Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Panama), 2ª de lo Penal, 27 de Octubre de 2015

PonenteJosé Eduardo Ayu Prado Canals
Fecha de Resolución27 de Octubre de 2015
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS: Procedente del Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial de Panamá, ingresa a esta S., en grado de apelación, el Auto 1ra. I.. N° 232 de 30 de septiembre de 2013, que resolvió inhibirse del conocimiento del sumario instruido contra J.A.M.J., por delito Contra la Vida y la Integridad Personal, en perjuicio de M.A.G.R.. FUNDAMENTOS DEL AUTO APELADO El A quo se inhibió del conocimiento del presente proceso penal, por considerar que no queda configurado el delito de homicidio doloso imperfecto (tentativa), puesto que el escenario probatorio en realidad proyecta la figura de un concurso delictivo, consistente en el ingreso arbitrario en un domicilio ajeno y lesiones personales dolosas agravadas. Con base en la declaración jurada de C.I.A.R., el auto recurrido sostiene que el imputado ingresó a su residencia arbitrariamente, acompañado de otra persona y aun cuando le solicitaron que les entregara el dinero, no le despojaron de sus bienes, sino que tras haber lesionado a su cónyuge con proyectil de arma de fuego, deciden retirarse de la residencia. Indica el A quo que la conducta antes descrita encaja en la figura del desistimiento voluntario referente a una conducta delictiva de mayor gravedad, previsto por nuestro Código Penal, en su artículo 49, puesto que C.I.A.R. y M.A.G.R., son contestes en señalar, que los agresores decidieron voluntariamente retirarse de su residencia, en una moto, y no les llevaron nada. Continúa exponiendo el Segundo Tribunal Superior que se trata de una conducta humana, realizada con previsión, intención y voluntad, que desarrolló los actos idóneos para disparar un proyectil de arma de fuego contra la víctima, ocasionándole lesiones, que pusieron su vida en peligro, y provocaron una incapacidad definitiva de sesenta (60) días y otras secuelas. Empero, esta conducta representa la comisión del delito de lesiones personales dolosas, agravadas, en concurso con la violación de domicilio, también en su modalidad agravada, siendo el juez natural para conocer de la misma, el juez penal de la esfera circuital, conforme a lo dispuesto por el artículo 159, numeral 13 del Código Judicial, en concordancia con el artículo 1983, ibídem. En consecuencia, resuelve declinar la competencia ante la mencionada esfera (Fs. 395-399). DISCONFORMIDAD DE LA APELANTE A. notificarse personalmente de la decisión, la Fiscal Primera Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá anunció y sustentó en término procesalmente hábil, recurso de apelación contra la misma, alegando que el Tribunal de Grado basa su decisión en las declaraciones juradas de la víctima y su cónyuge, las cuales analiza de manera sesgada, es decir, refiriéndose a párrafos aislados de dichos testimonios, obviando aspectos importantísimos que también emergen de estas pruebas como son: La víctima, M.G. narró que a pesar que los sujetos entraron encapuchados, pudo reconocer a uno de ellos, mientras que lo amenazaba con la pistola, preguntándole dónde estaba la plata y el celular, y cuando se le fue encima y comenzaron a forcejear, pudo reconocerlo por los tatuajes que tenía en sus brazos y le dijo repetidamente "Yo te conozco BEGUETA", lo que molestó al sujeto, quien le puso la pistola en el pecho, debajo del corazón y hacia un costado, y le disparó, procediendo a huir, mientras decía "está muerto, está muerto, lo maté". La esposa de la víctima, C.I.A.R., aclaró que los sujetos no lograron robarles porque le gritó al sujeto que vive por la invasión del lago "te conozco, te saco donde vayas". En consecuencia, la Fiscal recurrente señala que no existe un desistimiento del actor en evitar la consumación del fin propuesto: disparar con un arma idónea, en un área sensible, ni se advierte intención de evitar o impedir que se diera el resultado muerte, porque no auxilió a la víctima, y el delito de homicidio no se consumó por causas ajenas a la voluntad del sujeto activo, sino por la intervención médica especializada y oportuna. Señala que un estricto análisis del artículo 49 del Código Penal, lleva a la conclusión que esta norma no es aplicable a los hechos investigados, pues no es cierto que J.A.M.J. haya desistido voluntariamente de causar la muerte a