Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 2ª de lo Penal, 27 de Julio de 2005

PonenteAníbal Salas Céspedes
Fecha de Resolución27 de Julio de 2005
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS:

En grado de apelación ingresó a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia la Resolución de fecha 12 de abril de 2005, dictada por el Tribunal Superior del Cuarto Distrito Judicial de Panamá, con sede en Las Tablas, mediante el cual se sustituye la medida cautelar de detención preventiva que pesa sobre M.M.S.V. (a) NOLO.

Esta decisión fue apelada por el Ministerio Público. Fijado el negocio en lista, el F. Superior sustentó su recurso (fs. 30-35). Por otro lado, el Lcdo. M.E.B., presentó escrito de objeciones (fs. 37-41).

Vencido los términos correspondientes, se remite a esta Superioridad en el efecto diferido el recurso de apelación sustentado por el Ministerio Público, a fin de que se surta la alzada.

RESOLUCIÓN RECURRIDA

El Tribunal Superior del Cuarto Distrito Judicial, mediante resolución motivada de fecha 12 de abril 2005, sustituyó la medida cautelar de detención preventiva que pesaba sobre M.M.S. (a) Nolo, por el deber de permanecer recluido en su residencia y presentarse todos los días primero (1º) de cada mes ante la autoridad que tuviera conocimiento del proceso.

El Tribunal A-quo consideró que se está en presencia del delito de homicidio, pero lo asimiló con lo que doctrinalmente se ha estimado en cuanto a

la legítima defensa putativa, toda vez que dentro de las constancias procesales así se demostraba, y se deduce que el hoy sindicado, sintió temor por su vida, por lo cual atacó a D.C.M. y lo mató.

DISCONFORMIDAD DEL RECURRENTE

El Lcdo. E.E.G.C., F. Superior mediante escrito visible de fojas 30 a 35 sugiere a esta Corporación de Justicia se revoque la resolución dictada por el Tribunal Superior del Cuarto Distrito Judicial, por considerar que no se está en presencia de la legítima defensa putativa, porque según su parecer ya la Jurisprudencia de esta Corte Suprema ha establecido que para reconocer las causales de justificación se deben reunir todos los elementos estrictamente, como por ejemplo la ausencia de agresión, cuestión que no se dio porque el mismo imputado indica haber sido víctima de una agresión real. Que no se ha acreditado el miedo invencible dentro del sumario, ya que los hechos no se dieron en situaciones de aislamiento, nocturnidad o indefensión del señor C., elementos que hubieran podido informar el supuesto miedo.

OBJECIONES DE LA DEFENSA EN RELACIÓN A LA APELACIÓN

El Lcdo. M.E.B. defensor oficioso del imputado, presenta escrito de objecciones visible de fojas 37 a 41, en el cual sostiene que el Sr. Fiscal ha dejado de un lado la declaración del señor C.E.G. De Gracia, quien fue la última persona que conversó con el difunto D.C. y éste le comentó cuando recuperó su libertad por unos homicidios cometido, que atacaría al señor S., por un problema que tuvieron años anteriores.

De igual manera objeta la apreciación que realiza el Sr. Fiscal en cuanto a que su patrocinado tenía miedo, pero era por el consumo de licor.

ANALISIS DE LA SALA

El Ministerio Público no está de acuerdo con lo decidido por el Tribunal A-quo porque considera que no se está en presencia de la legítima defensa putativa, porque no se han reunido los requisitos necesarios.

La defensa objeta la apelación del S.F. Superior, porque del testimonio de C.E.G. De Gracia, se deja claro que el hoy occiso, D.C., había sentenciado a S. por una riña que había acontecido años anteriores a él estar preso y que lo atacaría.

Como preámbulo, al analisis de las piezas procesales concernientes a los hechos, tenemos que el día lunes 3 de mayo de 2004, es decir, un día después de las elecciones presidenciales, se estaba celebrando el triunfo del Sr. E.V., quien había salido eligido como Representante del Corregimiento de Los Angeles, de Los Santos, a eso de horas de la tarde (3:00 P.M. aproximadamente).

