Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 2ª de lo Penal, 8 de Julio de 2005

Ponente:Graciela J. Dixon C.
Fecha de Resolución: 8 de Julio de 2005
Emisor:Segunda de lo Penal
RESUMEN

SENTENCIA APELADA DENTRO DEL CASO SEGUIDO A MARIA TERESA UMAÑA ORTEGA Y OTROS, SANCIONADOS POR EL DELITO DE HOMICIDIO EN PERJUICIO DE VELKIS GARCIA

 

VISTOS:

El licenciado C.E.C.G. y la Fiscal Superior del Segundo Distrito Judicial, licenciada ARGENTINA BARRERA FLORES, interpusieron recursos de apelación contra la sentencia de 9 de junio de 2003, proferida por el Tribunal Superior de Justicia del Segundo Distrito Judicial, por la cual se condenó a la señora M.T.U.O. a la pena de 18 años de prisión e inhabilitación para ejercer funciones públicas por el mismo término, como responsable del delito de Homicidio en perjuicio de VELKIS GARCÍA.

LA DEFENSA TÉCNICA

El licenciado C.E.C.G. centra su inconformidad en la calificación del hecho punible, por cuanto considera que las múltiples lesiones contusas y punzo cortantes que presentaba la hoy occisa VELKIS GARCÍA CEDEÑO, no configuran por sí solas la agravante de medio de ejecución atroz, pues no es conforme a las pruebas y ni al derecho.(F.6545 Tomo XIV)

En ese sentido, hace unas consideraciones de la doctrina y jurisprudencia relativas a la agravante aplicada en el caso en examen, explicando que se requiere la concurrencia de dos elementos, a saber, causar la muerte y la intención de provocar dicha muerte mediante métodos que acusen sufrimientos desproporcionales.

Con relación a esto último, sostiene que si bien el protocolo de necropsia constata que la hoy occisa recibió varias heridas punzo cortantes, ellas no establecen por sí mismas la concurrencia de la agravante específica porque no necesariamente da por probado el ánimo del victimario de ocasionar un sufrimiento o dolor innecesario a la víctima.(F.6546-6549 Tomo XIV)

Seguidamente, hace un análisis de la inexistencia de las condiciones subjetivas de las agravantes, las constancias científicas y la descripción del autor del hecho delictivo, de todo lo cual concluye que no concurre la agravante aplicada a su defendida por lo que estima debe establecerse la sanción penal por delito de homicidio simple, reconociéndole además las atenuantes de inexistencia de antecedentes penales y policivos (delincuente primaria), no peligrosidad y que se trata de una humilde madre de familia.(Fs.6549-6552)

EL MINISTERIO PÚBLICO

La señora Fiscal, L.. ARGENTINA BARRERA FLORES, manifiesta que está de acuerdo con la calificación del hecho punible, pero considera que además, concurren otras circunstancias agravantes.

En primer lugar, sostiene que se configura la agravante de la premeditación, lo cual se infiere de la acción desarrollada por la señora UMAÑA ORTEGA pues manifiesta que mantenía diferencias personales con la hoy occisa V.G.C., como se constató en la ampliación de la declaración jurada del señor A.A., los testimonios de G.O.C., I.O.D.F., N.T.S.L., del análisis psicológico en el lugar de los hechos y de la procesada, y del informe técnico de serología forense.(Fs.6572-6579 Tomo XIV)

De otra parte, estima la representante del Ministerio Público que también concurre la circunstancia agravante común de haber cometido el hecho punible con abuso de las relaciones de hospitalidad, pues la señora U.O. gozaba de la hospitalidad de la casa de la occisa VELKIS GARCÍA CEDEÑO, lo que se acredita con la declaración indagatoria de UMAÑA ORTEGA y las declaraciones juradas de J.I.V.M., A.A.Á., Z.S.C., A.O.R., C.O. y ELKIS ARANDA.(Fs.6579-6583 Tomo XIV)

Con base en lo anterior, solicita a la Corte que dentro de los límites de pena indicada para el delito de Homicidio Agravado se dicte la pena máxima.(F.6584 Tomo XIV)

CUADRO FÁCTICO

El día 3 de junio de 2000, aproximadamente a las 3:00 p. m., en el sector de Boca Toma, Corregimiento de El Caño, Distrito de Natá, Provincia de Coclé, fue encontrado el cuerpo sin vida de la señora V.G.C., quien falleció a consecuencia de múltiples heridas producidas por arma punzo-cortante en la región del tórax, según reveló el protocolo de necropsia (Fs.359-366)

Por este hecho de sangre fue procesada la señora M.T.U.O..

