Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 2ª de lo Penal, 20 de Julio de 2009

Ponente:Jerónimo Mejía E.
Fecha de Resolución:20 de Julio de 2009
Emisor:Segunda de lo Penal
 

VISTOS:

En grado de apelación conoce la Sala Segunda de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, la sentencia de primera instancia No. 22 de 19 de septiembre de 2008 emitida por el Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial, dentro del proceso seguido a ANEHT R.O.C. Y JULIO ANEL BAYO SOLIS, por delito de homicidio en perjuicio de L.M.R.M..

La resolución en mención fue impugnada por el licenciado C.M.H.M., apoderado Judicial de A.R.O.C., y por el licenciado C.E.C.G., apoderado de J.A.B.S..

POSICIÓN DE LOS RECURRENTES

DEL RECURSO DE APELACIÓN DE A.O.C.:

El licenciado C.M.H.M. se manifiesta en desacuerdo con la sentencia de primera instancia por las siguientes razones:

  1. Considera errada la calificación que hizo el Tribunal, pues durante la investigación todas y cada una de las pruebas que fueron incorporadas al proceso establecieron con meridiana claridad que A.O.C., participó en el hecho punible. Sin embargo, ninguna de esas pruebas demuestran que dicho auxilio o ayuda haya resultado indispensable para la ejecución y o consumación de dicho acto, pues A.O. acudió al llamado de J.A.B. el día en que éste había citado a la víctima. Llamado que se produce a escasa hora y media, tiempo en que habría de encontrarse con la hoy occisa. Tal como quedó establecido y demostrado en el expediente, la convocatoria de éste, era para que acudiera al lugar y condujera el vehículo en el cual ultimó a L.R.. En ningún momento A.O. intervino en la ejecución de dicho acto, tampoco aportó el arma utilizada para su ejecución, que, como quedó establecido en el proceso, consistió en una correa de propiedad del sentenciado J.A.B.S..

  2. Por otro lado el licenciado C.H.M., es del criterio que el tribunal segunda instancia no aplicó a favor de su poderdante la circunstancia atenuante establecida en el artículo 2139 del Código Judicial, debido a que A.O.C. durante la investigación rindió un numero plural de elementos y circunstancias que sirvieron de fundamento determinante para la identificación plena del autor material del hecho así como las razones o el móvil que inspiró dicho acto (fs. 4,626-4,637).

    LICENCIADO C.E.C. GOMILA

    El licenciado C.E.C.G., apoderado judicial de J.A.B.S., no comparte la sentencia de primera instancia, pues, a su criterio, se debió calificar el hecho como homicidio simple y no como agravado por premeditación. (fs. 4639-4644).

    FUNDAMENTACION FACTICA

    En horas de la mañana del 5 de septiembre de 2003, en las riveras del Río Terable, ubicado en el Corregimiento de El Llano de Chepo, Provincia de Panamá, se encontró el cuerpo sin vida de L.M.R.M..

    De acuerdo al protocolo de necropsia, la muerte de L.M.R.M. tuvo como causa la estrangulación por ligadura. Se añadió en dicho informe que las quemaduras que aparecen en el cuerpo de la víctima, específicamente en la cabeza, cuello, tronco y extremidades fueron causadas post-mortem con una sustancia inflamable que fue encendida estando el cuerpo en decúbito dorsal (fs321-325).

    Conforme a las piezas insertas en el cuaderno penal fueron vinculados al proceso en cuestión J.A.B.S. y A.R.O.C..

    ANÁLISIS DE LA SALA

    Le corresponde a la Sala resolver el recurso anunciado, sólo en cuanto a los puntos a que se refieren los apelantes, dándose así cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 2424 del Código Judicial.

    RECURSO A FAVOR DE A.R.O.C.

    La defensa técnica de la señora A.O.C. centra su inconformidad en dos puntos. El primero guarda relación con la calificación que hizo el Tribunal A-quo de la conducta desplegada por su patrocinada, quien fue condenada como cómplice primaria.