Luego se da un hecho de sangre en donde perdiera la vida el Sr. D.C. por heridas propinadas por M.M.S..

Ahora bien, haciendo un recuento de las investigaciones tenemos que la defensa oficiosa del imputado S. alega que se está en presencia de la legítima defensa putativa, lo que ha sido reconocido por el Tribunal A-quo, por considerar que el sindicado S. sintió miedo del señor C. y por lo tanto lo atacó.

Se infiere de las constancias procesales, que el hoy occiso, había salido de la cárcel en donde purgó en la Isla Penal de Coiba una pena de 19 años de prisión por el delito de homicidio. Esto fue un hecho cierto, ya que la mayoría de las personas que fueron llamadas a declarar así lo manifestaron.

Es un hecho cierto de que el hoy occiso atacó a S., ya que esto se comprueba con el informe secretarial que reposa a fojas 17 en donde se pone en conocimiento a la Personera de Distrito de Los Santos, que se trasladaría al sindicado S., hacia el Hospital Santo Tomas, por las heridas recibidas.

También se cuenta con el Informe de Novedad de fojas 49 del Destacamento de la Villa, de la Zona de Policía de Los Santos, de fecha 3 de mayo de 2004, suscrito por el S.J., quien fue uno de los agentes captores, quien manifiesta que el presunto homicida no opuso resistencia al momento de su detención y aceptó los cargos, que lo trasladaron al hospital A.M., para que recibiera atención médica, porque tenía un golpe en la cabeza y un hematoma a un costado de la frente. Según detalla el Agente de Policía, el Sr. S. les informó que los golpes que tenía se los había proporcionado el hoy occiso y fue por lo que se defendió.

Esto es confirmado por M.C.V. a fojas 22-26 quien declara que es el Corregidor del Corregimiento de Los Angeles, y manifiesta que cuando fue en busca del Sr. M.M.S., este no negó los cargos, entregó el arma blanca y se lo llevaron hacia el cuartel de policía, pero que primero tuvieron que pasar al Hospital Regional de Azuero, porque el señor S. tenía fractura en la cabeza.

Ahora pasamos al análisis de los diferentes testimonios rendidos dentro del expediente principal y tenemos que:

A (fs. 31-34) se encuentra inserto la declaración jurada de R.E.B.: Este testigo manifiesta que el Sr. C. estaba en tragos, pero se veía tranquilo. Que cuando llegó no se sentó porque enseguida S. lo atacó. Que el Sr. C. iba como a saludar a S., pero en ese preciso momento S. sacó de la pretina de su pantalón el cuchillo y se le abalanzó al Sr. C..

En Ampliación de declaración de R.E.B. a fs. 361-365: M. en esta ocasión que él le advirtió a D.C. que no fuera a donde estaba M.M.S. (a) "Nolo", ya que este había sentenciado a D.C. que hasta ese día vivía. Narra en esta ocasión los hechos de otra manera (fs. 362); de igual forma sostiene que la gente se agrupó y observó lo que sucedía. A pregunta formulada de que si había visto a S. salir herido, éste comentó que solo le vio la camisa con sangre, y no sabe si era del muerto.

Fíjese que este es el único testigo que se dice fue presencial, pero señala que no vio al hoy occiso atacar al Sr. S.. ¿Entonces como se hicieron las heridas que tenía S., si hasta el Hospital tuvo que ir, e inclusive quedó hospitalizado, lo cual es corroborado por los agentes captores, por el Corregidor, etc.

A fojas 35-41 declara E.V.D. (a) C.. Este testigo es de referencia, toda vez que manifiesta que no estuvo presente, que como a las seis de la tarde un sobrino de él le informó sobre lo acontecido y que según lo comentado, R.B. vio cuando M.M.S. le tiró por primera vez a C. y luego se le trepó encima y le siguió dando puñaladas, y que parece que todo era por rencillas viejas.

