Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Panama), 2ª de lo Penal, 28 de Marzo de 2003

PonenteGraciela J. Dixon C.
Fecha de Resolución28 de Marzo de 2003
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS:

El licenciado R.M.O., Fiscal Noveno del Primer Circuito Judicial de Panamá, anunció y formalizó recurso de casación en el fondo contra la resolución identificada como Auto 2da N° 137 de 9 de agosto de 2001, proferido por el Segundo Tribunal Superior de Justicia, mediante el cual CONFIRMÓ el auto de primera instancia, en el que el Juzgado Octavo del Primer Circuito Judicial de Panamá, Declaró Nulas las Indagatorias de ALBERTO ABADI BTESH, J.G. y W.S. y dictó Sobreseimiento Definitivo.

Cumplidas las fases de admisión, sustanciación y celebrada la audiencia oral y pública (fs.90-91; 109 y 113-127), corresponde resolver el fondo del recurso.

FUNDAMENTO DEL CASACIONISTA

El licenciado R.M.O., Fiscal Noveno del Primer Circuito Judicial de Panamá, solicita se case la resolución impugnada y se ordene la apertura de causa criminal en el presente proceso.

De manera resumida se expone el contenido del libelo presentado por el recurrente (fs.82-91).

HISTORIA CONCISA

La señora I.V., madre de la joven A.D.C.V., menor de 13 años de edad, presentó denuncia por delito Contra el Pudor y la Libertad Sexual , en la modalidad de Violación Carnal.

Señala que su hija fue encontrada por unidades de la Policía Nacional en un vehículo en compañía de A.A.B. y J.G., este último propietario del mismo, en estado de ebriedad y con evidencia de golpes, por lo que fue remitida a las autoridades de Policía y posteriormente al Instituto de Medicina Legal, lugar donde se determinó, además de la presencia de lesiones, que había evidencia clara de abuso sexual al certificar el médico forense en examen físico, entre otras cosas, que había desfloración de vieja data y laceraciones en el esfínter anal compatibles con penetración por dicha vía (fs. 1-10).

Estos hechos fueron corroborados inicialmente por las declaraciones de las unidades de la Policía Nacional que se apersonaron al lugar de los hechos y los agentes de seguridad que alertaron a éstos sobre la presencia e irregularidades en el vehículo. Igualmente por los funcionarios de la Corregiduría de San Francisco y los padres de la menor, quienes afirman haber visto arañazos en el rostro de Abadi Betesh (81,97,107,191,298,302,527,731).

Mediante providencia fechada 4 de julio de 1997 la Fiscalía Auxiliar de la República dispuso la recepción de declaración indagatoria de A.A. y J.G., así como la detención preventiva de los mismos, lo cual no ocurrió por la salida de los prenombrados del país. No obstante lo anterior, fue receptada la indagatoria de W.S., de cuya residencia salieron la víctima y los señores G. y Abadi la noche de marras, no sin antes haber libado licor en dicho lugar (f. 256).

Mediante diversas declaraciones, A.V. afirmó haber sido objeto de abuso sexual por parte de A.A. y J.G. (fs. 20 y 234).

Concluida la instrucción del sumario, en la que se acopiaron pruebas tendientes a la acreditación del ilícito, así como la vinculación de los responsables, se emitió la Vista Fiscal N° 334 de 28 de noviembre de 1997, recomendandose la emisión de auto de llamamiento a juicio por la infracción de lo normado en el Capítulo I, T.V., Libro II del Código Penal (f.892).

Con posterioridad y durante la resolución de sendos recursos de Habeas Corpus a favor de los sindicados G. y B., fue presentada por sus abogados una declaración notariada en la que la menor ofendida y su madre se retractaron de sus señalamientos anteriores (fs. 1070 y 1082).

El Segundo Tribunal declaró legales ambas órdenes de detención, señalando en cuanto al elemento aportado defectos de forma en el mismo, lo cual fue recurrido por los petentes, con el resultado de la revocatoria de la misma y la declaración de ilegalidad de las detenciones por parte del Pleno de la Corte Suprema de Justicia (fs.1088 y 1107).

Esta decisión sirvió de fundamento para que el juez de la causa, previo los trámites de calificación del sumario, dictara un auto que dio por concluido el proceso, mismo que fue recurrido, y confirmado por el Tribunal de segunda instancia, consistente en un sobreseimiento definitivo objetivo e impersonal.

CAUSALES INVOCADAS

El casacionista sustenta el recurso en dos causales de fondo.

PRIMERA CAUSAL

"Por error de derecho en la apreciación de la prueba, si ésta se funda en documentos o actos auténticos que constan en el proceso" (Art. 2431 ord. 5 del Código Judicial).

MOTIVOS

Primero

Se sostiene que el fallo del Segundo Tribunal Superior de Justicia, del 9 de agosto del 2001 (f.41), a pesar de no haber desestimado las pruebas documentales que acreditan el delito, otorga mayor valor probatorio a la retractación de la víctima, argumentando que el señalamiento de la ofendida es un elemento de especial ponderación y valoración, que el dictamen médico forense (f.10) en donde se determinó las laceraciones, hematomas y violencia, producto del delito de violación carnal.

En consecuencia estima el recurrente que existe un error de derecho que condujo a el cual causa la violación de la ley sustantiva.

Segundo

Igualmente considera que la declaración controvertida no fue rendida conforme a derecho, pues no fue evacuada en la etapa de instrucción sumarial, ni en el plenario, durante la fase de presentación de pruebas; por lo que el auto impugnado, es violatorio de la ley sustantiva, porque incurre en error de derecho al darle mayor valor probatorio a un medio de prueba producido sin las formalidades de ley, como es el caso de la declaración notariada.

Tercero

Finalmente sostiene que el Segundo Tribunal, al valorar los dictámenes periciales de los funcionarios del Instituto de Medicina Legal, tales como el Examen Médico Legal (f.10), el de Serología (f.213) y el de Análisis de Evidencias (f.223), consideró que los mismos no tenían el valor suficiente, en conjunto con los demás elementos allegados a la encuesta penal, para desvirtuar lo dicho por la víctima ante notario, debidamente ratificado.

Disposiciones Legales Infringidas

Elcasacionista considera infringidos los artículos 917,923, y 980 del Código Judicial y el artículo 216 del Código Penal, todos en concepto de violación directa por omisión.

