Sentencia Civil de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 1ª de lo Civil, 20 de Abril de 2001

Ponente:ROGELIO A. FÁBREGA Z
Fecha de Resolución:20 de Abril de 2001
Emisor:Primera de lo Civil
RESUMEN

FORTUNATO MANGRAVITA RECURRE EN CASACIÓN EN EL PROCESO DE DIVORCIO QUE LE SIGUE ANNETTE MARÍA CRISTINA ZELLER

 

VISTOS:

El doctor ULISES PITTI G., apoderado judicial de F.M., ha interpuesto recurso extraordinario de casación contra la sentencia proferida por el TRIBUNAL SUPERIOR DE FAMILIA, el 31 de julio de 2000, dentro del proceso de divorcio propuesto por la señora A.M.C.Z. contra F.M..

El recurso en estudio cumplió con las formalidades previstas en los artículos 1148 y 1149 del Código Judicial, contando con la participación de las partes; así como del Ministerio Público (f.576-578). Por ser admitido el mismo, se concedió el término para alegatos que fue aprovechado por las partes, (fs.587-599 y 600-605), respectivamente.

En consecuencia, procede la Sala a resolver el recurso, previo resumen de los antecedentes que se detallan a continuación:

ANTECEDENTES

La señora A.M.C.Z., mediante la firma forense VÁSQUEZ & VÁSQUEZ interpuso demanda original de divorcio contra el señor F.M., en base a las causales 2a y 3a del Artículo 212 del Código de la Familia, señalando en el libelo de demanda las siguientes peticiones especiales:

1. Separar a los cónyuges.

2. Poner a los hijos o hijas al cuidado de la madre.

3. Señalar la suma que debe dar a favor de la demandante por expensas de litis.

4. Señalar los alimentos a favor de los menores hijos.

El Juzgado Tercero Seccional de Familia del Primer Circuito Judicial de Panamá, donde quedó radicado el negocio, dictó Auto Nº1208 de 15 de octubre de 1998, por el cual negó las peticiones especiales antes indicadas. Estimó que sobre las dos primeras, no existía apremio, en virtud de que la propia demandante indicó en la demanda que el demandado había abandonado el hogar conyugal y que, de hecho, los niños estaban a su cargo. En la tercera petición, estimó la juzgadora que no se había aportado con la demanda, mayores elementos que pudiesen servir al tribunal para adoptar la medida. Por último, en cuanto a la 4a. petición fue denegada también por la juzgadora, debido a que se desprende del libelo de demanda que el demandado había interpuesto formal proceso de alimentos ante la Corregiduría de San Francisco.

En consecuencia, se admitió la demanda y le fue corrida en traslado al Ministerio Público y a la parte demandada, señor F.M., quien mediante apoderado judicial, Dr. ULISES PITTI, dió contestación a la misma, aceptando los tres primeros hechos y negando el resto. Formulando, a su vez, DEMANDA EN RECONVENCIÓN, con fundamento al numeral 2 del Artículo 212 del Código de la Familia (fs.20-21), siendo admitida mediante Auto Nº1343 de 23 de noviembre de 1998 (f.24).

Posteriormente, la firma forense VÁSQUEZ & VÁSQUEZ, presentó demanda corregida, aduciendo las causales previstas en los numerales 1, 2, 3 y 6 del artículo 212 del Código de la Familia. En virtud de ello, la juzgadora profirió Auto Nº14 de diciembre de 1998, admitiendo la demanda corregida, negando nuevamente las solicitudes a que nos referimos anteriormente.

La Audiencia Oral, dentro del proceso de divorcio, se inició el 11 de mayo de 1999, haciéndose la salvedad, que no se encontraba el representante legal de la parte demandante ni el representante de la Fiscalía Segunda Especializada en Asuntos de Familia y el Menor. El apoderado judicial del demandado-reconvencionista, aportó las siguientes pruebas documentales, solicitando, a su vez, el reconocimiento de las mismas:

1. Certificación expedida por el Dr. A.H..

2. Informe psicológico de la Dra. M.I..

3. Constancia del informe psicológico realizado por la licenciada M.R., referente a la señora A.M.C.Z.D.M.,

4. Dos constancias psiquiátricas firmadas por la doctora N.S. (pruebas 18, 19 y 21).

5. Certificación expedida por la Lcda. M.I., referente a la evaluación realizada a los niños MANGRAVITA-ZELLER.

6. Constancia de la demanda interpuesta por la Sra. Z. y la solicitud de alimentos contra el demandado.

7. Constancia expedida por la Caja de Seguro Social de 18 de enero de 1999, sobre los ingresos devengados por la señora ZELLER.

Para la prueba pericial, nombró a la Licenciada J.B. (Psicóloga); y la Dra. F.R.D.R..

Como pruebas testimoniales adujo a la L.M.I.I. y M.I.Á.. Solicitó, a su vez, declaración de parte de la señora A.M.C.Z. DE MANGRAVITA.

En el acto de la audiencia rindió testimonio la Dra. M.D.C.R.D. (fs.103-114).

Consta en el expediente que la continuación de la audiencia oral se dieron los siguientes días: el 13 de mayo de 1999 (fs.292-303); 11 de junio de 1999 (fs,323-332); 1º de julio de 1999 (fs.333-343); 2 de julio de 1999 (fs.347-356). Se advierte que en las tres últimas diligencias orales, rindió declaración la señora A.M.C.Z. DE MANGRAVITA. Concluye la diligencia oral el 29 de julio de 1999, con la declaración del señor F.M. (fs.387-393).

Culminada dicha fase se remitió el expediente a la Fiscalía Segunda Especializada en Asuntos de Familia y el Menor, quien emitió la Vista Nº692-99 de 25 de octubre de 1999, recomendando acceder a la disolución del vínculo matrimonial solicitado por A.M.C.Z.D.M., en base a la causal de Relación Sexual Extramarital.