M.G. cuando ya había disparado el arma de fuego a contacto, en un área donde se encuentran órganos vitales cuerpo, y tejido sensible, como la médula espinal. Cuestiona que tampoco es cierto que el imputado haya querido impedir el resultado que se produciría, "la muerte de la víctima", pues tras el disparo, imperaba otra acción más importante "escapar del lugar" La censora concluye citando el salvamento de voto realizado por uno de los Magistrados integrante de la S. que emitió el auto censurado, visible a foja 399, cuando sostuvo que "un balazo en el abdomen durante el desarrollo de un robo, no puede razonablemente dejar de tenerse como una tentativa agravada de homicidio. Aquí no existe desistimiento, lo hubiera habido si el agresor no dispara y no se introduce al domicilio ajeno". En consecuencia, solicita a la S., revocar el auto impugnado, y dictar una apertura de causa criminar en contra de J.A.M.J., por el delito de Homicidio, en grado de tentativa, en perjuicio de M.A.G.R. (Fs. 400-406). OPOSICIÓN DE LA DEFENSA TÉCNICA Para notificar el auto inhibitorio dictado por el Segundo Tribunal Superior, se fijó Edicto N° 2057 en los estrados del Tribunal, el día 15 de noviembre de 2013. Sin embargo, transcurrido el término de su fijación, así como el término previsto por el artículo 2416 del Código Judicial, para la oposición de la defensa técnica, en atención al principio de bilateralidad y del contradictorio, no se recibió escrito en representación del señor J.A.M.J. (V.F.. 407-408). CONSIDERACIONES DE LA SALA Analizados los argumentos fácticos y jurídicos que sustentan el presente recurso ordinario, a la luz de nuestra normativa jurídica, corresponde a la S. determinar la viabilidad de lo peticionado por la recurrente, para lo cual examinaremos bajo el prisma de la sana crítica, las mismas probanzas apreciadas por el A quo. Así, se observa que el principal argumento que orientó al Segundo Tribunal Superior a inhibirse del conocimiento del proceso, es el supuesto desistimiento voluntario del agente, cuya configuración impide el castigo del inicio de la ejecución del delito, a no ser que estos actos, por sí mismos, constituyan otro delito distinto. Antes de realizar un análisis sobre la teoría del desistimiento voluntario, es preciso analizar desde las probanzas, cómo se dieron los hechos. Así, consta en autos que son ciertas las aseveraciones fácticas de la recurrente, en relación al análisis del Segundo Tribunal Superior sobre los testimonios vertidos por los señores C.I.A. y M.A.G.R., pues una lectura de éstos, permite corroborar que la apreciación judicial fue sesgada, refiriéndose únicamente al hecho de la huida de los asaltantes del lugar de los hechos, a efectos de encajar esta situación, en la figura del desistimiento voluntario del agente, contemplado por el artículo 49 del Código Penal; sin tomar en consideración las circunstancias previas y las que rodearon dicha retirada. Veamos. La denunciante y cónyuge de la víctima, C.I.A., describe que cuando los asaltantes ingresaron a su residencia exigiendo la entrega del dinero y del celular, uno de ellos apuntó a su esposo con un arma de fuego, en el costado, haciendo una sola detonación; narra que inmediatamente los sujetos salieron corriendo de la casa, y que no robaron nada porque le gritó al sujeto que disparó "te conozco, te saco donde vayas" (Fs.1-3). Por su parte, el ofendido, M.A.G.R. refiere que al momento en que el sujeto que les requería el dinero y el celular se le fue encima, sostuvieron un forcejeo, y a pesar que estaba encapuchado, fue en ese momento que pudo reconocerlo por los tatuajes en sus brazos, y entonces le increpó, diciéndole "yo te conozco B., yo te conozco B.". Piensa que esto provocó la rabia del asaltante que procedió a ponerle la pistola en el pecho, y luego, debajo del corazón, a un costado, disparándole a quemarropa. Señala que en ese momento, ambos sujetos salieron huyendo de la casa, y escuchó a B. decir "está muerto, está muerto, lo maté", mientras huía (Fs. 186-192). De fojas 9 a 10 del sumario, consta la evaluación médico legal practicada a M.A.G.R. cuatro días después del hecho, de donde emerge la presencia de apósitos de gasa en su costado izquierdo del tórax, lo que ameritó la práctica de los siguientes procedimientos quirúrgicos: una laparotomía abdominal -observación abdominal por medio de incisión quirúrgica-, una pancreatectomía distal -extirpación quirúrgica parcial