    En base a la disconformidad planteada por el licenciado C.H.M., esta Superioridad estima conveniente hacer referencia a la posición doctrinal planteada por F.V.V. sobre la complicidad primaria y secundaria. Veamos:

    "... el cómplice, pues, se limita a favorecer un hecho ajeno y-como el inductor - no toma parte en el dominio del hecho. Dicha contribución puede ser de índole intelectual o consistir en un mero despliegue de actividad física, de carácter previo o concomitante al suceso y aun (sic) posterior, a condición de que medie promesa anterior al mismo. b) Requisitos

    De este concepto se infiere que son indispensables las siguientes exigencias: en primer lugar, debe haber vinculación entre el hecho principal y la acción del cómplice, de tal manera que el aporte doloso de este (sic) suponga una contribución objetiva a aquel, y pueden ser de carácter necesario o imprescindible cuando sin ella el hecho no se hubiera realizado (complicidad primaria o necesaria), o de naturaleza no necesaria o prescindible cuando sin contar con tal contribución el suceso se hubiera realizado de todas maneras (complicidad secundaria o no necesaria).

    En segundo lugar, el cómplice debe actuar dolosamente, de donde se deduce la inexistencia de una complicidad culposa en un hecho imprudente; por supuesto, el hecho doloso con el cual se contribuye debe alcanzar por lo menos el grado de tentativa punible...

    Así mismo, en tercer lugar, la complicidad no requiere que la contribución sea coetánea al suceso. De la noción expuesta más arriba se desprende que la actividad desplegada por el cómplice puede consistir tanto en un aporte anterior o concomitante al momento de ejecución del hecho, como en uno posterior, a condición de que medie promesa anterior (de carácter no necesario), de tal manera que no se rompa el vínculo al cual se aludió en el primer requisito.

    En cuarto lugar, el cómplice debe carecer del dominio del hecho pues, si acontece lo contrario, debe descartarse esta forma de participación criminal y pensarse en una coautoría, tal como sucede con la instigación; ahora bien, es posible que en diversas hipótesis no sea fácil diferenciar algunas formas de complicidad necesaria de la autoría, pues la actividad del agente es equívoca." (V.V., F.. Manual De Derecho Penal, Parte General, Editorial Temis, S.A., Bogotá- Colombia, 2002, pág. 455-456) (Lo resaltado es de la Sala).

    Lo copiado, nos lleva a puntualizar que la complicidad primaria tiene lugar cuándo, sin la participación del sujeto, no se hubiera podido realizar el hecho punible; en tanto que la complicidad secundaria se configura cuando la participación del sujeto no es necesaria para la comisión del hecho punible, por lo cual éste se hubiera ejecutado sin su colaboración.

    Sobre la complicidad primaria, la Sala en sentencia de 14 de enero de 1998 expresó:

    "Sobre la complicidad primaria cuestionada por la defensa técnica, cabe destacar que se trata de un grado de participación en el cual nuestra legislación penal ubica "a los que tomen parte en la realización del hecho punible o presten al autor o autores un auxilio sin el cual el hecho no habría podido cometerse. El elemento de convicción que demuestra que la conducta de N.I. se enmarca dentro del concepto de complicidad primaria lo constituye el testimonio de L.H.S.D., quien explicó que "dos fueron los que lo atacaron a él" (f. 196), que "el señor ... estacionó el carro se bajó y se puso a orinar, en eso ... venían los dos sujetos ... se le acercaron al señor, el más bajo ... lo empujó ... y el más alto se quedó a su lado ... hubo una discusión breve ... el señor C. ... corrió rápido hacia el carro y abrió la puerta ... allí fue donde le disparó el más alto de los dos" (fs. 196-197). Este mismo deponente afirmó que "uno lo empujó y el otro le disparó" (f. 198), que N.I. fue "El que atacó al señor inicialmente" (f. 258). De lo visto se colige que quien dio inicio a la agresión física de que resultara víctima C.Q. fue el procesado N.I., acción ésta que facilitó la ejecución del tramo final del hecho delictivo, debido al estado de indefensión en que se colocó a la víctima, por lo que proceda ubicar la participación del recurrente a título de complicidad primaria." (Lo resaltado es de la Sala).

    Asimismo, en fallo de 7 de septiembre de 2007 en el que se reiteró lo dispuesto en el Auto de 21 de mayo de 1993, se sostuvo que: "... el concepto de participación criminal alcanza a todas aquellas personas que sin ser autores del delito, auxilian, colaboran o ayudan en cualquier forma a la realización del hecho punible, con voluntad de cooperar y mediante una aportación causal al éxito delictivo, ya sea antes, durante o después de consumado el ilícito. Las conductas de colaboración pueden ser de comisión o de omisión, la sola presencia plurisubjetiva de los agresores en el escenario del crimen, cumple un propósito de intimidación, de amenaza y de vía compulsiva, sin que para alcanzar el calificativo de participe (sic) se requiere que todos, simultáneamente aprieten el gatillo del arma de fuego para producir la destrucción de la vida humana". (Lo resaltado es nuestro).