RESUMEN DEL FALLO DEL JUZGADO TERCERO SECCIONAL

DE FAMILIA DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DE PANAMÁ

La juzgadora se refirió a la viabilidad de la disolución del vínculo matrimonial, debido a que el mismo se encontraba acreditado con el certificado de matrimonio expedido por la Dirección General del Registro Civil, visible a foja 1, dándose cumplimiento a lo previsto en los artículos 821 y 823 del Código Judicial.

En cuanto a las causales de divorcio invocadas por la actora, como fundamento de su razón de pedir, consideró la juzgadora que no fueron aportados al expediente, los elementos probatorios con relación las causales 1º y 2º del artículo 212 del Código de la Familia. Con respecto a ello, señaló la juzgadora que, "A pesar de que en reiteradas ocasiones la demandante ha indicado que el demandado ha atentado contra su vida y contra la de sus hijos mayores, no consta en el expediente ninguna prueba de tales afirmaciones" (fs.437-438)

Estimó la juzgadora que la demandante tampoco aportó pruebas de que, en efecto, fue víctima de trato cruel de parte de su esposo, tal como lo señaló en la demanda, en la declaración que rindiera, así como en los informes periciales en los que afirmó que el demandado le propinaba "golpizas continuadas" de las que resultaban "moretones y sangrados" (fs. 36 y 37 4)" (f.428).

Con relación a la causal 3 de la citada excerta legal, esto es, "Relación Sexual Extramarital", la juzgadora estimó que el propio demandado aceptó la misma en la declaración de parte que rindiera.

El fallo consideró no probada la última causal, (numeral 6º del artículo 212), debido a que "no existe en el expediente pruebas suficientes para demostrar que la partida del demandado del hogar conyugal se debió a motivos imputables a su persona" (f.438).

Por otra parte, al analizar la causal de divorcio invocada por el DEMANDADO-RECONVENCIONISTA, consideró la juzgadora mencionar parte de las conclusiones vertidas en los informes periciales, psicológico y psiquiátrico practicadas a la parte demandante, a solicitud de la parte demandada, ya que las mismas evidencian claras situaciones de violencia intrafamiliar.

Estima la Sala conveniente reproducir tales dictámenes, como aparecen en el fallo comentado:

"Primeramente, haremos alusión al informe pericial aportado por la P.J.B., el 19 de julio de 1999, en el que se destaca lo siguiente:

"V.CONCLUSIONES:

De acuerdo a las pruebas realizadas a a (sic) los datos recogidos durante las entrevistas clínicas:

1. La Sra. A.Z. no tiene una perturbación emocional severa y posee niveles apropiados de adaptabilidad psicológica. Con la información obtenida a través de las entrevistas y de las pruebas realizadas a la Sra. A., no se observa el Síndrome de Estrés Post-Traumático, propiamente dicho. Tampoco se observa depresión.

2. Proviene de una familia de origen caracterizada por el maltrato intrafamiliar. En su familia existió la violencia física del padre hacia la madre, la violencia emocional entre ambos conyuges, (sic) y entre el padre y los hijos, y posiblemente la violencia sexual hacia la Sra. A. de parte de su padre, quien a su vez habiendo sido sobreviviente de un campo de concentración tenía sus propios traumas emocionales. Este antecedente afecta negativamente su rol en las relaciones de pareja y en las relaciones con sus hijos.

...

...

6. ... La experiencia con su primer matrimonio, reconfirma a un nivel emocional la percepción de inseguridad de las relaciones de pareja y el doble vínculo de la relación amor-odio. "Me cuidas pero me lastimas", por lo tanto, "te quiero y te odio". Esto a su vez afecta negativamente su percepción de lo que es una relación de pareja sana y conlleva la necesidad de defenderse aún en ausencia de una amenaza real.

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14. De nuestro análisis sobre el caso, podemos determinar que los antecedentes familiares, materno, paterno, y la experiencia en el matrimonio anterior de la Sra. A. definen su perfil y rol como esposa. A través de los resultados de las pruebas efectuadas, podemos corroborar que existen niveles de hostilidad, agresión e impulsividad en sus rasgos de personalidad..." (Fs.368-386)

La Dra. F.R.D.R., en el informe del peritaje Psiquiátrico realizado a la Sra. Z. indicó lo siguiente:

"CONCLUSIONES:

1. La Sra. de M. presenta rasgos de personalidad agresora. No evidenciamos otros trastornos mentales y/o del comportamiento.

...

...

4. Los antecedentes de abandono y maltrato físico y psicológico del padre de la Sra. A., durante sus primeros quince años de vida, constituyeron los elementos facilitadores del aprendizaje social de la violencia, el cual se ha reproducido en sus relaciones conyugales, en particular en su relación actual..." (fs.395-422)." (Fs.439-440)

La juzgadora de primera instancia se refirió en el fallo, que dentro del proceso ha quedado demostrada la personalidad agresiva e impulsiva de la demandante, que requiere de una atención profesional especializada, estimando que ello corrobora los argumentos vertidos por el demandado en la contrademanda que formulara dentro del proceso de divorcio, quien señaló que "fue víctima de maltrato psicológico por parte de su cónyuge" (f.440). Que, además, tal actitud fue corroborada en las declaraciones rendidas por las licenciadas M.R. y la Dra. M.I., quienes tuvieron a cargo la orientación familiar de los integrantes de la familia MANGRAVITA-ZELLER.