del páncreas-, esplenectomía total -extirpación total del bazo-, más rafia (sutura) del estómago, más rafia (sutura) del diafragma, más colocación de tubo pleural izquierdo. El diagnóstico de admisión, así como el de cuarto de urgencias fue "herida por proyectil de arma de fuego con sección completa medular", lesiones que pusieron su vida en peligro, y que provocaron una incapacidad definitiva de sesenta (60) días, y secuelas permanentes para la movilidad (marcha) y perjuicio estético severo por la dificultad para la deambulación (alteración de la marcha) (Fs. 373-374). Las anteriores descripciones médico legales, acuerpan el señalamiento de la víctima respecto al área de su anatomía en la que recibió el disparo del arma de fuego, es decir, a quemarropa, por el costado izquierdo, debajo del corazón, sitio que, sin lugar a dudas, constituye un centro vital de la anatomía humana que, de resultar lesionada una persona en las circunstancias en que lo fue M.A.G., es meridianamente previsible, el eventual resultado muerte. Por tanto, resulta indiscutible, que quien realizó el único disparo sobre la víctima, tuvo la voluntad de ocasionarle la muerte, y pudo prever dicho resultado. El hecho de que en el presente caso, no se haya producido la muerte de M.A.G.R., ubica la acción del sujeto pasivo en la figura de la tentativa, prevista en el artículo 48 del Código Penal, y más específicamente, en su modalidad acabada, explicada por la doctrina como aquella que "se caracteriza porque el autor ha realizado todos los elementos del delito que se requieren para que el resultado típico acaezca. Por ejemplo, en el delito de homicidio (131 del Código Penal), el sujeto activo dispara a su víctima y esta se encuentra herida de muerte en el suelto. Si la víctima muerte, la tentativa acabada de homicidio dará lugar a un delito consumado de homicidio. En la tentativa acabada el agente ya no tiene la posibilidad de evitar el comportamiento típico, pues este se ha realizado faltando solo el resultado para que el delito se consume." De otra parte, en "la tentativa inacabada el sujeto activo empieza la ejecución del delito, pero no logra realizar todos los actos ejecutivos para que el resultado acaezca" La distinción entre ambos tipos de tentativa se hace necesaria y es importante, porque la figura con base en la cual el Tribunal A quo declina la competencia hacia la esfera circuital, -el desistimiento voluntario del agente- de alguna manera hace referencia a estos dos tipos de la tentativa; veamos: "Artículo 49. Si el agente desiste voluntariamente de la ejecución o impide que el resultado se produzca, solo responde criminalmente si los hechos realizados constituyen otro delito." Nótese que la redacción de la norma establece dos momentos frente a los cuales se considera que el agente desiste voluntariamente de su intención delictiva. El primero de ellos guarda relación con la tentativa inacabada cuando se señala "si el agente desiste voluntariamente de la ejecución"; y la segunda posibilidad de reconocer a favor del agente su desistimiento voluntario, es si éste "impide que el resultado se produzca", es decir, luego que la tentativa ha sido acabada. En el caso que nos ocupa, la actuación investigada se trata de una tentativa acabada, pues ciertamente el agente ejecutó todos los actos necesarios para ocasionarle la muerte a M.A.G.R., es decir, entró con un arma de fuego a la casa de la víctima, quien se encontraba desarmada, lo apuntó, y luego, efectuó a quemarropa una sola detonación en un área vital de su anatomía. Únicamente hizo falta el resultado muerte, para que se tratara de un delito consumado de homicidio; empero, el agente desplegó todos los actos a fin de lograr dicho resultado, mismo que no se produjo debido a la atención médica especializada y oportuna, tal como lo indicó la fiscal de la causa en su escrito de sustentación del recurso. Reiterada jurisprudencia de esta S. ha sido enfática y categórica al señalar que la voluntad homicida se deduce o infiere a partir de "la utilización de arma idónea por parte del agente y el empleo de dicha arma en partes sensibles y vitales del cuerpo (v. gr. la cabeza, el cuello, el pecho, el estómago, entre otros), son suficientes elementos para considerar la intención de causar la muerte" análisis que se ajusta a los hechos subjúdice, toda vez que las pruebas recabadas hasta el momento, revelan la comisión de un delito de homicidio