Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Panama), 2ª de lo Penal, 23 de Enero de 2009

PonenteEsmeralda Arosemena de Troitiño
Fecha de Resolución23 de Enero de 2009
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS:

El Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial de Panamá, mediante Sentencia N°50.1.a, de 5 de abril de 2006, condenó a T.O.G., a la pena de 100 meses de prisión, y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por igual período, como autor del delito de Tentativa de Homicidio Doloso Agravado en perjuicio de M.D.C.W.M..

Contra esta medida judicial, el apoderado judicial anunció recurso de apelación, el cual fue formalizado en tiempo oportuno.

En su escrito de sustentación de apelación, el defensor técnico manifiesta que de los hechos hay versiones encontradas entre lo que señala la víctima y su representado, quien terminó con una herida en el cuello que puso en peligro su vida y por la que estuvo hospitalizado varios días, elemento que no fue considerado por el Tribunal de Instancia al establecer la pena, pues se apoyó en el criterio del Dr. A.E., quien señaló que la herida era compatible con la versión de su representado, pero por su contextura física no la hacía creíble.

Señala que el señor ORTEGA, ha sido condenado por tentativa de homicidio, pero la pena impuesta sugiere una severidad que sobrepasa algunas por el delito de homicidio consumado, sean o no agravados, lo cual a su juicio no resulta del comportamiento anterior de su representado, porque ha gozado de libertad a lo largo del proceso y nunca se acercó, ni acechó a la señora M.D.C.W.M., como sería en caso de ser un hombre peligroso o que buscara la muerte de su ex pareja, como es usual en este tipo de personas.

También señala que su representado no tiene antecedentes penales de ninguna clase, por lo que es reo primario, circunstancia que no fue ponderada.

Que los hechos que sustentan la severidad de la pena impuesta a su representado, se apoya en el supuesto maltrato del cual era objeto la víctima, sin embargo, el expediente no evidencia que ésta haya acudido ante la Corregiduría o Juzgado Nocturno, para denunciar situaciones de violencia con su pareja.

Concluye solicitando se le aplique una pena menos grave, tomando en consideración que su reclusión en un centro penitenciario, no es la medida de resocialización más adecuada.

OPOSICION DEL MINISTERIO PUBLICO

El recurso de apelación se corrió en traslado a la Fiscalía Cuarta Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá, despacho de instrucción que solicita se confirme el fallo, pues la pena impuesta se ajusta a derecho, toda vez que se está ante el delito de homicidio agravado en su grado de tentativa, ejecutado en la persona de un pariente cercano y con premeditación, en perjuicio de quien fue su compañera sentimental y la madre de sus hijos.

Las pruebas que militan en autos, demuestran de forma inequívoca la planificación y ejecución del hecho criminal, realizado en forma violenta en la persona de M.W., acción criminal que fue realizada en presencia de su hija menor de edad, de 9 años.

Respecto a las excepciones que brinda el procesado, no hayan asidero en el expediente, ya que la ubicación de las lesiones no se compadecen con su relato y con los argumentos que brinda, porque pretende hacer ver que actuó en legítima defensa.

Por conocidos los reparos que formula el abogado defensor del sentenciado y cumplida la formalidad de traslado del recurso al Ministerio Público, procede la Sala Penal a resolver el recurso propuesto.

ANTECEDENTES

Esta encuesta penal inicia con la denuncia formulada por el señor C.A.W.C., quien pone en conocimiento de las autoridades que en horas de la madrugada del día 6 de febrero de 2004, en el sector 9 de Ciudad Belén, su esposa, C.M. y su hija M.D.C.W., fueron víctimas de agresión por parte de TERESO ORTEGA (a) DUM. Expone que los hechos se originan cuando su hija se dirigía a la parada de buses para irse a trabajar, acompañada de su madre, de pronto les sale T., con un cuchillo lesionando a su hija en el cuello, la cintura y brazos. Se entera de lo que estaba pasando por su nieta de 9 años, quien también la acompañaba.

Manifestó además, que el agresor era marido de su hija M.D.C.W., pero tenían ocho meses de estar separados y ésta vivía en casa de sus padres (fs. 1-2).

Según las consideraciones médicas, a C.M., se le asigna una incapacidad definitiva de 15 días a partir del incidente (fs. 7), y a M.D.C.W.M., se le otorga una incapacidad definitiva de 21 días a partir del incidente y se señala que las lesiones pusieron en peligro su vida (fs. 111).

La responsabilidad penal del encartado fue declarada por un tribunal de jurados de conciencia (fs. 385), razón por la que el examen de la sentencia está limitada a la pena que recae sobre el autor.

FUNDAMENTOS DEL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA

El Tribunal de Instancia, al momento de imponer la pena aplicable a T.O.G. (a) DUM, ubicó su conducta en el delito de Tentativa de Homicidio Doloso Agravado, fijándole la pena de cien (100) meses de prisión, ponderando para ello los elementos contenidos en el artículo 56 del Código Penal, dentro de la discrecionalidad otorgada por la ley, entre el mínimo y el máximo.