Como consecuencia de ello, consideró la juzgadora que se estaba en presencia de dos causales de divorcio acreditadas en el expediente, es decir, ante una pluralidad de cónyuges culpables, debido a que, por una parte, el demandado ha aceptado que mantiene relaciones extramaritales con otra mujer, y, por la otra, se evidencia el trato cruel psíquico por parte de la demandante hacia su cónyuge. Por tal motivo, se dice en el fallo que, a la luz de lo previsto en el artículo 215 del Código de la Familia, es deber decretar el divorcio, con fundamento a la causal más grave. Por consiguiente, se decretó la disolución del vínculo matrimonial que une a los señores FORTUNATO MANGRAVITA y A.M.C.Z., en base a la causal 2º del artículo 212 del Código de la Familia, es decir, "el trato cruel psíquico que hace imposible la paz y el sosiego doméstico, por parte de la señora A.C.Z.". (f.442) O. la remisión de copias autenticadas de las piezas conducentes del proceso a la Fiscalía Especializada en Asuntos de Familia y el Menor, en atención a lo normado en el artículo 215-D del Código Penal, reformado por la Ley 27 de 16 de junio de 1995, que regula los delitos de Violencia Intrafamiliar y Maltrato de Menores. La referida resolución fue apelada por el apoderado judicial de la parte demandante.

Surtida la alzada de rigor, el Tribunal Superior de Familia, mediante providencia de 21 de enero de 2000, remitió el expediente al Representante del Ministerio Público, Fiscalía Superior, para que emita opinión. Consta de fojas 503 a 508, la Vista Nº13 emitida por la FISCALÍA TERCERA SUPERIOR DEL PRIMER DISTRITO JUDICIAL, por la cual solicita la CONFIRMACIÓN del fallo apelado.

RESUMEN DEL FALLO DEL TRIBUNAL

SUPERIOR DE FAMILIA

Una vez realizado un resumen de los hechos contentivos en el proceso, el Tribunal Superior de Familia, comienza por el llamado error in procedendo argüido por el recurrente, en cuanto al valor que le dió la juzgadora de primera instancia a la demanda en reconvención, advirtiendo que yerra el apelante en dicho argumento, ya que la referida demanda cumplió con los requisitos que exige la ley.

El otro punto de disconformidad de parte del recurrente, obedece a la solicitud de práctica de pruebas en segunda instancia, considerando la juzgadora que no existen elementos para dicha petición, debido que en primera instancia le precluyó el término para el aporte de las mismas, por tanto no quedó pendiente práctica alguna. Para mayor ilustración, cita Auto No. 182 del 10 de febrero de 1999, proferido por la Juez Tercera Seccional de Familia.

En el análisis de fondo de las causales que sirven de sustento a la petición de divorcio, confirma la Magistrada del Tribunal Superior, que no pueden ser consideradas las causales 1 y 2 como probadas.

En cuanto a la causal 3 indica la juzgadora que el propio demandado, a fojas 392, acepta mantener relaciones sexuales extramaritales con una señora de nombre ESTELA S.G., por lo que esta causal es considerada probada, reproduciendo parte medular de la declaración del señor F.M. (f.528-529). Señala a continuación que con relación a la causal 6a, todas ellas, del artículo 212 del Código de Familia, no existe en el expediente prueba alguna que confirma la misma.

Al referirse la juzgadora de segunda instancia a la causal señalada en la demanda de reconvención, advierte que, aunque exista un informe pericial que fuere practicado a la demandante, no puede ser considerado como plena prueba en el presente proceso, señalando que existen reiterados fallos que "los testigos tienen que ser presenciales y no de referencias" (f.529), pasando a citar 3 sentencias (fs.529 a 531).

Seguidamente se hace una distinción entre perito y testigo. Al respecto indica que los peritos son las personas que el juzgador le solicita expongan su parecer sobre hechos que requieran conocimiento técnico o investigaciones complejas. Pero, que los testigos, son particulares llamados a declarar acerca de hechos que han tenido conocimiento personal, citando doctrina al respecto.

En lo medular del asunto, señala la juzgadora que el informe pericial en que se basó la Juez de primera instancia, consideró que quedó demostrado la personalidad agresiva e impulsiva de la demandante, considerando, a su vez, la Magistrada Sustanciadora que "la relación sexual extramarital puede contribuir a profundizar la misma" (fs.533-534).

Más adelante se refiere que si bien es cierto que, existen señalamientos del maltrato psicológico por ambas partes, considera que no es menos cierto que existan elementos probatorios que comprueben los mismos, debido a que es a través de "testigos de oídas y no presenciales como se intenta acreditar" (f.539). Reiterando que, el hecho de haberse declarado confeso en una relación extramarital, "está faltando a la garantía de paz, seguridad, afectividad emocional, así a la exigencias (sic) del respeto, fidelidad y débito conyugal" (f.539).

El fallo concluyó que, en cuanto a las causales alegadas, ninguno de los cónyuges se maltrataron física o psicológicamente, debido a que no existen pruebas contundentes que acrediten tales aseveraciones, advirtiendo que el señor M. al unirse con la señora A.M.C.Z. sabía cuál era su pasado familiar y que no es sino hasta el 30 de marzo de 1998 que se percata de la conducta irregular de su consorte.

En consecuencia el juzgador de segunda instancia MODIFICA "en todas sus partes" la sentencia Nº562 del 30 de noviembre de l999, mediante el cual el Juzgado Tercero Seccional de Familia declara disuelto el vínculo matrimonial entre los señores FORTUNATO MANGRAVITA y A.M.C.Z. por la causal más grave o sea el trato cruel físico o psíquico; y en su lugar, DECRETA DISUELTO el vínculo matrimonial por la causal No. 3 del artículo 212 del Código de la Familia, por relación extramarital por parte del señor FORTUNATO MANGRAVITA.

