Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Panama), Sala 2ª de lo Penal, 25 de Marzo de 2008

PonenteEsmeralda Arosemena de Troitiño
Fecha de Resolución25 de Marzo de 2008
EmisorSala Segunda de lo Penal

VISTOS:

El Segundo Tribunal Superior de Justicia, mediante Auto 1ra. N°255 de 2 de noviembre de 2006, resolvió sobreseer provisionalmente a A.A.A.D. y a Y.S.B., del cargo criminal que les fuera imputado, por la supuesta comisión de delito contra la vida y la integridad personal, en perjuicio de V.A.M.; y en consecuencia, dejó sin efecto la medida cautelar personal de detención preventiva, aplicada contra los sumariados.

El mencionado auto también dispuso compulsar copias para que S.B., fuese investigada por la presunta comisión de delito contra la fe pública, tipificado en el Capítulo I, Título VIII del Libro II del Código Penal.

Contra la resolución judicial en cita, el imputado A.A.A.D. (fs.4,759-4,782), el licenciado R.C.R., apoderado judicial de Y.S.B. (fs.4,783-4,787), la licenciada G.M.D., abogada particular de A.D. (fs.4,788-4,794), el licenciado B.A.M.A., representante legal de la parte querellante (fs.4,795-4,815) y la licenciada M.C., actuando en su condición de Fiscal Tercera Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá (fs.4,816-4,820), formalizaron, en tiempo oportuno, recurso de apelación.

RECURSO DE APELACIÓN PRESENTADO

POR A.A.A.D.

En su escrito de sustentación del recurso de apelación, el procesado A.D. solicita que la medida decretada se eleve a la categoría de sobreseimiento definitivo, basado en que, "lo que esa noche sucedió fue un suicidio de la joven V.M." (f.4,762); que "no existe un solo testigo ocular, que diga AMAEL ACOSTA asesinó a V.M....no se ha dado NI UN SOLO MOTIVO (móvil) por el cual AMAEL ACOSTA hubiese querido matar a V.M." (f.4,765); que la víctima "se encontraba abrumada por una serie de problemas que iban desde adicción...proceso penal por posesión de drogas...dificultades familiares, había sido víctima de un ataque sexual...y la habían encontrado incluso autoagrediéndose" (f.4,777); y que "A esta situación personal hay que sumarle que medicatura forense encontró altos grados de cocaína y marihuana en al (sic) cuerpo de la occisa y que combinados con el alcohol lamentablemente la llevaron tomar una decisión equivocada" (f.4,780).

RECURSO DE APELACIÓN PRESENTADO

POR EL LICENCIADO ROGELIO CRUZ RÍOS

El licenciado Cruz Ríos, actuando en su condición de apoderado judicial de Y.S.B., plantea que "Las mismas razones expuestas en el auto recurrido para justificar el sobreseimiento provisional son suficientes para haber expedido, en su lugar un sobreseimiento definitivo" (f.4,784).

Según el recurrente, "No hay en el expediente elementos de juicio que confirmen que se trata de un homicidio, salvo las supuestas 'heridas de defensa', encontradas en el cuerpo de la occisa. Por el contrario, sobre la tesis del suicidio, hay sobrados elementos de juicio que la confirman" y que "La conclusión del auto apelado...revela, sin lugar a dudas, la existencia de una duda que no debe perjudicar al sindicado. Por el contrario, tal duda razonable le beneficia, por lo que debe actuarse en consecuencia y proferir en su favor un auto de sobreseimiento definitivo" (f.4,784).

RECURSO DE APELACIÓN PRESENTADO

POR LA LICENCIADA G.M. DONALD

La licenciada M.D., actuando en su condición de representante legal de A.D., peticiona que el auto apelado sea reformado, en el sentido que se profiera una medida de sobreseimiento definitivo. En ese sentido, explica que "el cúmulo de pruebas evacuadas en el sumario conducen inequívocamente a la conducta autolítica de la joven V.M.F....misma que no es tipificada en nuestra normas penales como delito"; que resulta descartado "todo posible episodio de violencia por confrontación, debido a la ausencia de sangre de V.M. en la habitación"; que "ni YANIBE SARMIENTO ni los otros testigos han afirmado que AMAEL ACOSTA sostuvo discusiones, agredió o confrontó a la occisa" y que "no existen pruebas que puedan responder sobre el móvil que pueda sustentar la presunta intención homicida del señor A.A." (fs.4,789-4,791).

