Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 2ª de lo Penal, 8 de Enero de 2015

Ponente:Jerónimo Mejía E.
Fecha de Resolución: 8 de Enero de 2015
Emisor:Segunda de lo Penal
 
CONTENIDO

VISTOS: El Segundo Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial de la Provincia de Panamá mediante Sentencia de Primera Instancia No. 30 de catorce (14) de noviembre de dos mil doce (2012) declaró responsable a K.E.C.W., y la condenó a la pena de 5 años de prisión, como autora del delito de homicidio en grado de tentativa, cometido en perjuicio de G.G.B.P.. La decisión fue apelada por el licenciado C.C.G. de Paredes, de PIZARRO LAW FIRM, apoderado judicial de K.E.C.W.. Mediante proveído de 27 de febrero de 2013, se concedió en el efecto suspensivo el recurso de apelación (f. 208). LOS HECHOS En horas de la mañana del 1 de junio de 2010, K.E.C. y G.G.B., sostuvieron una discusión en su residencia localizada en Villa Cecilia, calle quinta, casa No. 27(cuarto de alquiler). En medio del intercambio de palabras G.B., se dirigió a la cocina y buscó un arma blanca con la cual intentó lesionar a K.E.C., sin embargo, en el forcejeo salió lesionada G.G.B.P.. De acuerdo al informe presentado por el Departamento de Clínica Médico Legal de la Sección de Consulta Externa, las lesiones punzocortantes ocasionadas en la anatomía de G.B.P. pusieron en peligro su vida (fs. 88-89). RECURSO DE APELACIÓN El licenciado C.C.G. de Paredes de P.L.F., solicita se revoque la sentencia apelada, y en consecuencia se absuelva a K.E.C.W., ya que actuó amparada en las causas de justificación (legítima defensa-artículo 32 del Código Penal- y estado de necesidad -artículo 33 del Código Penal) y la eximente de culpabilidad contemplada en el artículo 42 del Código Penal. Por otro lado, agrega el apelante que de no resultar viable el reconocimiento de las eximentes de responsabilidad, se tome en cuenta las atenuantes de ley que disminuyen la pena líquida impuesta a K.C.W., debido a que ésta no tenía la intención de causar un mal de tanta gravedad como el que se produjo (intenta mediante el forcejeo desarmar a la víctima- Numeral 2 del artículo 90 del Código Penal); además que se arrepintió desde el momento en que admitió su responsabilidad (numeral 4 del artículo 90 ibídem) y manifestó no sentirse orgullosa de lo que había hecho pero fue en defensa propia. Sumado a que colaboró efectivamente con el proceso (numeral 5 del artículo 90 del Código Penal), por lo que le asiste el derecho a que tal y como consagra el artículo 2139 del Código Judicial le sea rebajada hasta la mitad de la pena, pudiéndole en consecuencia suspenderle condicionalmente la pena, ya que la pena líquida real que le correspondería podría ser de dieciocho (18) meses de prisión. Finalmente señala que de no existir la posibilidad, de suspender condicionalmente la pena a K.C.W., requiere que se le reemplace la pena (artículo 2412 del Código Judicial en concordancia con el artículo 102 del Código Penal), pues estuvo detenida preventivamente durante un año, por lo que la pena líquida quedaría en cuatro (4) años de prisión lo cual viabiliza que le sea aplicada algunas de las medidas contempladas en el artículo 102 del Código Penal (197-206). CONSIDERACIONES DE LA SALA Le corresponde a la S. resolver el recurso anunciado, en cuanto a los puntos objetados. La primera desavenencia planteada por el apelante, hace referencia que el A-quo no reconoció a favor de K.E.C. ninguna de la causa de justificación (circunstancias que conforme a la ley, hacen desaparecer la antinjuridicidad de un acto típico). La primera causa de justificación a estudiar es la denominada legítima defensa, la cual se encuentra preceptuada en el artículo 32 del Código Penal en el que se señala: "No comete delito quien actúe en legítima defensa de su persona, de sus derechos o de un tercero o sus bienes, siempre que las circunstancias así lo requieran. La defensa es legítima cuando concurran las siguientes condiciones: 1. Existencia de una agresión injusta, actual o inminente de la que resulte o pudiera resultar afectado por el hecho. 