RECURSO DE CASACIÓN Y

POSICIÓN DE LA SALA

En el recurso de casación que se examina, se invoca la causal de fondo única "Infracción de normas sustantivas de derecho por error de derecho en cuanto a la apreciación de la prueba, que influyó sustancialmente en lo dispositivo de la resolución recurrida".

Los cargos de injuricidad han sido expuestos por el casacionista en cinco (5) motivos, consistente en objeciones o censuras a la valoración de las pruebas que sirvieron de fundamento al juzgador de segunda instancia para llegar a la conclusión de decretar la disolución del vínculo matrimonial que une a las partes, por la causal 3º del artículo 212 del Código de la Familia, esta es, "La relación sexual extramarital". Los motivos del recurso se transcriben textualmente a continuación:

"PRIMER MOTIVO: El Tribunal Superior de Familia, al pronunciar el fallo impugnado, reconociendo que la parte demandante no había incorporado elemento probatorio alguno que demostrara las causales invocadas, hizo descansar el pronunciamiento en la declaración de parte rendida por el señor F.M., visible a fojas 392 del Proceso de Divorcio, en la cual éste manifestó que estaba "viviendo con ella ahora mismo", refiriéndose a la señora E.S.G.. Al valorar esta declaración de parte, incurrió en una infracción de normas sustantivas al apreciar erróneamente dicha prueba, ya que el fallo recurrido toma esta declaración como una plena prueba por excelencia, o sea, que la confesión libre y deliberada dio por acreditado que el declarante aceptó mantener relaciones sexuales extramatrimoniales con una persona distinta de su esposa, la señora A.Z., cuando en dicha declaración, ni el Juez de grado le cuestiona, específicamente, sobre la existencia de relaciones sexuales matrimoniales, ni el declarante, lo reconoce explícitamente, siendo así una infracción de normas sustantivas que influyó sustancialmente en lo dispositivo de la sentencia de segunda instancia.

SEGUNDO MOTIVO: El Tribunal Superior de Familia, en el fallo impugnado, incurrió en una infracción de normas sustantivas al atribuirle a la declaración de parte, rendida por el señor F.M., visible a foja 392, carácter de confesión, como prueba por excelencia, dando por acreditada la existencia de relaciones sexuales estramatrimoniales cuando, de haber aplicado las reglas de la sana crítica, fundada en presupuestos objetivos de la lógica y la experiencia; habría concluido que tal confesión era ineficaz, puesto que otros elementos probatorios, también incorporados en el proceso, hacían físicamente imposible el hecho así confesado. Y el error surge porque al valorar la confesión, dividiéndola y prescindiendo de las circunstancias que la rodearon, desconoce el carácter de indivisibilidad e integridad que presuponen la existencia de la confesión, y porque desatiende la regla de apreciación de la declaración de parte tanto en lo favorable como en lo desfavorable; infracción esta que influyó sustancialmente en lo dispositivo de la sentencia del ad-quem, sometida a examen mediante este recurso.

TERCER MOTIVO: El Tribunal Superior de Familia del Primer Distrito Judicial, en el fallo impugnado, incurre en una infracción de normas sustantivas al ponderar la prueba pericial contenida en los testimonios técnicos rendidos por las psicólogas M.D.C.R.D., visibles a fojas 103-114, y M.I.I., visible fojas 292-303 del Proceso. La infracción de normas sustantivas consiste en que el Tribunal Superior de Familia valoró tales declaraciones, pero le negó el valor probatorio que la ley le reconoce, pues concluyó que éstos no pueden ser considerados plena prueba para demostrar la causal de trato cruel psíquico que hacía imposible la paz y sosiego doméstico en el matrimonio habido entre los señores A.Z. y F.M., tal como lo había invocado el demandado reconvencionista; infracción que influyó definitiva y sustancialmente en lo dispositivo de la sentencia de segunda instancia, que revocó la sentencia de primera instancia, contrariando el derecho.

CUARTO MOTIVO: El Tribunal Superior de Familia del Primer Distrito Judicial, en el fallo impugnado, incurre en una infracción de normas sustantivas al no valorar debidamente la prueba contenida en los informes periciales presentados por las Licenciadas M.I.I.C., consultable a fojas 183-246, certificado a fojas 269 y reconociendo a fojas 286; y M.R., visible a fojas 247-258 y reconociendo a fojas 287; y por la Doctora NILDA SANTAMARÍA, visible a fojas 259-265, certificado en la foja 270 y reconocido en la foja 288 del proceso. La infracción de normas sustantivas consiste en que el Tribunal Superior de Familia valoró tales informes, pero tomándolos como testimonios referenciales, negándoles consiguientemente el valor probatorio que la ley les reconoce, pues concluyó que éstos no pueden ser considerados plena prueba para demostrar la causal de trato cruel psíquico que hacía imposible la paz y sosiego doméstico en el matrimonio habido entre los señores A.Z. y F.M., tal como lo había invocado el demandado reconvencionista.

QUINTO MOTIVO: El Tribunal Superior de Familia del Primer Distrito Judicial, en el fallo impugnado, incurre en infracción de normas sustantivas al no valorar adecuadamente la prueba contenida en los informes periciales presentados por la Licenciada J.B., fojas 368-386, y la Doctora FANÍA RIVAS DE R., visible a las fojas 395-422 del Proceso de Divorcio. La infracción de normas sustantivas consiste en que le Tribunal Superior de Familia valoró tales informes como testimonios referenciales, negándoles el valor probatorio que la ley le reconoce, pues concluyó que éstos no pueden ser considerados plena prueba para demostrar la causal de trato cruel psíquico que hacía imposible la paz y sosiego doméstico en el matrimonio habido entre los señores A.Z. y F.M., tal como lo había invocado el demandado reconvencionista." (Fs.557-558).