SEGUNDA CAUSAL

"Cuando no estimen como delito, siéndolo, los hechos que aparecen en el sumario, sin que medien circunstancias posteriores que impidan su castigo" (art. 2431 ord. 3 del Código judicial).

MOTIVOS

Primero

Expone el casacionista que el fallo proferido por el A-Quem, ha dado como válida la conclusión del Pleno de la Corte al resolver los recursos de hábeas corpus basado en el testimonio notarial ratificado de A.V. (f.500), aún cuando al analizar dicha declaración en su tenor literal se observa que la ofendida se limita a intentar desvincular a sus agresores y a señalar a un tercero ajeno al proceso (Monky) como responsable del injusto penal al que fue sometida.

No obstante este testimonio, único elemento utilizado como fundamento para negar la existencia del delito, el delito ha sido debidamente confirmado por otros medios, y no consta en autos que medie ninguna otra circunstancia, anterior o posterior, que impida su castigo, lo cual no fue debidamente ponderado por el Tribunal Superior.

Segundo

El Tribunal Superior ha declarado la inexistencia del delito para proceder con la dictación de un sobreseimiento definitivo, soslayando que se cuenta con abundante acervo probatorio que ha acreditado la comisión del delito de marras, particularmente la evidencia física encontrada en la anatomía de la menor, a saber Examen Médico Legal (f.110), Pruebas de serología (f.213) y Análisis de Evidencias (f.223), así como el Certificado de Nacimiento que acredita la edad de la menor al momento de cometerse la conducta (f.9).

DISPOSICIÓN LEGAL INFRINGIDA

El artículo 216 del Código Penal, según el recurrente ha sido infringido directamente por omisión.

OPINIÓN DE LA PROCURADORA GENERAL DE LA NACIÓN

La licenciada M.A. de G., es del criterio que se debe casar el auto de 9 de agosto de 2001, al estimar que prosperan los tres motivos que sustentan la primera causal

y en consecuencia se han infringidos las disposiciones legales aducidas por el recurrente.

En cuanto a la segunda causal alegada, estima también la señora Procuradora, que prosperan los dos motivos aducidos y la infracción a la norma sustantiva alegada (fs.92-108).

FUNDAMENTO DEL TRIBUNAL DE CASACIÓN

PRIMERA CAUSAL

"Por error de derecho en la apreciación de la prueba, si ésta se funda en documentos o actos auténticos que constan en el proceso" (Art. 2431 ord. 5 del Código Judicial).

Son tres los motivos que sustentan esta causal, sinembargo al advertir concordancia en el primer y tercer motivo, se procederá a analizarlos de manera conjunta.

Al examinar el auto motivo de este recurso extraordinario, se tiene que el Tribunal Ad-Quem concluyó lo siguiente:

"En vías de resolver y luego de considerados los argumentos del apelante a la luz de la realidad obrante del expediente, se ha de concluir que tal y como lo señala la juzgadora de la primera instancia, a pesar de los elementos enumerados para tener por demostrado el hecho punible, lo cierto es que frente a esta naturaleza de infracciones penales atentatorias contra el Pudor y la Libertad Sexual, el señalamiento sostenido de la parte ofendida resulta un elemento probatorio de especial ponderación y valoración. En el caso que nos ocupa, quien figuró en la encuesta como víctima e incluso formuló señalamientos iniciales en contra de quienes resultaron indagados, ha renegado en compañía de su señora madre de los señalamientos iniciales, primero ante un Notario Público y luego en sede del despacho sustanciador del Magistrado de la Corte Suprema de Justicia que conoció de una acción de hábeas corpus instaurada en la causa, diligencia durante la cual, luego de puesta en conocimiento acerca de lo señalado en la ley penal en materia de falso testimonio, tanto la menor como su señora madre se ratificaron de sus afirmaciones originales ante Notario Público". (fs.45-46).

Respecto a lo transcrito, llama la atención que el Tribunal Superior ni siquiera entre a valorar las pruebas alegadas por la representación fiscal en su escrito de apelación del auto de primera instancia (f.16), aún cuando se refiere "a los elementos enumerados para tener por demostrado el hecho punible".

Ahora bien, corresponde examinar la retractación de la ofendida a objeto de verificar si realmente le restan valor a las otras pruebas alegadas por el casacionista, pues se trata de saber cuál de las dos declaraciones merecen mayor crédito, comparándolas entre sí y confrontándolas con las demás pruebas o los hechos conocidos.

La declaración notarial rendida el 16 de octubre de 1998 por la menor A. delC.V., fue ratificada ante la Corte Suprema de Justicia e íntegramente se encuentra transcrita en las sentencias de 21 de diciembre de 1998 y 23 de diciembre de 1998 (fs.1088-1107) en la cuál teniendo como basamento tal ratificación, se declararon ilegales las ordenes de detención preventiva dictadas contra los jóvenes J.G.R. y A.A.B., respectivamente.

Respecto al contenido de la mencionada declaración se tiene lo siguiente:

- La retractación de la ofendida fue rendida luego de haber transcurrido un año, tres meses y dieciséis días de haberse denunciado los hechos de los cuales fue víctima, ante la Policía Técnica Judicial en la División de delitos Contra el Pudor y la Libertad Sexual por la señora I.M.V.G., madre de la ofendida (fs.3-8) y su padre, señor R.P.L. (fs.17-19), esto es, el 29 de junio de 1997.

- Cabe destacar que la ocurrencia de los hechos denunciados el 29 de junio de 1997, fueron previamente narrados ante el Juzgado Segundo Seccional de Menores, por la ofendida A.D.C.V. el 26 de junio de 1997 e incluso amplió su declaración al día siguiente (fs.81-84 y 86-87). Luego ante la Fiscalía Novena de Circuito del Primer Circuito Judicial nuevamente amplió la declaración (fs.534-535).

- No obstante, en su posterior retractación rendida ante notario el 16 de octubre de 1999 y ratificada el 2 de diciembre de ese mismo año ante la Secretaria General de la Corte Suprema de Justicia, la menor A. delC.V. declaró bajo la gravedad de juramento que no ha mantenido relaciones sexuales ni de otro tipo con A.A.B., J.G. ni W.S.O..

Ahora bien, siendo que es de interés apreciar el contenido exacto de tal retractación es necesario transcribir el aspecto medular de la misma. Veamos.

