Sentencia Penal de Supreme Court (Panama), 2ª de lo Penal, 10 de Mayo de 2017

PonenteJosé Eduardo Ayu Prado Canals
Fecha de Resolución10 de Mayo de 2017
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS:

SENTENCIA APELADA

El Tribunal de primera instancia, al dirimir el presente negocio, se pronunció en los siguientes términos, con relación a los procesados J.A.C., R.J.T.M.Y.C.A.L.S.:

"PRIMERO: El hecho de que C.A.L.P., fue herido en el tórax y el abdomen con un arma de fuego, resultando con dos impactos de bala que le causaron una incapacidad provisional de sesenta (60) días, y que además se haya puesto en peligro su vida, ha sido acreditado fundamentalmente a través del examen médico legal que le fue practicado y con su propia declaración jurada, al narrar la forma como (sic) sucedieron los hechos, lo que demuestra que claramente la conducta ilícita de tentativa de homicidio, contemplada en el artículo 48 del Código Penal, el cual es del tenor literal siguiente: ´Hay tentativa cuando se inicia la ejecución del delito mediante actos idóneos dirigidos a su consumación, pero esta no se produce por causas ajenas a la voluntad del agente´

Al respecto, cabe señalar que en la evaluación médico legal final realizada a C.A.L.P. (f. 735), la médico forense le asignó al ofendido una incapacidad definitiva de -60- días, donde estableció que las lesiones sí pusieron en peligro su vida, estableciendo, entre otras cosas, lo siguiente:

´Examen Físico:

Alerta, consciente, orientado. Presenta.

  1. C. de 19 cm en línea media abdominal.

  2. C. de 2.5 cm en cuadrante superior izquierdo del abdomen (sitio de colocación de la bolsa colostomía).

  3. C. de 3.0 cm en región axial anterior.

  4. C. redondeada de 0.5 x 0.3 en área lumbar izquierda a 15 cm de la línea media posterior (Refiere que es por proyectil de arma de fuego).

  5. C. de 14 cm en tórax anterior izquierdo por encima de la tetilla izquierda (sitio de toracotomía).

  6. C. de 2 cm en área axilar izquierda, alargada (refiere que es por proyectil de arma de fuego).

No presenta otras lesiones al momento del examen.

Se le asigna incapacidad definitiva de 60 días salvo complicaciones.´

De igual manera, el ofendido narró la ocurrencia de los hechos manifestando, entre otras cosas, que en la madrugada del 19 de marzo de 2011, él se encontraba en el kiosco que había puesto su madre, cuando vio que venían ´R., ´Cajeta´, ´V.´ y otros sujetos que no conoce, los cuales lo agredieron físicamente, luego se lo llevaron de allí donde le dispararon en el lado izquierdo de la costilla y debajo de la clavícula, luego como pudo salió corriendo herido, por la carretera del antiguo D.G., pero ´V.´ y ´R.´ lo empezaron a perseguir, en eso llegó su hermano I.A., quien lo llevó al hospital (fs. 86-89).

SEGUNDO

En cuanto a la vinculación de los imputados, la misma se acredita básicamente en razón de los siguientes elementos:

· Los señalamientos hechos por el propio agraviado en su declaración jurada visible a fojas 86-89, cuando dice que en la madrugada del 19 de marzo de 2011, él se encontraba en el kiosco que había puesto su madre, cuando vio que venían ´R., ´Cajeta´, ´V.´ y otros sujetos que no conoce, los cuales lo agredieron físicamente, luego se lo llevaron de allí donde le dispararon en el lado izquierdo de la costilla y debajo de la clavícula, luego como pudo salió corriendo herido, por la carretera del antiguo D.G., pero ´V.´ y ´R.´ lo empezaron a perseguir, en eso llegó su hermano I.A., quien lo llevó al hospital.

· La denuncia presentada por la señora S.M.P., madre del ofendido, quien en su denuncia aseguró denunciaba a tres sujetos conocidos como ´Cajeta´, ´Víbora´ y ´R., porque agredieron a su hijo C.L. con arma de fuego.

· Las declaraciones rendidas por J.A.C., V.M.Q. e I.O.A.P., donde este (sic) último señala que cuando regresaba al kiosco de su madre se topó con ´C.´ que iba acelerado y no le habló, entonces vio el ´revulú´ (sic) y corrió, logrando ver a dos sujetos, ´Víbora´ y ´R.´ que tenían a su hermano en una esquina, se acercó y su hermano se le tiró encima y le dijo que lo habían abaleado. Agrega además, que C. vio que ´Cajeta´, ´Víbora´ y ´R.´ fueron los que abalearon a su hermano, pero no quiere declarar por temor a represalias.

· El informe de novedad suscrito por los agentes J.M. y E.R. (f. 9), quienes dejaron consignado que cuando se encontraban en el recorrido por el área principal de la feria, escucharon una detonación, seguidamente observaron a dos sujetos salir, corriendo en dirección a ellos, dándole captura a ambos, quienes resultaron se R.J.T.M. y J.A.C. (a) ´Víbora´, donde este último al notal la presencia policial, arrojó algo hacia el patio de una casa aledaña. D. consignado además, que en esa área resultó herido con dos impactos de bala con arma de fuego el joven C.A.L.P.. Informe que fue debidamente ratificado (fs. 12-15, 16-18, 356-366).

· Con la diligencia de reconocimiento en carpeta, mediante la cual el testigo J.A.C. reconoció a C.A.L.S., como la persona que conoce con el apodo ´C., y que lo agredió cuando estaba con C.L., en la madrugada del 19 de marzo de 2011 (f. 157).

· C.A.L.S. (A) ´CAJETA´ (fs. 620-627) al hacer su declaración de descargos, negó los cargos que se le endilgan, aduciendo que no sabe por qué esos jóvenes lo señalan a él, si no tiene nada en contra del ofendido. Admite que esa noche sí fue a la feria con su hermana y cuñado, pero que salieron por el área donde están las vacas y luego se fueron caminando hasta la casa.

· J.A.C. (A) ´VÍBORA´ (fs. 44-48), al rendir sus descargos niega toda participación en el hecho investigado, aduciendo que para esa fecha fue a la feria de D. con su tía J., que como a las doce o una de la madrugada caminaron hacia la Nigth Queen, y se pararon en un local donde vendían parrilleros, que de repente escuchó unos disparos y salió corriendo, no sabe qué se hizo la tía, y de repente los policías lo agarraron a él y a R.T., un amigo suyo. Alega que si hubiese estado peleado habría estado todo desmangado y que no conoce a la señora ni mucho menos al muchacho herido.

· R.J.T.M. (fs. 49-55), al hacer sus descargos alega que él se encontraba dentro de la discoteca conocida como PH, que de allí se retiró para su casa y pasó por uno de los locales en frente de la feria a tomarse unas cervezas, luego fue a orinar cerca del local, cuando llegó la ronda policial y lo detuvo, dice no conocer a J.C., que no se percató de la riña porque cuando llegó allí sólo estaba el alboroto de la ronda policial.

TERCERO

En cuanto a la imputabilidad de los procesados C.A.L.S. (a) ´C.´, J.A.C. (a) ´Víbora´ y R.J.T.M., además de que la misma se presume conforme a lo establecido en el artículo 35 del Código Penal, este extremo no se encentra enervado ni afectado por ningún elemento probatorio inserto en la actuación.

CUARTO

De lo anterior se infiere que en la encuesta se ha probado la comisión de un hecho punible así como la vinculación de los sumariados a la perpetración del mismo. El hecho alcanza la categoría de homicidio, si bien no se llegó a consumar por razones ajenas a la voluntad del agente. La intención de matar, con que procedieron los acusados, se desprende de la clase de arma que se empleó (arma de fuego), el lugar de las heridas y la gravedad de las mismas (letales si no se hubiese atendido a tiempo) y, que en consecuencia, sí pusieron en peligro la vida del ofendido, de todo lo cual se deduce el animus necandi. El hecho acreditado tiene adecuación típica en el artículo 131 del Código Penal: ´Quien le cause la muerte a otro...´, en concordancia con lo dispuesto en el artículo 48 de la misma excerta legal.

