Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Panama), 2ª de lo Penal, 2 de Marzo de 2019

PonenteJosé Eduardo Ayu Prado Canals
Fecha de Resolución 2 de Marzo de 2019
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS:

Ingresa a esta Superioridad en grado de apelación, el Auto 1ra Inst. 39 del 25 de abril de 2016, proferida por el Segundo Tribunal Superior de Justicia Del Primer Distrito Judicial, a través del cual se inhibe de conocer la presente causa y declina su conocimiento ante el Juzgado de Circuito Penal del Primer Circuito Judicial de Panamá, En Turno, al considerar que la presente causa corresponde al delito de homicidio culposo.

La F.ía Tercera Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá y la Firma Abogados, Investigadores y P., anunciaron recurso de apelación al momento de su notificación personal, tal como se hace constar a fojas 406 de la encuesta.

AUTO APELADO

Dentro de este proceso, el Tribunal A-Quo efectuó una relación de los hechos y fundamentó su decisión de la siguiente manera:

…III. CONSIDERACIONES DEL TRIBUNAL

De la redacción de las constancias probatorias incorporadas al expediente se infiere que el día 25 de agosto de 2015, pierde la vida al señor F.P.T. (Q.E.P.D.), hecho de sangre el cual se encuentra acreditado en su aspecto objetivo con la diligencia de Reconocimiento y Levantamiento de un cadáver (fs.2;-41-49), con el Protocolo de Necropsia N-015-08-26-804 que determinó como causas de su muerte las siguientes: “A. CONTUSIÓN ENCEFÁLICA, FRACTURA DE BASE DE CRÁNEO Y HUESOSDEL ROSTRO, B. HERIDA POR ARMA DE FUEGO EN LA CABEZA” (fs.18-25), con las vistas fotográficas tomadas durante la necropsia (fs. 29-30) y con el certificado de defunción correspondiente. (f.165)

En cuanto al aspecto subjetivo, vemos que al hecho punible ha sido vinculado J.R.M.. No obstante, en atención al caudal probatorio inserto al expediente no se deduce la intención manifiesta del señor J.M. de causarle la muerte a F.P.T. (Q.E.P.D.), pues no se incorporó ninguna prueba que demostrara rencillas o antecedentes penales del procesado con el occiso o viceversa, pues los mismos no se conocían. En ese sentido, si bien es cierto el día 25 de agosto de 2015, pierde la vida el señor F.P.T. (Q.E.P.D.), no menos cierto es que al momento en que el sindicado rinde sus descargos, explicó que no conocía al occiso y que ese día estaba lloviendo por lo que iba corriendo haciendo el contenedor donde guardan sus pertenencias y al resbalarse se le salió un tiró de la escopeta calibre N° 12, la cual le fue asignada para realizar su trabajo como agente de seguridad en el relleno de basura en Cerro Patacón. Además, explicó que la escopeta estaba “montada” por que había realizado una detonación al aire para evitar que los “pepenadores” asaltaran a los conductores de los camiones de basura. Es decir, las pruebas incorporadas al sumario no reflejan que el señor J.M. actuara de manera dolosa, por ello mal podría este Tribunal llamar a juicio al señor J.M. por el delito de Homicidio en su modalidad dolosa cuando las pruebas incorporadas en el expediente reflejan que el sindicado no conocía al occiso ni mucho menos se logró probar en la investigación algún acontecimiento previo entre el occiso y el procesado, así el procesado ha dado una explicación clara de los hechos ocurridos, lo que demuestra que se está ante un Homicidio en su modalidad C., por lo que corresponde inhibirnos y remitir el negocio a la autoridad correspondiente.

Siendo entonces que el hecho investigado corresponde como una manifestación de comportamiento cuyo conocimiento en primera instancia es competencia de la Esfera Circuital del Ramo Penal; el Tribunal procederá a inhibirse del conocimiento de la presente causa y remitirá las sumarias a la esfera circuital para que se disponga lo que en derecho proceda.