" En la noche tuve una discusión con mi mamá, por un paseo que había tenido el día anterior con otro amigo que no le agradaba y con el que mantuve relaciones íntimas. Estaba molesta y me encerré en mi cuarto. Era de noche cuando recibí la llamada de ALBERTO. Le rogué que viniera a rescatarme, puesto que no soportaba las recriminaciones en mi casa. El me dijo que no podía, pero que hablaríamos al día siguiente, ya que se encontraba acompañado de JOAN y un amigo que recién había llegado de Colombia, cuyo nombre después supe era W.S.O.. Yo insistí en que pasara por mí. Escuche cuando alguno de sus acompañantes le dijo que estaba bien, que me fuera a buscar y que saldríamos, ya que estaría poco tiempo en Panamá. Le dije que pitara suave, puesto que no quería mayores problemas con mis padres. ALBERTO y JOAN me vinieron a buscar, los esperaba asomada al balcón y baje enseguida. Les pregunte por su amigo y me dijeron que no se había arreglado, pero que lo pasaríamos a recoger. Cuando llegamos a la casa de WALTER, éste nos ofreció unas bebidas. A., J. y yo le dijimos que se estaba haciendo tarde y que fuéramos a dar una vuelta, pero WALTER nos invitó a tomar unos tragos en su casa. Después de un rato ALBERTO y JOAN volvieron a indicar que nos fuéramos, puesto que había un grupo de amigos que los estaban esperando, y deseaban presentarnos. A W. y a mí nos dio pereza salir y les dijimos que mejor acabáramos la botella, pero que el hielo se había terminado. J. y ALBERTO fueron a buscar una bolsa. Cuando salían comencé a vacilar a ALBERTO frente a sus amigos, gritándole: ¡no me abandones mi amor!, ¡ bésame!. A lo que W. respondió, ¡bésame a mí!. Cuando ellos se marcharon le dije a W. que su comentario no había sido divertido, y que la broma con ALBERTO obedecía a que yo sabía que estaba enamorado de M., que ella no le hacía caso y siempre lo dejaba plantado. Yo creo que ALBERTO se marchó disgustado conmigo por ese cometario. Paso mucho tiempo antes que regresaran. Debido a lo avanzado de la hora, me moría de pena al pensar el papelón que estaba haciendo. Creo que mi estado de ánimo me llevó a beber más de la cuenta. Cuando JOAN y ALBERTO llegaron estaba realmente furiosa. J. se bajo a buscarme y le dije que sólo bajaría si ALBERTO se bajaba a buscarme y se disculpaba conmigo, W. y su familia. W. estaba molesto y salió con su mamá. A pesar de esto ALBERTO ni siquiera se molestó en bajarse del carro. El jeep era un vehículo alto, por lo que cuando intenté subir caí sentada, me golpee toda y raspe el codo. Le reclamé a ALBERTO que eso había sido su culpa, pero me respondió groseramente que no fuera tan delicada, que no había sido nada. A. estaba en el asiento posterior. Cuando me llevaban a mi casa les reclamé que me habían hecho perder toda la noche esperándolos como una tonta. A. me dijo que me callara, lo que me lleno de ira, me puse de rodillas en el asiento y le dije cuatro verdades. El ni siquiera se inmutó, por lo que le grité. Cuando me dijo que estaba borracha y volteó la cara, aproveché y lo arañe en el rostro. Me gritó que estaba loca y que me calmara. Le pedí que me llevaran a la casa de ALBERTO para ir al baño, porque era la más cercana, antes de dejarme en la casa. No estaba acostumbrada a beber ron y me había hecho daño. No obstante, recuerdo que ALBERTO me dijo "tu te vas para tu casa y yo me voy para la mía". Le pedí a JOAN que parara, puesto sentía el estomago revuelto, por lo que se estacionó y baje a vomitar. En ese momento JOAN abrió la bolsa de hielo y me ofreció uno para que se me fuera el mal sabor de boca. Aprovechamos para botarla ya que había mojado el auto. ALBERTO ni siquiera se quiso bajar del carro. Cuando J. iba a arrancar le pedí que esperara un momento, porque creía que volvería a vomitar. Entonces ALBERTO se bajo del vehículo, dio una vuelta y volvió a regresar. J.G. se sentó afuera. Comencé a quejarme de lo mal que me sentía, intentando buscar el medio de hacer las pases con ALBERTO. El no me hizo caso , por lo que le volvía a gritar. Estuvimos estacionados como 20 minutos. Un guardia de seguridad nos indicó que nos retiráramos del sitio. Cuando dimos vuelta el Power Play un patrulla nos detuvo. Pensé que si mis padres me veían en el estado en que estaba, fugada, bebida y con 2 amigos me matarían. Sin que lo esperara , un policía abrió la puerta de mi lado, por lo que perdí el equilibrio y me caí al piso. Era tarde estaba mareada y cansada por lo que permanecí quieta, y sin darme cuenta, quede dormida. Cuando desperté estaba en el Hospital, vi a mi madre y le indique que por culpa del policía que había quedado toda golpeada.me hiceron todos los exámenes y me dieron salida,. Mi madre se percató que no tenía el panti puesto. Lo había guardado en mi cartera, debido a que en el apartamento de W. me había venido la regla y no tenía toalla sanitaria. Le dije a mi mamá que creía que mi panti se había quedado en el carro de ALBERTO y después que lo había puesto en la cartera. Ella no me hizo ningún comentario. Después entendí que creyó que había tenido relaciones conmigo. Cuando los exámenes revelaron que había tenido relaciones sexuales con anterioridad me aterré. No tuve valor para enfrentar a mi padre, por lo que dejé que las cosas siguieran su curso, mintiendo al afirmar que no recordaba nada y rogando que las cosas se fueran olvidando. Sin embargo, todo se fue complicando" (fs.1093-1095).

Esta es la declaración jurada ante notario y ratificada durante el examen de las acciones de hábeas corpus, interpuestas a favor de ALBERTO ABADI BTESH y J.G..