2. Utilización de un medio racional para impedir o repelar la agresión; y 3. Falta de provocación suficiente por parte de quien se defiende o es defendido. Se presume que actúa en legítima defensa quien razonablemente repele al que, sin consentimiento ha ingresado a su residencia, morada, casa o habitación." La norma citada es clara al indicar que actúa en legítima defensa, por lo que no comete delito, quien para defenderse de una agresión injusta, actual o inminente, debido a una provocación suficiente por parte de quien se defiende, tenga que utilizar un medio racional para impedir o repeler la agresión. Por lo anterior, considera la S. necesario hacer un estudio de las piezas procesales más relevantes que constan en auto a efecto de verificar las circunstancias bajos los cuales se perpetró este hecho ilícito y verificar si le asiste razón al recurrente: Descripciones de las lesiones: Cabeza: Descripción de las lesiones: · "Presenta cicatriz localizada en el tercio superior del tórax anterior derecho, mide 3.5x0.5 cm. · Presenta cicatriz irregular, localizada en al cara posterior del tercio superior del hombro izquierdo, mide 4.0 X 0.5 cm. · Cicatriz horizontal localizada en el costado izquierdo derecho del tórax correspondiente a sitio de colocación de tubo pleural. · Cicatriz en cara posterior del tórax derecho. · No observo otras lesiones." (f. 107) De las piezas citadas concluye al S. que la conducta de la sentenciada no puede subsumirse en la legítima defensa, por no concurrir en los hechos, las condiciones preceptuadas en el artículo 32 del Código Penal antes citado. Retomando el análisis del caso, se advierte que el desenlace, es decir, la tentativa de homicidio contra G.B. es consecuencia de una discusión entre víctima y victimaria, en la que ambas actuaron impulsivamente con la intención de lesionarse verbal y físicamente. Tanto es así, que la procesada al rendir su indagatoria señaló: "aplique la medida de fuerza le quite el cuchillo y le cause las lesiones". Como se observa en auto más de una lesión y en área en la que están localizados órganos vitales. Es más ya la víctima había sido desarmada. Es por ello oportuno citar la jurisprudencia de esta S. en la que se ha sostenido que la legítima defensa opera cuando no existe la posibilidad de evitar o eludir la agresión de otra manera, por lo que supone que quien se defiende lo hace con tal intención, por no haber otra forma o vía para escapar de la agresión de la cual es objeto.(Cfr. Sentencia de 15 de agosto de 2010).Lo que no se da en este caso K.C., una vez desarma a G., sabía que no tenía la posibilidad de causarle mas daño. Razón por la cual no se configura la legítima defensa. En este mismo orden, vale señalar que aunque el recurrente hace referencia que la conducta de su patrocinada obedeció a una legítima defensa y a un estado de necesidad, es significativo señalar que en el estado de necesidad el sujeto realiza una acción dirigida a impedir que las circunstancias potenciales de peligro ( logren lesionar un bien jurídico propio o ajeno, mientras que en la legítima defensa quien se defiende ejecuta una reacción contra el ataque ilegítimo de su ofensor, es decir, que la persona ataca sin derecho. (Cfr. Sentencia de 13 de septiembre de 2007). En los fundamentos de los hechos se advierte que el caso de la señora K.C.W., sólo puede ser estudiado ante la causa de justificación conocida como legítima defensa, lo cual ya se realizó en párrafos precedentes, en los que se dejo sentado que K.C. no se encontraba ante un hecho inevitable, por el contrario al momento de lesionar a la víctima ya ésta se encontraba desarmada y no constituía un peligro para su vida. Es por ello que K.C.W., tampoco actuó amparada en la causa de justificación denominada estado de necesidad. También, sostiene el recurrente que K.C.W. actuó motivada por una amenaza actual, grave e insuperable ejercida por un tercero y frente a un miedo insuperable, serio, real e inminente de un mal mayor o igual al causado. Supuestos que no se configuran en el caso que nos ocupa, pues tal como se explicó en párrafos precedentes una vez K.C.W. logra quitarle el cuchillo que G. había buscado en la cocina no era necesario que la lesionara con el mismo. No hubo amenaza grave e insuperable y tampoco se probó el miedo insuperable, que haya motivado esa reacción hacia G.. En cuanto a lo planteado por el recurrente en el sentido que a la señora K.C. le es aplicable la atenuante contemplada en el numeral 2 del artículo 90 del Código Penal, que a la letra dice: "2. No haber tenido la intención de causar un mal de tanta gravedad como el que se produjo". Esta S. en cuanto a la atenunante citada ha señalado que para que se reconozca es necesario que el agente haya tenido la intención de realizar un delito, que se haya producido un mal, que ese daño material sea más grave de lo que se quería producir, y que la lesión más grave que se ha ocasionado, sea de la misma especie, que la que se ha querido ocasionar. (Cfr. Las Consecuencias Jurídicas del Delito. A.D.V.. Ediciones Panamá Viejo. 