CONSIDERACIONES DE LA SALA PENAL

Corresponde a la Sala examinar el contenido de la sentencia objeto de impugnación, observando solamente los puntos a que se han referido los recurrentes en sus respectivos libelos de apelación, tal como lo preceptúa el artículo 2424 del Código Judicial.

ESCRITO DE APELACIÓN A FAVOR DE M.T.U.O.

La defensa técnica de la señora U.O. discrepa de la decisión del Tribunal Superior en cuanto a la calificación del Hecho punible, pues considera que estamos ante un homicidio doloso simple.

Ahora bien, vemos que el Tribunal Superior manifestó que analizados los hechos y las evidencias la conducta desplegada por la imputada UMAÑA ORTEGA encuadraba en el tipo penal previsto en el artículo 132 numeral 3, del Código Penal, que se refiere al Homicidio Calificado ejecutado por medios atroces.

Sostiene el Tribunal A-quo que lo anterior surge de abundantes pruebas recabadas en esa dirección, a saber: la Diligencia de Inspección Ocular, reconocimiento y Levantamiento de Cadáver, realizada por la Personera Municipal de Natá, quien estableció que la occisa tenía múltiples heridas, causadas con objeto punzo-cortante; y que presentaba excoriaciones de origen contuso causadas por arrastre, circunstancias acreditadas a través de fotografías y el Protocolo de Necropsia, en el cual el Patólogo LUIGI BARRERA resume las numerosas y variadas heridas, lesiones, fracturas y golpes que recibió la víctima, así como las distintas afectaciones de los órganos internos a consecuencia de la violencia ejercida sobre la occisa con objetos contusos, cortantes y punzo cortantes.(F.6536 Tomo XIV)

Agrega el Tribunal de primera instancia que las pruebas que han sido mencionadas para sustentar el homicidio cometido por medios atroces, dan cuenta no sólo de los medios utilizados para quitarle la vida a la señora G.C., sino también de los sufrimientos adicionales que pudo haber padecido antes de su muerte, lo que resulta importante por cuanto, no sólo se afectó directamente el bien jurídico tutelado por la norma: la vida humana, sino por la magnitud del daño causado que se extiende a los familiares de V.G.C., causando un perjuicio permanente y efectos emocionales que se proyectan en el tiempo.(F.6537)

Luego de resaltar el argumento esgrimido por la defensa técnica, así como el fundamento del Tribunal A-Quo para sustentar la calificación del homicidio, precisa destacar que en el presente negocio jurídico se abrió causa criminal contra los señores J.I.V.M., M.T.U.O., y A.O.R. por la presunta comisión del delito de homicidio en perjuicio de la señora VELKIS GARCIA CEDEÑO (f. 3173). Sin embargo, sometida la causa a la consideración de los jueces legos, éstos emitieron un veredicto de culpabilidad sólo contra la señora U.O. (f. 5712), mientras que respecto de los señores VARELA MACIAS y O.R. (fs. 5711-5713) profirieron un veredicto de inocencia.

Expuesto lo anterior, toca examinar si se encuentra acreditada la agravante del numeral 3 del artículo 132 del Código Penal.

La jurisprudencia respecto de la referida agravante ha sentado que "debe estar constituida por actos que revelan una crueldad extrema o ausencia total de sentimientos morales en el agente del delito. Tales actos podrían ser, por ejemplo, la mutilación o el destrozo innecesario del cadáver, o haber infligido graves torturas físicas y morales antes o durante la ejecución del homicidio. Es decir, que la agravante de medios atroces, además de los hechos físicos que puedan constituírla deben revelar en el delincuente una mayor insensibilidad moral"(Cfr. Sentencia de la Sala Penal de 14 de abril de 1993).

Cabe destacar que, en otras legislaciones la referida causal de agravación del homicidio se identifica con aquel que se realiza con sevicia o ensañamiento.

Así concebida, destaca la doctrina que consiste en aumentar deliberadamente el mal y el dolor del delito, es decir matar haciendo sufrir en forma intencional e innecesaria a la víctima; no consiste sólo en propinar heridas, golpes innecesarios, ni producir excesivo dolor a la víctima, como tampoco en el solo hecho de ocasionar destrozos o mutilaciones en el cuerpo de la víctima, sino que además se necesita el obrar en forma deliberada, es decir, el querer producir esos sufrimientos crueles e innecesarios. En síntesis supone: un sujeto pasivo con vida; el fin de hacer sufrir y; que objetivamente el victimario realice actos materiales o morales que ocasionen tormentos inhumanos, dolores o suplicios innecesarios a la víctima."(G.L., Orlando. El Homicidio. Tomo I. Segunda edición. Editorial Temis. Bogotá. 1997. págs. 512-513-514-515-516).