No obstante lo afirmado por la menor en la declaración notarial transcrita, en el expediente que contiene las sumarias reposan pruebas periciales, emitidas por funcionarios del Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público en las cuales se certifica lo siguiente:

- Informe del Examen Médico Legal realizado en la persona de la menor A.D.C.V., el 26 de junio de 1997 por medio del cual el Dr. E.A.S., consignó en lo medular: defloración de vieja data; hay dolor a la palpación de la región pre-esternal. Equimosis en el brazo derecho que mide 3.0 cm. de diámetro. Excoriación que mide 6 x 2 cm. en el codo derecho. E. en la cadera derecha que mide 3 x 2 cm y en la región inferior del glúteo izquierdo que mide 3 cm de diámetro. En el esfínter anal se aprecian laceraciones de 0.8 cm a la hora 11 de 0.5 cm. A la hora 12 y de 0.5 cm. A la hora 1 de la esfera del reloj. Hay otra de 0.8 cm. A la hora 7.0 estas lesiones son compatibles con penetración por vía anal. Incapacidad definitiva de diez (10) días a partir del incidente (f.10).

- Análisis de F. por Espermatozoides realizado en el laboratorio de Serología Forense por H. de E., cuya muestra fue obtenida de la persona de la menor A.D.C.V., la cual es de origen vaginal, anal y cervico, y dio por resultado la presencia de espermatozoides de contenido vaginal (f.213).

- Dictamen Pericial del Laboratorio de Serología Forense, por medio del cual los analistas E.C. y A.V., luego de explicar la metodología y técnicas empleadas determinaron que la evidencia consistente en un panty color beige en su parte de atrás y color blanco en la parte de adelante tipo encaje con diseño de flores, sin talla y sin marca, entregado por la afectada es positiva para la existencia de sangre humana y espermatozoides; y el suéter color blanco corto con flecos en su parte inferior, sin marca, sin talla resultó positivo para la presencia de sangre humana (f.223).

Aunado a las pruebas ya señaladas, luego de un minucioso examen de los cuatro tomos que conforman la investigación, este Tribunal de Casación advierte la existencia de otras pruebas documentales y testimoniales que permiten concluir que pese a la retractación de la víctima, existen graves indicios que apuntan a la comisión de un delito de violación carnal en la persona de A. delC.V., menor de edad, por parte de los jóvenes adultos A.A.B. y J.G.. En tal sentido se tiene las siguientes:

- Informe de Novedad de 24 de junio de 1997 suscrito por el Sargento 1ª 206 F.S., quien pone en conocimiento que aproximadamente a las 3:00 A.M. estando en servicio de patrulla con el cabo V., fueron informados de la estación de control que en la avenida B. próximo a la pista de patinaje se encontraba un vehículo S.V., color blanco, con una dama adentro gritando auxilio.

Al llegar al lugar, el vehículo iba saliendo, lo detuvieron y solicitaron a los ocupantes que salieran del mismo, siendo estos A.A.B. y J.G.R.. Dentro del mismo, estaba una joven inconsciente, sin documentación, la cual fue llevada al Hospital Santo Tomás para que le dieran los primeros auxilios, enterandose luego que se trataba de una menor de edad cuyo nombre es A.V. (fs39-40).

- Según Informe de Investigación del Ministerio de Salud se consigna en los hallazgos clínicos en la persona de A. delC. con dificultad para sostenerse, desorientada, aliento alcohólico, sin ropa interior con escoriación antebrazo izquierdo y derecho, moretones. Se consignó que se observaba tipo de violencia sexual y física. Igualmente que la paciente fue encontrada por policías en un auto en compañía de dos personas masculinas (f.12).

- Consta Nota del Hospital del Niño refiriendo el caso de la menor A. delC. de 13 años de edad al Juzgado Seccional de turno, indicandose que se "encuentra hospitalizada con el diagnostico de intoxicación alcohólica y obs. por MOXD"; indicándose también la forma en que fue llevada al Cuarto de Urgencias de ese hospital(f.70).

- Consta copia de Reporte de Incidentedel Ministerio de Gobierno y Justicia donde se consigna cómo fue encontrada la menor A. delC.V. (f. 92).

- Declaración rendida por I.M.G. de Zuñiga, el 2 de julio de 1997, en la cual explica que en calidad de Corregidora de San Francisco le correspondió atender el caso de los dos jóvenes mayores de edad Abadi y J. quienes se encontraban con la menor A.D.C.V.; y que al momento de remitirselos la Policía Nacional le comunicó que la menor se encontraba hospitalizada porque estaba en estado de embriaguez.

Luego de dar las descripciones físicas de ambos jóvenes,mencionó que Abadi tenía unos arañazos leves en el rostro en ambas mejillas y la nariz, y que aquel le dijo que la menor se lo ocasionó porque estaba borracha y se había vuelto loca y agresiva. Señala que el mayor Q., J. de la Policía de M. le informó que en el interior del vehículo se encontró un panti. Al no tener ningún conocimiento sobre los hechos, le dio fianza a ambos jóvenes, siendo responsable de ambos la mamá del joven Abadi (fs.98-101-vt).

- Declaración jurada rendida por V.H.V.G., miembro de la Policía Nacional con el rango de Cabo Primero con servicio en la Policía Metropolitana (Grupo Los Rojos)ante la Policía Técnica Judicial el 2 de julio de 1997

Narra que aproximadamente a las tres de la madrugada estaba en compañía del S.S. realizando recorrido por el sector de San Francisco en el patrulla cuando recibieron un llamado por radio indicandoles que por los alrededores de la pista de patinaje ubicada cerca de la avenida B., se encontraba un vehículo Vitara, color blanco en actitud sospechosa y dentro del mismo habían unos sujetos y una dama que pedía ayuda.

Al llegar el Sargento se bajo y se fue por la parte de atrás del lugar y dio la voz de alto, no obstante, el vehículo trató de irse, por lo que él tuvo que atravesar el patrulla para poder detenerlos. Se trataba de dos sujetos; quien manejaba era J.G.R., dueño del vehículo y el otro A.A.B.. Estaba una joven sentada en la parte de adelante del carro, la cual afirma se encontraba inconsciente y al empezar a llamarla ella respondió y la bajaron del carro. En compañía del S.S. trasladaron a la joven al cuarto de urgencias del hospital Santo Tomás y las otras unidades que se apersonaron se llevaron a los dos sujetos al Cuartel de Policía de San Francisco.

Textualmente afirma el testigo que "el sujeto A.A. se encontraba vestido con un pantalón corto y un suéter, sin calzados y el mismo se encontraba completamente sudado y arañado, y el otro sujeto J.G.R. se encontraba vestido con un pantalón jeans largo, con calzados, suéter y una gorra y el mismo también se encontraba sudado con una mancha de sangre en el suéter en la parte del hombro izquierdo".

