Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Pleno), Sala 2ª de lo Penal, 24 de Abril de 2008

Ponente:Jerónimo Mejía E.
Fecha de Resolución:24 de Abril de 2008
Emisor:Sala Segunda de lo Penal
 

VISTOS:

En grado de apelación, ingresa a la Sala Segunda de lo Penal de la Corte Suprema, el proceso penal seguido contra el imputado M.J.D., por el presunto delito Contra la Vida y la Integridad Personal (Homicidio) en perjuicio del señor L.A.L..

Cabe destacar que mediante Sentencia N° 19 P.I. fechada veintiuno (21) de octubre de dos mil cuatro (2004), dictada por el Segundo Tribunal Superior de Justicia, el procesado M.J.D. fue condenado a diecisiete (17) años de prisión, por el delito de Homicidio Agravado en perjuicio del señor L.A.L..

FUNDAMENTOS DE LA APELACIÓN

El imputado M.J.D., actuando en su propia defensa, mediante manuscrito de apelación visible de foja 474 a 481, solicita se le disminuya la pena impuesta dado los errores incurridos en la valoración de las pruebas y que se debieron catalogar como atenuantes.

Alega que si el juzgador A-quo concluye que los hechos se dieron apenas se bajaron del taxi y entraron al cuarto de la víctima, por qué él (M.J.D.) no fue mencionado y sí otras personas.

Argumenta que si el juzgador A-quo concluye que él (M.D.) fue visto disparar una pistola 9 milímetros cromada, por qué no apareció plomo de dicha arma en la anatomía de la víctima, ni tampoco casquillos en el lugar donde ocurrió el hecho investigado. Señala que en el expediente consta que la muerte del occiso se ocasionó con un arma calibre 38.

De otra parte, arguye que el juzgador A-quo entró a valorar testimonios de personas ajenas a los hechos para involucrarlo a él (M.D., como el de la joven Y.R., a pesar que ésta nunca rindió una declaración jurada.

En abono a su defensa destaca que ni la joven YARISOL apodada ATití@, quien resultó afectada con el hecho, ha podido señalar quién o quiénes dieron muerte a la víctima ni a través de una rueda de fotografías, a pesar que ésta reside en la avenida Ancón donde se dan los hechos.

OPOSICIÓN DEL MINISTERIO PÚBLICO

La licda. T.P.R., F.C. Superior del Primer Distrito Judicial, por su parte recomienda se confirme en todas sus partes la sentencia apelada.

Manifiesta que el jurado de conciencia al momento de deliberar sobre la culpabilidad o inocencia del procesado M.D., valoró el caudal probatorio, y, esa decisión es autónoma y definitiva.

Señala que el Tribunal de segunda instancia no puede valorar como circunstancias atenuantes, lo que el recurrente considera errores en la valoración de pruebas.

Por último, indica que el Tribunal A-quo al momento de fijar el quantum de la pena aplicable al procesado M.D., valoró las circunstancias de tiempo, modo y lugar que rodearon el hecho, al igual que la conducta desplegada por el procesado, lo cual a su criterio dan cuenta que el hecho fue doloso y premeditado (fs. 528-529).

ANÁLISIS DE LA SALA

Conocida, medularmente, la disconformidad del apelante, como la recomendación del Ministerio Público, corresponde a la Sala analizar y decidir el recurso de apelación, pero sólo sobre los puntos de la resolución a que se refiere, de conformidad a lo establecido en el artículo 2424 del Código Judicial.

Al consultar el expediente, observa la Sala que la audiencia de fondo se celebró con la intervención de un jurado y que luego de clausurado dicho acto el jurado emitió un veredicto de culpabilidad en contra del enjuiciado M.J.D.M., tras encontrarlo responsable de haber participado en el hecho de sangre que trajo como consecuencia la muerte del señor L.A.L. (A) APANGA@, tal cual consta a foja 424.

En vista a lo anterior, resulta imprescindible recalcar que no cabe reparo que formular contra el veredicto de culpabilidad emitido por el jurado en contra del procesado M.D., por cuanto que como hemos señalado en otras ocasiones, dicha decisión tiene como único fundamento la íntima convicción que se hayan formado acerca de la responsabilidad del encausado que ante ellos comparece, de conformidad a lo previsto en el numeral 12 del artículo 2358 Código Judicial.

Dicho lo anterior, tenemos que la disconformidad del procesado M.J.D.M. radica en que el juzgador A-quo ha llegado a una serie de conclusiones sin sustento, producto de una errónea valoración de pruebas, que de no haberse cometido hubiesen sido catalogadas como atenuantes en su favor.