QUINTO

En suma, a juicio de la corporación, en la encuesta se ha establecido la culpabilidad de los imputados a través de los señalamientos de las personas que estuvieron en el lugar de los hechos (los testigos J.A.C., V.M.Q. e I.O.A.P. y del agraviado). Si bien los justiciables negaron toda participación en el hecho que se les imputa (puesto que en el acto de audiencia se declararon inocentes), en su contra están los indicios de presencia física y oportunidad en la escena del crimen, y sobre todo el veredicto condenatorio proferido por el jurado de conciencia, por todo lo cual procede imponerles las penas correspondientes.

SEXTO

La conducta punible ejecutada por los justiciables C.A.L.S. (a) ´C.´, J.A.C. (a) ´Víbora´ y R.J.T.M., está contenida en la Sección Primera del Capítulo I, Título I, del Libro II del Código Penal, en relación con el Capítulo VIII, Título II del Libro I del mismo cuerpo legal, específicamente en el artículo 131 de la referida excerta, que tipifica el delito de homicidio simple, el cual prevé a sus transgresores una pena de prisión de 10 a 20 años para el delito consumado.

En ese sentido, cabe señalar que de conformidad con lo establecido por el artículo 82 del Código Penal, la tentativa de un delito debe ser sancionada con pena no menor de la mitad del mínimo ni mayor de las dos terceras partes del máximo. En el presente caso, ello significa que el intervalo penal va desde sesenta hasta ciento sesenta meses de prisión (5 a 13 años y 4 meses).

SÉPTIMO

De conformidad con el artículo 45 del Código Penal, C.A.L.S. (a) ´C.´, J.A.C. (a) ´Víbora´ y R.J.T.M., son cómplices secundarios del hecho endilgado.

Lo anterior es así, toda vez que los procesados no desplegaron, según las constancias de autos, el comportamiento que los identifique como instigadores, autores o cómplices primarios de hecho imputado. El examen de la encuesta, a lo sumo permite establecer que los tres enjuiciados se encontraban en el lugar de los hechos a la hora y fecha de autos. En realidad nadie los vio esgrimir el arma homicida y ni siquiera a ciencia cierta golpear al agraviado.

A propósito de la participación criminal, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, mediante sentencia de 30 de julio de 2007, citó un pronunciamiento anterior que reza así:

´La Corte ha sostenido en armonía con la doctrina penal contemporánea, que el concepto de participación criminal alcanza a todas aquellas personas que sin ser autores del delito, auxilian, colaboran o ayudan en cualquier forma a la realización del hecho punible, con voluntad de cooperar y mediante una cooperación causal al éxito delictivo, ya sea antes, durante o después de consumado el ilícito. Las conductas de colaboración pueden ser de comisión o de omisión, la sola presencia plurisubjetiva de los agresores en el escenario del crimen, cumple un propósito de intimidación, de amenaza y de vía compulsiva, sin que para alcanzar el calificativo de partícipe se requiere que todos simultáneamente aprieten el gatillo del arma de fuego para producir la destrucción de la vida humana´(Auto de 21 de mayo de 1993. Repertorio Jurídico, mayo de 19963, pp. 200 y 221)

De acuerdo con lo establecido en el artículo 81 del Código Penal, los cómplices secundarios serán sancionados con pena no menor de la mitad del mínimo ni mayor de la mitad del máximo para el respectivo hecho, según lo cual el intervalo penal del caso que nos ocupa, fluctúa entre 30 y 80 meses de prisión.

OCTAVO

En otro orden de ideas, la colegiatura estima que en la encuesta no concurren circunstancias atenuantes ni agravantes comunes que modifiquen la responsabilidad penal ni la pena, que el tribunal deba conocer.

NOVENO

Para los efectos de la dosificación de la pena procede aplicar el contenido del artículo 79, numerales 1 y 4 del Código Penal, es decir, la magnitud de la lesión y el peligro que representó para la vida del ofendido, y la conducta anterior de los agentes, pues no cuentan con antecedentes penales ni policivos registrados en la encuesta, en razón de lo cual se fija en -40- meses de prisión la pena base imponible a los procesados, misma que deviene líquida o final ante la inexistencia de circunstancias comunes que la modifiquen.

También se aplica a los justiciables la inhabilitación para ejercer funciones públicas por el mismo periodo, que cumplirá posteriormente al cumplimiento de la pena principal.

Los procesados tienen derecho a que se cuente como parte cumplida de la pena impuesta el término de su detención preventiva, de conformidad con lo establecido por los artículos 53 del Código Penal y 2412 del Código Judicial."

DISCONFORMIDAD DEL APELANTE

El honorable señor F.P. Superior del Tercer Distrito Judicial de Panamá, el licenciado L.A.M.S., se notificó de la sentencia mencionada el día 14 de junio de 2013 y la vez anunció la presentación del recurso de apelación, el cual fue sustentado el día 19 de junio de 2013, mediante memorial visible a folios 953 a 962. En lo medular, objetó la calificación del delito adoptada por el Tribunal de Primera Instancia y el grado de participación de los sentenciados.

Considera que la conducta estudiada se ajusta a la tentativa de homicidio agravado, que debe valorarse la forma de cómo ocurrió el hecho, ya que las pruebas permiten aclarar que los tres (3) agentes fueron quienes llegaron al kiosco de la madre de C. para atacarlo, agredirlo, halarlo, acorralarlo, patearlo perseguirlo y dispararle.

El funcionario refirió que se debe considerar que C.L. y J.A.C. pertenecen a la pandilla "D.N.. Además recordó que R.T. fue enjuiciado por delito Contra la Seguridad Colectiva, y se encontraba pendiente de la sentencia.

Manifestó que la sentencia apelada anuncia que los procesados no tienen antecedentes penales, pero que C.L. fue condenado a 40 meses de prisión, y que aunque se le haya convertido la pena de prisión a días multa, sigue siendo una sentencia de carácter condenatorio, lo cual es una circunstancia agravante para él, para estimar al momento de la dosificación de la pena.

En conclusión, el presente recurso de apelación está dirigido a que se modifique la sentencia y, en su lugar, se les condene a C.A.L.S., J.A.Y.R.J.T.M., como coautores del delito de Homicidio Imperfecto de C.A.L.P., y que en la respectiva dosificación de la pena de C.L., se tome en cuenta el antecedente penal (fs. 953-962).

OPOSICIÓN A LA APELACIÓN

Por su parte, el defensor de oficio de C.A.L.S. (A) CAJETA, el licenciado A.P.L., discrepó del contenido del recurso de apelación propuesto por la Fiscalía de Grado, debido a que en el expediente no se acreditó que su representado haya sido quien le disparó el arma de fuego que lesionó al ofendido C.A.L.P., ya que éste no se encontraba presente al momento que se escucharon las detonaciones.

El letrado mencionó que I.A., hermano del ofendido, indicó que C.L. estaba en otro lugar en comparación al lugar donde fue lesionado el menor con el arma de fuego.

Refirió que el ofendido C.A.L.P. dijo que CAJETA lo agredió con una botella, pero también dijo que lo agredieron otras ocho (8) personas, que CAJETA no estaba en ese lugar.

Mencionó que en cuanto a la calificación cuestionada, no se acreditó que la participación de su representado en los hechos, debido a que nadie lo vio disparando.

Señaló que como no existe un autor vinculado a la encuesta, no está de acuerdo con que se le considere autor del hecho.

