Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Panama), 2ª de lo Penal, 5 de Agosto de 2015

PonenteJerónimo Mejía E.
Fecha de Resolución 5 de Agosto de 2015
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS: Conoce la S. Penal de la Corte Suprema el recurso extraordinario de casación interpuesto por la Fiscal Segunda Especializada en delitos relacionados con Drogas, contra la sentencia de segunda instancia de 30 de agosto de 2010, proferida por el Segundo Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial dentro del proceso seguido al señor R.E.M.M., como autor del delito de Posesión Ilícita de Drogas. De conformidad con los hechos expuestos por la casacionista el 1 de marzo de 2008, la Policía Nacional recibió información en la que se señalaba que en el puesto improvisado de venta de pollos ubicado al lado de la subestación de policía de Nueva Libia, se dedicaban a la venta de drogas, las cuales eran camufladas en una cajeta de bebida. Dicha información motivó a que las unidades policiales acudieran al lugar, percatándose de la existencia de un saco blanco que era utilizado como especie de basurero por el dueño del puesto, R.M. quien vendía pollo y lo tenía adherido a la mesa de la estufa utilizada para despachar. Se agregó que, cuando los policías levantaron el saco, observaron debajo de éste una cajeta de bebida, que contenía 26 sobrecitos de cocaína y 16 sobrecitos de marihuana para un total de 42 unidades de droga y que en poder del sindicado se encontró la cantidad de $75.00. Se agregó que R.M. excepcionó que un sujeto desconocido del cual precisó mayores datos, la había dejado en el lugar siendo que pasados veinte minutos llegó la policía. Al expediente se incorporaron los testimonios de EDILSA MENA, hermana del sindicado, quien manifestó que un desconocido arrojó la cajeta a la basura (fs.32-34) y el de ROSALIN FREYER amiga del procesado, quien afirmó que la persona desconocida apenas vio la policía se escapó (fs.45-48). Además, se cuentan con las declaraciones juradas de las unidades captoras quienes concuerdan en señalar la disponibilidad que tenía el encargado respecto a la droga (fs.39-40). En primera instancia se absolvió a R. MENA por los cargos de posesión agravada de drogas. En segunda instancia se confirmó dicha decisión. La causal alegada: La primera causal invocada es la de: "Error de derecho en la apreciación de la prueba que ha influido en lo dispositivo de la sentencia y que implica violación de la ley sustancial penal". Esta causal se encuentra establecida en el numeral 1 del artículo 2430 del Código Judicial. La causal invocada se sustenta en los siguientes motivos: Primer motivo: Afirma la recurrente que el Tribunal Superior examinó parcialmente el informe de aprehensión (fs.2-3) y le restó valor probatorio bajo la consideración que la droga no fue encontrada en poder del sindicado, sino en un basurero cercano. A este efecto, agrega que si el Tribunal de alzada hubiera considerado el documento conforme a la lógica y la experiencia, habría reconocido que la droga estaba dentro del radio de acción del sindicado, quien dominaba su entorno, incluyendo el basurero que estaba adherido a la mesa de la estufa donde el sindicado despachaba pollo. A juicio de la casacionista, la valoración probatoria infringió la regla que exige la ponderación de los documentos en su integridad, lo cual influyó en lo dispositivo del fallo, pues condujo a que se absolviera a R.M.; en cambio si hubiera ponderado adecuadamente el informe de aprehensión habría considerado que la posesión abarcaba la disponibilidad del enervante colocado debajo del basurero, adherido a la mesa donde el procesado despachaba, lo cual relacionado con la suma considerable de dinero hallado en posesión del sindicado que resulta contraria a sus excepciones de que el negocio era históricamente malo, habría incidido en que el Tribunal Ad quem lo condenara por posesión agravada de drogas. Segundo motivo: A criterio de la recurrente, el Tribunal Superior valoró limitativamente la indagatoria (fs.11-16), ya que sólo la consideró para sobre valorar la coartada de que un desconocido controlaba la cajeta con drogas. Añade que, si el Tribunal Superior hubiera estimado la declaración en todo su contexto, habría apreciado que R.M. al momento de ser requerido para describir a ese sujeto desconocido, excepcionó que era de tez morena y que el lugar