Tres situaciones cuestiona el apelante, a saber: 1. Que por qué no es mencionado como una de las personas que fue vistas apenas bajan del taxi y se dirigen al cuarto de la víctima; 2. Que por qué el juzgador A-quo da por acreditado que él (M.D.) disparó una pistola 9 milímetros, sin que aparezcan rastros en el cuerpo de la víctima ni en el lugar de los hechos de haber sido utilizado un arma de ese calibre; y 3. Que por qué ningún testigo presencial ha podido señalarlo a él (M.D.) como uno de los que participó en el homicidio de la víctima.

En otras palabras, el procesado lo que pretende es desvirtuar el conjunto de pruebas del expediente que de una u otra forma han servido de base suficiente para encausarlo y posteriormente juzgarlo con la intervención de un jurado con relación a la muerte del señor L.A.L. (A) APANGA@.

En virtud a ello, la Sala debe precisar que analizará los argumentos esbozados por el recurrente, pero sin incursionar en el análisis de aspectos ya debatidos en la audiencia de fondo, como el de su culpabilidad por haber participado en el hecho de sangre, pues, como ya hemos señalado el veredicto que emana del jurado se caracteriza por ser autónomo, inmutable y definitivo.

Ahora bien, al consultar el fallo censurado, observa la Sala que, ciertamente, el juez A-quo hizo referencia del primer testimonio vertido por la señora V.I.R.M., en donde señala directamente que ACHICHI@ -quien resultó ser A.Á.M.- y M.B. resultó ser M.D.-, fueron los que le dispararon al señor L.A.L. (A) APanga@, en momentos en que éste se encontraba dentro del cuarto donde residía y que A.@ portaba un revólver calibre 38 y M. una pistola 9 milímetros cromada (fs. 457 a 459); dándole, aunque no se señala, pleno valor probatorio a los hechos narrados por la testigo en esa ocasión.

No obstante, tras examinar las constancias procesales, advierte la Sala que le asiste razón al recurrente al estar disconforme con el valor probatorio que se le otorgó a la declaración vertida por la testigo V.I.R.M., visible de foja 31 a 39, por cuanto que a pesar que en una posterior ampliación la testigo reiteró que el imputado M. le disparó en la cabeza con una pistola nueve milímetros (f. 181), al momento de llevarse a cabo la diligencia de Inspección Ocular y Reconstrucción de los Hechos la testigo manifestó no saber la distinción entre un revólver y una pistola (f. 301), lo cual debió llevar al juzgador A-quo a concluir que a partir de dicho testimonio no había plena certeza sobre el tipo de arma de fuego que portaba el imputado M.D., sin que ello restara valor probatorio a los demás señalamientos que hizo en contra de éste.

Además, tal cual indica el apelante, a través del dictamen pericial realizado a los cinco (5) proyectiles hallados en el cuerpo de la víctima se determinó que son compatibles con calibre 38 (f. 253)

Otro de los puntos que cuestiona el apelante es por qué no fue mencionado por la testigo VIOLA RECUERO como una de las personas que se encontraban fuera del cuarto de la víctima, ni señalado por otros testigos presenciales.

Sobre el particular, la Sala advierte que en efecto la testigo VIOLA RECUERO no señala al imputado MAURICIO DUQUE como una de las personas que se encontraban fuera del cuarto de la víctima al momento de su llegada a dicho lugar. No obstante, a juicio de la Sala, ello no resta valor probatorio a la versión de dicha testigo cuando señala de manera firme, segura e invariable que el imputado M.D. le disparó con un arma de fuego en la cabeza a la víctima estando en el suelo, por cuanto que según el perito en balística forense ello concuerda con los proyectiles que describen una trayectoria de abajo hacia arriba (f. 359).

De allí que, a juicio de la Sala no es atendible dejar sin valor probatorio la versión de la señora VIOLA RECUERO a partir del argumento que existen otras declaraciones de testigos presenciales que no han podido hacer un señalamiento directo en contra del imputado MAURICIO DUQUE.

Tras examinar las constancias procesales que reposan en el expediente, la Sala concluye que el juzgador A-quo ha realizado una correcta apreciación de las circunstancias que rodearon el hecho investigado, al concluir que no se observan circunstancias modificativas de responsabilidad penal (f. 462), contrario a lo argumentado por el apelante, por lo que procede confirmar la sentencia venida en apelación.

PARTE RESOLUTIVA

En mérito a lo expuesto, la Sala Segunda de lo Penal de la Corte Suprema, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, CONFIRMA la Sentencia N° 19 P.I. fechada veintiuno (21) de octubre de dos mil cuatro (2004), dictada por el Segundo Tribunal Superior de Justicia, que condena al imputado M.J. DUQUE a diecisiete (17) años de prisión, por el delito de Homicidio Agravado en perjuicio del señor L.A.L. (q. e. p. d.).

N..

JERÓNIMO MEJÍA E.

ANÍBAL SALAS CÉSPEDES -- MIRTHA VANEGAS DE PAZMIÑO

MARIANO HERRERA (Secretario)