    Es así, que de acuerdo a las consideraciones señaladas sobre la complicidad primaria, se procede a verificar las piezas insertas en el cuaderno penal, como lo son las declaraciones de O.U., G.B.B., y otras con el objeto de precisar el grado de participación de la señora A.R.O.C..

    · O.U., quien reside en el Corregimiento El Llano a orillas del Río Terable, respecto a los hechos, relató que como a las 7:00 P.M. del 4 de septiembre de 2003, llegó una camioneta al Río Terable y se paró al lado de un palo de guásima. Agregó O.U. que pudo observar cuando dos personas se bajaron del vehículo, pero antes apagaron las luces, caminaron de un lado para el otro, una o uno caminó para el lado donde está el monte y el otro u otra se fue para el carro, el que estaba parado en el monte prendió algo y de una vez se fue para el coche, añade que en su momento pensó que era basura, pero al día siguiente, se dio cuenta que había una mujer muerta a orilla del otro lado del río en el mismo lugar donde percibió que se prendió algo la noche anterior (fs. 54-56).

    · A.R.O.C. comentó que desde el 15 de agosto de 2003 su compañero sentimental, J.B., le puso en conocimiento de la intención del padre de L.R. (q.e.p.d), en el sentido que se hiciera responsable del embarazo de ésta, a pesar de no ser el padre de la criatura. Situación al parecer de B. injusta, pues tenía que gastarse novecientos balboas (B/.900.00) para la practica de una prueba de ADN, la cual iba a tener resultado negativo. Por ello, le pidió averiguara quién podía pegarle a L.R. hasta que abortara. En ningún momento habló de matar a L.R.; sin embargo, cuando ella no le dio respuesta positiva, J.B. le dijo que no servía para nada, y, en consecuencia, decidió indagar por su cuenta. Debido a ello resolvió dirigirse a S.P., localizado en el Corregimiento de J.D., distrito de Panamá, Provincia de Panamá, a investigar, pero como le cobraban seiscientos balboas (B/. 600.00) por matar a L.R. él mismo dispuso buscar una solución. Añade A.O., que el día del homicidio de L.R., A. la llamó y le requirió su colaboración para matar a L.R., pues ella era la única persona en la que él confiaba por que nunca le decía que no. Él le dijo que lo esperara, a eso de las 5:30 de la tarde, en el Restaurante Don Lee de Plaza el Conquistador. Agrega que una vez se encontraron, B. le comunicó que tenía a L.R. en el vehículo y le exigió que condujera. Cuando se acercó al coche, pudo ver a L. forcejeando con A., mientras B. trataba de doblarle el cuello, le puso la correa, le aprieta duro, allí es cuando ella empezó a conducir y como manejaba mal, J., le gritaba mucho le decía que se dejara de tonterías, siempre le indicó como manejar y le decía que no fuera tan bruta. Adiciona en su declaración que ella nunca vio cuando A. acabó con la vida de L.R., pues le daba mucho miedo. Señala que tomaron en dirección hacia Chepo, pasaron por la gasolinera del papá de A., luego se detuvieron en un sitió, lugar donde A. bajó el cuerpo sin vida de L.R. y la arrastró por todas las piedras abajo, la roció con gasolina, y se retiraron del lugar. Comenta A. que como a las 8:00 de la noche llegaron a Los Pueblos, lugar en el que A. detuvo el carro y limpió el interior del mismo, posteriormente se dirigió a la parte atrás de Los Pueblos, donde están los basureros, y lanzó las pertenencias de la finada (fs. 150-162, 270-294).

    · G.F. (a) MEMO, manifestó que aproximadamente 25 días antes del homicidio de L.R., A.O., lo llamó por teléfono y le preguntó si conocía de alguien que quisiera pegarle a una mujer embarazada para sacarle el bebe (fs. 3254-3263)

    · G.B.B., señala que el 4 de septiembre de 2003 trabajaba en el Restaurante Don Lee de Plaza Conquistador como Asistente Encargada de T. que como a las cinco y veinte de la tarde, mientras se encontraba comiendo en el área cercana a los servicios del restaurante, observó un vehículo nativa, de color blanco, con vidrios oscuros, estacionado. Se percató cuando un sujeto, que conoce por ser cliente frecuente del restaurante desde aproximadamente cinco años, abordó el vehículo mitsubishi nativa en la parte de atrás. Añadió G. que la nativa era conducida por una mujer, y que la copiloto también era una dama ( 944-948, 1096-1111).

