de los testigos aducidos a su favor, como es el caso de Y.P.W. alias FITO, ni la señora M. (fs. 320), ni el señor WESLY alias FITO (fs. 302 y 320) pueden dar fe de la persona que realizó los disparos porque no presenciaron los delitos comentados. A su vez, se acreditaron los vínculos de parentesco, amistad y cercanía que mantienen con los procesados, y son del mismo lugar donde mantiene su residencia, lo que en la mayoría de los casos compromete las investigaciones, puesto que muchos de los intervinientes por temor a represalias o por lealtad no relatan la realidad de los hechos.

Ahora bien, sobre las alegaciones de la defensa de los procesados, tenemos que el señor SALVADOR mencionó que sufrió una herida producto de un disparo en el pie, después que un sujeto salió disparando de repente, del callejón de calle 26, por la vereda hacia el patio limoso, observó que cayeron dos personas. Sin embargo, no puede reconocer a la persona que estaba disparando ni a los sujetos que cayeron. Detalla que era de noche y no había luminaria en el lugar de los hechos (fs. 124-126).

Del testimonio de las señoras NIDIA y A. no se desprenden incongruencias, pues la señora A., madre de la víctima M.Á.T.H., ésta nunca indicó que es testigo presencial de los hechos, simplemente narró cómo llegó a su conocimiento lo ocurrido, lo que en nada contradice el testimonio de la señora NIDIA, hermana del señor T.H., ya que ésta sí observó a los señores L.B. y D.H. cuando iban en huida después de haber realizado las detonaciones. Si bien no presenció las detonaciones, se percató quiénes eran los sujetos porque salió de su apartamento inmediatamente después de lo acaecido.

El señalamiento de la señora NIDIA le otorga fuerza probatoria al señalamiento del señor H.T., quien identificó a L.B. y D.H. como las personas que dispararon en su contra y contra su amigo, quien falleció horas más tarde; proporcionando sus descripciones físicas que, al ser verificadas en las declaraciones indagatorias de los procesados, resulta que hay similitud entre ellas; lo que se constituye en una prueba irrefutable de responsabilidad penal contra los procesados, debido al señalamiento directo de parte una de las víctimas, que logró tener una visual directa de sus atacantes.

Contrario a lo expresado por el abogado, el señor SALVADOR no debilita este señalamiento porque el mismo nunca brindó la descripción de los autores del hecho, porque éste señaló no poder reconocer a nadie, por lo que mal puede aseverar la existencia de contradicciones o incongruencias basados en un testigo que no puede ofrecer claridad sobre lo ocurrido el día de los hechos.

Por otra parte, el señor M.T. sólo expresó que se encontraba, además de ellos, el señor EDUARDO, apodado PINGORIO, del cual se desconoce el paradero del mismo, según los informes de investigación, por ello no se cuenta con su testimonio.

A pesar de que el abogado resalta que los delitos pudieron cometerlo varias personas, ya que el occiso mantenía problemas, no podemos obviar que a foja 277 del expediente, consta un informe de la División de Delitos Contra La Seguridad Colectiva, de la Sección Antipandillas, donde se detalla que los señores H.E.D. (alias) PORRO y el señor Á.L.L.B. (alias) PITO, se encuentran reseñados como posibles integrantes de la pandilla autodenominada IRAK 28, la cual mantiene su centro de operación en el Corregimiento de El Chorrillo, calles 27 y 28, lo cual fue corroborado por los residentes del lugar, quienes manifestaron que la misma mantiene rivalidades con la pandilla autodenominada P.R.D., que opera en calle 25 del Chorrillo, donde fue reseñado como posible integrante, el occiso M.Á.M.P. (a) MELLITO.

Aunado a lo anterior, tanto la víctima sobreviviente (el cual no fue reseñado por los informes de la unidad Antipandillas) como sus familiares ampliaron sus declaraciones para manifestar que son objeto de amenazas por parte de los familiares de los procesados. Y en el caso del señor T.H., el mismo manifestó que las amenazas recibidas provienen de miembros de las pandillas a las que pertenecen los procesados.

Si bien el abogado señala la falta de práctica de diligencias como es el caso de la reconstrucción de los hechos, en la investigación fueron recabadas suficientes pruebas para determinar la responsabilidad de los procesados en los delitos endilgados, tomando en cuenta que el artículo 917 del Código Judicial establece que un solo testigo no puede formar por sí solo plena prueba, sin embargo el señalamiento del señor T.H. goza de certeza y credibilidad, pues sus exposiciones fueron coherentes y concordantes con el resto del material probatorio aportado en el infolio penal.

Por las razones expuestas, la censura planteada por la defensa técnica del procesado, no surte mayores efectos jurídicos sobre la sentencia de primera instancia; por tanto, lo procedente es confirmarla en todas sus partes.

PARTE RESOLUTIVA

En mérito de lo expuesto, la SALA SEGUNDA DE LA CORTE SUPREMA, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CONFIRMA la Sent. 1ra. I.. No. 001-de 8 de febrero de 2018, mediante la cual fueron declarados CULPABLES los señores H.E.D.H. (a) PORRO y Á.L.L.B. (a) APITO, en calidad de AUTORES de los delitos de HOMICIDIO DOLOSO AGRAVADO, en perjuicio del señor M.Á.M.P. (q.e.p.d.) y HOMICIDIO DOLOSO AGRAVADO IMPERFECTO (TENTATIVA), en perjuicio del señor M.Á.T.H., por lo que fueron SANCIONADOS a las penas de TREINTA Y SEIS (36) AÑOS DE PRISIÓN y CUARENTA Y CINCO (45) AÑOS DE PRISIÓN, respectivamente.

N.,

HARRY ALBERTO DÍAZ GONZÁLEZ

JERÓNIMO MEJÍA E. -- JOSÉ EDUARDO AYU PRADO CANALS

ELVIA VERGARA DE ORDOÑEZ (Secretaria)