2003. pág. 50 citado en Sentencia de 13 de enero de 2005) Al estudiar los antecedentes del caso, se advierte que el hecho se da dentro de una discusión, en la cual ambas estaban exaltadas, tanto es así que G.G.B. (víctima), había gaznateado a la imputada. Siendo ambas contestes en que quien inició la agresión física fue G.G.B. (la ahora víctima). Es precisamente en ese ambiente en el que G.G.B. fue a buscar un cuchillo y se le abalanzó con el mismo a K.C., conforme las declaraciones de ambas. No está claro como se dio la herida, pero la descripción de lo actuado pone en perspectiva la posibilidad cierta de que la ahora procesada no tuviera la intención de causar un mal de tanta gravedad como el que se produjo. Por lo tanto, la S. reconoce la circunstancia en mención. Y en consecuencia, como quiera que la procesada tiene derecho a una disminución en la sanción de una sexta a una tercera parte de la pena base, este Tribunal le disminuye una quinta parte, es decir, doce meses, quedándole una pena de cuarenta y ocho (48) meses de prisión. Por otro lado, sostiene el recurrente que a su poderdante no se le reconoció la atenuante contemplada en el numeral 4 del artículo 90 del Código Penal, esta es, "El arrepentimiento, cuando por actos posteriores a la ejecución del hecho, el agente ha disminuido o intentado disminuir sus consecuencias.", lo que no se da en este caso, pues K.C. no realizó ningún acto posterior para disminuir o intentar disminuir la agresión de la cual fue víctima G.B., por el contrario, la víctima llegó sola a la Policlínica J.J. V., lo que motivó que un agente de la Policía fuera a buscar a la agresora a su residencia localizada en Villa Cecilia, calle quinta, casa No. 27(cuarto de alquiler), lo expuesto es verificable en el Informe de Novedad confeccionado por el Cabo Moisés Sevillano (fs. 12-13), lo cual es reiterado en su declaración (fs. 17-19). Por ello no le es aplicable la atenuante en mención. De igual manera, considera el recurrente que a su poderdante se le debe reconocer la atenuante contemplada en el numeral 5 del artículo 90 del Código Penal, referente a la Colaboración efectiva del agente, debe entenderse como aquella colaboración eficaz o relevante que lleva al esclarecimiento de los hechos investigados o la identificación de las personas responsables". Ello no es así pues K.C., si bien no negó la comisión del delito alega que lo hizo en legítima defensa por lo que trata de evitar una sanción por sus actuaciones responsabilizando a la víctima, no puede la S. dejar de considerar que las autoridades tuvieron conocimiento del incidente en el que casi pierde la vida G.B., debido a que la propia víctima se presenta a la Policlínica J. J.V., motivando que en dicho centro se informara a las autoridades de policía que con las datos que da la víctima acuden al lugar y encuentra a K.C. con el arma blanca. Razón por la cual no le es aplicable esa atenuante. En cuanto a la solicitud del apelante que se reemplace la pena a la señora K.C., ello es competencia del Tribunal de la Causa (artículo 19 de la Ley 27 de 21 de mayo de 2008). Como quiera que a K.C., se le reconoce la atenuante contemplada en el numeral del artículo 90 del Código Penal, se procede a reformar el fallo apelado. PARTE RESOLUTIVA En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA, SALA DE LO PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de Ley, REFORMA la Sentencia de Primera Instancia No. 30 de catorce (14) de noviembre de dos mil doce (2012) proferida por el Segundo Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial de la Provincia de Panamá, en el sentido de condenar a K. E.C.W., a la pena de cuarenta y ocho (48) meses de prisión, como autora del delito de homicidio en grado de tentativa, cometido en perjuicio de G.G.B.P.. Es importante señalar que a K.C. se le debe reconocer el tiempo que ha estado en prisión por la presente causa. . N., JERÓNIMO MEJÍA E. JOSÉ EDUARDO AYU PRADO CANALS -- HARRY ALBERTO DÍAZ GONZÁLEZ JOSE ISRAEL CORREA GARCIA (Secretario)