doloso, en grado de tentativa. Así las cosas, si analizamos la figura del desistimiento voluntario, según lo establece el artículo 49 de nuestro Código Penal, frente a la actuación del agresor en este caso, hemos de entender que se ubicaría en el segundo supuesto previsto por dicha norma, a efectos de que pueda ser aplicada a su favor. Es decir, realizados todos los actos idóneos para la consumación del delito, entonces debía el agente, haber realizado acciones concretas tendientes a impedir su resultado. Le asiste la razón a la censora cuando explica que ésta no fue la conducta de quien lesionó gravemente a M.A.G.R., pues lejos de realizar acciones concretas para impedir su muerte, como hubiesen sido, auxiliarlo, recogerlo y procurar su atención médica, los agentes huyeron bajo el convencimiento de que lo habían matado, tal como señaló claramente la víctima en su deposición jurada. Es cierto lo indicado por la Fiscal de la causa: la retirada del agresor no constituye un desistimiento voluntario en la ejecución del delito de homicidio, pues ya había realizado todas las acciones idóneas para dicho fin; la huida se dio en aras de sustraerse de la acción de las autoridades, lo que era inminente, dado el reconocimiento de las víctimas sobre uno de los agresores, específicamente el que disparó sobre el señor G.R.. Tal como se indica en el recurso de apelación, el Segundo Tribunal Superior de Justicia únicamente tomó en cuenta la situación de la huida, para aplicar a favor del imputado, la figura del desistimiento voluntario, y en atención a los resultados del hecho, calificar el mismo como un concurso de lesiones personales dolosas, agravadas, y violación del domicilio ajeno, a efectos de inhibirse del conocimiento de la causa, por razones de competencia funcional. Empero, dejó de considerar las circunstancias que rodearon toda la ejecución del hecho delictivo y las circunstancias en que se produjo la citada huida, lo que lo llevó a aplicar erróneamente la figura de marras. Llama la atención de esta Superioridad, que la decisión de primera instancia fue dividida, pues a foja 399 reposa un brevísimo, pero contundente Salvamento de Voto, de donde emergen consideraciones que merecen ser citadas a continuación: "Un balazo en el abdomen durante el desarrollo de un robo, no puede razonablemente dejar de tenerse como una tentativa agravada de homicidio. Aquí no existe desistimiento, lo hubiera habido si el agresor no dispara y no se introduce al domicilio ajeno". (Las negrillas son nuestras). A juicio de esta Superioridad, es la opinión jurídica vertida en el Salvamento de Voto, la que se ajusta a las constancias procesales, así como a la explicación doctrinal, e incluso jurisprudencial, de la figuras de la tentativa acabada y del desistimiento voluntario del delito; mismo que, "en caso se haya realizado todos los actos necesarios para producirlo, el desistimiento consiste en evitar el resultado típico...pues los actos constitutivos de ejecución ya fueron realizados en su totalidad." En consecuencia, habiendo comprobado el error en que ha incurrido el Tribunal A quo al aplicar el desistimiento voluntario del agente, lo que corresponde en derecho es revocar la pieza venida en apelación, pues indiscutiblemente, la investigación da cuenta de la comisión de un delito de homicidio en grado de tentativa, cuyo conocimiento corresponde privativamente a los Tribunales Superiores de Distrito Judicial, conforme lo dispone el numeral 4 del artículo 127 del Código Judicial. Por tanto se ordenará al Segundo Tribunal Superior, continuar con el conocimiento del proceso, y calificar el mérito legal del sumario, como en derecho corresponda. PARTE RESOLUTIVA En mérito de lo anteriormente expuesto, la SALA SEGUNDA DE LO PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, administrando justicia, en nombre de la República y por autoridad de la Ley, REVOCA el Auto 1ra. I.. N° 232 de 30 de septiembre de 2013, venido en apelación, y ORDENA al Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial de Panamá, continuar con el conocimiento del proceso, y calificar el mérito legal del sumario, como en derecho corresponda. FUNDAMENTO DE DERECHO: Artículos 127, numeral 4 y 2424 del Código Judicial. Artículos 48 y 49 del Código Penal. N., JOSÉ EDUARDO AYU PRADO CANALS HARRY ALBERTO DÍAZ GONZÁLEZ -- JERÓNIMO MEJÍA E. AMINTA I. CARVAJAL C (Secretaria)

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