De los motivos transcritos se advierte que el vicio de ilegalidad que le atribuye el recurrente al juzgador de segunda instancia, consiste en no haber valorado las pruebas señaladas, conforme a las reglas de la sana crítica, lo que incidió en la violación de las normas contenidas en los artículos 770, 773, 883, 884, 891, 967 del Código Judicial; y los artículos 212, numeral 3º y 215 del Código de la Familia.

Las pruebas indicadas en los motivos, son de naturaleza testimonial, documental y pericial. Se refiere el recurrente y así se corrobora en el fallo por parte de la Sala, que la juzgadora de segunda instancia, al pronunciar el fallo reconoció que la parte demandante no incorporó elemento probatorio alguno que sustentara las causales invocadas. No obstante lo anterior, se basó el fallo impugnado en la declaración de parte rendida por el señor F.M., visible a foja 392, quien manifestó que estaba viviendo con otra mujer. En la misma declaración el declarante confesó que se vió obligado a salir del hogar conyugal por razón del maltrato psíquico que recibía de su cónyuge,

La juzgadora consideró dicha confesión como plena prueba por excelencia, sin considerar otras pruebas obrantes en el proceso, tales como los testimonios de terceros.

Parte la Sala del punto que el fallo recurrido en casación, no reconoció la validez de las causales en que se fundamentó la pretensión de la demandante, señora A.M.C.Z., en virtud de la inexistencia de pruebas contundentes. Por tanto, lo procedente es adentrarse la S. al estudio de la causal alegada por el RECONVENCIONISTA, es decir, el numeral 2 del artículo 212 del Código de Familia, a objeto de determinar si la causal ha sido probada.

Consta en la declaración de parte del señor FORTUNATO MANGRAVITA, la "confesión" de estar viviendo con otra mujer y que sirvió de fundamento al fallo para declararlo cónyuge culpable. Respecto a ello aprecia la Sala a foja 392 de dicha declaración, se indica: "... cuando yo empece a ver a la Sra. G. ya yo tenia siete (7) meses de haberme salido de mi casa habia reportado a la Corregiduría que había salido de mi casa y le había puesto la pensión y no fue abandono de hogar".

La Sala estima que de los elementos aportados al proceso, se ha comprobado la violencia intrafamiliar en el hogar MANGRAVITA-ZELLER, en los cuales ambos cónyuges son culpables. Por una parte, la relación sexual extramarital aceptada por el señor F.M., haciendo la salvedad que la misma se dió meses después de haber dejado el hogar conyugal, situación que no fue desvirtuada dentro del proceso; y por la otra, se desprende de los diversos informes psicológicos la conducta agresiva e impulsiva de la señora A.M.C.Z.. Por tanto, mal podría apoyarse el fallo para disolver el vínculo matrimonial en una causal que no ha sido probada por la actora, que la relación sexual extramarital, se hubiere dado antes de la salida del cónyuge del hogar. Además, que dicha confesión no tiene valor de plena prueba, si existen otros elementos o circunstancias que justifiquen tal salida, cuando la persona por su avanzada edad y estado físico (paciente cardíaco), no podía seguir compartiendo una relación por el trato cruel psíquico, de parte de su esposa, que hacía imposible la paz y el sosiego doméstico. Sobre el particular, observa la Sala lo expresado por el doctor A.H., al ser cuestionado por la P.M.I.C., si tenía conocimiento de conductas violentas en la pareja, expresó lo siguiente:

"Yo nunca ví que él trate mal ni verbal, ni físicamente a ella o a sus hijos. En cambio si la ví a ella gritarlo y expresarse de él de forma despectiva e insultativa. El es una persona que habla con un tono de voz alto y sin esconder sus sentimientos, pero lo hace siempre expresando sentimientos positivos, es un hombre mayor y reflexiona bien sus palabras." (F.215)

Es evidente el yerro valorativo otorgado por la juzgadora de segunda instancia a la declaración de parte rendida por el señor F.M., y que fuere considerado, como lo dijéramos anteriormente, como una "confesión", ya que la misma debió ser apreciada en su integridad y no aprovechándose únicamente, al momento de fallar, con lo que le favorezca, en cuanto a la relación sexual extramarital, y rechazando lo que le perjudique, violentándose con ello el principio de indivisibilidad.

El artículo 884 del Código Judicial señala:

"La confesión debe ser tomada en cuenta en su integridad, con las modificaciones y aclaraciones concernientes al hecho confesado, excepto cuando exista prueba que la desvirtúe. Cuando la declaración comprenda hechos distintos que no guardan íntima conexión con el confesado, aquellos se apreciarán separadamente".

Por su parte, a conclusión similar arriba el artículo 891 del Código Judicial relativo a la valoración de la prueba de declaración de parte. Señala la aludida disposición:

"El interrogatorio se practicará en lo conducente, con arreglo a las normas sobre prueba testimonial. El Juez apreciará la declaración tanto en lo favorable como en lo desfavorable, en concordancia con las otras pruebas del proceso y según las reglas de la sana crítica".

El Dr. J.F.P. ilustra en cuanto a la valoración de la confesión:

"Rige, con limitaciones, el principio de la indivisibilidad, conforme al cual la persona que intenta beneficiarse de la confesión ha de aceptarla en su integridad, no aprovechándose de lo que le favorezca y rechazando lo que le perjudique.