RECURSO DE APELACIÓN PRESENTADO

POR EL LICENCIADO B.A.M. APARICIO

El licenciado M.A., actuando en su condición de representante legal de la parte querellante, discrepa de la medida de sobreseimiento provisional decretada por el Tribunal "A-Quo", por considerar que existen suficientes elementos para dictar un auto de llamamiento a juicio contra A.D. y S.B..

El recurrente afirma que "desde el inicio de la investigación ha existido una serie de anomalías tendientes a desorientar la verdad material del hecho" (f.4,798); que "Existen una serie de señales (heridas), en la anatomía el cual (sic) no coincide con el supuesto hecho de precipitación" (f.4,799); y que "se cuenta con una fuerte prueba indiciaria, que vincula a los imputados...al pretender tergiversar las investigaciones, mediante la planificación de cómo iban a declarar cada uno (sic) de las personas que se encontraban en la fiesta...aunado a la mala justificación al momento de rendir sus descargos" (fs.4,802-4,803).

RECURSO DE APELACIÓN PRESENTADO

POR LA LICENCIADA MARUQUEL CASTROVERDE

La licenciada C., actuando en su condición de Fiscal Tercera Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá, solicita la revocatoria del auto apelado, y en su lugar, se decrete apertura de causa criminal contra A.D. y S.B.. Ello, por considerar que ambos imputados estuvieron con la víctima "antes de su muerte, les comprometen los indicios de presencia, oportunidad y mala justificación, que se suman a los informes de los peritos de Medicina Legal registrando heridas de defensa en la anotomía de la infortunada...no consistentes con lesiones de precipitación" (f.4,817); y que "Ninguno de los dos ha hablado con la verdad, su conducta...es fría, calculadora, previendo consecuencias, manipulando evidencias, esforzados por disfrazar el rastro del delito" (f.4,819).

La funcionaria de instrucción también solicita que se ordene la compulsa de copias para que se investigue a E.B. y otros, por la presunta comisión del delito de encubrimiento (f.4,820).

DECISIÓN DE LA SALA

Las iniciativas ordinarias formalizadas por los recurrentes, fueron sometidas al trámite legal de traslado a las contrapartes, para que formularan sus objeciones. En esta fase procesal, hicieron llegar sus escritos de oposición, la Fiscal Tercera Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá (fs.4,823-4,838), A.A.A.D. (fs.4,920-4,930), la licenciada G.M.D. (fs.4,931-4,951), el licenciado R.C.R. (fs.4,952-4,954), y el licenciado B.A.M.A. (fs.4,955-4,962).

Por evacuadas las etapas de sustentación de los recursos anunciados y de presentación de objeciones, le corresponde a la Sala Penal incursionar en el análisis jurídico para resolver sobre la procedencia de los reparos formulados por los recurrentes, teniendo como norte la regla legal estatuida en el artículo 2424 del Código Judicial, según la cual, "El recurso legalmente concedido atribuirá al Tribunal de alzada el conocimiento del proceso, sólo sobre los puntos de la resolución a que se refiera el recurrente" (Resalta la Sala).

El presente cuaderno penal investiga la muerte de V.A.M., hecho de sangre ocurrido en horas de la madrugada del 4 de marzo de 2005, en los predios del Hotel Plaza Paitilla Inn, a consecuencia de "trauma cráneo-encefálico masivo en el contexto de un politraumatismo por precipitación" (f.428). En este hecho, resultaron vinculados A.A.A.D. y Y.S.B., quienes, al ser sometidos a los rigores de la declaración indagatoria, negaron participación delictiva en el suceso de sangre que acabó con la vida de MárquezFawcett.

La Sala advierte que las censuras formuladas por A.A.A.D., su abogada, la licenciada G.M.D. y por el licenciado R.C.R., apoderado judicial de Y.S.B., se encuentran íntimamente relacionadas, pues todos son contestes en señalar que la resolución judicial apelada debe se revocada, en el sentido que el sobreseimiento decretado se eleve a la categoría de definitivo.

