Sentencia Civil de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 1ª de lo Civil, 21 de Julio de 1999

Ponente:JOSÉ A. TROYANO
Fecha de Resolución:21 de Julio de 1999
Emisor:Primera de lo Civil

VISTOS:

El Fiscal Primero Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá, Licenciado J.A.T., HIJO, interpuso recurso de casación en la forma contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Familia el 30 de agosto de 1996, dentro del proceso de divorcio instaurado por la señora A.P.B. contra el señor R.I.C.C..

El proceso de divorcio se inició ante el Juzgado Primero del Tercer Circuito Judicial de Panamá, Familia, por la señora PADILLA BONILLA, para que con fundamento en la causal contenida en el ordinal 6 del artículo 212 del Código de la Familia, es decir, el abandono absoluto de los deberes de esposo, se decretara la disolución del vínculo matrimonial existente entre ella y el señor CALVO CHICAS, cuyo paradero se desconoce.

Una vez cumplidos los trámites correspondientes, se celebró la audiencia oral el 23 de junio de 1995 y el 14 de julio de ese mismo año, el Juez Primero del Tercer Circuito Judicial de Panamá, Familia, dictó Sentencia Nº 136, en la que niega el divorcio que se había solicitado.

El apoderado judicial de la señora A.P.B. apeló de esta decisión y el Tribunal Superior de Familia, en la sentencia que ahora se impugna en casación, fechada 30 de agosto de 1996, "REVOCA, la Sentencia Nº 163 (sic) del catorce (14) de julio de mil novecientos noventa y cinco (1995), del Juzgado Primero de Circuito del Tercer Circuito Judicial de Panamá, en la que se niega el Divorcio solicitado por la señora A.P.B.; y en su lugar declara disuelto el vínculo matrimonial existente, entre la señora A.P.B., con cédula de identidad personal 8-209-2564, y RENE ISAI CALVO CHICAS, de nacionalidad S. con fundamento en la causal Nº 9 del artículo 212 del Código de la Familia, o sea la separación de hecho por más de dos (2) años el cual se encuentra inscrito al Tomo 113, Asiento 149, de Matrimonios de la República de Panamá." (F. 69)

El recurso interpuesto por el Fiscal Primero Superior del Primer Distrito Judicial, consta de una sola causal de forma: "Por no estar la sentencia en consonancia con las pretensiones de la demanda, porque se resuelve sobre punto que no ha sido objeto de la controversia".

Los motivos que le sirven de fundamento son los siguientes:

"1. El Tribunal Superior de Familia mediante la resolución impugnada revocó la sentencia Nº 136 del 14 de julio de 1995, proferida por el Juzgado Primero de Circuito del Tercer Circuito Judicial de Panamá, Familia, por medio de la cual se negaba el divorcio solicitado por la señora A.P.B. y en su defecto declara disuelto el vínculo matrimonial existente entre la señora A.P.B. y RENE ISAI CALVO CHICAS, con fundamento en la causal No. 9 del Artículo 212 del Código de la Familia.

2. Dicha resolución proferida por el Tribunal de Segunda Instancia, resulta contraria a derecho toda vez que decreta el divorcio entre las partes, por una causal distinta a la invocada por la demandante, lo que conlleva que la parte demandada haya sido declarada cónyuge culpable de una causal de la cual nunca pudo defenderse.

3. Efectivamente se observa el libelo de la demanda visible a foja 2, la parte actora funda su pretensión en la causal 6ta. del Artículo 212 del Código de la Familia. A partir de este momento se fija toda la acción procesal de las partes, en demostrar la existencia o no de dicha causal, sin que se ejerza ninguna acción probatoria encaminada a confrontar la conducta de las partes, con el resto de las causales que contempla la referida norma." (F. 97)

Como consecuencia de los puntos expuestos en los motivos transcritos, el recurrente alega la violación, en el concepto de interpretación errónea, del artículo 470 del Código Judicial, que a la letra dice:

"ARTICULO 470. La decisión debe recaer sobre la cosa, cantidad o hecho disputado, declaración solicitada o el punto controvertido. Si se ha pedido menos de lo probado, sólo se concederá lo pedido. Si el demandante pidiere más, el J. sólo reconocerá el derecho a lo que probare.

Sin embargo, en procesos de relaciones de familia o relativos al estado civil, el Juez de primera instancia podrá reconocer pretensiones u ordenar prestaciones aún cuando no estén pedidas, siempre que los hechos que las originen hayan sido discutidos por las partes en el proceso, estén debidamente comprobados, se relacionen con las peticiones de la demanda y con la causa de pedir."