Indica el agente de la policía, que al cuestionarles por su estado a ambos jóvenes, afirma que J. respondió que A. había tenido un problema con la joven y él tuvo que intervenir. En cuanto a la mancha en su suéter, primero dijo que era de lápiz labial de la joven y después dijo que era una mancha de un trago que se le había regado. Afirma que ambos se les sentía aliento alcohólicos.

La menor, quien también se le sentía aliento alcohólico, estaba vestida con un jeans largo color azul una blusa y sin calzados (fs. 106-112)

- El agente V.G. declaró ante la Fiscalía Novena el 21 de octubre de ese mismo año. Explicó que la joven no respondía al llamado por lo que le tuvo que dar palmadas en el rostro y es cuando le respondió. Sostiene que a simple vista la mancha que tenía en el suéter el joven J. era sangre y que la joven no olía a vomito (fs. 736-738).

- Declara ante la Policía Técnica Judicial el 2 de julio de 1997, F.S.P., de 48 años de edad y con 24 años de servicios activo en la Fuerza Pública. Reitera lo señalado por el C.V.G., en el sentido que recibieron un llamado del centro de Comunicaciones en donde un informante había dicho que se estaba dando una situación fuera de lo normal en la cual una joven que se encontraba dentro de un vehículo blanco pedía auxilio.

Al llegar un guardia de seguridad civil de la empresa Global Security, le dijo que había sido él quien había hecho la llamada porque una mujer que estaba dentro de un vehículo blanco pedía auxilio. Sostiene que llegó caminado por la parte trasera del vehículo, el cual tenía el motor encendido, al tocar la carrocería del vehículo, procedieron a darse a la fuga por lo que llamó a su compañero quien logró interceptar el vehículo.

Al solicitarles que bajaran del vehículo se observó que se trataba de dos varones que se encontraban en estado de embriaguez. Dentro en el puesto delantero al lado del conductor estaba completamente reclinada, semi inconsciente y con olor a bebida alcohólica una joven, no podía sostenerse por sí misma.

Luego de llevar a la joven al hospital, se regresaron a la sub-estación de Policía de San Francisco, para interrogar a los sujetos quienes habían sido conducidos por otros agentes a ese lugar. En tal sentido, el joven A.B. con 18 años de edad contestó que la joven era su novia y que tenía 17 años, y que los arañazos que tenía en el rostro eran producto de una discusión con ella. Por su parte J.G.R. de 19 años de edad, informó ser amiga de ambos, pero que no sabía lo que estaba pasando, que el vehículo era de él, y que regresaban de una fiesta.

Señala el declarante que al día siguiente supo que al revisarse el vehículo encontraron los zapatos de la joven y un panti; y que ésta había sido objeto de abuso sexual.

En cuanto al área donde se encontraba el vehículo, describe que es un lugar abierto, es decir, un lote limpio, ubicado entre el edificio donde cuidaba el seguridad de la Global Security y la pista de patinaje, escaso de iluminación (fs.113-118).

- Posteriormente, el 21 de octubre de ese año, ante la Fiscalía Novena de Circuito, S.P. agrega que el agente de seguridad le indicó donde estaba el vehículo permitiendole pasar por un sótano que está debajo del edificio y le abrió la puerta (fs.731-735).

- Declara el 11 julio de 1997 la señora A.O.Z., manifiesta que el 23 de junio de ese año llegó su sobrino W.S. y sus amigos fueron a visitarlo, entre ellos J.. Sostiene que a más tardar a la media noche, escuchó que llamaban a J. y a A., al asomarse ve a su sobrino con una muchacha y el celador.

Al preguntarle que pasaba, la joven le dijo que estaba esperando a J. y a A.; notó que la muchacha estaba disgustada, gritaba y decía que solo quería que llegara A. quien era su novio. Le pidió el teléfono de su casa, pero la joven quien le dijo que tenía 16 años de edad, le dijo que no porque estaba escapada de la casa y su mamá la mataría; pero que si le daba el teléfono de la casa de A. porque allá si la dejaba ir su madre a dormir. En el momento que conversaban llegaron A. y J. y se marcharon, serían antes de las dos de la madrugada (fs.291-293).

- Mediante certificación de Global Security, S.A. de 11 de julio de 1997, se indica que los dos sujetos que fueron aprehendidos el 23 de junio de 1997 fueron reportados a las unidades de la Policía Nacional, por el A.S. y que el mismo se presentará a rendir declaración indagatoria el lunes 14 de julio de ese año (f.296).

- Declara A.R.M., de 36 años de edad, guardia de seguridad en la compañía Global Security, que se encontraba cuidando el edificio Costa del Mar ubicado en Marbella, parte de atrás del Banco General, cuando escuchó la trasmisión de su compañero M.B., quien cuidaba el edificio Coral Reef, quien pedía un patrulla como apoyo dado que había un carro sospechoso por la parte de atrás del edificio Costa del Mar.

Se dirigió al lugar y junto a M.B. vieron el automóvil color blanco, marca S., V. estacionado. Cuando M. le dice: "M., mira, están sacando a una muchacha", eran dos jóvenes, uno la traía agarrada y la tiró en una lomita, mientras tanto el otro vigilaba para ver si había alguien o no. En esos momentos suena la radio y era de la base, como estaban como en un balcón bastante cerca de ellos, pudieron ver a los sujetos perfectamente. Señala que al percatarse aquellos del ruido del radio, el mismo muchacho cargó nuevamente a la muchacha y la metió en el carro, se encerró con la joven, mientras que el otro muchacho permaneció sentado en la acera.

Apagaron la radio y siguieron observando, los vidrios del auto estaban semi abiertos y escucharon que la muchacha decía "Ay no, ay no, ayudenme" pero como que le tapaban la boca; el carro se estremecía.

Indica que el vehículo estuvo parado como más de media hora porque el patrulla llegó como a las tres y cinco de la madrugada. El sujeto que estaba fuera avisó que el patrulla había llegado y por eso se metió al carro. Agrega que el botón del pantalón de la muchacha estaba abierto.

Narra el seguridad R.M., que el sargento con el arma en la mano, gritó "alto, alto", pero los tipos subieron el vidrio y le dieron hacia atrás (fs.298-301).