La misma situación procesal ocurre con los reparos presentados por el representante legal de la parte querellante y la funcionaria de instrucción, quienes coinciden en indicar que la medida judicial apelada, debe ser revocada, en el sentido que se decrete apertura de causa criminal contra los imputados A.D. y S.B., por la supuesta comisión de delito de homicidio doloso. La representante del Ministerio Público, agrega la pretensión que se ordene la compulsa de copias para que se investigue a E.B. y otros, por la presunta comisión del delito de encubrimiento.

Ahora bien, los planteamientos presentados por los apelantes tienen un punto en común, y radica en que todos se muestran disconformes con la tarea de valoración probatoria que el Tribunal "A-Quo", le dispensó a las piezas que obran en la encuesta penal. En virtud de ello, esta Superioridad considera prudente iniciar el examen jurídico de rigor, justipreciando el mérito de las piezas probatorias que constan en la actuación, tarea que, en definitiva, será la que ponga de relieve la medida que sea la correcta en derecho, y la que determine la procedencia o no de los reclamos formulados por las partes recurrentes.

Se consulta la declaración jurada rendida por A.D., en la etapa inicial de la investigación. El declarante señaló que "se trata de un suicidio...se lanzó por el balcón de la habitación número 17-09" (f.38); que "a las once treinta o doce de la noche...se comienza a alterar y a comportarse de manera extraña, hasta manifestaba que se le había metido el diablo" (f.39); que "la joven que estaba en el sillón...sale corriendo hacia el balcón...nos levantamos...al llegar al balcón no vimos a nadie...me puse nervioso...le dije a la muchacha que me acompañaba que nos marcharamos (sic)" (f,40) y que "era la primera vez que la veía" (f.41).

Al ser sometido a los rigores de la declaración indagatoria, A.D. manifestó que "VANESSA...empezó a actuar un poco extraña, inicialmente no hablaba con nadie...una hora después...le dio un tipo de ataque en el cual sus amigas manifestaban que era una posesión diabólica...la joven YANIBE se le sienta en las piernas y le agarra los brazos y yo me arrodillo a un lado del sofá y le empiezo a hablar al oído diciéndole que se calme...Luego de esto las otras dos jóvenes se van, MICHELLE y EXI...Estuvimos un rato con ella tratando de calmarla hasta que lo conseguimos...YANIBE y yo nos fuimos a la habitación...dejándola a ella dormida en el sillón...más adelante...YANIBE...me señala hacia el cuarto y me dice que la joven se había levantado y que se dirigía al balcón...abro la puerta del cuarto y me dirijo hacia el balcón...veo a la joven que se encontraba arrodillada viendo hacia el cuarto...de espalda a la baranda...repentinamente esta (sic) se levanta, gira y en cuestiones de segundo sólo veo cuando se lanza por el balcón" (fs.3,873-3,876).

I.A.Z.B., depuso que "A.A., me llamó que él tenía unas amigas para ir a tener relaciones...acepté y rente (sic) un cuarto en el hotel Plaza Paitilla Inn...todo transcurrió normal, estabamos (sic) bebiendo, teniendo relaciones...me tetiré (sic) como a las nueve de la noche" (f.42); que en la fiesta hubo "tragos, comida, sexo" (f.382); que visualizó "al señor I. y al señor B." teniendo relaciones sexuales "B. con la señorita V. y el señor Iglesias con J." (f.382); que él mantuvo relaciones "primero con V. y la segunda creo que fue M." (f.382); que "V. se veía ebria" (f.384); y que la habitación contaba con una sola cama "de las grandotas...fue utilizada por varias parejas a la vez" (f.388).

G.Y.M.M., camarera del hotel Plaza Paitilla Inn, declaró que "revise (sic) la habitación...no habían dejado nada personal...había botellas de seco vacías, residuos de comidas, colillas de seguros (sic) y varios ceniceros y preservativos tirados por todos lados...observé el televisor en el suelo, ya que la mesita del mismo la utilizaron para poner la comida, observé que el marco de la puerta...estaba quitado con la cadenita que lleva" (f.48).

La imputada S.B., en su primera declaración, indicó que "AMAEL me invitó...llegaron otras muchachas...como a las once y media de la noche V. empezó a alterarse...emitía sonidos extraños, retorcía la cara y la mirada...como a la una y cuarenta y cinco a dos de la mañana, yo vi cuando V. salió corriendo hacia el balcón...cuando fuimos a ver...ella no estaba" (f.51).