El cargo que le imputa el recurrente a la sentencia impugnada consiste en que el Tribunal Superior de Familia disolvió el vínculo matrimonial existente entre las partes, con fundamento en una causal de divorcio distinta a la alegada en la demanda, con lo cual violó el artículo 470 del Código Judicial, puesto que de acuerdo con dicha disposición legal, sólo el juez de primera instancia puede reconocer pretensiones u ordenar prestaciones aún cuando no hayan sido pedidas; mas no así el juzgador de segunda instancia.

La Sala estima que le asiste razón a la parte recurrente, puesto que el texto de la norma es claro al indicar que la facultad que allí se confiere, dentro de los procesos de familia y relativos al estado civil, es únicamente para los jueces de primera instancia.

Consecuentemente, procede casar el fallo impugnado, en vista de que incurrió en la causal invocada al resolver sobre un punto que no era objeto de la controversia y, con ello, en la violación del artículo 470 del Código Judicial.

En estas circunstancias, la Sala, convertida en tribunal de instancia como lo establece el artículo 1180 ibidem, debe dictar la sentencia de reemplazo; encontrándose, respecto del fallo de primer grado, en la misma situación que estaba el Tribunal Superior.

El Juzgado Primero de Circuito del Tercer Circuito Judicial de Panamá, Familia, en la Sentencia Nº 136 de 14 de julio de 1995, consideró que las pruebas presentadas por la señora A.P.B., no eran suficientes para acreditar el abandono del señor R.I.C.C., invocado en la demanda como causal de divorcio, "ya que un sólo (sic) testigo, como lo dice el artículo 905 del Código Judicial, no hace plena prueba, y sabido es que en materia de divorcio, las causales alegadas exigen prueba plena que no dejen dudas en el juzgador sobre su configuración". (F. 31)

La Sala observa que en el expediente constan las siguientes pruebas: 1) Certificado de matrimonio expedido por el Registro Civil, que demuestra la existencia del vínculo matrimonial entre la señora A.P.B. y el señor R.I.C. CHICAS (f. 3); 2) Testimonio rendido por el señor F.A.D.B. (fs. 23-24); y, 3) Testimonio rendido por el señor BRASIL CANO o BRASIL CANO CRUZ (fs. 25-26).

En relación con el primer testigo, el juez consideró en la sentencia analizada que su declaración tiene "valor probatorio", porque "nos ha dicho que se percató por percepción propia del abandono del señor R.I.C.". (F. 31)

No obstante, en cuanto a la declaración del señor BRASIL CANO o BRASIL CANO CRUZ concluyó que no podía ser estimada, "pues según su exposición, el conocimiento que tiene del abandono de los deberes del señor R.I.C.C., proviene de las conversaciones que ha sostenido con la propia demandada, por lo que su exposición queda enmarcada en los (sic) dispuesto por el artículo 907 del Código Judicial que le quita toda fuerza probatoria a su declaración." (F. 30)

La Corte observa que la causal de divorcio invocada se encuentra contenida en el ordinal 6 del artículo 212 del Código de la Familia y es del tenor siguiente:

"Artículo 212. Son causales de divorcio:

1. ...

6. El abandono absoluto por parte del marido de sus deberes de esposo o de padre, y por parte de la mujer, de sus deberes de esposa o de madre, si al presentar la demanda de divorcio han transcurrido por lo menos seis (6) meses, contados desde el día en que se originó la causal, salvo que se trate del abandono de mujer embarazada, en cuyo caso el término será de tres (3) meses;

..."

De acuerdo con la disposición transcrita, para poder declarar el divorcio en el presente proceso era necesario probar lo siguiente: 1) Que el señor R.I.C. CHICAS faltó en forma absoluta a sus deberes de esposo; y 2) Que dicha falta se prolongó por seis (6) meses o más, contados a partir del día en que se originó la causal, hasta el momento en que se presentó la demanda.

Al revisar los testimonios rendidos por los señores CANO y DOMINGUEZ, se advierte que ambos coinciden en los siguientes hechos:

1) Que conocen a los señores CALVO CHICAS y PADILLA BONILLA desde hace más de veinte años, cuando vivían "como marido y mujer".

2) Que el domicilio de la pareja era en Capira.

3) Que el señor CALVO CHICAS abandonó a la señora PADILLA BONILLA en el año de 1979.

No obstante, en vista de que el señor BRASIL CANO o B.C. CRUZ en su deposición aclara que tiene conocimiento del último hecho, "según ella me contó a mí ..., porque como amigos siempre conversábamos"; (f. 25) el J. consideró que se trataba de un testimonio de referencia, que carece de fuerza probatoria, al tenor de lo dispuesto en el artículo 907 del Código Judicial, que señala lo siguiente:

"ARTICULO 907. No tiene fuerza la declaración del testigo que depone sobre algún hecho oído a otros, sino cuando recae la declaración sobre hecho muy antiguo o cuando se trata de probar la fama pública."