Dentro expediente se visualiza a fs. 65-68 declaración de C.V. (N.L.)C.V. (N.U) a Tilde.- Este señor manifiesta que estaba en el lugar de los hechos, pero como había ingerido demasiado licor, no puede dar cuenta de nada. También manifiesta que tanto víctima como victimario se encontraban sentados a cierta distancia uno del otro.

Esta versión entonces discrepa de la rendida por B., quien manifiesta que estaban parados y que fue S. quien atacó a C. primero.

A fs. 69-72 reposa la declaración de D.L.C. de Mendieta.-Esta señora manifiesta que ella fue una da las que contribuyó haciendo la comida, llegó a la casa del R. como a las nueve de la mañana, y se retiró como a la una de la tarde. Luego como a las cuatro y media de la tarde desde su casa escucha que decían que llamarán a la ambulancia. Tampoco es testigo presencial. Manifiesta que los señores involucrados tenían viejas rencillas.

(fs. 73-76) A.D., I.R.C. (fs. 77-78), R.O. De León (fs. 79-81), A.A. (fs. 82-85), Bienvenida Osorio DeLeón (fs- 100-101), E.A.C. (fs. 102-103), D.E.P.O. (fs. 115-116); F.E. De Gracia Rodríguez (fs. 117-119); R.V.B. (fs. 127-130); R.H. villarreal O. (fs. 133-135); E.A.R.O. (fs. 136-139).- Estos testigos no son presenciales, porque no estuvieron en el lugar de los hechos y no saben nada según sus propias versiones.

(fs. 88-) J.A.S.M. e H.A.J. (fs.91-94) Estos agentes de Policía, se ratifican del informe de novedad de fojas 49 y 50 y narran como se efectúo la detención del Sr.Samaniego, que éste les manifestó que el muerto lo agredió primero a él y luego él sacó su arma blanca y no recuerda cuántas veces lo agredió con el arma. De igual manera señalan que el Sr. S. presentaba una herida en la parte de atrás de la cabeza y un hematoma en la parte derecha de la frente y se quejaba de dolor, por lo que tuvieron que llevarlo al hospital para que recibiera atención médica y que se enteró que del Hospital A.M., lo pasaron al Hospital Santo Tomás en Panamá.

A fs. 140-142 se llama a declarar a E.J.A.A., concubina del señor S.. Ella manifiesta que su compañero salió como a las dos de la tarde en la bicicleta y regresó como a las cinco y algo, que llegó como acalorado y sangrando por la cabeza, se metió al baño y luego llegó la Policía a buscarlo. Que S. y C. no eran amigos, pero que tiene entendido que ellos tuvieron un problema años atrás, en una fiesta que se realizó en El Espinal, pero para esa época ella no estaba con él.

E.V. quien resultó Representante electo en las elecciones de mayo del 2004, declara a fojas fs.145-146.- Que fue en su casa que se dieron los acontecimientos, dice que él no se encontraba en ese momento en la misma, que todo lo que sabe fue porque R.B. se lo contó, es decir también es testigo de referencia.

D.C.M. declara a fs. 147-49.- Este señor es hijo del occiso, manifiesta que no estuvo en el lugar de los hechos y que le informaron que a su papá lo habían matado y que se comentó que un amigo que se llama R. le brindó un trago a su padre, luego "N." lo atacó cuando el fue a saludarlo.

A fojas 157 reposa la declaración jurada de H.E.G.M. (a) T. el pintor. Este señor manifiesta que estuvo conversando con el hoy occiso, éste se retiro, y luego escuchó que decían que habían matado a "C." y que "C." era peligroso y llevaba varias muertes, también escuchó que "C." había dicho que quería matar a "Nolo"

Rinde declaración indagatoria el Sr. M.M.S. a fs. 235-239 y manifiesta que el día de los acontecimientos, cuando él llegó a la casa del Representante, aproximadamente a la una de la tarde, el Sr. D.C. ya estaba en el lugar, pero al verlo, éste se fue y regresó luego como a las cuatro de la tarde que fue cuando lo golpeó con un banquillo en la cabeza, por lo que él respondió y se defendió. El Sr. S. manifiesta que él se encontraba armado, toda vez que el hoy occiso le había mandado mensajes de que lo iba a matar. Explica que éste señor no era su enemigo, pero que años atrás tuvieron un problema.