En diligencia indagatoria, S.B. sostuvo que "Cuando AMAEL me llamó me dijo que él y JACKIE habían hablado con el Director de la P.T.J...me dijo que fuera a declarar el domingo...ERIC me dijo..di que solamente habían dos hombres en la reunión...AMAEL y ERIC, me volvieron a decir no te preocupes que ya todo está hablado con el J. de la P.T.J."; (fs.359-360), que A. "me dijo...estamos presionando al Jefe de la P.T.J., para que cierre el caso" (f.365); que "Cuando V. se empezó a sentir mal que parecía como si tuviera (sic) un exorcismo...empecé a tranquilizarla...AMAEL también le estaba hablando...luego ella se tranquilizó. AMAEL y yo nos fuimos para la cama...pasó el tiempo y de repente miro...cuando V. salió corriendo justo para el balcón...los dos nos levantamos...él abre la cortina y yo le pregunto AMAEL que pasó y me dice la man se tiró" (fs.365-366); que "consumimos cocaína...VANESSA...me preguntó si tenía papel para rulear marihuana" (f.367); y que todos los presentes, hombres y mujeres, mantuvieron relaciones sexuales (f.368).

En diligencia de ampliación de indagatoria, S.B. indicó que "de repente se me da por mirar a V. y me doy cuenta que...estaba de pie en dirección al balcón, miro a A. y le digo con la mano...mira a V. ve a buscarla, él se levanta va corriendo a buscarla...V. se encontraba agachada agarrada de la baranda de hierro...camino hacia la sala...y le digo A. ¡que pasa!...abre la cortina y me dice Y. la man se tiro (sic)" (fs.430-431); y que A. "estaba tan aterrado que cuando abrió la puerta del cuarto la abrió con fuerza que se vino el marquito de la puerta con el seguro" (f.431).

En diligencia de reconstrucción de los hechos, S.B. señaló que no hubo "discusión entre las personas que estaban en la reunión" (f.4.025).

Consta la declaración jurada de M. De Los A.M.S., quien manifestó que "Llegamos al hotel a las tres y treinta aproximadamente...estaban presentes AMAEL y YAQUI, y dos personas más...tuvimos relaciones con estas personas, elos (sic) nos pagaron...Yo me fui del hotel a las siete y treinta de la noche" (f.70); que "AMAEL...se reunió conmigo...me dijo que es lo que yo tenía que declarar, al escuchar esto (sic) yo quedé con la duda, de lo que le pudo haber pasado a mi amiga VANESSA" (f.71); que "había cocaína y marihuana" (f.72); y que "le pregunté a VANESSA si quería irse conmigo y ellas todas se quedaron porque les iban a pagar más...Ella estaba tranquila cuando me retiré...estaba sentada en un sofá y casi no hablaba...estaba tomando ron con coca cola que AMAEL se los estaba preparando...V. consumió" (f.170).

I.Y.Q.D., amiga de la occisa, señaló que la víctima la llamó en horas de la noche para decirle "que se encontraba en un Hotel...en compañía de unos amigos, me invitó para que yo fuera a ese lugar, le dije que no podía ir" (f.95) y que "ella me contó, que se dedicaba a la prostitución, para ganarse la vida" (f.95).

I.M.D.G., depuso que "las cuatro VANESA, YANI, M. y yo, nos fuimos juntas para el Hotel...en el lugar se encontraban cinco hombres...AMAEL ACOSTA...YAQUI...ERIC...Y dos hombres más...Después subió el Gerente del Hotel...EXI...fue la última en llegar...yo veía a VANESA como rara...se fue y se paró en el balcón...le dije a AMAEL que ya no le diera más tragos...como a las doce...de la madrugada, empezó como la muchacha de la Película de 'El Exorcista'. Gritaba y miraba para la pared, como si viera a alguien...hablaba como hombre en un lenguaje que nosotros no entendíamos y los ojos se le pusieron rojos...YANI se le sentó a VANESA en las piernas y empezó a tocarle el cabello y a decirle cosas en el oído. AMAEL también se acercó y empezó a decirle cosas en el oído...EXI y yo nos fuimos...después...yo llamé a AMAEL para preguntarle como estaba VANESA...me contestó 'V. está dormida, aquí ahora el demonio soy yo'...no se oía ningún ruido" (fs.175-176); que A. "me dijo...Esta man se tiró del balcón y tu nunca me has visto, no nos conocemos, nunca hubo fiesta, no me llames, yo no te voy a llamar, allí no pasó nada'" (f.177); que "consumimos cocaína, V. también fumó Cocaína" (f.178); que "V. estaba combinando Cocaína y Marihuana...combinaba eso más el licor...V. se metía bastante, que ni hablaba" (f.506) y que "allí nadie peleó" (f.3.204).