    · Diligencia de Reconstrucción de los hechos, en la cual A.R.O., narra la forma como se llevó a cabo el homicidio de L.R., lo afirmado es verificable en las fotos que reposan en el expediente (fs. 1786-1927).

    De las pruebas testimoniales y pericial citada la Sala advierte que A.O.:

  3. Se trasladó de su residencia localizada en Campo Limber, Avenida Noruega, casa F-3, al Restaurante Don Lee de Plaza el Conquistador, a pesar de tener conocimiento de las intenciones de J.B. contra L.R., pues tal como lo señaló en su declaración A.R.O., J.B. andaba buscando a una persona que matara a L.R., pero como le cobraban muy caro el decidió matarla.

  4. Abordó y condujo el vehículo mitsubishi, nativa, blanco con dorado, con matrícula 524869, desde Plaza El Conquistador , mientras J.B., estrangulaba a la joven L.R. (q.e.p.d.) en el puesto del copiloto, tal como se aprecia en la diligencia de reconstrucción de los hechos visible de fojas 908-921, 1786-1927.

  5. Acompañó a J.B. a las riveras del Río Terable, ubicado en el Corregimiento de El Llano de Chepo. Tal cual se corrobora con la declaración de O.U., quien sostuvo que como a las 7:00 p.m. del 4 de septiembre de 2003, llegó una camioneta a las riveras del río Terable, del cual se bajaron dos personas y caminaban de un lado para otro, al rato uno se fue para el carro y otro se quedó en el monte, prendió algo y luego se fueron, en su momento pensó que era basura, pero al día siguiente encontró el cuerpo sin vida de una mujer.

  6. Según la versión de A.R.O.C. no participó de la acción de matar. Por ello, al no tener el dominio del hecho no posee la condición de autor, pero sí de partícipe en calidad de complicidad primario.

  7. En su declaración, señaló que J.B. la obligó a conducir el vehículo en el que se acabó con la vida de L.R.. No obstante, no podemos dejar de puntualizar, lo expuesto por el D.A.P., Psiquiatra Forense, en el resultado de la evaluación de psicología forense realizada a A.R.O.C., cuando señaló que A.R.O.C., en el momento del hecho no tenía ningún trastorno mental o una grave perturbación de la conciencia que le impidiera comprender la ilicitud del acto (f. 2352) y que ella no le tenía temor a su compañero sentimental J.B.. Esto último nos demuestra que A.O. no estuvo obligada por J.B. y de manera voluntaria decidió colaborar con éste.

    De lo anterior, no queda duda que A.R.O.C. prestó un auxilio sin el cual la ejecución de L.R. no hubiera podido cometerse, ya que al subirse y conducir el vehículo facilitó que J.A.B. estrangulara a la víctima en el carro, y a pesar de tener el control del coche, pues no estaba siendo amenazada y no le tenía temor a su pareja sentimental (tal como se lo señaló al Psiquiatra Forense, D.A.P., no hizo nada para ayudar a L.R., sino que siguió conduciendo el carro incluso acompañó a J.A.B. a las riveras del Río Terable, ubicado en el Corregimiento de El Llano de Chepo, lugar en el que B. arrojó el cuerpo sin vida de L.R. y le lanzó combustible, tal como se confirmó en el protocolo de necropsia en el cual se concluyó que la occisa presentaba quemaduras en la cabeza, cuello, tronco y extremidades, las cuales fueron causadas post-mortem con una sustancia inflamable que fue encendida estando el cuerpo en decúbito dorsal (fs. 321-325).

    La segunda inconformidad planteada por el poderdante de la señora A.R.C.O., guarda relación con no aplicación de la circunstancia atenuante establecida en el artículo 2139 del Código Judicial, pues es del criterio que durante la investigación rindió un numero plural de elementos y circunstancias que sirvieron de fundamento determinante para la identificación plena del autor material del hecho así como las razones o el móvil que inspiró dicho acto.

    En el artículo 2139 del Código Judicial se preceptúa: "Si el elegible ha confesado oportunamente o ha revelado la identidad de los autores, cómplices o encubridores del delito y haya aportado indicios suficientes para el enjuiciamiento de éstos, tendrá derecho a la rebaja de hasta la mitad de la pena y a la suspensión condicional de la ejecución de ésta de acuerdo con los parámetros establecidos en el Capítulo VI, Título III, Libro I del Código Penal." (Lo resaltado es de la Sala).