El A Quo señaló que el hecho ilícito ocurrió cuando el procesado acechó a su mujer y madre de sus hijos, con el firme propósito de asesinarla, pues la había amenazado de muerte si la veía con otro hombre, además, la menor de edad YAHELÍN ORTEGA, asegura que su padre le había enseñado a su mamá un cuchillo y le dijo que la mataría, la forma como se desenvuelven los hechos demuestran que éste había planificado ultimarla, fue a buscarla y como no pudo entrar a la casa, la esperó horas después, tiempo suficiente para meditar respecto al mal que iba a ocasionarle a quien fuera su compañera sentimental, ubicando la conducta como dolosa y agravada, según lo normado en los numerales 1 y 2 del artículo 132 del Código Penal, cuya pena oscila entre 12 a 20 años de prisión.

DECISION DE LA SALA

De conformidad con la regla procesal establecida en el artículo 2424 del Código Judicial, se atenderán únicamente los puntos de la resolución judicial que son objetados por la parte apelante.

El recurrente expresa que de los hechos surgen versiones encontradas entre la víctima y su representado, quien resultó lesionado en el cuello y su vida estuvo en peligro, situación que no ponderó el Tribunal A Quo al dosificar la pena. Al respecto, discrepamos del argumento que alude el recurrente, toda vez que los testigos presenciales de los hechos son contestes en señalar que fue el procesado, quien portaba un arma blanca (cuchillo) y agrede a la señora M.D.C.W.M., y a su madre, quien la acompañaba a la parada.

Lo anterior se acredita al examinar la declaración de la ofendida M.D.C.W. (fs. 22-23), quien relata que el día en que ocurrieron los hechos, se dirigía a su trabajo en compañía de su madre e hija, cuando de pronto sale el señor T.O., saca un cuchillo y la agrede en diversas partes del cuerpo, luego se abalanzó hacia su madre y le ocasionó heridas en la cabeza, el hombro y la mano izquierda. Tras lo cual, salió corriendo en busca de ayuda, y sintió otra puñalada en el cuello, su hija le gritaba al procesado que no la matara, pero hacía caso omiso y seguía lesionándola. Agregó que tenía cinco meses de haber finalizado su relación con el señor ORTEGA y la amenazaba diciéndole que la mataría antes de verla en brazos de otro hombre.

En iguales términos se expresa la señora C.M. DE WONG (fs. 20-21), madre de la víctima, quien estaba con ésta cuando ocurren los hechos, y coincide en circunstancias de modo, tiempo y lugar, además, expresó que también fue agredida por parte del procesado.

Aunado a lo anterior, se cuenta con la versión de la hija del procesado, la menor de edad, Y.O.W., quien expresó entre otras cosas: "...yo estaba allí cuando pasó, yo vi cuando mi papá le metió el cuchillo a mi mamá en la espalda, en la mano y el cuello, y después a mi abuela se lo metió aquí en la cabeza, en la mano y en el cuello, y vi cuando el estaba sacando el vidrio de la ventana y tabién cuando le enseñó el cuchillo por la ventana y....yo salí corriendo con mi mamá y él la agarró y le metió el cuchillo a mi mamá por la espalda y yo fui a la casa corriendo y le dije a mi abuelo...". Agrega la menor, "...él la cacheteaba, la pateaba, le tiraba el plato de comida afuera de la casa y a veces se lo tiraba en su cara y a veces nos pegaba y también cacheteaba a mi mamá y le tiraba las cosas al piso y les quebraba sus cosas, cuando mi mamá iba a salir le rompía los vestidos y los collares y ya...".

De manera que, en el proceso no existen versiones encontradas, y pese a que el procesado exprese que el Ad Quem, no valoró el hecho que él también resultó lesionado, éste fue quien le dio vigilancia a su ex pareja para luego emboscarla y agredirla con el cuchillo que poseía. Es decir, mantuvo el firme propósito de causarle un daño gravísimo, porque según los hechos narrados, la víctima y su hija menor de edad, salen corriendo, él las sigue y continúa agrediéndola, lo que se demuestra de la lectura a la evaluación médica forense que se realiza a la señora WONG.

También argumenta el abogado defensor, que el Dr. A.E., plasmó en su informe médico que la versión del imputado es compatible en relación a las heridas que presenta, pero por su contextura física no lo hacía creíble. Un examen al informe que presenta el referido galeno, nos demuestra que si bien éste señaló que la versión era compatible, no es menos cierto que plasmó textualmente, "hay diferencias de contextura física a favor del imputado de manera que es difícil que se le haya producido la herida en el lado derecho del cuello después que ya tenía agarrada la mano de la agresora" (fs. 273), ya que éste manifiesta que la señora C., madre de la víctima, quien tenía el cuchillo y lo había agredido, por lo cual él actuó en defensa propia, por lo que se desestima este reparo.