En relación con el testimonio de referencia, el P.J.F.P. en su libro "Medios de Prueba" (Editora Jurídica Panameña, Panamá, 1997), sostiene lo siguiente:

"La regla es la de la originalidad de la prueba. De ahí que, en principio, el testimonio de referencia (o "de oídas) carece de valor probatorio. Sin embargo, existen excepciones: unas se derivan expresamente de la Ley; otras se fundan en la vinculación del testimonio con los hechos de la causa.

Veamos algunos casos:

1. Cuando se trate de probar hechos muy antiguos o la fama pública, supuestos previstos expresamente en el art. 907 del C.J. (Norma que procede del art. 698 del anterior Código colombiano de procedimiento civil).

...

2. Declaraciones referenciales vinculadas con los hechos del proceso. Por ejemplo, la reputación de una persona o el tipo de vida que ha llevado.

...

Consideramos que en estos casos el Juez puede tomar en cuenta estas declaraciones, atribuyéndoles el valor según las circunstancias y su relación o vinculación con los hechos discutidos." (Págs. 190-191)

De lo anteriormente expuesto se puede colegir que, sin apartarse de los principios de la sana crítica, el juzgador puede darle valor probatorio al testimonio de referencia que provenga de declaraciones hechas por una de las partes en el proceso, como ocurre en el presente caso, puesto que el conocimiento del señor BRASIL CANO de que los señores A.P.B. y RENE ISAI CALVO CHICAS no conviven desde hace muchos años, tiene su origen en hechos muy antiguos obtenidos de la relación sostenida con dicha señora, de quien declara es amigo y que visitaba y visita el hogar que ésta mantiene en la actualidad.

El P.J.F.P., en la obra citada anteriormente, al referirse al principio establecido en el artículo 905 del Código Judicial, de que un solo testigo no puede formar por sí solo plena prueba, manifiesta lo siguiente:

"Ello no significa, sin embargo, que hay que desconocerle trascendencia al testigo único. Un testimonio claro, coherente, de una persona que exponga "la razón de su dicho", percepción directa, espontánea, no meramente mecánicamente responsiva, unido a cualquier otro medio de prueba -v. gr.: documento, indicio, y no desvirtuado "por prueba en contrario"- puede servir de base a una sentencia. Como ha expresado el Tribunal Superior de Familia en Sentencia de 31 de enero de 1996 (A. vs. Guerra): "En ese estado se prueba a cabalidad el hecho de la separación de los cónyuges por más de dos años, además se deja por sentado, que entre ellos no ha mediado reconciliación luego de testimonio directo, propio e idóneo se complementa con los elementos y los indicios que aporta el segundo. Ambos se relacionan y coinciden en sus manifestaciones, resumidas en que la señora Concepción no vive en el domicilio conyugal". (Op. cit., pág. 192)

(Enfasis de la Sala)

En vista de que en el presente caso se cuenta con un testigo presencial de los hechos, señor F.A.D.B., complementado por la declaración del señor B.C.; y que ambos testigos coinciden en que el señor R.I.C. CHICAS abandonó a la señora A.P.B. hace alrededor de veinte años, sin que se conozca el paradero de dicho señor, quien fue debidamente emplazado de acuerdo con lo que establecen las disposiciones procesales pertinentes, la Sala concluye que, no existiendo prueba en contrario, se ha probado la causal de divorcio correspondiente al abandono absoluto de los deberes de esposo, contenida en el ordinal 6 del artículo 212 del Código de la Familia.

Por las razones expuestas, la CORTE SUPREMA, SALA DE LO CIVIL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, CASA la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Familia el 30 de agosto de 1996; REVOCA la sentencia Nº 136, dictada por el Juzgado Primero del Tercer Circuito Judicial de Panamá, Familia, el 14 de julio de 1995; y, en su lugar, DECLARA DISUELTO el vínculo matrimonial existente entre la señora A.P.B., con cédula de identidad personal Nº 8-209-2564 y R.I.C.C., de nacionalidad salvadoreña, inscrito al Tomo 113, Asiento 149 de la Provincia de Panamá, con fundamento en la causal contenida en el ordinal 6 del artículo 212 del Código de la Familia, es decir, el abandono absoluto de los deberes de esposo.

  1. y N..

(fdo.) J.A.T.

(fdo.) J.F. LEE

(fdo.) E.A.S.

(fdo.) ELIGIO MARIN C.

Secretario Encargado