estaba oscuro, al tiempo que especuló en cuanto a que una vecina había enviado a dicho emisario para involucrarlo en el delito. Esa ponderación limitada, a juicio de la recurrente, influyó en lo dispositivo del fallo, pues condujo a la absolución de R.M. en cambio si hubiera ponderado adecuadamente la indagatoria, habría considerado que en el punto esencial de las excepciones, el procesado aportó datos vagos y contrarios a los hallazgos materiales, porque la droga no fue encontrada dentro de la basura donde dice que la arrojó el desconocido, sino debajo del saco que servía de basurero y que estaba bajo su dominio, con lo cual el Tribunal de Alzada lo habría condenado por posesión agravada de drogas. El tercer motivo: descansa en la apreciación limitada del testimonio de EDILSA MENA (fs.32-34), con la cual el Ad quem concluyó que en cuanto al hallazgo de la droga, su relato es congruente con el testimonio de las unidades policiales. Agrega que si el Tribunal Superior, hubiera apreciado el testimonio en toda su dimensión y a la luz del resto de los medios de prueba, habría advertido que EDILSA MENA indicó que el supuesto muchacho nervioso, a quien atribuyó la propiedad de la cajeta con droga, tiró la misma a la bolsa de la basura. Al decir de la recurrente, el Ad quem no valoró de manera integral dicho testimonio lo cual condujo a la absolución de R.M., en cambio, si hubiera ponderado adecuadamente el testimonio habría considerado que la cajeta con droga no fue encontrada dentro de la bolsa de la basura, sino que hubo que levantar la bolsa para encontrarla, bajo el dominio del procesado. El cuarto motivo se destina a señalar que el Tribunal Superior examinó parcialmente el testimonio de ROSALIN FREYER (fs.45-48) y concluyó que su dicho es conteste con lo manifestado por el procesado. A juicio de la recurrente, el Tribunal debió haber estimado esta prueba en su integridad y así habría reconocido que la testigo aseguró que el muchacho que llegó nervioso al lugar para comprar pollo se fue, al percatarse de la presencia policial. A criterio de la casacionista, esa errónea valoración probatoria influyó en lo dispositivo del fallo, pues produjo la absolución de R.M.; en cambio, si se hubiera ponderado adecuadamente el testimonio de ROSALIN FREYER el Superior habría considerado la contradicción de ésta con el imputado en un aspecto medular del testimonio de ROSALIN FREYER, pues el procesado al contrario de lo expuesto por la testigo, señaló que el muchacho nervioso se retiró y luego de 20 minutos, llegaron los policías. El quinto motivo está dirigido al examen parcial que efectuara el Ad quem del testimonio del policía J.C. (fs.39-40) y le restó valor probatorio bajo la consideración que la noticia criminal descrita en el informe policial y el testimonio de su compañero A.R. no delatan al procesado. A criterio de la recurrente, si el Tribunal de Alzada hubiera considerado el testimonio conforme a la lógica y la experiencia, así como los motivos que corroboren la fuerza de las declaraciones, ello no hubiera influido en la absolución de R.M.. La Procuraduría General de la Nación al emitir criterio sobre el recurso formulado estima lo siguiente: Que en efecto, en el primer motivo el Tribunal Superior examinó erróneamente el informe de aprehensión elaborado por los miembros de la Policía Nacional que realizaron la captura del sindicado y la incautación de la mercancía ilícita, porque del mismo se desprende que la droga estaba oculta en un cartón de bebida estrella azul que contenía sobres con sustancias ilícitas y que. Además, se encontraba debajo de un saco que estaba adherido a la mesa o lugar donde despachaban el pollo asado que se preparaba para la venta, como tampoco consideró la cantidad de dinero incautada (B/.75.00); la plena disponibilidad o acceso que tenía el sindicado de las dos clases de droga decomisada y, que estaba preparada para su venta en porciones para consumo individual, lo que se contradice con lo declarado por el sindicado, en el sentido que el negocio no producía una ganancia adecuada. En lo que respecta al segundo motivo, opina la Procuradora que el Tribunal Superior no ponderó en debida forma la declaración indagatoria de R.E.M.M., pues de acuerdo con las reglas de la sana crítica, el Ad quem no podía dar credibilidad a una declaración imprecisa, reconociendo así una coartada cuyo único objeto era el de