E.G.C., indicó que "VANESA estaba fumando marihuana. Ella misma estaba preparando su cigarrillo. De allí las cuatro...Estábamos...consumiendo droga blanca" (f.183); que "VANESA miró para la pared...los ojos se le viraron...se quería parar de la silla pero no podía...Yo agarré a MICHELLE por los brazos y nos fuimos...estabamos (sic) bien nerviosas por la cara transformada que tenía la joven" (f.184); que "Cuando M. gritó la FULA dijo 'ella no tiene nada' y se le sentó en las piernas a VANESA y AMAEL se le acercó y le tocaba la cabeza y le dijo que lo agarra (sic) con calma y que se tranquilizara" (f.185).

Consta Informe del Departamento de Criminalística, que reveló que la occisa presenta antecedentes en delito contra la salud pública (fs.274-275), antecedente probatorio que guarda relación con un informe policivo, que da cuenta que la occisa se estaba dedicando a la venta de sustancias ilícitas, hecho ocurrido el 16 de julio de 2004 (fs.701-702).

El Protocolo de Necropsia acreditó que la víctima dio positivo para el consumo de marihuana y cocaína (f.282).

L.B., médico forense que atendió el caso, señaló que las lesiones que presentaba la occisa a nivel del cuello eran ante mortem y superficiales, no penetrantes (f.288) y que las heridas que presenta en los dedos de la mano izquierda son compatibles con lesiones de defensa (fs.288-289).

J.E.R.S., declaró que prácticamente todos los que se encontraban en la habitación realizaron actividades sexuales (f.319); que "todos los que se quedaron estaban tomando" (f.322); y que "todo el mundo estaba normal" (f.323).

E.A.B.G., indicó que "una vez llegamos al lugar, pedimos bebidas, se pidió comida y hubo conversación entre las personas que estaban allí...luego de un rato hubo actos sexuales...tuve relaciones sexuales con la joven M....y luego con la joven V." (f.329); y que "era un ambiente totalmente normal, las personas estaban en un estado de ánimo mas bien alegre, en un ambiente de fiesta, no vi nada extraño, raro o anormal" (f.334).

H.E.I.M., depuso que "estaba A.A., I.Z., E.B., en total habían cinco (5) muchachas...Un tiempo después también llegó J.R. y un señor de apellido S....tomamos tragos, pusieron música...La gente entraba y salía del cuarto" (f.342) y que "había un ambiente alegre, la gente estaba contenta" (f.346).

Se consultan sendos informes de inspección técnica ocular y diligencia de luminol, realizada en la habitación donde se realizó la fiesta, dando resultado negativo para la presencia de sangre (fs.349-350 y 379).

J.D.S., Gerente del Hotel Plaza Paitilla Inn y partícipe de la actividad se limitó en manifestar que "hubo actos sexuales entre parejas" (f.417).

Consta informe del Consejo Técnico Forense, el cual reveló que la occisa presentaba tres tipos de lesiones: "compatibles con precipitación...compatibles con agresión con objeto contuso con bordes agudos en el cuello...en la mano izquierda que deben considerase como posibles heridas de defensa" (Resalta la Sala) (f.427).

Se consulta copia de denuncia que formuló la occisa el 4 de enero de 2005, donde informaba que había sido víctima de delito de violación carnal (fs.737-739).

En esa misma actuación, figura un informe de centro de atención a las víctimas de la P.T.J., donde se deja consignado que la occisa, en su momento, manifestó tener problemas familiares, haber visitado a psiquiatras y recibir medicación por depresión (f.750).

Informe confeccionado por el doctor de J.V.P., médico forense del instituto de medicina legal, indica que las lesiones que presentaba la occisa en los dedos de la mano derecho son pequeñas, pero de defensa (f.843).

Diligencia de inspección ocular en los archivos clínicos del hospital Santo Tomás, reveló que el 20 de noviembre de 2004 la occisa fue atendida en sala de urgencia con referencia de haberse autoagredido con trauma facial (f.1,295).