J.C.G. (fs. 393-396) declara sobre lo acontecido entre M.M.S.V. y D.C. hace como diecisiete (17) años atrás en relación a la discusión que se escenificó en un fiesta de quinceaños.

Por otro lado, C.E.G. De Gracia declara fs. 397-400. Este testigo manifiesta que mantuvo conversación con el Sr. D.C., meses después de haber salido de la cárcel y que éste le comentó que tenía un problema con M.M.S.V. y que entonces iba a tirar a "Nolo". Esto en base a una pelea que tuvieron años atrás en una fiesta de quinceaños.

C. le dijo a C. que olvidara ese asunto, y que C. le contestó que "eso no se podía olvidar, porque eso dolió". C. manifiesta que no comentó esta conversación con "Nolo", pero sí se la comentó a otras personas, pero que ahora no recuerda a quién.

A fojas 249 del expediente principal reposa Examen Médico Legal realizado al imputado M.M.S.V., de fecha 26 de mayo de 2004 en donde certifica que efectivamente el día 3 de mayo de 2004, éste sufrió una serie de heridas tanto en la cabeza como en el antebrazo izquierdo, que estuvo dos días en observación del Hospital Santo Tomás y se le asignó quince días de incapacidad, lo cual concuerda con la manifestado por el sindicado al momento de su indagatoria.

A fojas 335-337 se encuentran insertas las copias autenticadas del Departamento de Registros Médicos y Estadístiscos que dan cuenta sobre el ingreso del Sr. M.M.S.V. al Hospital Santo Tomás el día 3 de mayo de 2004, por las heridas sufridas.

Como hecho cierto, tenemos que los testigos: E.V.D. (fs.38); M.C.V. (fs. 22); dicen que él hoy occiso había matado a tres personas y estuvo en Coiba dos veces por estos casos; A.A. (fs.84); R.A. (a) (fs.97); S.A.M.C. (a) J. (fs.106); R.V.B. (fs.128); J. De Los Santos Castillero Chavéz (fs. 165); L.A.M.R. (fs.168); M.A.S.C. (fs.182) son contestes en afirmar D.C. y M.M.S. tenían riñas viejas.

Ha quedado claro entonces, que sí existía un problema de riñas viejas existentes entre víctima y victimario.

Que a pesar de que en el lugar donde se dieron los hechos estaba concurrido, a diferencia del testigo R.B., ninguno de los otros presentes ha declarado que se percató de lo que realmente aconteció, también es un hecho cierto que el hoy sindicado fue agredido, ya que así ha quedado demostrado en el dossier.

También ha quedado acreditado en la presente encuesta penal que el elemento objetivo del hecho punible se encuentra acreditado con la documentación existente en autos como lo son la diligencia de levantamiento del cadáver, (fs. 3-7), el protocolo de necropsia que establece como causa de la muerte del señor D.C.M.: a) Shock hipovolémico agudo y asfixia por neumotórax; b) Perforación de pulmones, intestinos y vasos ilíacos; c) Heridas múltiples de arma blanca visible a fojas 190-196.

Que desde el momento en que al señor M.M.S. se le detiene y se le recibe indagatoria, por el hecho que se le imputa éste acepta su autoría, explicando que lo hizo en defensa propia porque sentía miedo, ya que el hoy occiso, le había mandado mensajes de que lo atacaría, por una rencilla que habían tenido muchos años atrás, y que como él sabía que ya había matado a tres personas, lo podría matar a él.