desvincularse del ilícito que se le imputa. Sobre el tercer motivo la Procuradora expresa su concurrencia de opinión con la recurrente respecto al valor probatorio que el Tribunal Superior efectuó a la declaración de EDILSA MENA la cual, a su juicio, fue incorrectamente, pues ella manifestó que un joven tiró droga en el saco de la basura; sin embargo, los hecho materiales indican que la droga fue ubicada debajo del saco de depositar la basura, que estaba bajo el dominio o área de control del procesado, pues estaba adherido a la mesa de trabajo de la parrillada. Además, MENA es hermana del sindicado, por lo que su dicho podría considerarse sospechoso. Frente al cuarto motivo relacionado con la valoración del testimonio de ROSALIN FREYER el cual, a su juicio, resulta contradictorio con el de R.M.M., ya que la joven en su declaración indica que el muchacho que se presume propietario de la droga se retiró cuando llegó la policía, mientras que en la declaración de MENA MORENO se desprende que el muchacho, al que se le endilga la propiedad de las sustancias ilícitas encontradas, se habían retirado del lugar veinte (20) minutos antes del arribo de las unidades policiales. A juicio de la señora fiscal, este señalamiento del agente del Ministerio Público en el recurso de casación presentado, evidencia que el Ad quem no valoró la contradicción que existía entre ambos testimonios y que le debió restar credibilidad a los mismos. Además, el Tribunal de Alzada debió tomar en consideración la relación de amistad entre el sindicado y ROSALIN FREYER y no haberle otorgado total credibilidad a esta prueba. El quinto motivo relativo a que el Adquem no ponderó adecuadamente los testimonios rendidos por los policías J.C. y A.R. porque a su juicio, no incriminan al procesado, opina el Ministerio Público que lo declarado por los miembros de la policía resulta coherente con el hallazgo de la droga que fue ubicada en un (1) envase de bebida, debajo de un saco blanco de basura que estaba pegado a la mesa de la concia del puesto de venta. Decisión de la S. Como se observa, los reclamos son sobre la ponderación que a criterio del Ministerio Público, le dio el Tribunal Superior a los medios probatorios que responsan en autos, los que a su juicio, de haber sido ponderados en base a la sana crítica, habrían dado pie a decretar la responsabilidad penal del procesado R.M.M.. Para resolver se procede a traer a colación estos elementos: A folios 2 se tiene el informe de 3 de marzo de 2008, en el cual agentes policiales relatan que, luego de recibir una llamada telefónica de que en la parrillada ubicada al costado del cuartel estaba un ciudadano el cual supuestamente se mantenía vendiendo droga y que la misma estaba dentro de un envase de bebida, por lo cual se dirigieron al sector. Una vez en el lugar, se agrega, que se encontraba un sujeto el cual vestía pantalón jeans azul un suéter celeste y zapatillas color negro, al cual solicitaron sus documentos personales, siendo que el mismo les informó que vendía pollo en la parrillada de nombre P., instante en que pudieron percatarse de que había un saco de color blanco donde estaba la basura, que el mismo tenía pegada a la mesa de la estufa que utilizaba para la venta de pollos, procediendo a levantar el mismo y detectándose que debajo había un cartón de bebida con dibujos de manzana rojo con blanco de la marca estrella azul, la que en su interior contenía un sobre plástico transparente con 26 sobrecitos plásticos transparentes con una sustancia blanca que se presumía era cocaína y 16 sobrecitos transparentes con marihuana. Se agrega que la persona fue conducida a la subestación de Nueva Libia y respondía al nombre de R.E.M.M., el cual al ser registrado tenía la suma de setenta y cinco balboas en los bolsillos en diversas denominaciones. Al rendir su declaración indagatoria el procesado R.M. (fs.11-16) manifestó que el día en autos inició como a las 11:00 A.M. con la venta de pollos, alrededor de las 7:00 P.M., llegó un muchacho desconocido el cual le pidió cinco dólares de pollo y se mantuvo en espera, mientras él lo preparaba y se lo picaba, luego el mismo sujeto le preguntó por la basura indicándole su persona donde estaba, cuando le fue a entregar el pollo, el mismo le manifestó que ya no lo quería y se fue. Agregó que esa fue la única persona que vio con una cajeta de bebida en mano, pero no tuvo malicia de