Estima que aunque el Jurado de Conciencia halló culpable a los procesados de intentarle causarle la muerte al menor C.A.L.P., no se tiene la certeza que su cliente se encontrara en el lugar de los hechos (fs. 963-969).

Al mismo tiempo consta que por parte de la defensa de oficio de R.J.T.M., la licenciada M.M.M. objetó lo planteado por la Fiscalía del caso, el día 26 de junio de 2013 (fs. 970-974), previa notificación de la sentencia el día 24 de junio del mismo año.

De acuerdo a su criterio, no hay constancias que su patrocinado R.J.T.M. estuviese o hubiese activado en contra del ofendido. Por otro lado resaltó el hecho que su representado no tenía residuos de disparos consigo y que la versión su compañero de trabajo no fue desacreditada, en cuanto al hecho que estuvieron juntos durante la feria.

Aclaró que R.J.T.M. no realizó la actividad propia para consumar el homicidio, que no llevó a cabo actos de ejecución para alcanzar la realización del hecho punible, por lo tanto solicita se confirme la sentencia venida en grado de apelación (fs. 970-974).

CONSIDERACIONES DE LA SALA

Conocidos los argumentos de la Fiscalía Primera Superior del Tercer Distrito Judicial de Panamá, los cuales fueron presentados dentro del tiempo procesal oportuno así como también fueron presentadas las respectivas objeciones al recurso de apelación, la Sala entrará a resolver la alzada sólo sobre los puntos censurados por el recurrente, de conformidad con el artículo 2424 del Código Judicial.

De entrada, conviene mencionar que se tiene en el presente caso, que durante la audiencia oral y pública del día 23 de abril de 2013, el Jurado de Conciencia, de modo individual, consideró la responsabilidad penal de los señores J.A.C., R.J.T.M.Y.C.A.L.S., en cuanto al HOMICIDIO EN GRADO DE TENTATIVA de C.A.L.P., y, en razón de ello, coincidió en declararlos culpables (v. fs. 920-922).

Lo anterior quiere decir, que una vez se surtiera el trámite de Jurado de conciencia, debe superarse toda duda en cuanto a su resolución final, esto es su culpabilidad, puesto que para tal fin fue constituido, y las partes tuvieron la oportunidad procesal para objetar dicho procedimiento, empero ello no sucedió.

Como se ha dicho, en el entendido que los señores J.A.C., R.J.T.M.Y.C.A.L.S. son culpables del homicidio en grado de tentativa de C.A.L.P., debe esta Sala pronunciarse en cuanto a las sanciones que les fueron aplicadas por el Tribunal Superior de Justicia del Tercer Distrito Judicial, en la Sentencia Penal dictada el día 3 de junio de 2012, las cuales resultaron ser la sanción de cuarenta (40) meses de prisión, en calidad de cómplices secundarios, por el delito de homicidio simple (fs. 934-949).

Ante esta situación procesal, en un primer punto de reclamo, el fiscal recurrente estimó que la conducta desplegada por los señores J.A.C., R.J.T.M.Y.C.A.L.S., se ajusta al tipo penal de homicidio doloso, agravado, y en ese sentido dirigiremos el análisis pertinente.

S. M.P.M., madre del ofendido, denunció, ante las autoridades competentes, que estaba en la Feria de D., el día 19 de marzo de 2011, cuando a eso de las dos de la madrugada, ya había coordinado con su hijo C.A.L.P. que la esperara afuera del kiosco que tenía instalado, para irse juntos, cuando varios sujetos, entre los que mencionó los apodos CAJETA, VÍBORA y RONI lo agredieron con botellas, lo llevaron a otro punto del lugar, en el cual no pudo divisar debido a que la muchedumbre que estaba presente no le permitió ver más.

Agregó que en ese instante llegó su otro hijo, I.A., quien persiguió a los sujetos y encontró a su hermano ya herido, por lo que lo llevaron al hospital. Mencionó que el amigo de su hijo herido, llamado C., identificó a los agresores (fs. 1-5).

El informe de novedad fechado 19 de marzo de 2011, suscrito por el subteniente 11555 J.M. y el agente 23466 E.R., describió que a las 2 de la mañana observaron una riña cerca de la parte de afuera del toldo "Nightkueen", escucharon un disparo, dos sujetos corrieron en su dirección, sin que hubieran advertido la presencia policial, uno de ellos arrojó un objeto a un patio residencial aledaño, a estos sujetos le dieron captura y resultaron ser los señores J.A.C. y R.J.T.M.. Mencionaron que de la riña se registró que C.A.L.P. fue herido con dos impactos de arma de fuego, pero no encontraron ningún objeto en el patio mencionado (f. 9).

Dicho informe fue debidamente ratificado por J.M., y amplió que en el lugar habían muchas personas y aún a pesar que el dueño de la residencia donde vieron fue arrojado un objeto, les dio permiso para revisar el área, no encontraron evidencia relacionada (fs. 12-15).

Por su parte, E.A.R.G., quien también dio fe del contenido de dicho informe, en adición, mencionó que se trataba de un área abierta en donde se desarrollaba la feria de D., que la riña estaba a unos sesenta metros de distancia de donde se encontraban, no logró observar quién realizó las detonaciones pero alcanzó a escucharlas.

Aseguró que uno de los sujetos arrojó un objeto al patio de una residencia próxima, y mencionó que con autorización del dueño de inmueble no fue posible ubicar nada (fs. 16-18). Aclaró que en aquel momento realizaba una ronda en la Feria (fs. 356-366).

La médico forense que atendió la condición médica del joven C.A.L.P., la doctora L.S., determinó que el afectado presentaba lesiones al momento del examen, por proyectiles de arma de fuego, y por lo tanto ameritó otorgarle una incapacidad médico legal de 60 días, ya que dichas heridas sí pusieron en peligro su vida (fs. 11, 105 y 106).

En este sentido, la médico forense K.I.P.M. finalmente le asignó la incapacidad definitiva de 60 días de incapacidad, salvo complicaciones (f. 735).

I.O.A.P., hermano de la víctima, mencionó que justo cuando regresó del casino, se topó con CAJETA, quien no le saludó e iba acelerado; visualizó una algarabía, corrió y pudo observar que dos sujetos tenían a su hermano en una esquina, mencionó que se trataban de VÍBORA y RONI, a quienes conoce por menciones, y que estaban agarrando a su hermano.

Indicó que su hermano CHRISTOPHER corrió a su encuentro, se le tiró encima y le dice que "me abalearon", en tanto que, los sujetos que había observado sobre su hermano, se retiraron con dirección a la feria, pero que ya no supo más detalles porque se ocupó en llevar a su hermano CHRISTOPHER a recibir atención médica. Aseguró que el joven C. vio lo ocurrido, pero teme declarar por represalias, en tanto, su hermano ofendido le informó que sus agresores eran del "Retorno" (fs. 29-31).

El informe del día 19 de marzo de 2011, suscrito por el Sargento 1ro. 14402 J.G. narró que siendo las 3:30 de la mañana tuvieron noticias de las heridas que sufrió el menor C.A.L.P., alias C., con herida de arma de fuego, cerca de los terrenos de la Feria de San José de D., y sobre este hecho tienen las sospechas que se encuentran relacionados los sujetos apodados VÍBORA, K. y CAJETA.

Resultó según los registros que las identidades de aquellos corresponden a J.A.C., como VÍBORA, con residencia en El Retorno; C.E.R., K., de la barriada El Retorno; C.A.L.S. es identificado con el apodo CAJETITA, con residencia en Los Abanicos (f. 33).