Se contempla, como excepción, la confesión divisible o sea, la que se refiere a hechos que no guardan intima conexión con el hecho confesado, caso en el cual la parte separada debe ser probada por la parte que la rinde. Para que la confesión sea divisible no basta que el hecho agregado sea posterior, ni que sea coetáneo y separado; es indispensable además que no exista una íntima conexión con el hecho perjudicial para que se le considere jurídicamente distinto porque si es un hecho conexo resulta indivisible. Cuando las modificaciones, aclaraciones o explicaciones aparecen como independiente del hecho principal, la confesión asume así la calidad de divisible. Igualmente se ha sostenido que a los efectos de la valoración, la confesión ha de considerarse como escindible cuando las modificaciones, aclaraciones o explicaciones concerniente al hecho confesado han sido desvirtuadas con otros elementos probatorios".

J.F.P., "Medios de Prueba", Editora Jurídica Panameña, Panamá, 1998, p. 78.

En ese sentido, existen otros elementos probatorios, dentro de la confesión del señor MANGRAVITA que vale la pena analizar, inclusive comparándola con la declaración de su cónyuge.

Sin lugar a dudas, la mayor discrepancia que tenían como pareja era la no aceptación de los hijos del señor M., de su primer matrimonio, ALDO, RICARDO y ROBERTO, inclusive, sus menores nietos, por parte de la señora ZELLER.

A fojas 387-388, el declarante manifestó:

"Sr. Juez yo sali de mi casa porque era imposible ya vivir con esa mujer, me hacia la vida imposible 24 horas, a la hora que llegara o a cualquier hora que yo llegara a la casa no había conformidad de ninguna manera, llegaba temprano porque llega temprano, si llego tarde el por que llego tarde, a la hora de comer la tenia con mis hijos grandes, hablando mal de mis hijos, que deje a mis hijos tranquilo (sic), yo a los hijos los quiero igual, grandes y chicos, los quiero a todos por igual, yo no puedo quitar a los grandes y ser reemplazados, son dos amor y cariño, cariño de mujer, cariño de hijos, cariño de padre, todo tiene su punto en la persona humana y ellos estan trabajando, no te estan haciendo nada, ellos estan trabajando dentro de la compañia, se ha surrado (sic) desde que estaba chiquito, de los grandes a estos hijos no los culpos (sic) porque son hijos de ella y no los puedo poner a trabajar ya que trabajar a los chiquitos es malo, la plata no viene asi nada mas, la plata se gana trabajando, ya que ella no había manera de que podia sasear la plata, cada vez pedia mas no había limite". (fs.387-388)

Por su parte, la señora ZELLER manifestó que los hijos mayores del señor MANGRAVITA "Desde un principio no me aceptaron..." (f.309); y que "las cosas empeoraron cuando mi esposo me puso a trabajar en una de sus empresas que después de cuatro años de laborar tuve que renunciar por el acoso constante de dichos tres hijos" (f.310).

Es evidente que la paz y sosiego que debe reinar en un hogar, en donde el padre mostró responsabilidad, como así lo ha reconocido la demandante, pero, tal parece que la relación entre ambos era insostenible, tal como lo manifestó el señor M., en el sentido de que:

"... para mi fue una vida muy dificil, me la hizo tan dificil, es tan invivible (sic), era una cosa que ya no se podia vivir que tuve que abandonar la casa y dejar a mis tres (3) niños ya que no puedo vivir con ella y yo le doy todo lo que ella necesite ...

...

Yo no podia soportar mas ese tipo de vida de angustia, de maltrato, eso era un maltrato ya que hay muchas formas de maltratar...

...

A parte (sic) de eso era la parte que era angustiosa, agresiva y buenvo (sic) y repito que tenia un vocabulario el mas bajo de los bajos, yo nunca había oido el vocabulario que ella tiene a veces debajo de una piel de obeja (sic) se esconde un tigre y asi tuve que salir de la casa y es la unica manera para poder sobrevivir". (fs.392-393)

Estima la SALA que le asiste razón al recurrente al señalar en los motivos primero y segundo que la juzgadora no aplicó las reglas de la sana crítica fundada en presupuestos objetivos de la lógica y la experiencia, en virtud de que existían otros elementos en el proceso, que desvirtuarían la confesión, por ejemplo, la propia declaración de la cónyuge en que manifestó la impotencia sexual del Sr. M. (ver foja 340-341).

Otros elementos probatorios, que no fueron valorados por la juzgadora, son los señalados en el motivo Tercero, tales como la prueba pericial contenida en los testimonios de M.D.C.R.D. (fs.103-114) y M.I.I. (fs.292-303), señalando la primera nombrada, lo siguiente:

"Cuando se nos pidió que apoyemos el proceso que se estaba llevando y tuvimos la oportunidad de tener el primer contacto con la Sra. ANNETTE sobre (sic) considerando su propia anuencia -es importante decirlo- las pocas conversaciones que tuvimos con los niños entre pasillos, porque fue entre pasillos, los niños repetían constantemente que mi papa es malo, que no nos quiere dar plata, ya no nos quiere y mostraban mucha ansiedad sin embargo utilizaban palabras de gente adulta, cuando llegabamos a la casa la Sra. M. por la crisis de la salida del esposo mostraba muchísima ansiedad, agotamiento, exaltación y nos dimos cuenta profesionalmente hablando que la madre esta vertiendo mucha carga emocional sobre sus hijos, por lo cual considerábamos que era mucho más importante apoyar en ese momento a la madre porque era ella que estaba haciendo que los chicos raccionaran (sic), básicamente eso".

A pregunta formulada por el apoderado judicial de la Sra. Z., si con respecto a que si con ella o con el señor M., afloró "una cuestión de celos; de acusaciones de relaciones extramaritales o de agresiones físicas entre ambos". (f.112) Contestó la licenciada M. lo siguiente:

"No se encontraron evidencias de infedilidad, celos ni maltratos físicos, sin embargo las agresiones verbales eran utilizadas constantemente por parte de la Sra. ANNETTE para atacar al Sr. F.M.".