Informe confeccionado por el doctor J.V.P., señalando que "La baranda que debe prevenir una caída desde el balcón de esa habitación...puede ser sobrepasada con relativa facilidad por un cuerpo humano de las características de la hoy occisa, siendo tan posible que haya perdido el equilibrio al borde la baranda, que se haya lanzado o que haya recibido un empujón durante un incidente violento" (Resalta la Sala) (f.4,117).

Por último, obra autopsia psicológica practicada sobre la persona de la occisa por parte de la doctora E.B., psiquiatra forense del instituto de medicina legal, mediante la cual, se pone en conocimiento que "Como los resultados de cocaína y marihuana son positivos, sumados a las descripciones de los testigos de síntomas que son fuertemente indicativos de cuadro tóxico, su estado mental estaba alterado...Hay elementos para pensar en cuadro delirante tóxico donde las alucinaciones son de contenido terroríficas y la persona pudiera estar huyendo de lo que pudiera estar viendo" (Resalta la Sala) (f.4,280).

La valoración conjunta de todas las piezas probatorias que vienen reseñadas, permiten determinar que en horas de la tarde del 3 de marzo de 2005, A.A.A.D., I.A.Z.B., J.E.R.S., E.A.B.G., H.E.I.M., J.D.S., Y.S.B., M. De Los A.M.S., I.M.D.G., E.G.C. la ahora occisa V.A.M., se reunieron en la habitación 17-09 del Hotel Plaza Paitilla Inn, con el propósito de participar en una actividad caracterizada por la práctica de relaciones sexuales remuneradas, la ingesta de bebidas alcohólicas y el consumo de sustancias ilícitas. La "fiesta" transcurría sin mayores inconvenientes y los partícipes, paulatinamente, se retiraron del lugar. En horas de la noche, se encontraban en la habitación: A.D., S.B., D.G., G.C. y la ahora occisa MárquezFawcett, momento en el cual ocurre el primer incidente, cuando M.F. presenta un cuadro de alteración emocional y física, producto de la ingesta combinada y descontrolada de sustancias nocivas para la salud como la cocaína, marihuana y el licor; lo que motivó que D.G. y G.C., alteradas por el trastorno padecido por la hoy occisa, se retiraran apresuradamente del sitio. Una vez que M.F. logra tranquilizarse y permanecer dormida en el sillón ubicado en la recámara, ya en horas de la madrugada, acontece el segundo incidente que es el que trae el desenlace fatal. S.B., desde la cama de la habitación donde se encontraba junto con A.D., visualiza que M.F. se levanta repentinamente del sillón y se dirige hacia el balcón, acción que pone en conocimiento de A.D., quien ingresa al balcón y luego de un breve momento, sale y le informa a S.B., que M.F. se había lanzado al vacío.

A juicio de la Sala, las exigencias procesales que nuestro ordenamiento jurídico tiene establecidas para la emisión de un auto de llamamiento a juicio, no aparecen cabalmente acreditadas en la presente encuesta penal, conforme al material probatorio que se ha examinado. La Ley exige plena prueba de la existencia del hecho punible y cualquier medio probatorio que ofrezca serios motivos de credibilidad, según las reglas de la sana crítica, o graves indicios contra alguno (Cfr. artículo 2219 del Código Judicial), para declarar que hay lugar a seguimiento de causa.

En el expediente se pueden consultar algunos elementos que, prima facie y valorados concatenadamente, podrían calificarse como indicios de responsabilidad contra los sumariados A.D. y S.B.. Ellos son: 1. que los imputados, al inicio de la investigación, pretendieron tergiversar la real ocurrencia de los hechos, presentando una narración que omitía las actividades que se habían realizado en la habitación del hotel y la identificación de todas las personas que participaron en la especial "fiesta", lo que pudiera catalogarse como un indicio de mala justificación y 2. que la víctima presentó heridas en una de sus manos calificadas de defensa, situación que hace presumir que previo al hecho fatídico, pudo haber existido una agresión física en su contra.