nada, aunque excepcionó que se atrevía a asegurar que se trataba de un ardid en su contra por parte de una señora residente justo frente donde se ubica el negocio, a raíz de que su hermana EDILSA MENA y ella estuvieron involucrados en un caso judicial y como la policía no había hecho nada en contra de ellos. A criterio de S., lleva razón la recurrente al aseverar que tanto el informe policial de aprehensión como la declaración indagatoria del procesado R.M. fueron valoradas erróneamente. En primer lugar, se observa que en el informe de captura se establece con claridad que el procesado R.M. era la persona que vendía pollo en el lugar indicado por razón de la llamada telefónica, sitio en el cual fue encontrada la droga, pues fue justo en el saco color blanco que su persona tenía pegado a la mesa de la estufa que utilizaba para la venta de pollos. Dicho saco de basura estaba dentro de su radio de acción, pues era donde tiraba la basura. En segundo lugar, y en cuanto a la declaración indagatoria de R.M. también se ponderó erróneamente, pues el mismo sólo se limitó a excepcionar cómo una persona que se aproximó alrededor de las 7:00 p.m., le pidió pollo y le preguntó dónde estaba la basura procediendo a colocar un envase de bebida. Lo cierto es que su coartada no se corrobora con lo informado por la policía y mucho menos, le resta mérito. En primer lugar, el imputado no dio mayores datos de quién fue esa persona que supuestamente lanzó el cartón de bebida y en segundo lugar, da cuenta de que había sido denunciado por una persona con la cual había tenido rencillas, pero ninguna de las excepciones logran desvirtuar que él se encontraba en el lugar vendiendo pollos y que el saco en que fue encontrada la droga estaba bajo su esfera de custodia. El tercer motivo está relacionado con el testimonio de la señora EDILSA MENA (fs.32-34). La misma en su versión indica que era el tercer fin de semana que se ponía en dicho sitio con su hermano R., a vender pollo indicando también que, en efecto a dicho lugar llegó un muchacho bastante nervioso, pidió un pollo entero y preguntó dónde estaba la basura, su hermano le respondió que debajo de la mesa que la echara allí; luego el joven canceló el pedido y se fue. Sobre el particular, la S. estima igual que lo señalado al resolver el segundo reclamo, en el sentido que se trata de una versión que no se corrobora con lo informado por la policía y mucho menos le resta mérito a este elemento indiciario. En primer lugar, al igual que el imputado, la declarante EDILSA MENA no dio mayores datos de quien fue esa persona que supuestamente lanzó el cartón de bebida al saco de basura y, en segundo lugar, su dicho no logra desvirtuar que R.M.M. se encontraba en el lugar vendiendo pollos y que el saco en que fue encontrada la droga estaba bajo su esfera de responsabilidad o su radio de acción. El cuarto motivo se destina a señalar que el Tribunal Superior examinó parcialmente el testimonio de ROSALIN FREYER (fs.45-48) y concluyó que su dicho es conteste con lo manifestado por el procesado, ponderación que considera errónea. La testigo en cita declaró que el imputado en efecto, estaba con su hermana vendiendo pollo, que ella se apersonó y conversaron, luego se entró en la mesa y como a la media hora llegó una patrulla con unas unidades policiales, revisaron el fogón donde estaba el pollo y próximo a la mesa había un cesto de basura en el cual encontraron una cajeta de bebida con droga, agregando que la droga no se la encontraron encima del imputado R. MENA (fs.45-48). Añadió la declarante que cuando los policías agarraron la cajeta de bebida dejaron a RODLFO en el puesto de venta de pollo, regresaron luego y le dijeron que el contenido de la cajeta de bebida era suyo, lo esposaron y se lo llevaron, también señaló que llegó un muchacho a comprar pollo, pero al ver la policía se puso nervioso y se fue (fs.45-48) De acuerdo a lo expuesto por la testigo ROSALIN FREYER, la S. considera que la misma no corrobora la versión del imputado R.M., pues narra las circunstancias en que se llevó a cabo el arresto del procesado de forma diferente a la narrada por éste, al igual que a lo dicho por su hermana EDILSA MENA. El procesado R.M. narró que el envase en que habían encontrado la droga, había sido lanzado por un muchacho que llegó a comprarle pollo, tras lo cual llegó la policía y se dio el hallazgo, mientras que la