Más adelante repregunta el apoderado judicial de la Sra. A., sobre lo antes expuesto por la testigo, respecto de la intemperancia de la Sra. ZELLER contra el señor M.. Contestó:

"Entendemos que únicamente estando allí podemos evidenciar la utilización de insultos, amenazas e injurias para con otra persona en este caso de la Sra. ANNETTE al Sr. FORTUNATO. Sin embargo no podemos excluír de nuestro testimonio las observaciones conductales y emocionales que presentaba (sic) ambos sujetos al momento de hablar, referirse a los conflictos que estaban viviendo. La Sra. ANNETTE DE M. durante sus entrevistas mostraba mucha rabia, mucho dolor e inclusive era (sic) rabia que no podía manejar la dirigía hacia todo el que estuviera a su alrededor. Por otro lado el Sr. FORTUNATO mostraba durante las entrevistas muchísima descompensaciones emocional, tristeza por lo que estaba pasando a esto nos referimos cuando hablamos de crisis por conflicto de separación y yo como profesional no puedo pasar por alto el observar estas conductas. En ese sentido la Sra. ANNETTE durante nuestras entrevistas se expresaba ofensivamente sobre temas como "se tuvo que poner un aparatito ahí para poder funcionar, el no era nadie cuando yo lo conocí, yo hice a FORTUNATO porque mi familia viene de Europa y sabe de clase y la de el (sic) no, es un ignorante, no sirve, entre otras ahoramismo (sic) no lo puedo recordar", pero estas que he dicho son las más leves" (f.114).

En cuanto al testimonio rendido por la D.M.I.I.C., la misma se refiere que a petición del Sr. MANGRAVITA conoció a la familia MANGRAVITA-ZELLER, durante los primeros meses del año 1998, para ayudar a los tres menores hijos y así facilitar el proceso de separación de sus padres y evitar cualquier situación que los pudiera afectar. Señala en su testimonio que inicialmente tuvo a cargo la atención de los niños, pero que notaba mucha ansiedad de parte de la Sra. ANNETTE de hablar, por lo que le pidió autorización para que la licenciada M.R. le atendiera a ella. Que, al cabo de unas semanas la Sra. A. le solicitó a la Lcda. M. que suspendiera y su deseo era que la Dra. ICAZA continuara con ella. Relata que en las sesiones posteriores, la señora ANNETTE "empezó a manifestar su enojo con el Sr. F. toda vez que ella tenía necesidad de que se le satisfaciera una serie de necesidades de tipo económico situación que mencionó de manera recurrente, volviéndose en un momento dado practicamente el eje de su conversación. También reconocía que el Sr. FORTUNATO había sido un buen esposo y en torno a la conversación con ella salieron a relucir los nietos del Sr. M. a quien ella nos comentó que en estos momentos y momentos antes de la separación ella había decidido no recibir, ni atender, porque estaba disgustada con los hijos grandes con quienes no mantenía buenas relaciones, así como tampoco con las nueras, esposas de los hijos grandes. Por otro lado en las entrevistas con el Sr. FORTUNATO paulatinamente pudimos conocer de parte de él la razón por la cual él había salido de la casa. El señaló que los continuos gritos, agresiones sobre todo verbales y el ambiente de muy poca tranquilidad en el hogar a la hora de que el llegara cansado del trabajo, de sus actividades, lo llegaron ha (sic) hacer sentir agobiado. Le dolía mucho no poder recibir en su casa a sus hijos mayores". (fs.293 y 294)

En esta declaración hace mención la declarante a la entrevista que mantuvo con el doctor del señor M.; D.H., para conocer los antecedentes de dicho señor. Señala que, en opinión del doctor "su hogar no representaba el ambiente que el Sr. F. le pedía" (f.294)

El fallo impugnado no le dió valor a los testimonios técnicos a que se hace referencia en el motivo tercero comentado, y que fueran reconocidos por la juzgadora de primera instancia. Resulta a todas luces inaceptable que se confunda el testimonio técnico con el testigo de oídas o de referencia, como fueron considerados dichos testimonios en segunda instancia y lo que generó la no adecuada valoración de las pruebas que reposan en el expediente. Más aún, en nuestro ordenamiento jurídico son aceptables los testimonios técnicos, ya que si bien expresamente el Código no habla de este tipo de testimonio, implícitamente el artículo 930 del Código judicial, lo permite.

Reiteramos que los testimonios técnicos, es decir, los que prestan aquellas personas que conocen el hecho en virtud o con el auxilio de sus conocimientos científicos o técnicos especiales y que, por consiguiente, fundamentan su narración en esos conocimientos, además de sus percepciones no pueden confundirse con los testimonios de oídas, es decir, con la apreciación indirecta de los hechos sobre los cuales depone. Así, el procesalista colombiano H.D.E., señala:

"Los testigos técnicos exponen principalmente conceptos personales basados en deducciones sobre lo percibido que son el resultado de sus especiales conocimientos sobre la materia".

En la obra citada, el autor cita en la página 74, que:

"CARNELUTTI acepta también el testimonio técnico, como se ve claramente en los siguientes pasajes. Se da, además, casos en que la deducción del testigo, es útil para el J., que no sabría efectuarla por sí, son los casos de testimonio técnico, que se manifiestan no sólo cuando el hecho sea objeto de percepción, sino también, cuando sea objeto de deducción técnica. También aquí se verifica la señalada fungibilidad entre pericia y testimonio, ya que para conocer un hecho técnico el Juez puede servirse de un testigo que lo ha deducido ya o bien de un perito para que lo deduzca".

(H.D.E., "Teoría General de la Prueba", Tomo II, pág. 71, 5a. edición, 1995.