DISCONFORMIDAD DE LA FISCALÍA PRIMERA SUPERIOR DEL PRIMER DISTRITO JUDICIAL DE PANAMÁ

La Licenciada S.D., en su condición de F. Tercera Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá, señaló en lo medular de su escrito de sustentación, consultable de folios 408 a 414, que el Tribunal de Primera instancia no valoró en su totalidad los elementos probatorios recabados en la encuesta, los cuales son demostrativos de un delito de homicidio doloso y no culposo.

Indica que el procesado J.M. al rendir sus descargos manifestó que no hubo mala intención de su parte, que fue un accidente, lo que ocurrió toda vez que se le escapó un tiro de la escopeta calibre 12, en el momento que prestaba sus servicios como agente de seguridad en el vertedero, aproximadamente entre las 11:00 A.M. y 12:00 P.M., que ese día estaba lloviendo cuando regresaba de desalojar a los pepenadores del vertedero y al cruzar al otro lado, un camión que iba entrando, quedó a su altura, resbaló y se le salió el tiro, porque la escopeta estaba montada y no se había percatado. El camión quedó montado en una loma de tierra, luego recogió su escopeta y se fue hacia el vagón de contenedores donde se guardan sus pertenencias, diciendo en voz alta: “se me salió un tiro, se me salió un tiro” y lloró. Luego se le acercó el Supervisor de nombre L.M.F., se le acercó y le preguntó cómo fue respondiéndole. “Se me salió el tiro”. Narra igualmente que estaba solo, dirigiéndose a donde estaba el camión y observe al conductor del camión, estaba acostado del lado derecho, botando sangre.

Así mismo niega que su compañero B., haya estado en el lugar donde ocurrió el hecho; así como conocer al occiso.(fs. 100 a 104)

Sostiene la representación social que el señor B.A.L.B., señaló que el día del hecho estando de turno en el relleno de Cerro Patacón, junto a su compañero J.. A eso de la 1:00 p.m., estaba lloviznando, habían varios camiones de basura haciendo la fila para subir, en ese momento el carro de la Autoridad de Aseo, llegó hasta donde se encontraba él con su compañero, pero en el momento que miraba hacia el otro lado, escuchó la detonación y al voltear, vio a J. agachado en el piso con su escopeta, cerca de la llanta del camión y le dijo que hiciste, luego caminaron los dos hacia los contenedores, J. se sentó en una banca y llorando dijo “hice mal en disparar fallé y me siento mal”.

Indicando además que J.M. nunca le aclaró, por qué lo hizo. Aclarando además que en la entrevista que le hicieron manifestó que J. se había resbalado, lo hizo por miedo a verse involucrado por proteger a su compañero, pero pensó mejor las cosas y decidió decir la verdad. (fs.27 a 30)

Expone el Ministerio F., que se tiene el Informe de Inspección Ocular practicada en el sitio por los peritos de criminalística en la diligencia de reconocimiento y levantamiento de cadáver, el cuerpo del hoy occiso se encontraba sentado en el puesto del conductor apoyado sobre su lado derecho. La puerta del conductor estaba abierta, la derecha cerrada con la ventana de vidrio abajo. Al igual que la vistas fotográficas (fs. 32 a 36, 41 a 52)

Sostiene además la Agencia de Instrucción, que en el Informe de Investigación Preliminar, los investigadores manifestaron que se entrevistaron con B.L.B., compañero de trabajo del imputado, quien les informó que se había suscitado un incidente en el que casi el conductor de un camión atropella al joven J.M., que este fue reclamarle hasta la puerta y en ese momento escuchó una detonación, percatándose que este había disparado “presuntamente” de manera accidental. Otro entrevistado Á.E.A.R., trabajador de la empresa Urbalia Panamá les dijo que vio cuando un camión casi tumba a uno de los agentes de seguridad, segundos después escuchó una detonación y escuchó decir al agente que casi atropellan, que se le había escapado un tiro. (fs. 72-73

También, señala la médico forense en el protocolo de necropsia que se trata de un cadáver de un varón adulto, de adecuado desarrollo físico que presenta una herida por perdigones de arma de fuego, en el rostro de naturaleza mortal…, “el orificio de entrada mostró características con el impacto de perdigones a corta distancia.”(fs. 86)