Se tiene otro informe del día 19 de marzo de 2011, en el que se dan los pormenores del hecho, y de ello se destaca que siendo aproximadamente las 2:20 de la mañana se tuvo noticias que en el sector de la Feria de D., en la parte de afuera, en los toldos, habían impactado dos veces al joven C.A.L.P., y que los sujetos apodados VÍBORA, CAJETITA y K. fueron los causantes, y residen en el Retorno.

Mencionó que estando en el hospital donde era atendido el menor, tanto la madre y hermano de éste, reiteraron que los agresores se apodan K., CAJETA y VÍBORA. Se mencionó que los menores J.A.C. y G.C. acompañaban al menor afectado al momento del hecho (fs. 34-35).

Sobre estos últimos informes, el sargento J.L.G. ratificó y afirmó su contenido, al mismo tiempo que amplió que en ese momento existía una gran circulación de personas, que el menor afectado, apodado C., y pertenece a un grupo que opera en el sector Los Abanicos, denominado "LA", quienes tienen rivalidad con el grupo de la barriada El Retorno, a la que precisamente son integrantes CAJETA, VÍBORA, K. y otros (fs. 369-376).

Por medio de la resolución de del día 20 de marzo de 2011, la fiscalía a cargo de la investigación ordenó la práctica de prueba para la obtención de residuos de disparos a J.A.C. y R.J.T.M. (f. 64), la cual dio como resultado la no detección de la presencia de residuos de disparos en las vestimentas aportadas (fs. 336-340).

Por medio de la diligencia de Inspección Ocular al Kiosco No. 30, el cual está ubicado en una esquina, entrando hacia la Feria de D., a la mano derecha y a la entrada principal de la Discoteca móvil N.Q., realizada el día 21 de marzo de 2011, se encontró un indicio, el cual correspondió a un casquillo de metal de color dorado (fs. 80-81).

El menor ofendido de C.A.L.P. juró se encontraba el día 19 de marzo de 2011, a las 2: 30 de mañana en el kiosco de su mamá, tomándose una bebida, cuando observó que a unos 5 metros se aproximaban K., R., CAJETA, VÍBORA y otros sujetos, estimó eran 8 individuos que pasaron cerca de él, pero le pareció que K. le dijo algo a los demás quienes regresaron, y fue entonces cuando CAJETA lo agredió con una botella en la ceja, luego los demás le propinaron golpes entre todos, lo halaron a la calle, lo patearon y estando ahí sintió dos detonaciones en su cuerpo, corrió, pero VÍBORA y RONDICK lo siguieron pero llegó su hermano. Aseguró que C., de nombre J., fue quien le anunció a la Policía que eran VÍBORA y otros los causantes. Aclaró que no pudo observar quien le disparó porque recibía en ese momento golpes de sus atacantes, que todo fue muy rápido.

Sobre la descripción del sujeto conocido como CAJETA mencionó, entre otras cosas que tiene un tatuaje de D.N., y fue éste quien lo agredió de primero con una botella. Planteó estar en capacidad de reconocer a VÍBORA, CAJETA y RONDICK (fs. 86-89).

De acuerdo con la diligencia de Inspección Ocular realizada en el lugar donde se llevó a cabo la Feria de D., practicada el día 21 de marzo de 2011, se determinó que el indicio identificado como un casquillo de arma de fuego, estaba próximo al kiosco No. 30, en el cual trabajaba la madre del ofendido (fs. 113-118). Dicho informe fue ratificado, afirmado y reconocida por el perito N.R.P.C. (fs. 377-3.383).

Por medio de un Informe de la Sección Antipandillas de la Policía Nacional se dio a conocer que J.A.C. es integrante de una supuesta pandilla autodenominada "Divino Niño", la cual pasó a ser absorbida por una pandilla autodenominada "Los Killas". No se tienen registros de R.J.T.M. de que pertenezca a alguna pandilla o banda delincuencial en la Provincia de Chiriquí (fs. 154-155).

Asimismo, la sección policial informó que J.A.C., llamado VIBÓRA es supuesto miembro de la pandilla autodenominada "D.N." y que C.A.L.S. es apodado CAJETA o CAJETITA, el cual figura en los registros como presunto integrante de la pandilla conocida como "Divino Niño". Sobre la pandilla "D.N." mencionó tienen dominio o control territorial en el Distrito de D., en las Barriadas El Retorno, Los Abanicos y sectores aledaños (fs. 456-458).

Se cuenta con el historial clínico correspondiente a la atención recibida por el paciente C.A.L.P. en el Hospital Rafael Hernández de la Caja de Seguro Social (fs. 174-253).

El menor J.A.C., de quince (15) años de edad, a quien el ofendido conoce como C., juró que el día de los hechos se encontraba conversando con su amigo C.A.L.P. y su hermanito G.C., en la feria de D., en el kiosco de la mamá de su amigo, mientras esperaba un taxi, en lo que llegaron unos muchachos quienes los agredieron, se llevaron a CHRISTOPHER, lo abalearon, entonces se fue a su casa. Manifestó que sufrió agresión con una botella en la boca, golpes en el cuerpo y en la cara. Aseguró le quebraron un diente. Calculó que sus agresores eran unas ocho (8) personas.

Mencionó, además, que cuando pasaron cerca a ellos, se les quedaron viendo, les pareció que estaban borrachos, les gritaron cosas, les insultaron y se fueron contra ellos. No recuerda más detalles. Agregó que entre otras personas, estaban en el kiosco un señor y una señora cuando sucedió el altercado. Presenció cuando llegó el hermano del ofendido una vez sonaron los disparos y aquel se llevó a su hermano al hospital. No llegó a escuchar los disparos, porque estaba lejos. Indicó que S., la cuñada del ofendido le llevó a su casa. Aseguró que vio y reconoció a CAJETA de entre sus agresores. Dice que en un primer momento, éste los saludó y luego los agredieron. Sobre CAJETA, entre su descripción destacó que tiene un tatuaje en los pies (fs. 394-398).

Los esposos V.S.M. y V.M.Q. declararon bajo juramento haber estado la madrugada del día 19 de mayo de 2015 en la Feria de D., justo cuando se dio el incidente con el menor C.A.L.P., a quien conocen como COCO, vieron cuando unos jóvenes acorralaron a COCO, lo pegaron al mostrador, observaron cuando COCO corrió a la calle, los agresores lo acorralaron, escucharon los disparos, le dijeron a la madre del menor que se ocuparían del negocio para que ella pudiera atender a su hijo herido (fs. 401-406), aseguraron que la pelea era contra COCO, quien estaba acompañado de un niño y otro joven a quien también le pegaron. Indicaron que cuando COCO corrió los sujetos lo siguieron (fs. 442-447).

De acuerdo con informes del Hospital R.H.L., de la Caja de Seguro Social, no obtuvieron evidencias de hallazgo del proyectil en la historia clínica del paciente C.A.L.P.. Por tal razón, el director médico del nosocomio, D.E.M., mencionó que en la mayoría de los casos el proyectil queda alojado en el cuerpo y no se toca para causar ningún tipo de lesión, vascular o neurológico (fs. 408-441).

Por parte de la Sección de Balística, de la Sub Dirección de Criminología, se certificó que el hallazgo del indicio en las inmediaciones de la Feria de D., corresponde a un casquillo, calibre .25 auto, percutido por arma de fuego de su mismo calibre, generalmente tipo pistola (fs. 459-461).

Por medio de la diligencia de reconocimiento en carpeta, el testigo, el menor J.A.C., identificó el rostro de la persona que conoce como CAJETA, la cual corresponde a la identidad de la persona C.A.L.S. (fs. 589-591).

Durante la Inspección ocular y reconstrucción de los hechos llevadas a cabo en las inmediaciones de la Feria de D. donde resultó herido el menor L.P., el imputado R.J.T.M. aseguró había gran concurrencia de personas cuando estuvo ahí aquel día, en tanto que la madre del menor, la señora S.P., aseguró que su otro hijo, encontró al menor herido más adelante de donde se encontraba, entre otras cosas (fs. 706-718).