En el cuarto motivo, se hace referencia a la infracción de normas sustantivas en que incurrió la juzgadora de segunda instancia, al no valorar las pruebas contenidas en los informes periciales presentados por la D.M.I.I.C., consultable a foja 183-246 el cual fuere certificado a foja 269 y reconocido el mismo a foja 286. De igual forma se indica en este motivo el informe pericial rendido por la licenciada M.R., visible a fojas 247-258 y que fuere reconocido a fojas 287; así como también el informe rendido por la D.N.S., obrante a fojas 259-265, certificado en la foja 270 y reconocido el mismo en la foja 288 del proceso. Como ya nos hemos referido, las dos primeras guardan relación con los testimonios técnicos rendidos por las profesionales antes indicada, de tal manera, que la prueba pericial a que se refiere este motivo, es precisamente sobre los informes psicológicos practicados a la familia MANGRAVITA-ZELLER, por lo que estimamos que no es necesario ahondar sobre los mismos. En cuanto a la prueba pericial rendida por la Dra. N.S. (f.270), se trata de una certificación en la cual se indica la evaluación practicada a los menores hijos, MANGRAVITA-ZELLER, y que las mismas fueron suspendidas a solicitud de la madre de los niños.

Es importante reiterar que las opiniones científicas contenidas en los informes rendidos por siete (7) psicólogos y psiquiatras, como lo son: L.. M.D.C.R.D. (fs. 103-114), M.I.I. (fs. 292-303). Además de los dictámenes periciales de la Dra. M.I.I. CABRERA (fs. 183-236), certificados y ratificados a fojas 269 y 286; el de la Dra. M.R. a fojas 247-258, y que fuera ratificada a foja 287; el de la Dra. N.S., visible a fojas 259-265, ratificada a foja 288; el de la Dra. J.B. (fs. 368-388) y el de la Dra. F.R.D.R. obrante a fojas 395-422, son coincidentes de la situación vivida por la familia MANGRAVITA-ZELLER, que, a su vez, afecta emocionalmente a los menores hijos. Inclusive algunos de ellos, señalado en el motivo QUINTO, en el sentido de que no le dió la valoración adecuada, lo constituye el informe pericial rendido por la P.J.B., M.S., en carácter de T.F. y de Pareja, en cuyo informe, obrante de fojas 368 a 386, hace las siguientes recomendaciones:

"1. Es importante que ambos puedan trabajar para re-establecer la comunicación a fin de poder seguir atendiendo sus roles paternales en relación a la crianza de los hijos.

2. Recomendamos que ambos asistan a la charla "Divorcio y Separación" a fin de que puedan valorar el impacto del divorcio en sus vidas y en las vidas de sus hijos.

3. Es importante que la Sra. A. y sus hijos C., M., Fortito, D. y F. asistan a terapia familiar para procesar los sentimientos asociados a la separación de su padre y rescatar la figura paterna.

4. Recomendamos terapia individual para la Sra. A.Z. de M. para procesar los sentimientos de enojo, pérdida y dolor asociados a la separación y para resolver situaciones traumáticas de su niñez.

5. Recomendamos la evaluación psicológica del Sr. F.M., a fin de que se le oriente más eficientemente en el manejo del divorcio y de la transición que éste representa." (f.386)

Por ello, es evidente que el TRIBUNAL SUPERIOR erró en la mala valoración de los testimonios de carácter técnico, todos ellos coincidentes en recomendar terapia a la Familia MANGRAVITA-ZELLER, para que la separación dada entre los cónyuges afecte en lo menos posible, la relación familiar, al confundirlos con los testimonios de oídas o de referencia.

Habiéndose acreditado la responsabilidad de ambos cónyuges, procede declarar el divorcio por la causal más grave, esto es, trato cruel físico o psíquico si con él se hace imposible la paz y el sosiego doméstico, prevista en el numeral 2 del artículo 212 del Código de la Familia, en relación con el artículo 215 de la referida excerta legal. Esta última disposición reza así:

"Artículo 215. El divorcio sólo procederá cuando la causal respectiva sea establecida por el cónyuge inocente de la misma, salvo los casos previstos en los numerales 9 y 10 del artículo 212.

Si ambos cónyuges fuesen culpables y el demandado reconviniese, el divorcio se decretará con fundamento en la causal más grave, atendiendo a este efecto el orden en que son numeradas en el artículo 212...".

La Sala estima que no procede el envío del expediente a la Fiscalía Especializada en Asuntos de Familia y el Menor, ya que no se ha originado maltrato a los menores, justificándose más bien, la causal prevista en el numeral 2 del artículo 212 del Código de la Familia, siendo el cónyuge culpable la S.A.M.C.Z..

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema, SALA DE LO CIVIL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, CASA la sentencia de 31 de julio de 2000, proferida por el Tribunal Superior de Familia y, en consecuencia, convertido en Tribunal de Instancia, CONFIRMA la Sentencia Nº562 de 30 de noviembre de 1999, dictada por el Juzgado Tercero Seccional de Familia, del Primer Circuito Judicial de Panamá, que DECRETA DISOLUCIÓN DEL VINCULO MATRIMONIAL que une a los señores F.M., varón, panameño, mayor de edad, portador de la cédula de identidad personal NºN-11-407 y A.M.C.Z., mujer, holandesa, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad personal NºE-8-49320, en base a la causal segunda (2º) del artículo 212 del Código de la Familia, es decir, el trato cruel psíquico que hace imposible la paz y el sosiego doméstico, por parte de la señora A.M.C.Z.. Se deja sin efecto, la remisión del expediente a la Fiscalía Especializada en Asuntos de Familia y el Menor, en turno.

N..

(fdo.) R.A.F.Z.

(fdo.) P.M.R.

(fdo.) J.A.T.

(fdo.) ELIGIO MARÍN CASTILLO

Secretario Encargado