Por su parte, L.A.C.N., Jefe de J.M., manifestó que el día de los hechos se encontraba en su oficina de El Dorado, cuando recibió una llamada del señor M., diciéndole que Montenegro, había matado a alguien accidentalmente. Además señaló que el prenombrado, recibió entrenamiento en polígonos, donde se le adiestró sobre el manejo teórico y práctico de escopetas 12 que es la que más se utiliza en Cerro Patacón y de Calibre 38. (fs.337-341)

L.C.N.C., indicó que el día de los hechos, antes del mediodía, se encontraba en el camión de la empresa de la Autoridad de Aseo, iba a descargar el camión de basura en Cerro Patacón, al lugar al que le dicen el “B., delante de él estaba el camión del difunto, a quien conoce como “Y., expone que estaba chateando cuando escuchó un fuerte disparo, miró por el parabrisas y pudo percatarse que un agente de seguridad se bajaba del segundo escalón del lado del pasajero del camión de “Y., con una escopeta y luego se metió en el “container” donde permanecen cuando llueve, no lo vio abrir, ni cerrar la puerta del pasajero. Señala igualmente que observó a “Y.” en el asiento muerto. Desconoce las razones por las cuales se dio el hecho, ya que el difunto era tranquilo y nunca lo vio peleando.

También señala la F. Superior, que se pueden apreciar las vistas fotográficas de la inspección ocular practicada al camión que conducía el hoy occiso, en donde se puede observar que la puerta del pasajero estaba cerrada y con la ventana abajo.

Se tiene el testimonio de E.N.B., conductor de la Autoridad de Aseo, que el día del hecho aproximadamente a las doce (12) del mediodía, estaba en Cerro Patacón, soltando el tornillo de la cola del vagón que conducía, cuando escuchó una detonación. Indica que delante de su camión, había dos más, el del difunto, a quien le decía “P.” iba primero, vio que este camión había quedado inclinado y las llantas dando vueltas, estaba sobre un “tumulto” de piedras. Se acercó y apagó el motor del vehículo, llamó a “P., pero no le respondía.

Todos estos elementos permiten demostrar que el Tribunal de Alzada sólo valoró los descargos del procesado, otorgándole credibilidad absoluta, sin tomar en cuenta que la indagatoria es su medio de defensa, obviando valorar otras pruebas, que contrario a lo señalado si reflejan la existencia de dolo en el actuar del imputado.

En primer lugar, indica la F. de la Causa que el disparo producido con una escopeta calibre 12, fue realizado a corta distancia, según lo indica el protocolo de necropsia, es decir, a menos de un metro.

Sumado a ello, el lugar donde el cuerpo recibió la herida fue en la parte derecha del rostro y la circunstancia de que no se evidenciaron orificios en la carrocería del vehículo, como tampoco ningún tipo de violencia en sus puertas, parabrisas y vidrios de las puertas del pasajero y conductor, es un claro indicativo de que el disparo fue proyectado por la ventana derecha que estaba abierta con el cañón casi en posición horizontal con relación al cuerpo, lo que indica que quien disparó no podría estar en un plano inferior al camión, como lo indicó el procesado.

Lo anterior, es respaldado con el testimonio de L.C.N.C., quien manifestó que al escuchar el disparo vio a un agente de seguridad bajándose del segundo escalón del lado del pasajero del camión del difunto con un escopeta y luego se dirigió a los contenedores.

Esto no guarda relación con lo manifestado por el procesado cuando indicó, que al regresar de ahuyentar a unos pepenadores, al cruzar al otro lado, iba un camión entrando y quedó a su altura, momento en el que resbaló, se le escapó un tiro de la escopeta porque el arma estaba “montada” y no lo sabía.

Debiendo valorarse además, que en el plano levantando por el perito de planimetría forense, se determinó que la elevación se encuentra del lado del conductor, cuando el disparo fue por el lado izquierdo.