    De acuerdo a la norma copiada, para rebajar la pena o que se suspenda condicionalmente la ejecución de ésta es necesario que la persona imputada haya confesado oportunamente o revelado la identidad de los autores, cómplices o encubridores del delito y o haya aportado indicios suficientes para el enjuiciamiento de éstos.

    Los antecedentes del caso revelan que la joven A.R.O.C. en un principio hizo ver ante la entonces Policía Técnica Judicial que desconocía lo sucedido con L.R. (q.e.p.d). Veamos:

    "Ese día llegue a mi trabajo como a las siete de la mañana, cumplí con mi horario hasta las tres y media de la tarde, llegue (sic) a mi casa, le puse una perdida a A. a su celular, eso significa que ya había llegado a mi casa, esa era la rutina de todos los día, él me llamó como a las cinco y media de la tarde y me dijo que iba saliendo, que iba a dejar a BILLY y que después se iba para la universidad, espere (sic) como cinco minutos y despees (sic) y lo llame (sic) a su celular y le pregunte (sic) que porque (sic) no haba (sic) llamado desde su casa, me dijo que no haba (sic) llamado porque después la abuela iba a pensar que no iba para la universidad... Cuando A. me lo dijo quede en shock, no me dio detalle, en ese momento pense (sic) muchas cosas primero no creí que A. fuera capaz de hacerlo, pense (sic) como que pudo haber mandado a alguien a matarla, después él me dio a entender que era un mal aborto e inclusive también se lo dijo a mi mamá. Quiero decirle que ahora después de todo esto sospecho que él puede estar vinculado a este hecho...Sospecho por lo que me dijo que hablo (sic) con su primo, la hora que no llego (sic) a recogerme ese día y tuve (sic) esperarlo, el teléfono apagado, no (sic) pienso de que él directamente lo hizo, pero que esta vinculado" (fs. 98-102).

    Sin embargo, el 8 de septiembre de 2003, cuando ya existía en su contra el señalamiento de J.C.F.G. (fs. 117-119), es que A.O. decide ante las autoridades confesar el hecho, por lo que su declaración no fue oportuna.

    Respecto al segundo supuesto que contempla el artículo 2139 del Código Judicial, es decir, haber revelado la identidad de los autores, cómplices o encubridores del delito y haber aportado indicios suficientes para el enjuiciamiento del autor o cómplice, se aprecia en el cuaderno penal que A.R.O. no reveló la identidad del autor del homicidio de L.B.; sin embargo, durante la instrucción sumarial aportó suficientes elementos que permitieron no sólo el llamamiento a juicio de J.B. sino su condena.

    Como ya se constató en párrafos precedente A.R.O. aclaró al tribunal como B. ultimó a L.R., lo cual es reiterado en la diligencia de reconstrucción en la que, entre otras cosas, señaló:

    " Cuando yo llego (sic) el jueves a este restaurante fue para encontrarme con A. y fue con el fin de que yo iba a manejar el carro ese día... después que salimos pasado unos metros aquí donde nos encontramos ví (sic) que ya tenía la correa puesta tenía los pies hacía el vidrio y pateaba...y ahí continua la imputada indicándonos que entra por la entrada que esta (sic) a un costado del local El Hangar siguiendo mas (sic) o menos donde esta la puerta naranja ya que yo iba manejando mal me metí a la orilla y arregle (sic) la silla en este semi alto... Seguimos el recorrido y aque (sic) donde esta (sic) esa fondita que dice D.G. gire (sic) a la izquierda para salir a la vía J.D., seguimos llegamos entramos por la Delta esta aquí y aquí me dijo no pares aquí que hay mucha gente y doble (sic) a la derecha por la farmacia Metro, seguimos por aquí doblamos por la izquierda ...A. empezó a manejar cuando estábamos aquí nos cambiamos rapidito y cuando empezamos el recorrido sale rápido... entra a la estación accel y se estaciona por aquí, pero en posición de salida, aquí ANEL se bajó a buscar la gasolina yo no vi en que isla el agarro (sic) ...el galón lo saca de la parte de abajo (sic) de la silla ...cuando regresa me lo entrega para que lo meta debajo de la silla ... el la agarra por los brazos, al momento de bajarla la golpea, con el chasis entre la puerta y la baja y la tira en el piso cuando la golpea creo que no fue intencional ...la coloca en un área como verdosa que era como un hueco ...vino a buscar el pantalón que se le había caído ... después regresa hacía (sic) el carro y me dice pásame la gasolina y hubo un tipo de discusión ya que no recordaba donde (sic) estaba la gasolina por los nervios en eso abrí la puerta y la empey (sic) la empeze (sic) a buscar en la parte de atrás del carro ... el retorna donde esta (sic) el cadáver de ella y empieza como a rosearle la gasolina los lugares específicos no se (sic) y hay (sic) prende el primer fósforo y en (sic) segundo y no prende y hasta el tercero y es ahí que la prende y el empieza a correr hacía (sic) el carro..."(fs. 908-921, 1786-1927)