- El 15 de julio de 1997 declaró M.B.A., seguridad en Global Security. Manifiesta que cuidaba el edificio Coral Reef de Marbella, cuando aproximadamente a las 2:30 a.m. llegó un carro Vitara, color blanco, con placa 124853, se trepó en la acera, el muchacho que venía manejando se bajo y abrió la puerta derecha del auto y bajó a una joven cargandola en peso y la tiró en la parte de adelante del auto en el hierbazal, luego se bajo otro muchacho del vehículo y se sentó a fumarse un cigarrillo mientras vigilaba lo que hacía el otro.

Manifiesta que ante eso, llamó a control para pedir que enviaran una unidad porque no sabía si habían violado a la muchacha, la habían matado y la iban a dejar allí.

Cuando estaba con su compañero a quien le había informado de lo que estaba pasando, sonó la radio de telecomunicaciones, y el sujeto que estaba sentado fumandose el cigarro, le dijo al otro que tenía a la muchacha en el suelo, por medio de señal, que lo podían ver desde arriba, por lo que agarró en peso nuevamente a la muchacha y la metió en el vehículo. Ante eso, su compañero R. llamó a la base para que llamaran a un patrulla.

Luego de 15 o 20 minutos llegó el supervisor R. de la empresa Global Security y un patrulla donde venían dos policías; uno de estos se fue con R. por una puerta cerca a donde estaba el vehículo estacionado y el patrulla se fue por el otro lado para interceptarlo.

Afirma que la muchacha pegó un solo grito que era como un chillido, pero largo, y que el vehículo brincaba como si estuvieran forcejando adentro; que los dos jóvenes estaban tomados, y una bolsa de hielo sin abrir que tenían en la capota, al salir precipitados se cayó al suelo dejandola.

Describe al sujeto que cargó a la muchacha y permaneció dentro del auto con ésta como blanco, alto, poco delgado, cabello negro, corte normal. En cuanto al otro sujeto lo describe como blanco, un poco más pequeño que el primero y más fulo, un poco más agarradito, ambos eran bastante jóvenes y parecían de plata por sus fachas.

Finalmente sostiene que el sujeto que estaba fumando se bajó del auto por el puesto del copiloto, y que el carro es de dos puertas (fs.302-305).

Declara el agente de seguridad L.A.E.M. el 4 de agosto de 1997, señalando que hacía su turno en el edificio Los Delfines, cuando escuchó que un compañero llamaba a la base principal para que enviaran un patrulla porque escuchaba gritos de una mujer pidiendo ayuda. Luego se refirió a todo lo acontecido cuando llegaron los patrullas y detuvieron a los sujetos y a que la muchacha que estaba dentro del vehículo estaba ebria (fs.468-471).

- El agente de seguridad de la empresa Global Security, señor U.R.A. respecto a lo acontecido en la madrugada del 24 de junio de 1997, afirma que uno de los patrullas trató de detener al vehículo Vitara color blanco, pero éste trató de darse a la fuga, por lo que sacó su arma de reglamento e hizo un disparo al aire y de esta manera es que procedieron a detenerse; siendo sus ocupantes dos muchachos y una joven (fs.526-529).

Aunado a las pruebas testimoniales que hemos resumido, en la investigación sólo se cuenta con una declaración indagatoria, que es la del joven W.D.S.O. de 19 años de edad, de nacionalidad colombiana, rendida el 8 de julio de 1997.

Señala el joven S.O. que aquél día había llegado a Panamá y como a las nueve de la noche, J. llegó en un Vitara y le invitó a dar un par de vueltas; regresaron como a las once de la noche y serían como las doce y media de la noche cuando J. recibió una llamada de un tal A. a quien invitó a ir a la casa de él (Walter). Afirma el indagado que A. llegó con una amiga como a la 1:15 de la madrugada y dijo "Mucho gusto, soy A.B." y quien le presentó a la muchacha fue J..

Pasaron al bar ubicado en la parte de atrás de la casa, J. sugirió que se quedaran allí tomando unos tragos; fue J. quien le ofreció un trago a la muchacha diciendole que era un ron muy fino importado; afirma que la muchacha se tomó un par de tragos sola y luego J. le ofrecía más de beber a la muchacha.

Al acabarse el hielo, J., como tenía carro, le dijo a A. que fueran a comprar más; él (indagado) les dijo que en tal caso siguieran tomando fuera de la casa ya que era muy tarde y no quería abusar; y J. les sugirió que los esperaran dentro del bar. Pasados como cinco minutos que aquellos se habían ido, la muchacha le dio un ataque de histeria llamando a A., ante eso decidió apagar todo y salir fuera de la casa a esperarlos, pasaron diez o quince minutos y en la espera le dio otro ataque de histeria y decía " Donde está A.B., donde esta mi novio A.".

Ante tal situación, según el indagado, se levantó su tía A.O. preguntando "quién llora, quien grita"; luego se levantaron su otra tía A.M. y sus primas P. y A., le pidieron el teléfono para llamar a la mamá pero la muchacha dijo que no porque estaba escapada y su madre la iba a matar.

En esos momentos llegaron en el Vitara Johnny y A., y su tía preguntó que quien era A. y que se bajase, como era posible que fuera tan irresponsable con su novia; pero A. no se bajo sino J. y entre ambos subieron a la muchacha quien estaba en el piso, al auto.

Al cuestionársele cómo había llegado A. y la muchacha a su casa, afirma que en un carro negro y que de ello ya su tía había hecho el comentario, deduciendo que la demora al buscar el hielo se debió a que se fueron a llevar el carro de A. y regresaron en el Vitara.

Describe la ropa que llevaba la muchacha e incluso dice que su prima aurora le fue a dar agua y cuando se inclinó a beberla , aquella le vio el panti que se le salía de la parte de atrás.

Finalmente agrega que es posible que la muchacha haya tomado con A. antes de llegar a su casa porque aquella hablaba enredado (fs.256-260).

Consta declaración ante notario rendida el 28 de agosto de 1997 en Montevideo, Uruguay por el joven A.E.A.B.. En cuanto a los hechos investigados señala que después de las ocho y treinta de la noche del 23 de junio de 1997 al estar en el Burger King de Marbella con dos amigos, se encontró en ese lugar con J.G. quien le presentó a W.S.O.; se fue a casa a bañarse y vestirse con el propósito de buscar a M.S., momentos en que recibe llamada telefónica de A.V. invitandolo a salir; le dijo que no podía porque tenía un compromiso.