No obstante, analizando en detalle la citada vinculación indiciaria, y al contrastarla con el conjunto de los otros hechos que se desprenden de las pruebas de autos, se concluye que los elementos mencionados no revisten la contundencia jurídica para sustentar le emisión de un auto de enjuiciamiento criminal, en la medida en que no se erigen como serios motivos de credibilidad, indicativos que la muerte de M.F. fue consecuencia de un acto voluntario e intencional de los imputados de querer suprimir su vida (hecho delictivo que se investiga), veamos:

En primer lugar, resulta entendible que en el inicio de la investigación, A.D. y S.B., al rendir sus declaraciones iniciales, hayan omitido algunos datos importantes a la investigación, considerando que las actividades desarrolladas el día en que acaeció el hecho de sangre, pueden ser calificados de inmorales, socialmente reprochables y contra las buenas costumbres; que la mayoría de los hombres que tomaron parte en aquella fatídica "fiesta", tenían compromisos familiares conyugales y gozaban de respeto y de una cómoda posición social; y que además, la imagen y renombre del Hotel quedaba empañada, ante la opinión pública, fundamentalmente, porque quien facilitó la realización de la "fiesta", fue su Gerente, quien además participó activamente de las actividades que allí se desarrollaron.

Como quiera que esa actitud de los imputados A.D. y S.B., de ocultar algunos datos sensitivos a la investigación, no aparece como un hecho incontrastable o irrebatible dentro del expediente, no resulta concluyente sostener que en su contra opera un indicio de mala justificación.

En cuanto a la existencia de heridas de defensa en una de las manos de la víctima, esta Superioridad advierte que tampoco se configura como un suceso definitivo que acredite que, previo al desenlace fatal, la occisa se defendió de una ataque o agresión injusta emprendida en su contra por los imputados. Y, es que las inspecciones realizadas a la escena del delito, no permitieron descubrir un solo hallazgo que llevara a presumir que en la habitación donde departían víctima y los supuestos victimarios, hubiese señales de actos de violencia, sino más bien residuos de una "fiesta" como cigarrillos, preservativos, etc. Se acreditó que el cuarto, a excepción de un marco de la puerta, mantenía íntegro todos sus enseres propios del hotel y en su interior no se ubicó ningún rastro de sangre. Aunado a ello, se debe considerar: 1. que las heridas calificadas como de "defensa" son superficiales; 2. que previo al fatídico incidente, ocurrieron actos de desenfreno en actividades sexuales y de consumo de sustancias ilícitas, en las que M.F. participó activamente; y 3. que la occisa presentó un cuadro delirante que ocasionó la intervención de varias personas para sostenerla fuertemente y calmarla. Todo ello, valorado conjuntamente, hace razonablemente inferir, que las heridas bien pudieron ser producidas en esos momentos de exaltación y de actividad física, y no necesariamente a consecuencia de actos de defensa por un supuesto ataque de los imputados; de manera que también existen fuertes dudas respecto a este hecho.

A lo anterior se suma: 1. que si bien A.D. y S.B., al inicio de la instrucción sumarial, omitieron algunos hechos, lo cierto es que en todas sus declaraciones han sido consistentes en señalar que M.F., voluntariamente, se lanzó al vacío; 2. que el expediente no da cuenta de la ocurrencia de ninguna situación polémica o de altercado entre M., A. y Sarmiento, previo al desenlace fatal, que pudiera dar lugar a razonar que los imputados contaban con un móvil para suprimir la vida de Márquez, o que actuaron animados por un estado de ira, por el contrario, está acreditado que cuando M.F. sufrió el cuadro delirante, fue socorrida y tranquilizada por A. y Sarmiento; 3. que M.F. mantenía antecedentes médicos de problemas de consumo de drogas y de autoagresión, lo que permite inferir que no era ajena a este tipo de comportamientos; 4. que la experticia médica realizada por la doctora E.B., mantiene vigente la posibilidad que la muerte de M.F., haya sobrevenido por accidente o por una acción autodestructiva de la víctima, a consecuencia del cuadro delirante tóxico que presentó el día de los hechos; y 5. que de acuerdo a la experticia médica practicada por el doctor J.V.P., deja abierto como nexo causal del hecho de muerte, tres posibilidades: accidente, suicidio o empujón.

El criterio de calificación jurídica debe ser autónomo, independiente de imposiciones sociales y consecuencia de la verdad procesal, que es la que resulta de la correcta valoración de las piezas de convicción que obran en la encuesta penal. En ese sentido, la Sala considera que, en el presente caso, no se derivan esos "serios motivos de credibilidad" para sostener que A.D. y S.B., con plena intención, voluntad y discernimiento, desplegaron una conducta homicida en perjuicio de M.F.. Contrario a ello, lo que se desprende de autos, son dudas razonables en cuanto a la participación de los imputados en la ejecución o materialización de esa intención criminal.