Ahora bien, al examinar el cuaderno penal, se advierte que las experticias médico forenses revelaron que la víctima G.C. murió a causa de TAPONAMIENTO CARDIACO. Además, se determinó que:

"Se trata de una mujer trigueña adulta de unos 37 años de edad que fallece en circunstancias traumáticas.

Este cadáver presentaba múltiples traumatismo por arma punzocortante, principalmente. Sin embargo se observan lesiones propias y que son causadas por objetos contusos. A manera para mencionar: la fractura clavicular derecha, la fractura del húmero y la luxación del hombro izquierdo, al igual que la luxofractura de las V y VI vértebras cervicales.

Las excoriaciones que presentaba el cadáver son de origen contuso y son principalmente por arrastre.

Las equimosis del cuello traducen una presión sostenida al cuello, en un intento de estrangulación, y esto se corrobora por las equimosis que presentan los músculos laterales del cuello.

La causa de muerte fue la lesión el taponamiento cardíaco que ocurre por salida de sangre desde la cavidad cardíaca al espacio pericárdico, claro secundario a una lesión punzocortante. Esto causa una dificultad para que el corazón pueda dilatarse y contraerse.

La luxofractura cervical también viene a ser una lesión importante, ya que allí se encuentran los centros de la regulación del sistema respiratorio. Esta pudo ocurrir muy bien en el período agónico de la agredida.(Fs.57-58)(Lo resaltado es de la Sala)

Aunado a esto, se dictaminó que las lesiones cortantes, punzo-cortantes, las del cuello y la mayor parte de las lesiones de trauma contundente causadas a la víctima presentaban características de lesiones "antemortem"(f. 1624; Tomo V).

Además, se practicaron otras diligencias tendentes a esclarecer los hechos entre las cuales destacamos la declaración del señor A.A.A. quien expresó que entre los días anteriores al censo de población, aproximadamente a las diez de la noche, la occisa VELKIS, la señora M.T. y él se encontraban en su casa, en ese momento VELKIS recibió una llamada a su celular y TERESA le preguntó con quién estaba hablando, luego, las vio haciendo gestos de discusión y escuchó a TERESA diciéndole a VELKIS "TU NUNCA ME HABIAS SIDO SINCERA" que la llamada era de ARMANDO(F. 687).

Posteriormente, T. le preguntó si sospechaba algo de ARMANDO con VELKIS(f. 689). Manifestó que, la muerte de VELKIS fue por celos ya que TERESA tenía dudas de que VELKIS andaba con ARMANDO(f. 691). También señaló que, el día domingo 4 de junio al decir que iba a llamar al 104 y a la P.T.J. para reportar la desaparición de VELKIS, inmediatamente TERESA le dijo al marido ARMANDO que iba a donde la mamá y se retiró(f. 692).

A.A. también señaló que, el sábado tres de junio de dos mil a las doce y cuarenta de la mañana, llamó por teléfono a la señora M.T., pero nadie le contestó, luego, como a los cinco minutos volvió a marcar y M.T. le contestó, diciéndole, entre otras cosas, que había dejado a VELKIS en la parada de la Tablita(f. 1213).

En la etapa de investigación se practicó una diligencia de Inspección Ocular, Allanamiento y Registro en la residencia de la señora M.T.U., mediante la cual se encontró una sandalia(pie izquierdo) color blanca, Nº7, marca J., que presentaba una pequeña mancha, y un par de sandalias con las mismas descripciones que la anterior, en una cajeta negra con blanco, las cuales presentaban ciertas manchas. También se encontró un pantalón largo, color crema, marca LOMBARDY, talla treinta y cuatro, al cual se le observó unas manchas. La señora U. entregó un pantalón color negro, marca B., y un sweter color verde, small, marca N/air con el logo "AIR"/sport el cual presentaba en la parte del frente dos orificios y en la parte de atrás dos orificios, los cuales indicó cargaba el tres de junio de dos mil(f. 292).