Luego en compañía de J.G. fue en busca de A. y cuando llegaron a la casa de W., éste ofreció bebidas; sin embargo, J. y él (declarante) pidieron dar una vuelta, no obstante "W.S.O. y A.V. insistieron que antes debían acabar la botella", pero como el hielo se había terminado, aquellos le pidieron a J. y a él que fueran a comprarlo.

Al regresar fue J. quien se bajo a buscar a A., pero ésta se negaba a salir si no era él (declarante) quien la buscaba; pero aún así no lo hizo. Afirma que cuando J. intentaba subirla al auto, aquella cayó sentada y se raspó el codo; luego cuando ya la llevaban a su casa, A. comenzó a gritar y a reclamarles el por qué habían demorado tanto en irla a buscar; como no le hacía caso se molestó y estando desprevenido, A. lo rasguño; luego le pidió irse a la casa de él.

Al calmarse, A. manifestó que tenía el estomago revuelto, por lo que J.G. se estacionó y la bajó para que vomitara; afirma que no se bajó porque estaba descalzo y molesto; cuando acabó de vomitar, J.G. la subió al carro pero aquella le dijo que esperara un momento porque creía que volvería a vomitar; ante eso él aprovechó para estirar las piernas; J. se sentó afuera y A. volvió a quejarse de que se sentía mal.

Indica que estuvieron en ese lugar como veinte minutos y cuando se disponían a dejarla en su casa, un patrulla los detuvo, ellos pararon y se bajaron. En tanto un policía abrió la puerta del lado de A., ésta perdió el equilibrio y se fue al piso desmayándose. Señala que ellos fueron trasladados a la Corregiduría de San Francisco. Afirma que conoció a A. abajo del edificio donde ésta vive, aproximadamente tres o cuatro meses antes de los hechos y habían salido varias veces (fs.668-671).

CONCLUSIÓN

Con lo hasta aquí expuesto, se constata que ha quedado probado el juicio de injuridicidad señalado por el casacionista al fallo, por cuanto la investigación, aunada a las pruebas periciales, dispone de una pluralidad de testigos que abundan en detalles ilustrativos de los hechos.

Se tiene así a los Guardias de Seguridad, quienes en el desempeño de sus labores tuvieron que intervenir llamando a la policía cuando, en una calle sin salida, llega un vehículo en horas de la madrugada aproximadamente a las 3:00 P.M. se sube a un lote baldío (ver vista fotográfica f. 850), del mismo bajan dos hombres con una mujer, la colocan en el llano, uno advierte que pueden ser vistos y suben al carro a la muchacha, uno se queda fuera mientras que dentro del vehículo está la mujer con el otro sujeto, se escucha a la mujer pidiendo ayuda y el vehículo se mueve dando la impresión que adentro están forcejando.

Se tiene además, las declaraciones de los agentes del orden público que ante el llamado de los guardias de seguridad, acuden al lugar de los hechos y el vehículo sospechoso desobedece la voz de alto intentando fugarse, al ser interceptado por aquellos, advierten que sus ocupantes son dos muchachos y una joven; ambos muchachos estaban sudando y uno tenía arañazos en la cara; en tanto la joven estaba en estado de embriaguez, casi inconsciente.

Posteriormente, se demuestra que se trata de una menor de edad de 13 años (f. 9) quien al llegar al hospital donde fue llevada por la policía no llevaba puesta ropa interior (panty), prenda que fue encontrada en el vehículo Vitara de donde fue rescatada y al ser sometida a prueba serología determinó presencia de sangre y espermatozoides (f.223). En tanto, la menor presentó laceración anal, lesiones que son compatibles con penetración por vía anal (f.10).

Como se pude observar las aserciones de los testigos, agentes de seguridad y agentes del orden público son concordantes, quedando patentemente demostrado con el resto de las pruebas periciales, que existen graves indicios de la comisión de un hecho punible, como lo es, la violación carnal de una menor de edad y graves indicios de vinculación de los jóvenes A.E.A.B., J.M.G.R. y W.D.S.O..

Por otra parte, no sólo existen contradicciones entre las declaraciones de los jóvenes W.D.S.O. - único indagado- y A.E.A.B., sino que también de éstas con lo expuesto por la menor ofendida en sus primeras declaraciones incluso en la declaración donde se retracta.

Otro punto de interés, es la explicación suministrada por la menor A.V. en su retractación respecto al por qué aquella madrugada no llevaba ropa interior -panty-, prenda que fue encontrada en el automóvil del joven J.G., aquélla manifestó: "Mi madre se percató que no tenía el panty puesto. Lo había guardado en mi cartera, debido a que en el apartamento de W. me había venido la regla y no tenía toalla sanitaria. Le dije a mamá que creía que mi panti se había quedado en el carro de A. y después que lo había puesto en la cartera" (fs.1094-1095).

Como bien se aprecia, no es un argumento racional y mucho menos compatible con el resto de las pruebas existentes; aunado a que el indagado S.O. afirmó que su prima Aurora le vio puesta dicha prenda intima a la menor A.V. momentos antes de que ésta se fuera con J.G. y A.B. (fs.259-260).

De consiguiente, con lo expuesto se logran acreditar los cargos de injuridicidad alegados en los motivos primero y tercero.

En cuanto al segundo motivo expone el recurrente que la declaración rendida por la menor A.D.C.V. ante notario y ratificada ante la Corte Suprema de Justicia al resolver acción de hábeas corpus, no se ajusta a derecho, porque no fue evacuada en la etapa de instrucción sumarial, ni en el plenario durante la fase de presentación de pruebas; y que por ello, el auto impugnado viola la ley sustantiva cometiendo error de derecho al darle mayor valor probatorio a un medio de prueba producido sin las formalidades de ley.

Cabe indicar que el reclamente en una acción de hábeas corpus puede aducir las pruebas que estime necesarias, igualmente la autoridad o funcionario demandado puede también, al contestar la demanda, aducir las que estime conducentes, correspondiendole al juzgador disponer que se practiquen las pruebas en la audiencia de hábeas corpus con la oportunidad debida; incluso, si fuera necesario un término para las práctica de ellas, se concederá uno que no pase de veinticuatro horas, el cual puede extenderse a solicitud de la persona privada o restringida de su libertad corporal, pero no exceder de setenta y dos horas.