En fallo de 12 de enero de 1961, esta Corporación sostuvo que "no son los golpes, ni las heridas lo que hacen la defensa legítima, es el peligro que nace de la agresión. El sólo punto a constatar es la existencia y el carácter amenazante de la agresión", agregándose en otra resolución judicial que "en deshuso ha caído la clásica teoría de que la defensa del sujeto injustamente atacado, debe ser proporcionada en cuanto a los hechos y consecuencias a los de la agresión. Quien actúa cohibido por el miedo no está en capacidad mental de limitar los actos que considera defensivos porque obra creyendo de buena fe en la mayor gravedad del mal que lo amenaza y en que el suyo ha de ser más grave que el ajeno. Y quien actúa en un estado de estricta defensa legítima, siempre ha de suponer que el propósito de su agresor ha de ser el de causarle un daño mayor que el que pudiera calcularse por los medios de ejecución con que se inicia el ataque".

El maestro L.J. DE ASÚA señala que "no es preciso que la agresión ilegítima se haya consumado y causado un mal cierto para que nazca el derecho de rechazarla, sino que basta que haya comenzado a demostrarse en la realidad con los hechos y frases o actitudes del agresor".

En ese mismo orden, el extinto jurista panameño F.V. en su monografía LA RACIONAL DOCTRINA DE LA LEGITIMA DEFENSA, apunta que el "peligro sea actual, antes de que la agresión comience y que no se requiere que la agresión esté siquiera comenzada; basta que sea inminente, según el criterio racional del agredido" y lo es "cuando en el agresor se presentan elementos que razonadamente infundan en el agredido, en ese momento, el temor de que aquél le va a causar inmediatamente un daño". Y refiriéndose a la proporción entre el ataque y la defensa, sostiene el jurisconsulto panameño fallecido, "tarea sumamente ardua es ésta de determinar cuando ha habido desproporción entre la defensa y el ataque y no menos peligroso, por las injusticias a que puedan dar lugar, eso de afirmar que el que se excede en la reacción obedece a propósitos criminales" agregando que no es posible suponer en el agredido, "en el momento del conflicto, la serenidad de ánimo necesario para hacer los cálculos, raciocinios y cómputos a que es muy fácil dedicarse, lejos del peligro, en la comodidad del gabinete de trabajo".

Al lado de la legítima defensa ha elaborado la doctrina la institución de la legítima defensa putativa o subjetiva, acogida por la jurisprudencia. La palabra putativa deriva del latín ¨putate¨, que significa pensar, crear, suponer o juzgar acerca de algo.

La defensa putativa se presenta cuando por un error sustancial de hecho, por una equivocada interpretación de una circunstancia, el sujeto cree hallarse en la necesidad de defenderse, sin que exista realmente ningún peligro. Se obra de buena fe, en la errónea opinión de que un mal amenaza de que está ejerciendo una reacción proporcionada a él y en las condiciones de justificación. Mientras que en la legítima defensa objetiva se rechaza un peligro real, en la legítima defensa putativa se rechaza un peligro imaginario.

La actuación levantada, después de haberla analizado cuidadosamente, nos lleva a la conclusión que se debe preservar la decisión tomada por el Tribunal Primario, dado que se aprecia que efectivamente M.M.S. mantenía viejas rencillas con el hoy occiso, que había sido amenazado, que el hoy occiso estuvo preso por homicidio, y que se le contaban acerca de tres muertes, por lo que apreció subjetivamente que su vida se encontraba en inminente peligro y se produce el hecho funesto.

La Sala, conforme a los criterios doctrinales que se han vertido en esta decisión y en atención a las distintas declaraciones que se recogen en el sumario, comparte el criterio vertido en el fallo apelado de que se encuentra acreditado en el proceso la legítima defensa, por lo que se debe confirmar.

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA, SALA DE LO PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, CONFIRMA la Resolución de fecha 12 deabril de 2005, dictada por el Tribunal Superior del Cuarto Distrito Judicial.

N. y D..

ANÍBAL SALAS CÉSPEDES

ESMERALDA AROSEMENA DE TROITIÑO -- GRACIELA J. DIXON C.

MARIANO HERRERA (Secretario)