    De lo transcrito esta Sala no puede dejar de señalar que lo declarado por A.R.O. en la diligencia de reconstrucción de los hechos fue fundamental para enjuiciar e individualizar la sanción que le correspondía a J.B., pues esclareció al tribunal la forma, tan elaborada, en la que se acabó con la vida de L.M.R..

    Por las razones expuestas, la Sala procede a reformar el fallo apelado, pues se le debe aplicar a A.R.O.C. la rebaja del artículo 2139 del Código Judicial, por aportar indicios suficientes para el enjuiciamiento de J.A.B..

    En tal sentido y de conformidad con la pena base fijada por el Tribunal A-quo, es decir, veinte (20) años de prisión, procedemos a rebajarle seis meses siendo la pena líquida a imponer diecinueve años y seis meses de prisión (19 años y 6 meses).

    DEL RECURSO DE JULIO ANEL BAYO:

    Del escrito presentado por el licenciado C.E.C.G. se desprende que objeta la calificación del delito ejecutado por parte del tribunal a-quo, como homicidio doloso agravado cuando, según su criterio, de las constancias procesales emerge que el delito cometido por el procesado es el delito de homicidio simple, pues no se logró probar la circunstancia de agravación conocida como premeditación.

    Siendo lo anterior, la disconformidad del apoderado de B. resulta importante dejar sentado que la Corte Suprema de Justicia, respaldada en algunos sectores de la doctrina, en reiterados fallos ha venido sosteniendo un criterio respecto a los requisitos que configuran la agravante de la premeditación definiendo que dicha circunstancia "se caracteriza porque la acción criminal que se comete va precedida de una deliberación o resolución previa a la ejecución material del hecho, plenamente consciente del resultado que persigue, el cual una vez cometido, produce una frialdad de ánimo en el actor"(Fallos de 9 de junio de 1997; R.J. Junio 1997, pág.317 y de 20 de julio de 2001; R.J.J. 2001, pág.462; Fallo de 12 de Junio de 2003; entre otros).

    La Dra. A.E.G. de V. señala que "En la premeditación se da una frialdad de ánimo y la persistencia en la resolución homicida del agente, por ello, se requiere que medie un tiempo suficiente de maduración y selección de los medios de ejecución y el aspecto subjetivo de la idea criminosa hasta su consumación." (GUERRA DE V., Aura., Derecho Penal Parte Especial, E.M. &P., S.A.P., 2002, p. 35).

    Por su parte, S.R. sostiene que: "puede tenerse premeditación aun sin el requisito del frigido pacatoque animo (ánimo frío y tranquilo)". En tal sentido, los elementos de la premeditación son: el intervalo de tiempo (elemento cronológico) y la continuidad y perseverancia del propósito, con la búsqueda de los medios más adecuados o del momento oportuno para actuarlos (elemento sicológico). (Cfr. S.R., Manual de Derecho Penal, Tomo V, Parte Especial, Editorial Temis, Bogotá, 1975, p.320).

    A partir de los argumentos doctrinales antes expuestos, se pueden esbozar los siguientes componentes dentro de la premeditación como circunstancia agravante del delito de homicidio:

    1) El agente ejecuta el hecho voluntariamente,

    2) Precedido de una previa deliberación sobre la comisión del delito, los instrumentos que se utilizarán, manera y lugar como se ejecutará o bien, idear las condiciones que deben darse para su ejecución de acuerdo a lo programado.

    3) Posterior decisión de cometerlo.

    4) Seguido de los actos encaminados para tales propósitos,

    5) Siendo indispensable el transcurso de tiempo razonable, en sede de deliberación y ejecución del acto censurable.

    Con el objetivo de sintetizar la exposición referente a la premeditación y verificar su aparición en el caso concreto, los cinco (5) componentes que fueran identificados previamente pueden ser resumidos en los siguientes tres (3) aspectos, los cuales serán estudiados con los elementos probatorios insertos en el cuaderno penal. a) Ejecución voluntaria de un hecho, con deliberación previa y decisión persistente, lo cual presupone que el sujeto activo, voluntariamente, haya determinado ejecutar el ilícito sin probabilidad de cambio de opinión. Veamos si se configura en este caso.