También sostiene, el Ministerio F., que B.A.L., quien señaló que cuando escuchó la detonación, J. estaba agachado en el piso con la escopeta cerca de la llanta, lo que lo ubica pegado al vehículo y que este le dijo llorando que había hecho mal en disparar, que se sentía mal.

Indica además que L., manifestó que cuando lo entrevistaron dijo que J., se había resbalado para protegerlo y también porque sintió miedo de que lo involucraran también.

Igual sostiene la Agente de Instrucción que debe tomarse en cuenta el Informe de Investigación Preliminar, donde los investigadores dejaron sentado que Á.E.A. y B.L., les informaron que hubo un incidente cuando un conductor casi atropella a J.M., que casi lo tumba y que este se fue hasta la puerta, a reclamarle y en ese momento fue cuando escucharon el disparo, circunstancia esta que desdice la ausencia de motivos que estima el Tribunal al indicar que no se conocían y no había rencillas entre ellos.

Recalca la representación social, que el jefe del imputado Montenegro, recibió entrenamiento sobre el manejo teórico y práctico de la escopeta de lo que se infiere que el mismo como práctica de seguridad no debía cargar la escopeta “montada”.

También indica la apelante, que luego de realizar la detonación el procesado, nunca se dirigió al camión para conocer la suerte que había corrido la víctima, o tratar de auxiliarlo. Todo ello sustenta que la conducta esgrimida por el procesado se ajusta al contenido de los artículos 26 y 27 del Código Penal, razón por la cual de las piezas probatorias examinadas, y que sirvieron de sustento para pedir apertura a causa criminal en su contra.

APELACIÓN DE LA QUERELLA

Por su parte también la Firma Abogados, Investigadores y P., han presentado escrito de apelación en contra de la decisión de primera instancia proferida por el Segundo Tribunal Superior de Justicia.

El libelo del impugnante se centra en cinco alegaciones, indicando que no se está en presencia de un hecho culposo, debido a que en el expediente reposan pruebas o elementos de convicción que estamos ante un homicidio doloso y agravado.

El primer aspecto que destaca el recurrente es la declaración de B.A.L.B., cuando indicó que se encontraba a eso de la 1:00 p.m., mientras estaba cayendo una llovizna, habían varios camiones de basura haciendo la fila para subir, en ese momento el carro de la Autoridad de Aseo, llegó hasta donde se encontraba él con su compañero, pero en el momento que miraba hacia el otro lado, escuchó la detonación y al voltear, vio a J. agachado en el piso con su escopeta, cerca de la llanta del camión y le dijo que hiciste, luego caminaron los dos hacia los contenedores, J. se sentó en una banca y llorando dijo “hice mal en disparar fallé y me siento mal”.

Expone además que en la entrevista que le hicieron manifestó que J. se había resbalado, resultando que lo hizo por miedo a verse involucrado por proteger a su compañero, pero decidió decir la verdad. (fs.27 a 30)

Como segundo punto plantea el recurrente que el señalamiento anterior se refuerza con el Informe de Investigación realizado, por los investigadores de la División de Homicidios, quienes fueron informados por el señor B.L., que se dio un incidente cuando un conductor de un camión recolector casi atropella a J.M., que casi lo tumba y que este se fue hasta la puerta, a reclamarle y en ese momento fue cuando escucharon el disparo, por lo que al verificar se pudo percatar que su compañero había disparado accidentalmente contra el conductor del camión, dejándolo inmóvil.

Un tercer elemento que señala el impugnante en su recurso es la declaración de L.C.N.C., testigo presencial de los hechos, quien indicó que delante de él estaba el camión del difunto, a quien conoce como “Y., exponiendo que estaba chateando cuando escuchó un fuerte disparo, miró por el parabrisas y pudo percatándose que un agente de seguridad se bajaba del segundo escalón del lado del pasajero del camión de “Y., con una escopeta, dirigiéndose al “container” donde permanecen cuando llueve, no lo vio abrir, ni cerrar la puerta del pasajero. Señala igualmente que observó a “Y.” en el asiento muerto. Desconoce las razones por las cuales se dio el hecho, ya que el difunto era tranquilo y nunca lo vio peleando.