Otra censura de la defensa recae en la pena impuesta, pues a su criterio sobrepasa algunas por el delito de homicidio consumado, lo cual no resulta del comportamiento anterior de su representado, quien ha estado libre bajo fianza y no se ha acercado a la señora M.D.C.W.M..

En este sentido, el recurrente, no dirige su disconformidad al tipo penal por el cual fue sancionado el procesado (homicidio doloso agravado en grado de tentativa), sino a la pena impuesta por el ad quem y al realizar un examen a la sanción fijada en la sentencia impugnada concluimos que se estableció correctamente, además, de atenderse los factores establecidos en el artículo 56 del Código Penal, se tomó en cuenta que el hecho punible había sido cometido en grado de tentativa, aplicándole la regla establecida en el artículo 60 del Código Penal, que indica, la tentativa será reprimida con pena no menor de un tercio del mínimo ni mayor de los dos tercios del máximo de la establecida para el hecho punible, es decir, no menos de 48 meses, ni más de 160 meses.

De manera que, se advierte que la sanción impuesta se encuentra dentro de los parámetros contenidos para el hecho ilícito por el cual se le condenó, por lo que se desestima la censura formulada.

Sostiene el defensor técnico que su representado no tiene antecedentes penales y es delincuente primario, cabe señalarle que este factor no está contenido dentro del listado de atenuantes comunes, sino que es un aspecto consagrado en el artículo 56 del Código Penal, y que a discrecionalidad del J. es tomado en consideración al momento de individualizar la pena, por lo que esta argumentación también debe rechazarse.

En cuanto al reclamo que se formula sobre la severidad de la sanción impuesta al señor ORTEGA, la cual se apoya en el maltrato del cual era objeto la señora M.D.C.W., lo cual estima que no se evidencia en el proceso, ya que la víctima no acudió ante alguna autoridad para denunciar estas situaciones. Debemos señalar que a pesar que no consta en el expediente un documento emitido por una autoridad, existen en el proceso suficientes elementos probatorios que indican que el sentenciado con anterioridad había ejercido maltrato en contra de su concubina, tal como se desprende de la declaración de su menor hija de 9 años, Y.D.C.O.W., de la propia ofendida, M.W., quienes en son contestes en señalar que el sentenciado era violento y celoso, narrando algunos episodios que se suscitaron mientras convivieron como pareja.

En nuestro país en materia de derechos humanos, se han aprobado una serie de tratados, para de salvaguardar las garantías fundamentales de todo individuo, teniendo como base promover los valores de libertad, igualdad, seguridad y la solidaridad, propios de todo ser humano. En ese sentido, mediante la Ley Nº12 de 20 de abril de 1995, se reconoce como ley de la República, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, "Convención de Belem do Para". En este instrumento, en los artículos 3 y 4 se establecen:

"Artículo 3: Toda mujer tiene derecho a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como el privado.

Artículo 4: Toda mujer tiene derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos y a las libertades consagradas por los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos. Estos derechos comprenden, entre otros:a. el derecho a que se respete su vida;b. el derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral;c. el derecho a la libertad y a la seguridad personal;..."

De igual manera, con el propósito de proteger el derecho de la mujer a una vida libre de violencia, Panamá se hace signataria de la Convención sobre la Eliminación de Todas las formas de Discriminación contra la Mujer (Ley 4 de 22 de mayo de 1981), este mecanismo internacional plantea la relación de poder y sometimiento en las que se desenvuelven las relaciones de violencia de la pareja y se adoptan las medidas adecuadas para que exista igualdad de la mujer ante el hombre y ésta implica conforme al artículo 16 literal b) "El mismo derecho para elegir libremente cónyuge y contraer matrimonio sólo por su libre albedrío y su pleno consentimiento".

De manera que, la Sala concluye, que la pena impuesta por el Tribunal de Instancia, se enmarca en el intervalo señalado por la norma legal vulnerada, homicidio doloso agravado en grado de tentativa, sin atenuantes que modifiquen la sanción que le corresponde al sentenciado, además, de haberse tomado en consideración los factores contenidos en el artículo 56 del Código Penal, por lo que se Confirma el fallo venido en apelación.

Por las consideraciones anteriores, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, CONFIRMA la sentencia Nº50.1.a de 5 de abril de 2006, proferida por el Segundo Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá, en la que se condenó a T.O.G. a la pena de cien (100) meses de prisión e inhabilitación de funciones públicas por igual período como autor del delito de homicidio doloso agravado en grado de tentativa en perjuicio de M.D.C.W.M..

N..

ESMERALDA AROSEMENA DE TROITIÑO

JERÓNIMO MEJÍA E. -- ANÍBAL SALAS CÉSPEDES

FÁTIMA CEDEÑO (SECRETARIA ENCARGADA)

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