    · A.R.O.C., desde el 15 de agosto de 2003, manifestó que su compañero sentimental, J.B., le comentó que no era el padre de la criatura de L.R., sin embargo, el padre de ésta quería que él se hiciera responsable. Por ello le pidió averiguara los lugares en los cuales se realizaban abortos, sin embargo, como no le dio respuesta positiva, J.B. le dijo decidió indagar por su cuenta, debido a ello resolvió dirigirse a S.P. a investigar, pero como le cobraban seiscientos balboas (B/. 600.00), por matar a L.R. él mismo dispuso buscar una solución, lo que se concretó el 4 de septiembre de 2003, cuando la llamó para que lo ayudara a acabar con la vida de ésta, pidiéndole así que lo esperara, a eso de las 5:30 de la tarde, en el Restaurante Don Lee de Plaza el Conquistador para que condujera el carro. Una vez se encontraron, B. le comunicó que tenía a L.R. en el vehículo y le exigió que condujera. Cuando se acercó al coche, pudo ver a L. forcejeando con A., mientras B. trataba de doblarle el cuello, le puso la correa, le aprieta duro, allí es cuando ella empezó a conducir y como manejaba mal, J., le gritaba mucho le decía que se dejara de tonterías, siempre le indicó como manejar y le decía que no fuera tan bruta. Adiciona en su declaración que ella nunca vio cuando A. acabó con la vida de L.R., pues le daba mucho miedo. Señala que tomaron en dirección hacia Chepo, pasaron por la gasolinera del papá de A., luego se detuvieron en un sitió, lugar donde A. bajó el cuerpo sin vida de L.R. y la arrastró por todas las piedras abajo, la roció con gasolina, y se retiraron del lugar. (fs. 150-162, 270-294).

    · El 3 de septiembre de 2003 J.B., invitó a sus amigos E.E.L. (fs. 123-126) y E.M. (a) B. (fs. 133-138), al distrito de Chepo a llenar el vehículo de la mamá (mitsubishi, nativa, blanco con dorado, matriculado 524869) de combustible en la bomba de su padre, después hicieron varios recorridos, entre los cuales visitaron la finca del abuelo de J.B., la de unos magnates árabes y cuando iban de vuelta ingresaron a una calle que llegaba a las inmediaciones del río Terable, sitio en el que 5 de septiembre de 2003 apareció el cuerpo sin vida de L.R. (q.e.p.d.).

    · Según lo afirmado por X.E.C.L. (fs. 73-74) y N.A.V.B. (fs. 75-76), compañeras de trabajo de la occisa, J.B., el día de los hechos citó en La Casa del Helado de Plaza El Conquistador, pues tenían cosas que hablar.

    Los elementos probatorios antes reseñados revelan la voluntariedad por parte de Julio Bayo de acabar con la vida de L.R. (q.e.p.d.), ya que después del 15 de agosto de 2003, tomó la firme determinación de acabar con la vida de L.R., pues no quería hacerse responsable del embarazo de ésta, tal como se aprecia en la declaración rendida por A.O. (fs. 150-162, 270-294).

    La deliberación previa y la decisión persistente de J.B., se constata con las declaraciones rendidas por E.E.L. (fs. 123-126) y E.M. (a) B. (fs. 133-138), quienes son contestes en señalar que el 3 de septiembre de 2003, J.B. realizó un recorrido por la riveras del río Terable, localizado en el distrito de Chepo, Provincia de Panamá, hecho que fue aceptado por J.B. (fs. 201-234).

    El 4 de septiembre de 2003, J.B., citó a L.R. (q.e.p.d.) en la Casa del Helado, localizada en Plaza El Conquistador, manifestándole que tenían cosas que hablar. Fecha en la cual cita a A.O., en el Don Lee de Plaza el Conquistador, por ser su persona incondicional, para que lo ayudara conduciendo el vehículo mitsubishi, nativa, mientras él se ocupaba de matar a L.R. (q.e.p.d). b)Transcurso de tiempo razonable en sede de deliberación y ejecución del acto censurable, para que se configure este componente de la premeditación, se requiere que exista un intervalo de tiempo entre la ideación o planificación del ilícito y la ejecución material o realización efectiva del hecho punible.