Sobre este punto se tienen más detalles que revela el informe pericial de Planimetría Forense, visible a folios 771 a 779, en el que se plasman las posiciones de R.J.T.M., J.A.C., quienes coincidieron estaban en el lugar de los hechos, en tanto que S.M.P. aseguró estaba dentro del kiosco (fonda) cuando se originó una pelea afuera, y cuando finalmente pudo salir, su hijo ya no estaba afuera. De la versión de C.A.L.P. resalta el hecho que se desplazaba desde el kiosco hacia la calle, en dirección a la residencia de J.R., se encontraba de espaldas y se iba soltando de quienes lo mantenían agarrado.

En la versión de C.A.L.S. se indicó que estaba en la feria, lo detuvieron para verificación, desconocía lo que ocurrió y fue detenido 8 meses después que fue cuando se enteró lo acontecido. A éste último no se le recreó su posicionamiento, al haberse cerrado las instalaciones de la feria para ese momento.

Lo anterior permite identificar que el hecho criminal de intentar acabar con la vida del menor C.A.L.P., por medio de disparos de arma de fuego en el desarrollo de la Feria de D., en el Distrito de D., provincia de Chiriquí, justo cuando existía una considerable afluencia y tránsito de personas que visitaban el lugar.

Esta situación permite superar la mera suposición de la asistencia de visitantes a la Feria de D. aquella madrugada, ya que los señores S.M.P.M., J.M., I.O.A.P., el policía J.L.G., J.A.C., y los esposos V.S.M. y V.M.Q., advierten la presencia de otras personas en el lugar, al punto que, según algunos de ellos, les dificultó darles seguimiento visual al ataque que produjeron los procesados al menor L.P..

Y es que de acuerdo a la lógica, la sana crítica y el sentido común, la realización de ferias de esta índole siempre está asociada a la visita de quienes esperan disfrutar del evento, a la que acuden personas de todas las edades, tal cual quedó demostrado, con el testimonio del menor J.A.C., quien juró asistió con su hermano menor a la feria en cuestión.

En esa misma línea de pensamiento, las unidades policiales J.M. y E.A.R., describieron que el lugar donde se registró la riña, y de donde provinieron los sonidos de disparos se trataba de un área abierta de la Feria de D., que inclusive estaba próxima a residencias, y advirtieron la presencia de otras personas, es decir público.

Cabe mencionar que el señor sancionado J.A.C., ydescribió que al momento que corrió, otras personas también lo hicieron (f. 48), del mismo modo así lo manifestó el señor C.L. cuando fue indagado (f. 624).

Sobre el escenario descrito, puede resaltarse entonces que, cuando se produjo el incidente, sin lugar a dudas, la zona estaba frecuentada por personas al momento, y no medió alguna situación previa que ameritara que los agresores se dirigieran en contra del ofendido por algún motivo lícito, situación que ha sido prevista como causal agravante del delito de homicidio la cual prevé un rango de punibilidad que oscila entre los 20 a 30 años de prisión.

Las pruebas recabadas permiten a esta Superioridad entender que el joven C.A.L.P. se encontraba frente al Kiosco No. 30, el cual dirigía su madre, la señora S.P., en la Feria de D., en compañía de J.A.C., cuando unos 8 sujetos se les abalanzaron con ánimos amenazantes y les propinaron golpes con botellas y patadas.

De este incidente se desprende que el menor C.A.L.P. el día 19 de marzo de 2011 en las inmediaciones de la Feria de D., en tempranas horas de la madrugada, se encontraba próximo al kiosco No. 30, donde laboraba su madre, y la esperaba para retirarse del lugar, mientras que al mismo tiempo que conversaba con su amigo, J.A.C., y otro menor, cuando un grupo de 8 sujetos, a quienes identificaron como de la barriada El Retorno, sin mediar conversación les agredieron verbal y físicamente, tanto con botellas y patadas.

Debido a esta situación, el menor CHRISTOPHER se desplazó a la siguiente calle, a otro punto, con el ánimo de escapar de la agresión que continuaba por sus múltiples agresores, y fue cuando recibió dos impactos de proyectil de arma de fuego, calibre .25 auto, en su en área abdominal y tórax, heridas estas que casi le causan la muerte, de acuerdo a informes médicos.

Posterior a los disparos, los agresores se disiparon, pero unidades próximas al lugar de los hechos obtuvieron la captura, casi inmediata, de J.A.C., R.J.T.M., sujetos que han sido, además identificados por los apodos VÍBORA y RONI, respectivamente, y han señalados por S.M.P.M., madre del ofendido, I.O.A.P., hermano de la víctima, el propio afectado, el menor C.A.L.P., así como también los han relacionado los agentes captores, J.M. y E.R..

En tanto que, el menor J.A.C., amigo del afectado, reconoció al sujeto conocido como CAJETA como uno de los involucrados en estos hechos violentos. Informes policiales relacionan la identidad de C.A.L.S. bajo el seudónimo de CAJETA o CAJETITA, perteneciente a un grupo de la Barriada El Retorno, autodenominado "Divino Niño" o "Los Killas". Del mismo modo advierten la integración a esa agrupación de J.A.C., conocido como VÍBORA.

Familiares de la víctima, la señora S.M.P.M. e I.O.A.P., aseguraron también señalamientos contrarios al sujeto que conocen como CAJETA con los hechos objeto del proceso.

Lo narrado permite, sin lugar a dudas, establecer que los señores J.A.C. (VÍBORA), R.J.T.M. y C.A.L. (CAJETA), estuvieron estrechamente relacionados con las lesiones que por poco le causan la muerte al menor C.A.L.P..

La participación considerada por el Tribunal de Primera Instancia ha sido asignarles a los señores J.A.C. (VÍBORA), R.J.T.M. y C.A.L. (CAJETA) una participación de cómplices secundarios con los hechos, por ello debemos hacer un análisis de dicha figura frente a reciente jurisprudencia de esta Superioridad.

Para ilustrar el tema del grado de participación de los procesados JOSÉ ANDRÉS CASTRO (VÍBORA), R.J.T.M. y C.A.L. (CAJETA), estimamos conveniente y oportuno repasar jurisprudencia emitida por esta Sala, en el siguiente tenor.

Dentro del recurso de apelación interpuesto por los defensores públicos de E.S. y J.F., contra la sentencia No. 16 de 29 de junio de 2012, emitida por el Segundo Tribunal Superior De Justicia Del Primer Distrito Judicial de Panamá, dictada el día 3 de marzo de 2015, se dijo lo siguiente:

En su conjunto, los elementos de prueba citados dan cuenta que ninguno de los procesados realizó el disparo que acabó con la vida del agente de seguridad C.A.R. (q.e.p.d.), ya que al realizar una comparación entre la vestimenta descrita por los testigos protegidos, con la que durante su aprehensión mantenían los sentenciados E.A.S.S. y J.J.F., se desprenden graves indicios de que el autor del hecho, fue la persona que vestía el suéter verde, quien abandonó el vehículo taxi, poco antes de que sus ocupantes fuesen capturados en calle 12 y Avenida Central de la Ciudad de Colón.

Pese a que los testigos protegidos, al describir la vestimenta del homicida, han indicado una distinta a un suéter color verde, no podemos pasar por alto que los agentes policiales fueron testigos que efectivamente desde el vehículo taxi, de forma apresurada se bajó un sujeto, quien mantenía un objeto en sus manos, que presumimos se trate del arma homicida, o bien, el arma de fuego que fue sustraída al agente de seguridad, luego del disparo mortal.

