Sentencia de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 1ª de lo Civil, 19 de Marzo de 1998

Ponente:ARTURO HOYOS
Fecha de Resolución:19 de Marzo de 1998
Emisor:Primera de lo Civil

VISTOS:

El Licenciado A.H.P., quien actúa en representación de la señora JOAQUINA HERRERA, ha presentado recurso de casación laboral contra la sentencia expedida por el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial el 4 de marzo de 1997, dentro del proceso laboral promovido por la recurrente contra Confecciones Moal, S. A.

Se trata de un proceso laboral común en el cual los demandantes reclaman el pago de vacaciones vencidas y décimo tercer mes, prestaciones que se dicen no pagadas por la parte demandada. Esta fue condenada por el juzgador de primera instancia por la suma de B/.2,927.27, mediante fallo expedido el 22 de agosto de 1996. Dicho fallo fue modificado por el fallo del Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial expedido el 4 de marzo de 1997 y mediante el cual se revoca la sentencia condenatoria y se absuelve a la empresa Confecciones Moal, S. A. de los cargos impetrados en su contra por J.H. De Gracia, reconociendo la inexistencia de la relación de trabajo.

La Sala pasa a examinar los cargos que se formulan a la sentencia de segunda instancia.

El apoderado judicial de la parte demandante considera que la sentencia por él impugnada ha violado los artículos 62, 64 y 65 numeral 3 del Código de Trabajo.

A juicio de la parte actora la sentencia impugnada infringe las normas antes mencionadas pues el juzgador de segunda instancia si bien reconoce que la trabajadora laboró con la empresa, y la subordinación jurídica de ésta pues seguía instrucciones de su superior inmediato, desconoce la existencia de la relación de trabajo por que no se da la dependencia económica. Agrega la recurrente que si bien está probado en el expediente que la señora H. devengaba un salario en el Ministerio de Educación durante el período que laboraba para Confecciones Moal, S.A. ello no desvirtúa el sentido y alcance literal del artículo 62 del Código de trabajo que señala que para que haya relación laboral debe existir dependencia económica o subordinación jurídica pues si el legislador hubiese querido exigir ambas condiciones simultáneamente hubiese utilizado el vocablo "y" pues el vocablo "o" de una conjunción disyuntiva que denota alternativa.

Por otro lado, el recurrente señala que quedó demostrado que la señora J.H. estaba en condiciones de subordinación jurídica pues tenía un horario diario que cumplir, recibía órdenes e instrucciones, que se le descontaba seguro social de su salario, que marcaba tarjeta de control de tiempo diario. En relación a la dependencia económica, la parte actora considera que en el expediente quedó demostrado que J.H. no tiene autonomía económica porque es una trabajadora vinculada económicamente al giro de la actividad de la empresa, en la cual cumplía un horario de 2:00 a 4:30 de la tarde, pues en ese período sólo puede trabajar con exclusividad para la empresa Confecciones Moal, S.A. por lo que a su juicio existía una dependencia económica de lo que ella en ese período devengaba. Finalmente, el actor considera absurdo establecer que no existe dependencia económica únicamente con el simple hecho de que se obtengan ingresos de otras fuentes como también resulta absurdo el afirmar que las personas que reciben ingreso de una institución del Estado o particular, y trabajan para otra de la cual también reciben ingreso, no conforman una relación laboral con alguna de las dos.

Al contestar la demanda, la parte demandada se opuso al recurso de casación interpuesto por la parte actora al considerar que no existía agravios que enmendar ya que, a su juicio, el Tribunal Superior de Trabajo ha cumplido con las normas laborales pues considera que el casacionista ha interpretado de manera antojadiza el artículo 62 del Código de Trabajo y que el artículo 65 que es el que realmente define el concepto de dependencia económica no es aplicable a la señora J.H. de Gracia. Tampoco infringe en su opinión el artículo 64 del Código de Trabajo pues no hay sujeción, control, fiscalización ni dirección por parte de la demandante.

La Sala considera primordial establecer si en el presente caso existe o no una relación laboral. En este sentido, la juzgadora de primera instancia consideró que sí se había dado una relación de trabajo entre la empresa Confecciones Moal, S. A. y la demandante al haberse probado plenamente la subordinación jurídica por lo que no constituye un elemento primordial para que exista la relación de trabajo la existencia de la dependencia económica. Por su parte, el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial concluyó la inexistencia de la relación de trabajo pues, a su juicio, se dio mas bien un contrato por servicios profesionales por lo que tampoco corresponde el reconocimiento de las vacaciones y décimo tercer mes.