    Respecto al caso concreto, está probado en el infolio que J.B. mantuvo un relación sentimental con L.R. (q.e.p.d) producto de la cual, la occisa quedó embarazada; sin embargo, éste no quería hacerse responsable de la criatura, tal como se aprecia en las declaraciones de K.M.M. (fs. 63-67, 2477-2482), R.R.M. (fs. 2534-2550), R.R.R.B. (fs. 2762-2796), L.T.B. (fs. 2515-2533), quienes señalan que J.B. le propuso a L.R. que se realizara un aborto.

    Como quiera que L.R. no se practicó el aborto, y según lo declarado por A.R.O., J.B. no consiguió quien le pegara hasta hacerla abortar, después del 15 de agosto de 2003 tomó la firma decisión de matarla, tanto es así que según lo declarado por A.O., J.B. se dirigió a la comunidad de S.P. en J.D., con el propósito de buscar a una persona que pudiera asesinar a L.R., pero como no contaba con dinero, él mismo decidió realizar la conducta punible (fs. 150-162, 270-294).

    Se constató en el expediente que el 3 de septiembre de 2003, J.B. hizo un recorrido por las riveras del río Terable, en compañía de E.E.L. (fs. 123-126) y E.M. (a) B. (fs. 133-138). Al día siguiente, es decir, el 4 de septiembre de 2003, citó a L.R., a la Casa del Helado de Plaza Conquistador, para la misma fecha, llamó a A.R.O. y le solicitó que lo esperara en el Don Lee de Plaza El Conquistador para que manejara el carro, mientras él estrangulaba a L.R. en el carro. (fs. 150-162, 270-294).

    1. Idónea selección de los medios de ejecución: Este factor esencial de la premeditación requiere, a criterio de la Sala, que el sujeto activo se procure, de manera conciente, los instrumentos necesarios para realizar su tarea delictiva.

    De acuerdo al estudio de cada una de las piezas procesales que compone el cuaderno penal, J.B. para ejecutar su cometido de manera consciente el 4 de septiembre de 2003, procuró contar con los instrumentos necesarios para realizar su tarea, veamos:

    · Pidió el vehículo mitsubishi, nativa blanco con dorado, con matrícula 524869, dentro del cual mató a la occisa, y posteriormente la transportó a las riveras del río terable, localizado en el distrito de Chepo, Provincia de Panamá.

    · Se aseguró tener en su poder una correa de su propiedad con la cual estranguló a L.R. dentro del vehículo y la cual fue encontrada en la escena del crimen (fs. 190 y 191), tal cual se confirma en el protocolo de necropsia que la causa de la muerte de la víctima se debió a una "estrangulación por ligadura" (fs. 321-325).

    · Compró combustible, el cual arrojó al cuerpo sin vida de L.R., lo que se confirma en el protocolo de necropsia visible de foja 321-325.

    Los hechos descritos llevan a esta Sala a concluir que la calificación realizada por el A-quo, del hecho como homicidio doloso agravado en atención a lo previsto en el artículos 132 numeral 2 del Código Penal derogado, se ajusta a los hechos probados durante la investigación, pues si bien J.B. negó los cargos las pruebas mencionadas y ponderadas a lo largo de esta sentencia evidencia que J.B. tuvo un propósito, firme, reflexivo y bien meditado tendente a acabar con la vida de L.M.R., lo que motivó que la citara para hablar de la relación, pues incluso, y tal como quedó demostrado en autos, la víctima estaba embarazada de Julio Bayos (ver foja 1140), y J.B. no estaba dispuesto a asumir su responsabilidad.

    Esta S. no puede dejar de resaltar que las pruebas periciales realizadas al vehículo mitsubishi, modelo nativa, matrícula 524869 y evidencias encontradas dentro del mismo, determinaron que, en efecto, la occisa estuvo en el vehículo:

    Por todas las razones expuesta, esta Superioridad procede a confirmar la sentencia apelada en lo que se refiere a la pena impuesta al señor J.A.B..

    PARTE RESOLUTIVA

    En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA SEGUNDA DE LO PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autroidad de la ley, RESUELVE MODIFICAR la Sentencia de 19 de septiembre de 2008, proferida por el Segundo Tribunal Superior de Justicia, en el sentido de condenar a A. R.O.C., de generales conocida en auto, a la pena de diecinueve (19) años y seis (6) meses de prisión, como cómplice primaria del delito de homicidio doloso agravado, en perjuicio de L.M.R.M. (q.e.p.d.) y se CONFIRMA en todo lo demás.

    N.,

    JERÓNIMO MEJÍA E.

    ANÍBAL SALAS CÉSPEDES --ESMERALDA AROSEMENA DE TROITIÑO

    MARIANO HERRERA (Secretario)