Ahora bien, los argumentos impugnativos de las respectivas defensas, contra la sentencia de primera instancia, fueron centrados en la reclamación del reconocimiento de la condición de cómplices secundarios de sus patrocinados; por ende, será preciso atender el concepto otorgado por el Código Penal, al respecto.

El Código Penal de 2007, norma vigente al momento de la comisión del hecho punible, en su Capítulo VII, denominado Autoría y Participación, define cada una de las condiciones en mención:

´Artículo 43: Es autor quien realiza, por sí mismo o interpuesta persona, la conducta descrita en el tipo penal.

Artículo 44: Es cómplice primario quien toma parte en la ejecución del hecho punible o presta al autor una ayuda sin la cual no habría podido cometer el delito.

Artículo 45: Es cómplice secundario:

1. Quien ayude, de cualquier otro modo, al autor o a los autores en la realización del hecho punible; o

2. Quien, de cualquier otro modo, brinde ayuda u oculte el producto del delito, en cumplimiento de una promesa hecha con anterioridad a su ejecución.´

En virtud de lo anterior, la Sala debe señalar que, si bien se ha demostrado que la participación de los procesados E.A.S.S. y J.J.F., no puede ser encuadrada dentro de la calidad de autores del hecho, tampoco cabría hacerlo como cómplices secundarios. En ese sentido, se toma en consideración la declaración jurada del testigo protegido PMC-46, quien observó entrar al supermercado al sujeto que vestía pantalón 3/4, mientras que el sujeto que vestía suéter naranja simulaba hablar por teléfono afuera del recinto. Es evidente que estas acciones iban encaminadas a mantener la tranquilidad del agente de seguridad y distraerlo, así como servirían de vigilantes ante la presencia de cualquier amenaza contra sus planes.

En esa dirección, la Sala considera que del expediente se infiere que quien vestía el pantalón 3/4, descrito por el testigo protegido PMC-46, no era otro más que el sentenciado E.S., mientras que el sujeto que vestía el suéter color naranja, era J.F..

Como se observa, ambos procesados mantuvieron una participación activa durante la ejecución del delito, auxilio que resultó ser esencial.

En ese sentido, jurisprudencia de esta S. ha expresado lo siguiente, respecto al auxilio prestado por el cómplice en calidad de vigilante:

´...la Corte también se ha pronunciado en el sentido de que si el sujeto acompaña al autor del ilícito y permanece en el lugar con la intención de avisarle cualquier situación que se diere durante la ejecución del delito, esta contribución se puede considerar como indispensable durante la realización del hecho punible, con lo cual la conducta puede ubicarse en grado de cómplice primario (Cfr. Resolución de veintisiete (27) de julio de dos mil cuatro (2004) y Resolución de diecinueve (19) de junio de (2009).´

De esta manera, se estima acreditada la participación de los procesados bajo la calidad de cómplices primarios, razón por la que procedemos a modificar la decisión del Tribunal de primera instancia, en ese sentido. La pena no variará, en atención al artículo 80 del Código Penal, el cual señala que el autor, el instigador y el cómplice primario serán sancionados con la misma pena que la ley señala al hecho punible.

En adición, hacemos como referencia jurisprudencial el proceso seguido al señor J.C. De León Perea y otros sindicado por el delito de homicidio cometido en perjuicio de Z.Z. y Chengjiao O Xing You (q.e.p.d.), la cual fue emitida el día 20 de abril de 2015, y puntualiza lo siguiente:

Vale aclarar que según el artículo 44 del Código Penal, es cómplice primario quien toma parte en la ejecución del hecho punible o presta el autor una ayuda sin la cual no habría podido cometer el delito. En tanto que cómplice secundario, según lo preceptuado en el artículo 45 ibidem es: a) aquel quien ayuda de cualquier otro modo, al autor o a los autores en la realización del hecho punible; b) quien, de cualquier otro modo, brinda ayuda u oculta el producto del delito, en cumplimiento de una promesa hecha con anterioridad a su ejecución.

Según los antecedentes del caso, J.C.P. De León, participó en la planificación del robo, tanto es así que fue visto horas antes del hecho, con el resto de los procesados cerca del Mini Súper. Fue la persona que le proporcionó el arma de fuego a los asaltantes (Ver declaración de G.G.R.D. fs. 188-190 -si bien es cierto se retracta posteriormente, su primera declaración coincide con lo depuesto por AAVR fs. 332-334 y el testigo No. 12 fs. 71-74); además, era el encargado de vigilar el área para que sus compañeros realizaran el robo, para no ser sorpendido (sic).

Estos hechos permiten a la Sala indicar que su participación fue de cómplice primario, debido a que formó parte del grupo de persona que planeó el hecho e incluso proporcionó el arma de fuego y brindó la colaboración necesaria para que el resto de los victimarios se llevaran los bienes de las víctimas...

Dado que no concurren circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, y como quiera que J.C.P. De León, ha sido declarado culpable por el jurado de conciencia del delito de robo por haber despojado en forma violenta del dinero y bienes a las víctimas, la Sala fija la pena base en 8 años, la cual se aumentará hasta la mitad, de acuerdo al artículo 215 del Código Penal, quedando una pena líquida por cumplir en doce (12) años de prisión y le impone la inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por un término de cinco (5) años, que tendrá que cumplir una vez ejecutada la pena principal, por su participación como cómplice primario del delito de robo agravado consumado en perjuicio de ZHIQIU ZHANG y CHENJIAO ZHU o ZHI XING YOU.

Ahora pues, veamos ahora el grado de participación de cada uno.

C.A.L. (CAJETA) fue la persona que, con un primer golpe impetuoso en la ceja del menor C.A.L.P. con una botella, lo agredió, y, en alguna medida, esto procuró dejarlo neutralizado mientras que los demás le propinaban golpes en su anatomía y, casi de inmediato, fue impactado por dos proyectiles de arma de fuego en sensitivas partes de su cuerpo.

Esto quiere decir que su participación fue protagónica, ya que lideró la golpiza, que entre otros, puso a merced a la víctima, para quien accionó el arma de fuego calibre .25 para causarle el grave daño. La versión de los presentes, da cuenta de su proximidad con el lugar en donde se desarrollaban los hechos, y, muy particularmente, lo vieron acelerado y distraído para saludar al hermano del afectado justo momentos en que ya había sido herido el menor, mientras sus otros agresores insistían en continuar doblegándolo.

Resulta de relevancia mencionar que C.A.L. al momento de rendir la declaración indagatoria reiteró que es apodado CAJETITA y tiene un tatuaje del Divino Niño en el pie izquierdo (620-627). Dicho apodo ha sido mencionado por la víctima y testigos presenciales.

En vista, que su participación fue crucial para la ejecución de la conducta delictiva, sin que conste fuera la persona que accionó el arma de fuego, debe esta instancia superior modificar su grado de participación de cómplice secundario, a CÓMPLICE PRIMARIO.

J.A.C. (VÍBORA), de acuerdo a los medios probatorios aportados a la encuesta, se encontraba en la Feria de D., el día 19 de marzo de 2011, a tempranas horas de la madrugada, en compañía de otros individuos, quienes sometieron físicamente al menor C.A.L.P., al punto de arrinconarlo, golpearlo y propinarle disparos, y no conformes con esto, continuaron presionándole hasta que su víctima escapó en busca del auxilio de su hermano I.O.A.P., quien logró identificarlo muy particularmente. La madre del menor se hizo eco de este señalamiento inclusive, asimismo el propio menor hizo mención de su presencia durante la agresión.

Los agentes captores J.M. y E.R. lo ubicaron breves momentos de ocurridas las detonaciones en el lugar de los hechos, así como el agente policial J.G. refirió que pertenece al grupo de El Retorno.

Su participación en el ilícito fue importante ya que rindió activamente el rol de ataque físico contra C.A.L.P. de modo que ante la abrumadora golpiza evitó que éste repeliera la agresión, y, en consecuencia, le facilitó la labor criminal a quien accionó el arma de fuego contra el menor.