También resalta como cuarto elemento de su apelación, la declaración de A.A.T., quien manifestó ante las autoridades, que tanto víctima como victimario, trabajaron juntos en la empresa Atesa, hacia aproximadamente unos seis años, no se llevaban bien, pero nunca tuvieron un altercado fuerte. Agrega además que E.N., le manifestó que el día de los hechos, iba operando su camión de la Autoridad de Aseo, mientras soltaba los tornillo y pernos de su camión, lo rebasó el camión del difunto F., y se fue detrás del camión de este que, cuando escuchó el disparo, observando el camión de F., que iba con otro rumbo, observando al seguridad J., que se lanzaba de arriba del camión de F., cambió el cartucho de la escopeta, se quitó la camisa y salió corriendo gritando. “Lo maté, lo maté”.

Un quinto elemento en el que fundamenta el apelante su recurso es el protocolo de necropsia, por medio del cual se determina, que el cadáver presenta una herida por perdigones de arma de fuego, en el rostro, de naturaleza mortal ya que en su recorrido perforaron estructuras de la cavidad bucal, causando fractura de base del cráneo y contusión del encéfalo. Dicho orificio de entrada mostró características con el impacto por perdigones a corta distancia.

Es por ello, que peticiona se reforme el Auto de 1era No. 39 de 25 de abril de 2016, con un Auto de Llamamiento a Juicio por Homicidio Doloso.

CONSIDERACIONES DE LA SALA

Conocidos los argumentos de la apelante, la Sala entrará a resolver la alzada sólo sobre los puntos censurados en el escrito de apelación, de conformidad con el artículo 2424 del Código Judicial.

En primer lugar es importante señalar que ha quedado demostrado el deceso de quien en vida se llamó F.P.T. (Q.E.P.D.), ocasionado con un proyectil que impactó el lado derecho del rostro de la víctima.

Lo anterior se acredita con la Diligencia de Reconocimiento y Levantamiento de Cadáver, en el cual se plasmó, que estando en Cerro Patacón, dentro de un automóvil tipo camión, recolector de basura, marca Internacional, con letrero y cintillos de la Autoridad de Aseo, con placa G00549, con número de camión 48987, se encontró un cuerpo exánime descrito por la médico forense como el cádaver de un varón que se ubica en el puesto del conductor del camión de basura, con el tronco apoyado sobre su lateral derecho al sillón puesto del conductor, ambos miembros inferiores semiextendidos hacia los pedales del carro, miembros superiores izquierdos, flexionados, apoyados sobre el control lateral izquierdo, procediendo a bajar el cuerpo.

Se cuenta con el Informe de Protocolo de Necropsia, que da cuenta que se trata del cadáver de un adulto, de adecuado desarrollo físico, que presenta una herida por perdigones de arma de fuego, en el rostro de naturaleza mortal ya que el recorrido de la bala, perforó estructuras de la cavidad bucal, causando fracturas en la base del cráneo y contusión del encéfalo.

Se cuenta con el certificado de defunción de la víctima F.P.T.. (fs.155)

V. lo anterior, la Sala se percata que unos de los aspectos atacados por ambos apelantes, consisten en la valoración que hace el Tribunal de Primera Instancia, respecto a la calificación jurídica realizada cuando expone que estamos en presencia de un hecho culposo.

Uno de los aspectos señalados por la F.ía apelante, consiste en que el Tribunal A quo, le concedió pleno valor probatorio a los descargos del procesado cuando estos son manifiestamente contradictorios con el testimonio de B.A.L..

En ese sentido, tenemos que J.M., manifestó que fue un accidente, que se le escapó un tiro, ya que ese día estaba lloviendo y resbaló en la tierra, existiendo una elevación que lo colocó al nivel del camión, la cual ocasionó que al tener el arma montada, esta se disparara, causando la muerte de P.. Agregando además no es cierto su compañero B.L., estuviera en el lugar de los hechos.