Se practicó una prueba de luminol en la residencia de la imputada mediante la cual se determinó que las evidencias consistentes en una lata de "spray", color celeste, marca See Spray Amway, una lata de "spray" color celeste, marca wizma dual action, crisp B., una caja de zapatos, color crema con negro, marca Avanti trends, un destapador de cañerías, color rojo, encontradas en la recámara principal del inmueble, todas resultaron positivas a la prueba presuntiva de sangre, llamada LEUCOMALAQUITA VERDE. Igualmente, se determinó que el reactivo luminol rociado en el baño de la recamara principal, en el pasillo que conduce a la sala, en la cocina, en la terraza y escaleras que conducen al patio, resultó positivo. El perito A.V. levantó una mancha de sangre ubicada en la salida de la recamara principal, a mano izquierda, de un centímetro aproximadamente(fs. 716-717).

Mediante informe de serología forense se determinó que las evidencias consistentes en una caja para zapatos color negro, con tapa color crema y diseños en negro que dicen ANVANTI TRENDS/size 7 y medio, levantada del cuarto de baño de la recamara principal, debajo del lavamanos, lado izquierdo, y la mancha de color oscuro levantada de la pared del pasillo que está contigua a la puerta de entrada de la recamara principal, junto a un cuadro con espejo de fondo y a una altura aproximada de 1.55 metros del piso, resultaron positivas para la presencia de sangre humana, pero, resultaron insuficientes para una prueba de tipaje(fs.906-907; Tomo IV).

Se practicó un examen médico legal a la imputada U.O. el siete de junio de dos mil(f. 322) y el médico forense, D.L.A.B.H., al rendir declaración, expresó que las lesiones que presentaba la imputada M.T.U.O. en los antebrazos y mano izquierda fueron causadas por un objeto contuso de borde agudo compatible con las uñas de alguna persona. Y destacó que, dichas lesiones según los textos de patología forense corresponde de tres a cuatro días de evolución(f. 355).

Además, destacó que el levantamiento del cadáver en forma temprana y la realización inmediata de la necropsia permitieron determinar con mucha certeza, por los fenómenos cadavéricos, que la muerte de la señora VELKIS GARCIA DE CEDEÑO ocurrió entre las doce de la tarde y dos de la tarde del día sábado tres de junio de dos mil(f. 366).

Luego de resaltar las constancias procesales que anteceden, se advierte que en el expediente consta que la víctima recibió en vida veintitrés lesiones cortantes, quince punzo-cortantes, al menos cinco contundentes, una en el cuello que evidencia un intento de estrangulación y, además, se le produjo una luxofractura cervical ocasionada también en vida. Por tanto, se acredita el elemento esencial de la agravante relativa al empleo de medios de ejecución atroces, relativa a que el sujeto pasivo esté con vida cuando se le infligen los vejámenes.

En cuanto al elemento que se refiere al "fin de hacer sufrir", vemos que en el expediente no sólo está debidamente acreditado en el ánimo del agente el propósito o querer hacer sufrir a la víctima sino también los actos que ejecutó la imputada, los cuales denotan que hizo padecer a la víctima crueles e innecesarios sufrimientos tras infligirle múltiples heridas en su cuerpo antes de su fallecimiento.

Frente a estas circunstancias, y al acreditarse, en autos, los elementos que integran la agravante prevista en el numeral 3 del artículo 132 del Código Penal, que se refiere al homicidio por medio de ejecución atroces, la Sala concluye que no prospera el reparo formulado por la defensa técnica.

Por otra parte, la defensa técnica reclama que el juzgador A-Quo al momento de la individualización de la pena debió considerar que su defendida es delicuente primaria.

Al respecto, debemos señalar que la Sala en reiterados pronunciamientos ha señalado que la condición de delincuente primario no implica la aplicación de la pena mínima, y no es una atenuante, sino un factor a considerar para fijar la pena base. En consecuencia, tampoco procede la pretensión del recurrente a este respecto.

ESCRITO DE APELACIÓN DE LA FISCAL SUPERIOR

La F. estima que de las declaraciones juradas se desprende que el hecho punible es el homicidio doloso agravado por premeditación.

Se debe manifestar que dicha circunstancia agravante específica se presenta cuando, previo a causar la muerte de otro, hay un planeamiento, una deliberación o resolución previa, es decir que transcurre un lapso a partir de la decisión de cometer el ilícito, pasando por actos preparatorios hasta su consumación.

De acuerdo a la jurisprudencia, para acreditar la existencia de la premeditación es necesario que concurran ciertos elementos, a saber:a) Resolución y persistencia en la decisión;b) transcurso de cierto tiempo; yc) tranquilidad y frialdad de ánimo.