Considera la Sala que la demandante ha logrado acreditar que, efectivamente, prestaba un servicio personal en la empresa Confecciones Moal, S.A., realizando labores de asistente de la diseñadora, cortando los moldes de los vestidos, siguiendo las instrucciones de la diseñadora L.G. de Á. quien declaró ser su jefa inmediata y quien le proporcionaba el material y las instrucciones de trabajo, declaración que coincide con las declaraciones vertidas por el resto de los testigos aportados por la demandante. De lo anterior se colige que no existe duda alguna de que se trataba de una trabajadora de la empresa bajo condiciones de subordinación jurídica, lo cual a la luz del segundo párrafo del artículo 62 del Código de Trabajo acredita la relación de trabajo. Efectivamente, la norma antes mencionada requiere -para probar la relación de trabajo- que se acredite la prestación de un servicio personal en condiciones de subordinación jurídica o bien de dependencia económica. La Sala considera que una vez probada la prestación del servicio y la subordinación jurídica, no es necesaria la comprobación de la dependencia económica para acreditar la relación de trabajo.

Por otro lado, si bien es cierto que en los talonarios de los cheques recibidos por la demandante se señala que dichas sumas han sido pagadas en concepto de honorarios profesionales, y que la demandada señala que la señora H. prestaba sus servicios profesionales y no en calidad de trabajadora de la empresa, lo cierto es que este tipo de servicios requiere de un contrato por escrito que así lo estipule, contrato este que no ha sido aportado por la parte demandada por lo que esta no ha logrado desvirtuar las afirmaciones de la parte demandante que alega haber trabajado para la demandada cinco días a la semana, bajo un horario especial y en condiciones de subordinación jurídica. En consecuencia, según lo dispone el artículo 69 del Código de Trabajo, a falta de contrato escrito se presumirán ciertos los hechos alegados por el trabajador que debían constar en dicho contrato.

En relación a la dependencia económica es necesario destacar que el artículo 62 del Código de Trabajo exige, para probar la relación de trabajo y aunado a la prueba de haber prestado un servicio personal, que se acredite ya sea la subordinación jurídica o bien la dependencia económica. En el caso que nos ocupa estimamos que no ha sido correcta la apreciación del Tribunal Superior pues, una vez acreditada la prestación de un servicio y la subordinación jurídica se considera probada la relación de trabajo y, por ende, el derecho al pago de las prestaciones reclamadas por la trabajadora.

En este mismo orden de ideas, el artículo 66 del Código de Trabajo señala claramente que se presume la existencia del contrato y de la relación de trabajo entre quien presta un servicio o ejecuta una obra y la persona que recibe aquél o éstas. La presunción de existencia de la relación de trabajo establecida en la norma antes mencionada, conjuntamente con el numeral 1º del artículo 737 del Código de Trabajo que hace alusión a dicha presunción salvo prueba en contrario, nos lleva a la conclusión de que en el presente caso existía una relación de trabajo entre la demandante y la empresa Confecciones Moal, S.A., dado que este último no logró desvirtuar la presunción de existencia de la relación laboral que beneficiaba a la demandante, quien comprobó que había prestado servicios personales para el mismo.

Ahora bien, el artículo 735 del Código de Trabajo dispone que le corresponde a los demandantes comprobar las fechas de inicio y terminación de los períodos laborados para Confecciones Moal a fin de poderles computar lo que les corresponde en concepto de vacaciones y décimo tercer mes.

En este sentido, la Sala observa que la demandante hace alusión en su demanda a las fechas de inicio y terminación de la relación laboral, las cuales pretende probar a través de la fotocopia del cheque Nº 3095 con fecha 30 de diciembre de 1991, girado por Confecciones Moal, S.A. a la señora J.H.. Efectivamente, la Sala ha podido constatar dichas fechas de inicio y terminación a través del peritaje realizado por la perito del Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial a los libros planillas y demás documentos de la empresa contentivos de los pagos recibidos por la señora J.H.. El informe del peritaje, visible a fojas 106 y siguientes del expediente laboral, señala que el primer pago recibido por la demandante de la empresa demandada se perfeccionó el día 14 de mayo de 1991 mientras que el último pago se perfecciona el día 14 de julio de 1995, lo cual corrobora lo afirmado en este sentido por la demandante; fechas éstas que no han podido ser desvirtuadas por los demandados.

En el presente caso, la parte recurrente no ha logrado desvirtuar la relación laboral entre la señora J.P. ni las fechas de inicio y terminación de la relación laboral alegada, por lo la decisión del Segundo Tribunal Superior de Trabajo no se ajusta a derecho. Se declaran probados, pues, los cargos formulados contra la sentencia de segunda instancia.

En consecuencia, la Sala Tercera (laboral) de la Corte Suprema, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, CASA la sentencia de 4 de marzo de 1997 dictada por el Tribunal Superior de Trabajo, dentro del proceso laboral entablado por JOAQUINA HERRERA vs CONFECCIONES MOAL, S.A. y condena a la empresa CONFECCIONES MOAL, S. A. a pagar a la trabajadora JOAQUINA HERRERA la suma de B/.2,500.77 en concepto de vacaciones proporcionales y décimo tercer mes vencido, más los intereses de acuerdo al artículo 169 del Código de Trabajo.

Las costas se fijan en 15%.

N. y Cúmplase.

(fdo.) A.H.

(fdo.) J.A.T.M.

(fdo.) MIRTZA A.F. DE AGUILERA

(fdo.) J.S.

Secretaria