Es menester mencionar J.A.C., durante la rendición de declaración indagatoria aseguró le llaman VÍBORA (fs. 44-49).

Se destaca que a pesar de haber sido aprehendido de modo ipso facto, las pruebas periciales permitieron descartar que fuera la persona que activó el arma de fuego, al no tener residuos de disparos en su indumentaria. Por esta razón consideramos que su protagonismo fue fundamental para el crimen, y por lo tanto es considerado CÓMPLICE PRIMARIO.

R.J.T.M., quien además, durante el desarrollo de la investigación fue identificado con el apodo R., fue señalado por S. M.P.M., I.O.A.P. y C.A.L.P. como otro de los sujetos que causaron el lamentable hecho que nos ocupa. Según sus versiones, éste se encontraba en el grupo de los atacantes del menor, quien, dentro de la dinámica criminal, procuró con efectividad golpear con el ímpetu necesario al menor a fin de dejarlo a merced de quien accionó el arma de fuego, a tal punto que la víctima no pudo identificar quien le disparó, además de la rapidez con que actuó.

La narración que ofrece el menor C.A.L.P. describe un escenario plagado de violencia en su contra, ya que sus atacantes actuaron rápido, en completa desventaja física y empleo de fuerza proporcional frente a sus verdugos, quienes sin clemencia realizaron con medios idóneos ubicar a la víctima a la voluntad o arbitrio del autor, quien en esta investigación no fue posible identificar.

A pesar de lo anterior, debido a las pruebas periciales que sometieron la vestimenta que cargaba consigo al momento de su captura, se pudo desestimar que R.J.T.M. haya sido la persona quien dirigiera los disparos de arma de fuego al menor. Esto permite considerar que su rol en la acción criminal es de CÓMPLICE PRIMARIO.

Por cuanto el autor y consumador de los disparos del arma de fuego, que ocasionó las peligrosas lesiones a CHRISTOPHER, no fue identificado con meridiana claridad, no menos importante resulta que sus acompañantes en el ilícito, los señores J.A.C. (VÍBORA), R.J.T.M. y C.A.L. (CAJETA), sí fueron identificados y asociados al hecho punible, situación que les acarrea la consecuencia jurídica de ser sometidos a sanciones penales, tal cual dispone la Ley Penal, de acuerdo al rol protagónico que efectuaron, el cual estimamos es de CÓMPLICES PRIMARIOS en su conjunto.

Ésto en razón que participaron de modo directo en la consumación del delito, a abrirle paso al ejecutor de la acción criminal y así salir airoso sin obstáculos para ejecutar su cometido. Su ayuda fue necesaria para consumar el delito, por tanto son considerados CÓMPLICES PRIMARIOS.

Ahora bien, nos corresponde verificar, aplicar e individualizar la consecutiva sanción de los señores justiciables, con atención al contenido del artículo 79 del Código Penal.

En el caso de J.A.C. (VÍBORA), debemos verificar la magnitud de la lesión causada, en este caso es de suprema relevancia, puesto que se trató de acabar con la vida de C.A.L.P. con completa voluntad para causar tal daño y por medio de un arma de fuego idónea para realizar disparos.

Ello se reflejó con la ubicación de heridas por proyectiles de arma de fuego en la anatomía de la víctima, y las evidencias obtenida en el lugar de los hechos.

Las circunstancias del modo tiempo y lugar en las cuales tuvo lugar el acontecimiento se destaca fue en horas de la madrugada del día 19 de marzo de 2011, en un lugar concurrido personas, próximo a residencias, en donde el imputado, acompañado de otros sujetos, intentaron acabar con la vida de C.A.L.P., un menor de edad, panameño, quien se desenvolvía en un ambiente familiar en compañía de familiares y amigos.

La calidad de los motivos determinantes que movió al justiciable J.A.C. (VÍBORA) quien dirigió su ánimo para atacar al menor y luego de haberle causado las heridas en compañía de otras personas, intentó retirarse con la expectativa de no ser hallado. Al momento de los hechos no contaba con antecedentes penales (f. 170).

Sobre la conducta del agente inmediatamente anterior al hecho, se destaca actuó con determinación y la fuerza suficiente para lograr neutralizar al menor por medio de golpes, se mantuvo agrediéndole el tiempo necesario para que otro le disparara, para seguir agrediéndolo, luego procurar escapar, y ser aprehendido por las unidades policiales casi inmediatamente. En todo momento negó su participación en el homicidio en grado de tentativa.

Sobre el valor e importancia del bien afectado, puede estimar esta Sala que es incalculable el valor de poner en riesgo la vida del menor C.A.L.P.. Lo cierto es que en la República de Panamá, el ordenamiento jurídico establece que la Vida Humana lidera los bienes que protege el Estado.

Según lo acopiado, existió suprema desventaja de la víctima frente a los agresores, a quien lo tomaron desprevenido, en una activad y entorno familiar, con disparos casi mortales en su abdomen y tórax. No quedó constancia a lo largo del proceso que la víctima al momento de los hechos pudiera repeler la acción violenta.

Se presume la imputabilidad del procesado, ya que no existe elemento que oriente a lo contrario.

Debido a que estamos frente a un delito de homicidio agravado que tiene como sanción la pena entre los veinte (20) a treinta (30) años, debemos considerar que tratándose del grado de tentativa, de acuerdo a las reglas estatuidas del artículo 82 del Código Penal, debemos entender que el rango de penalidad debe estar contemplado entre diez (10) a veinte (20) años de prisión.

En consecuencia, esta S. colegiada dispone aplicarle de modo necesario, proporcional y razonable la pena de DIEZ (10) AÑOS DE PRISIÓN como pena base por el delito de HOMICIDIO AGRAVADO, EN GRADO DE TENTATIVA. No se advierten circunstancias que agraven o atenúen dicha sanción.

Se mantiene como pena accesoria la INHABILITACIÓN para ejercer funciones públicas por el término de CUARENTA (40) MESES, una vez sea cumplida la pena principal.

En el caso de R.J.T.M., la magnitud de la lesión causada en este caso es de suprema relevancia puesto que se puso en gran riesgo la vida e integridad personal del menor C.L., con la voluntad suficiente para causar tal daño. Ello se reflejó con la complicidad de atacar a la víctima de tal manera que no pudiera repeler su agresión.

Las circunstancias del modo tiempo y lugar en las cuales tuvo lugar el acontecimiento se destaca fue en horas de la madrugada del día un 19 de marzo de 2011, en un lugar concurrido por personas que asistían a la feria de D., la cual se encontraba ubicada muy cerca de residencias, en donde el procesado, acompañado de otros escoltas, permitieron que otro le disparara, acción que casi le cuesta la vida del menor C.L., quien se desenvolvía en un ambiente familiar.

La calidad de los motivos determinantes que movió al justiciable T.M. quien acudió al lugar de los hechos, y en un momento concertó acciones violentas que pudieron acabar con la vida del menor C.L. y hecho de haber intentado evadirse del lugar rápidamente, con la expectativa de no ser hallado. Al momento de los hechos sin antecedentes penales (f. 171), con estudios secundarios completos y empleado en una empresa privada (fs. 51).

Sobre la conducta del agente inmediatamente anterior al hecho, se destaca actuó con determinación para lograr el fin la vida del menor C.L., por tal razón acudió al punto de donde se encontraba el menor, y con la fuerza suficiente logró retener el menor el tiempo necesario para los disparos, así como continuar acosándolo. Durante la ejecución del hecho punible continuó golpeándolo y luego de los disparos, se mantuvo agrediéndolo hasta que su víctima escapó.