Mientras tanto, la doctrina destaca que "en la premeditación se da una frialdad de ánimo y la persistencia en la resolución homicida del agente, por ello, se requiere que medie un tiempo suficiente de maduración y selección de los medios de ejecución y el aspecto subjetivo de la idea criminosa hasta su consumación.(Guerra de V., A.E., Derecho Penal Parte Especial, E.M. &P.,S.A., Panamá, 2002. p.35)

Ahora bien, un examen de las declaraciones rendidas por GINIVA ORTEGA CEDEÑO(hermana de VELKIS)(f. 402-403; Tomo I), I.O.D.F.(hermana de VELKIS)(f. 631; Tomo III), A.A.A. (f. 794; Tomo III), y NILKA TERESA SALDAÑA LÓPEZ(f. 1081), si bien permite establecer que posiblemente entre la imputada y la señora VELKIS GARCÍA CEDEÑO, hubo una discusión, unos días anteriores al fallecimiento de ésta, no acreditan plenamente que el homicidio estuvo precedido de una resolución y persistencia en la decisión de la imputada, ni tampoco arrojan elementos que permitan corroborar que se cumple el requisito relativo al transcurso de cierto tiempo. Por lo tanto, la Sala es del criterio que, al no estar probados fehacientemente en autos, los elementos esenciales que integran la agravante de la premeditación prevista en el numeral 2 del artículo 132 del Código Penal, no le asiste razón a la apelante del Ministerio Público a este respecto.

Revisando el segundo reclamo que formula la señora F., en cuanto a que la pena aplicada a la imputada UMAÑA ORTEGA debe ser aumentada ante la concurrencia de la circunstancia agravanteque se refiere a "haber cometido el hecho punible con abuso de las relaciones de hospitalidad" que consagra el numeral 10 del artículo 67 del Código Penal, debemos señalar que tanto el relato de la imputada como de los testigos revelan que entre la imputada UMAÑA ORTEGA y la occisa existía una relación de amistad aunque matizada por los celos.

Resulta oportuno resaltar que en la referida circunstancia agravante se destaca un elemento común, que es "la confianza" situación que anima y utiliza el agente para ejecutar el hecho punible, con cierta relación de "alevosía" o deslealtad, hacia la víctima de manera que se justifique el aumento del desvalor del acto(A.D., Virginia. Las consecuencias jurídicas del delito. Ediciones Panamá Viejo. 2003. p.57).

Admitido el criterio doctrinal que antecede, a juicio de la Sala la circunstancia agravante reclamada por la señora F. se configura en el caso en estudio, por cuanto, como ya se ha señalado, entre la imputada y la víctima existía una relación de amistad y de "confianza" que además de haber sido utilizada por la imputada para lograr su objetivo, colocó en indefensión a la víctima pues al parecer no sospechaba que al estar en compañía de la imputada, tal como fue vista por última vez por los señores ODERAY G. DE CASTILLO, EDULFO CASTILLO, EDUARDO CATROVERDE, y MAXIMINA ROSALES, ésta se fuese a convertir en su agresora.

Ciertamente, a la señora fiscal le asiste razón en cuanto a la concurrencia de la circunstancia agravante ordinaria común prevista en el numeral 10 del artículo 67 del Código Penal. En tal sentido, se debe señalar que una sexta parte de la pena base, equivalente a tres años de prisión, sumados a la pena de dieciocho(18) años de prisión da como resultado una pena de veintiún(21) años de prisión, sanción que excede el máximo previsto en el segundo párrafo del artículo 47 del Código Penal, por lo tanto, la pena se mantendrá en la máxima de veinte(20) años de prisión.

En consecuencia, la Sentencia recurrida debe ser reformada en lo que respecta al quantum de la pena.

PARTE RESOLUTIVA

En mérito de lo antes expuesto, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, REFORMA la sentencia de 9 de junio de 2003, proferida por el Tribunal Superior de Justicia del Segundo Distrito Judicial, en el sentido de condenar a la señora M.T.U.O., de generales conocidas en autos, a la pena de veinte (20) años de prisión e inhabilitación para ejercer funciones públicas por el mismo término, por ser responsable del delito de Homicidio Agravado por medios de ejecución atroces cometido en perjuicio de VELKIS GARCÍA CEDEÑO(q.e.p.d.).

N. y Cúmplase.

GRACIELA J. DIXON C.

ANÍBAL SALAS CÉSPEDES -- ESMERALDA AROSEMENA DE TROITIÑO

MARIANO HERRERA (Secretario)