testigo narra que el arribo del supuesto joven al lugar de ventas fue posterior a que llegara la policía. De allí que, se aprecie una contradicción notoria en la forma en que se dio el hallazgo, por lo que se trata de una versión que fue ponderada erróneamente como bien apunta la recurrente. El quinto motivo está destinado a cuestionar la valoración que efectuó el Ad quem sobre el testimonio del policía J.C. y el del policía ADRIANO MONTENEGRO indicando que la misma se dio de modo parcial, por cuanto estima que en el informe policial que pone en conocimiento el hecho criminoso y el testimonio de su compañero A.R. no se refieren al procesado R.M.. El agente J.M.C., al igual que el policía A.A.M.R., son contestes en sus versiones sobre el hallazgo de la sustancia ilícita, pues ambos exponen que tras encontrarse de recorrido por el área de Nueva Libia y ser puestos en conocimiento que de que en la parrillada que estaba localizada al lado de la subestación policial, había un sujeto que estaba vendiendo pollo y que de igual manera estaba vendiendo droga, procediendo al lugar a verificar, siendo entonces que se produjo el hallazgo de la sustancia ilícita. A juicio de la S., en efecto, se trata de una ponderación errada de tales versiones, pues si bien dichos agentes no mencionan el nombre del procesado R.M., lo cierto es que la descripción del hecho criminoso desde el momento en que tuvieron conocimiento y acudieron a verificar, sumado a lo dicho por el procesado y demás testigos antes vistos, llevan a concluir la responsabilidad de R.M. con el ilícito, ya que la droga fue encontrada bajo el radio de acción de su persona o de disponibilidad de la droga. En consecuencia, prospera la causal invocada así como las disposiciones legales que constituyen el fundamento legal de los motivos que la sustentan. Por consiguiente, se procederá a casar la sentencia recurrida, en el sentido de declarar penalmente responsable a R.M.M. por el delito de posesión ilícita de drogas agravada, previsto en el segundo párrafo del artículo 260 del Código Penal de 1982, cuya sanción oscila entre los cinco y 10 años de prisión (aplicable al caso dado que el hecho se cometió en marzo de 2008). Para individualizar la pena a imponer al prenombrado R.M. se atiende a los parámetros establecidos en el artículo 56 del Código Penal, siendo éstos: 1) Los aspectos objetivos y subjetivos del hecho punible y las circunstancias de modo, tiempo y lugar, pues se evidencia que el hecho se cometió en un lugar público donde supuestamente se vendía pollo asado, encontrándose la cantidad 4.48 gramos de cocaína y 2.8 de marihuana. (fs.54). 2) El valor o la importancia de la cosa: No debe perderse de vista que se trata de un delito que afecta o atenta contra la salud pública o de la colectividad. 3) El procesado no registra antecedentes penales, al cometer el hecho contaba con 28 años de edad y había cursados estudios hasta el cuarto año de nivel secundario. En consecuencia, se sancionará penalmente a R.M.M. a la pena de cinco (5) años de prisión, como autor del delito de posesión agravada de drogas ilícitas. A la pena impuesta se le rebajará un tercio (1/3) por haberse acogido al proceso abreviado, es decir, veinte (20) meses quedándole como pena líquida la pena de cuarenta (40) meses de prisión. Como consecuencia de la pena principal, se impone al procesado R.M.M. la accesoria de inhabilitación para ejercer funciones públicas por el término de dos (2) años, que comenzará a cumplirse después de finalizado el cumplimiento de la pena de prisión. PARTE RESOLUTIVA En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA, SALA DE LO PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA la segunda instancia de 30 de agosto de 2010, proferida por el Segundo Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial dentro del proceso seguido al señor R.E.M.M., de generales conocidas en autos, como autor del delito de Posesión Ilícita de Drogas y lo CONDENA a la pena de CUARENTA (40) MESES DE PRISIÓN. Del mismo modo, se le impone al procesado R.M.M. la pena accesoria de inhabilitación para ejercer funciones públicas por el término de dos (2) años, que comenzará a cumplirse después de finalizado el cumplimiento de la pena de prisión. D. y N., JERÓNIMO MEJÍA E. NELLY CEDEÑO DE PAREDES -- EFRÉN TELLO C ARLENE D. CABALLERO E (Secretaria)

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