Al corroborar su dicho, con el testimonio de B.A.L., se tiene que el día de los hechos se encontraba con su compañero, J., cuando a eso de la una de la tarde, estaba lloviznando cuando llegó el carro de la Autoridad de Aseo, donde se encontraba con su compañero, cuando volteó la mirada pudo escuchar una detonación y vio a J. agachado en el piso con su escopeta cerca de la llanta del camión. P. que había hecho y este le manifestó: “Hice mal en disparar y me siento mal”. Agrega además que al ser entrevistado manifestó que J., se había resbalado; lo que hizo por miedo a verse involucrado y para proteger a su compañero, pero que pensó mejor las cosas y decidió decir la verdad, esto ubica al procesado cerca del camión del procesado.

Un segundo elemento aducido por los recurrentes, consiste en el Informe de Investigación Preliminar, suscrito por E.D. y R.R., quienes señalaron que al entrevistar a B.L. y Á.E.A., fueron contestes en señalar que vieron cuando un camión casi arrolla a uno de los seguridad que estaban en Cerro Patacón.(fs.72-73)

Este hecho, siquiera fue abordado por el procesado J.M., al rendir sus descargos, resultando que del mismo se desprende una motivación para causar la muerte del señor F.P..

Otra constancia procesal, que desmerita lo externado por el procesado consiste en la Inspección Ocular realizada con peritos de planimetría forense, en la cual se describe que la elevación que señala el procesado se encuentra del lado del conductor, debiendo recordar que el impacto que recibió el finado P., fue efectuado del lado del copiloto.

A lo anterior, cabe agregar que se tiene una Diligencia de Inspección Ocular, realizada al camión de basura propiedad de la Autoridad de Aseo, a través del cual se describe que la puerta del copiloto estaba cerrada con la ventana abajo, sin sufrir ningún tipo de lesión en su estructura. (fs. 32-36)

Un tercer elemento abordado por los impugnantes, consiste en el testimonio de L.C.N.C., quien manifestó que se encontraba en su camión de la Autoridad de Aseo, en Cerro Patacón, cuando fue rebasado por el camión de Aseo, que conducía el difunto a quien conocía como “”Y.. Estando chateando escuchó un disparo fuerte, percatándose que uno de los agentes de seguridad que estaban en el lugar, descendía del segundo escalón del lado del pasajero del camión de “Y., con la escopeta y exclamó “Lo maté, lo maté”, luego caminó junto al camión del difunto y pasó por detrás y fue abrir la puerta del conductor, donde estaba “Y. y luego caminó donde estaba otro seguridad y le dio la escopeta se metió en el contenedor donde se resguardan cuando llueve.

Este testimonio, permite ubicar al procesado J.M., en el camión de la víctima, contradiciendo esto lo manifestado en sus descargos, cuando manifestó que se resbaló y que el arma se le disparó al estar “montada”.

La cuarta prueba que sustenta la apelación de los recurrentes, consisten en el Protocolo de Necropsia, practicado en el cuerpo de la víctima del cual se desprenden que el disparo fue realizado de abajo hacia arriba y a corta distancia. (fs. 83, 86)

Al verificar una definición de lo que es disparos a corta distancia tenemos lo siguiente:

…El disparo a corta distancia es aquél que al efectuarse deja en la superficie del objeto las huellas complementarias de la acción de los gases de la pólvora, quemaduras, explosión y desgarraduras de los bordes del orificio de entrada, huellas de hollín, grasa del arma y granulación de la pólvora semideflagrada. La distancia en que se forman estas huellas difiere para cada tipo de arma, pero muy rara vez esta distancia sobrepasa los 2 m. (http://www.ecured.cu/Bal%C3%ADstica_Judicial#Disparo_a_corta_distancia)

Esto permite señalar que en efecto el procesado se encontraba cerca del camión a una altura que le permitiera realizar la detonación a corta distancia, decimos lo anterior, como lo sería el segundo escalón en la puerta del conductor, afirmamos lo anterior, toda vez que se observa dentro de la encuesta vistas fotográficas de este y se puede ver que la puerta del copiloto del camión cuenta con dos escalones. (fs. 42)