De consiguiente, respecto a este motivo no prospera el cargo de injuridicidad.

En relación a las disposiciones legales infringidas, se señala como vulnerado el artículo 917 del Código Judicial en concepto de violación directa por omisión. Esta norma establece la sana critica como medio para apreciar las circunstancias y motivos que corroboren o disminuyan la fuerza de las declaraciones.

Sobre el particular, la Sala estima que ciertamente el Tribunal A-Quem debió apreciar la declaración notarial rendida por la menor A.D.C.V. en conjunto con las pruebas periciales existentes en la investigación, y las declaraciones testimoniales; de manera que, bajo el prisma de la sana critica, pudiese hacer un análisis que le hubiera permitido reconocer que la declaración notarial aludida se aparta del contenido de las pruebas periciales y testimoniales, las cuales sustentadas en la lógica, apuntan a la existencia del delito de violación carnal de una menor de edad, y establecen la vinculación de los jóvenes A.E.A.B. y J.M.G.R..

Por tanto, se concluye que en efecto se ha producido la vulneración de la citada norma adjetiva.

Por otro lado, según el casacionista el artículo 923 del Código Judicialse ha infringido en concepto de violación directa por omisión, por cuanto se otorgó mayor valor probatorio a un medio de prueba producido sin las formalidades legales correspondientes, lo que influyó en lo dispositivo del fallo impugnado.

La norma alegada de infringida se refiere a que las declaraciones de los testigos para que puedan ser estimadas como prueba, deben recibirse por el juez de la causa o por el comisionado o ser ratificadas ante él durante el respectivo término probatorio.

A este respecto, como ya quedó dicho al examinar el segundo motivo, el Código Judicial permite que el reclamante y la autoridad demandada, en una acción de hábeas corpus, aduzcan la pruebas que estimen necesarias y el juzgador debe disponer lo conveniente para que las pruebas aducidas se practiquen en la audiencia de hábeas corpus con la oportunidad debida (art.2598 y 2599 del Código Judicial).

Por tanto, no se puede afirmar que la Corte Suprema de Justicia al ratificar la declaración notarial de la menor A.V. dentro de la acción de hábeas corpus promovida a favor de J.G.R. (fs.1088-1097) haya incurrido en la alegada violación de la norma procesal indicada por el casacionista.

Como última norma adjetiva, se dice vulnerado directamente por omisión el artículo 980 del Código Judicial, el cual establece la forma en que debe valorarse el peritaje y textualmente indica:

"La fuerza del dictamen pericial será estimada por el juez teniendo en consideración los principios científicos en que se funde, la relación con el material de hecho, la concordancia de su aplicación con las reglas de la sana crítica, la competencia de los peritos, la uniformidad o disconformidad de sus opiniones y demás pruebas y otros elementos de convicción que ofrezca el proceso".

Afirma el casacionista que no se le otorgó el valor correspondiente a los exámenes periciales que constan en autos en conjunto con los demás elementos allegados a la encuesta, de acuerdo a la sana crítica.

Como ha quedado dicho, al examinar los motivos primero y tercero, el fallo censurado niega valor a los exámenes periciales sin someterlos a un concienzudo análisis; pruebas estas que fueron realizadas por funcionarios idóneos del Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público y que reposan en datos fácticos correctos. Indudablemente el Tribunal Ad-Quem debió contemplar estas pruebas periciales en su conexión global, esto es, conjuntamente con las pruebas testimoniales de los agentes de seguridad y funcionarios del orden público por cuanto los mismos aportaron valiosos elementos en torno a los hechos que presenciaron aquella madrugada del 24 de junio de 1997.

Por tanto, siendo que las pruebas periciales en la presente investigación aunadas a las pruebas testimoniales tienen valor, dada la calidad de las mismas, ciertamente se ha producido la infracción al artículo 980 del Código Judicial.

De conformidad con todo lo expuesto, estima la Sala que le asiste razón al recurrente cuando sostiene que se ha infringido el artículo 216 numeral 4 del Código Penal de manera directa por omisión; norma que se refiere al delito de violación carnal con persona de uno u otro sexo que no hubiera cumplido los 14 años de edad.

En consecuencia el censor logra acreditar el vicio de injuridicidad que endilga al auto de segunda instancia.

Cabe indicar que si bien el casacionista presentó dos causales, siendo que se ha determinado justificada la primera causal, en consonancia con lo que establecen las normas procesales, "no será necesario que entre a considerar las otras causales alegadas, con el solo fin de reforzar la invalidación del fallo, lo que habrá de proceder de la causal justificada" (art.2446 del Código Judicial).

Corresponde así, casar el auto y en su lugar ordenar la apertura de causa criminal contra ALBERTO ABADI BTESH y J.M.G.R. como presuntos infractores de disposiciones contenidas en el Libro II, T.V., Capítulo I del Código Penal, es decir, por un delito contra la Libertad y el Pudor Sexual, violación, en perjuicio de la menor A. delC.V.; y sobreseer de manera provisional a WALTER DARÍO SÁNCHEZ OSORIO

Ahora bien, tratandose de casación en la forma, corresponde devolverlo al Tribunal Ad -Quem para que proceda de acuerdo con lo expuesto en la decisión (art. 2452 del Código Judicial).

PARTE RESOLUTIVA

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA, SALA SEGUNDA DE LO PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, CASA el auto recurrido de 9 de agosto de 2001 emitido por el Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial y DISPONE:

  1. LA APERTURA DE CAUSA CRIMINAL CONTRA ALBERTO ABADI BTESH y J.M.G.R. de generales conocidas en autos, como presuntos infractores de normas contenidas en el Libro II, T.V., Capítulo I del Código Penal, es decir, por un delito contra la Libertad y el Pudor Sexual, violación, en perjuicio de la menor A. delC.V..

  2. SOBRESEER PROVISIONALMENTE a W.D.S.O., de generales conocidas en autos, de los cargos por los cuales fue indagado en la presente investigación.

  3. Devolver la causa al SEGUNDO TRIBUNAL SUPERIOR DEL PRIMER DISTRITO JUDICIAL para que proceda de acuerdo con la presente decisión.

N. y devuélvase.

GRACIELA J. DIXON C.

CÉSAR PEREIRA BURGOS -- ADÁN ARNULFO ARJONA

MARIANO HERRERA (Secretario)

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