Sobre el valor e importancia del bien afectado, puede estimar esta Sala que es incalculable el valor de la vida del menor CHRISTOPHER.

Según lo acopiado, existió suprema desventaja de la víctima frente a su agresor por el número plural de agresores, lo tomaron desprevenido, en una activad y entorno familiar, con disparos mortales en su abdomen y tórax. No quedó constancia a lo largo del proceso que la víctima al momento de los hechos pudiera repeler la acción violenta.

Se cuanta con la imputabilidad del procesado, ya que según la evaluación Psiquiátrica Forense, al momento en que sucedieron los hechos que se investigan, T.M. se encontraba alerta y consciente de su entorno. Su conducta era organizada y orientada hacia un fin. Sus facultades mentales estaban conservadas y no presentaba alteraciones psicóticas ni ninguna otra condición que alterara su juicio de realidad o voluntad; por lo que tenía conservada su capacidad para comprender la ilicitud de los hechos y determinarse de acuerdo a esa comprensión (fs. 798-799).

En consecuencia, esta S. colegiada dispone aplicarle de modo necesario, proporcional y razonable la pena de DIEZ (10) AÑOS DE PRISIÓN como pena base por el delito de TENTATIVA DE HOMICIDIO AGRAVADO. No se advierten circunstancias que agraven o atenúen dicha sanción.

Se mantiene como pena accesoria la INHABILITACIÓN para ejercer funciones públicas por el término de CUARENTA (40) MESES, una vez sea cumplida la pena principal.

Y finalmente, en cuanto a C.A.L. (CAJETA), la magnitud de la lesión causada en este caso es de suprema relevancia puesto que se intentó perjudicar gravemente la vida de C.L. con completa voluntad para causar tal daño. Ello se reflejó con agresiones que le ocasionó al menor, que lo inhabilitaron para poder defenderse o huir de primera mano.

Las circunstancias del modo tiempo y lugar en las cuales tuvo lugar el acontecimiento se destaca lo ocurrido tuvo como escenario el desarrollo de la feria de D., entre puestos de comidas y bebidas, justo en las calles colindantes a la feria, a horas de la madrugada, en el tránsito y conglomeración de los visitantes de la feria, la cual estaba además ubicada en un lugar residencial, en donde el imputado, acompañado de otros escoltas, uno de ellos armado, intentó acabar con la vida de C.L..

La calidad de los motivos determinantes que movió al justiciable C.A.L. (CAJETA) quien acudió al lugar de los hechos para procurar acabar con la vida de C.L. por medio de actos idóneos para la consumación del ilícito y retirarse con la expectativa de no ser hallado con estudios secundarios hasta cuarto año (fs. 620).

Al momento de los hechos sin antecedentes penales (f. 756). Si bien el recurrente, el fiscal de la causa, ha referido el procesado contaba con un fallo condenatorio previa la emisión de la sentencia de primera instancia, no menos cierto es que existe una certificación que comunica, que hasta el día 15 de octubre de 2012 no se registraron en los registros de la División del Gabinete de Archivo e Identificación Personal de la Policía Nacional, antecedentes policivos ni penales, sancionados mediante resoluciones firmes de Autoridades Nacionales.

Sobre la conducta del agente inmediatamente anterior al hecho, se destaca actuó con determinación para lograr el fin la vida del vida del menor C.A.L.P., por tal razón acudió hasta el ofendido y con su fuerza en compañía de otros doblegó la voluntad del menor para quedar sometido a la voluntad del que disparó.

Sobre el valor e importancia del bien afectado, la vida del ofendido estuvo en riego, lo cual es reprochable y amerita la consecutiva sanción penal.

Según lo acopiado, existió suprema desventaja de la víctima frente a su agresor, quien con el respaldo de otros logró imposibilitarla de protegerse incluso, ya que además lo tomó desprevenido, en una activad y entorno familiar, con disparos casi mortales en áreas importantes de la anatomía.

Por medio de la Evaluación Psiquiátrica de C.A.L. se tiene que es imputable, debido a que al momento de la evaluación no presentó trastorno mental tipo psicótico, tiene una capacidad intelectual promedio según su edad cronológica, nivel educativo y socio cultural.

Del mismo modo concluye que en el periodo que se investigaron los hechos, no se evidenciaron síntomas que presentara alguna alteración de sus facultades mentales que le impidiera comprender sus acciones. Su conducta era organizada y orientada hacia un fin, tenía capacidad para comprender la ilicitud de los hechos investigados y determinarse de acuerdo a dicha comprensión (fs. 924-926).

En consecuencia, esta S. colegiada dispone aplicarle de modo necesario, proporcional y razonable la pena de DIEZ (10) AÑOS DE PRISIÓN como pena base por el delito de TENTATIVA DE HOMICIDIO AGRAVADO. No se advierten circunstancias que agraven o atenúen dicha sanción.

Se le impone como pena accesoria la INHABILITACIÓN para ejercer funciones públicas por el término de CUARENTA (40) MESES, una vez sea cumplida la pena principal.

En razón de todo lo expuesto, somos del criterio que la Sentencia Penal del día 3 de junio de 2013, dictada por el Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial, debe ser reformada como, en efecto, ordenamos de acuerdo a los parámetros ya desarrollados.

PARTE RESOLUTIVA

En virtud de lo anterior, la CORTE SUPREMA, SALA SEGUNDA DE LO PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, REFORMA la Sentencia Penal del día 3 de junio de 2013, dictada por el Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial, en el sentido de lo siguiente:

  1. DECLARAR penalmente responsable a J.A.C., varón, panameño, nacido en el Distrito de D., el día 18 de agosto de 1986, cédula de identidad personal No. 4-758-196, oficio de ayudante de construcción, estudios hasta sexto grado de primaria, con residencia en El Retorno, cerca de la Abarrotería Alis Kair, la quinta casa a mano izquierda; en calidad de CÓMPLICE PRIMARIO, a la pena de DIEZ (10) AÑOS DE PRISIÓN, por el delito de homicidio agravado, en grado de tentativa, en perjuicio de C.A.L.P..

  2. DECLARAR penalmente responsable RONDICK JASON TROYA, varón, mayor de edad, panameño, cédula de identidad personal No. 4-752-2277, soltero, nacido el día 20 de abril de 1990, natural de D., hijo de F.T.G. y R.M. de Troya, residente de la Barriada El Retorno, calle principal, cerca de abarrotería C., estudios secundarios completos; en calidad de CÓMPLICE PRIMARO, a la pena DE DIEZ (10) AÑOS DE PRISIÓN, por el delito de TENTATIVA DE HOMICIDIO AGRAVADO, en perjuicio de C.A.L.P..

  3. DECLARAR penalmente responsable C.A.L.S., varón, mayor de edad, panameño, cédula de identidad personal No. 4-745-948, unido, nacido el día 3 de diciembre de 1987, en David, Provincia de Chiriquí, hijo de M.M.S.C. y C.A.L.G., con residencia en Los Abanicos, detrás de la Escuela, primera entrada a mano derecha, con estudios secundarios hasta cuarto año; en calidad de CÓMPLICE PRIMARO, a la pena DE DIEZ (10) AÑOS DE PRISIÓN, por el delito de TENTATIVA DE HOMICIDIO AGRAVADO, en perjuicio de C.A.L.P..

  4. Se mantiene la inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por el término de CUARENTA (40) MESES DE para los sancionados.

Los señores condenados tienen derecho a que se les tome en cuenta el tiempo que han permanecido en detención preventiva por esta causa.

Se CONFIRMA en todo lo demás.

N. y cúmplase.

JOSÉ EDUARDO AYU PRADO CANALS

HARRY ALBERTO DÍAZ GONZÁLEZ -- JERÓNIMO MEJÍA E.

ELVIA VERGARA DE ORDOÑEZ (Secretaria)

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