En adición a ello, mediante Inspección Ocular se estableció que el desnivel mencionado por el procesado se encuentra a 9.28 metros del camión, lo que no se ajusta a la definición de corta distancia, a lo que cabe reiterar que el desnivel señalado por el señor Montenegro, se encuentra del lado izquierdo del camión, y no del lado derecho del camión, donde se produjo la detonación que segó la vida de F.P. (Q.E.P.D.) (fs.274)

También otro elemento, que señala la F.ía es el testimonio de L.A.C.N., quien indicó que J.M., recibió entrenamiento en el manejo de armas como escopetas 12 y calibre 38. Esto se confirma además con el Certificado consultable a folios 366 que expone que el procesado J.M., partcipó en el “Seminario en Servicios de Vigilancia y Seguridad”, lo que es indicativo que el mismo tiene conocimiento en el uso de armas de fuego, desmeritándose la excepción ofrecida en cuanto a que desconocía que la escopeta con la cual fulminó a P., estaba cargada.

Por otro lado el testimonio de E.A.N.B., quien señaló que se encontraba en el relleno de Cerro Patacón, soltando los tornillos de la cola del vagón del camión de basura, que conducía, cuando escuchó solo una detonación, y en eso vio venir gritando a una persona posiblemente un pepenador, que le había disparado a un compañero suyo, delante del camión, que conducía, sin poder brindar mayores, elementos de identificación del procesado, por lo que este elemento de convicción no arroja, mayores elementos de valoración dentro de la presente causa.

De la misma manera, querella manifiesta como elemento sustentatorio de su recurso el testimonio de A.A.T., quien manifestó entre otras que la víctima y el victimario se conocían desde hace años aproximadamente, cuando trabajaron en la empresa ATESA, manteniendo discusiones y altercados. Señala además que escuchó a E.N., manifestar que observó cuando el señor J. se lanzó de arriba del camión de F., el occiso, cambió el cartucho de la escopeta, se quitó la camisa, mientras gritaba “lo maté, lo maté”.

Este testimonio al ser verificado con el testimonio rendido por el propio E.N., es contradictorio, ya que éste bajo juramento ante el Despacho Instructor manifestó no haber visto nada, por tanto no emergen mayores elementos de acreditación del hecho punible y de vinculación en la presente causa.

Las consideraciones anteriores, le restan valor a la calificación del hecho punible que realizó el Segundo Tribunal Superior, quedando acreditado que el supuesto accidente en el cual el procesado resbaló y ello produjo un disparo no se dio, ya que existen suficientes elementos que lo ubican en el camión que conducía el finado F.P..

Por ende, al quedar acreditado la existencia de un hecho punible relativo al homicidio doloso ocurrido mediante la utilización de un arma de fuego, al cual se encuentra vinculado el procesado J.R.M., se cumplen los presupuestos establecidos en el artículo 2219 del Código Judicial, por tanto considera la Sala que procede la revocatoria del auto apelado y en su lugar declarar que hay lugar a seguimiento de causa en contra del señor J.R.M., como presunto infractor de las disposiciones legales establecidas en la Sección 1a, Capítulo I, Título I, del Libro Segundo del Código Penal, es decir, por un delito de Homicidio Doloso, en detrimento de F.P.T. (q.e.p.d.).

PARTE RESOLUTIVA

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, REVOCA el Auto 1ra Inst. No. 39 del 25 de abril de 2016, dictado por el Segundo Tribunal Superior de Justicia y en su lugar ABRE CAUSA CRIMINAL en contra de J.R.M., varón, panameño, con cédula de identidad personal, 8-7571267, con domicilio en Kuna Nega, Corregimiento de Ancón, Calle Primera, Casa 34, estudios primarios; como presunto infractor de las disposiciones legales establecidas en en la Sección 1a, Capítulo I, Título I, del Libro Segundo del Código Penal, es decir, por un delito de Homicidio Doloso, en detrimento de F.P.T. (q.e.p.d.).

N. y Cúmplase,

JOSÉ E. AYÚ PRADO CANALS

HARRY A. DÍAZ -- JERONIMO E. MEJIA E.

ELVIA VERGARA DE ORDOÑEZ (Secretaria)

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