En materia criminal, no se puede enjuiciar a los procesados como exige la Ley en el artículo 2219 del Código Judicial, ya que las pruebas científicas rendidas por Medicina Legal, no son conclusivas, ni determinantes ni dan juicio de certeza sobre el hecho punible, no se probó el nexo causal que acción dolosa, culposa o accidental provocó el resultado de la muerte.

En consecuencia, y considerando que lo que procede en derecho es darle preponderancia al principio penal de in indubio pro reo, se concluye que no existe asidero legal para dictar un auto de llamamiento juicio, por lo que se desestiman los reparos que al respecto formulan el representante legal de la parte querellante y la funcionaria de instrucción. Asimismo, se niega la pretensión de la agente del Ministerio Público, para compulsar copia a fin que se investigue la probable comisión del delito de encubrimiento, pues para que este hecho punible se configure, se exige que se haya cometido un delito y que, con posterioridad a su consumación, otra persona que no ha intervenido en el mismo, colabore o ayude a asegurar su provecho, eludir las investigaciones , sustraerse a la acción penal o al cumplimiento de la condena; y resulta que en este caso, como viene visto, falta ese elemento esencial en la estructuración del delito, concerniente a la comprobación de un hecho punible previo.

El anterior reconocimiento judicial, aplicando la lógica jurídica, permite razonar que la presente causa debe resolverse con una medida de sobreseimiento. No obstante, resta determinar, de acuerdo a las probanzas de autos, la naturaleza jurídica del sobreseimiento a emitir, es decir, si debe ser de carácter definitivo, como lo solicitan el imputado A.D. y los defensores particulares, o si reviste la categoría de provisional, como lo sostuvo el Tribunal de instancia ordinaria, en el auto objeto de censura.

Para definir este último extremo procesal, se advierte que el artículo 2207 del Código Judicial, especifica las situaciones fácticas y jurídicas que deben concurrir para que el sobreseimiento sea de carácter definitivo. Esta norma responde al siguiente tenor literal:

Artículo 2207. Será definitivo el sobreseimiento:

  1. Cuando resulta con evidencia que el hecho motivo de la investigación no ha sido ejecutado;

  2. Cuando el hecho investigado no constituya delito;

  3. Cuando aparezca el imputado exento de responsabilidad penal, sea por hallarse en uno de los casos de inimputabilidad, o por razón de alguna causa que la extinga, o que lo justifiquen; y

  4. Cuando el hecho punible de que se trata hubiere sido ya materia de un proceso, el cual haya concluido con decisión definitiva que afecta al mismo imputado.

    La Sala considera que ninguno de los supuestos que vienen indicados, encuentra vigencia jurídica en la presente actuación:

  5. Resulta un hecho incontrastable la muerte de V.A.M.. La diligencia de reconocimiento y levantamiento del cadáver (fs.5-6), el protocolo de necropsia (fs.277-281) y las vistas fotográficas del cuerpo inerte de la víctima (fs.206-220), son pruebas elocuentes que acreditan el óbito. Por ende, existe constancia que acredita la ocurrencia del hecho motivo de la investigación.

  6. Las constancias probatorias no permiten llegar a la conclusión, que el suceso objeto de investigación en el presente caso, no constituye delito. El ejercicio probatorio desplegado por esta Superioridad, reveló que en la encuesta penal existen dudas razonables en cuanto a la participación de los imputados A.D. y S.B. en la ejecución o materialización de una intención criminal para suprimir la vida de MárquezFawcett. Ellobasado, fundamentalmente, en la ausencia de elementos concluyentes e incontrastables que indicaran la existencia de una situación conflictiva momentánea o de un móvil que incidiera en la consumación del delito, y de la concurrencia de situaciones que, valoradas concatenadamente, permiten presumir, que la muerte de MárquezFawcett pudo ser consecuencia de un accidente o de un acto voluntario de auto agresión. Esa duda razonable que, en materia de derecho penal, beneficia la situación procesal del imputado, no indica ni tiene la suficiencia jurídica, para acreditar o llegar al criterio definitivo que el hecho atribuido no constituye delito.

  7. En el negocio examinado, no converge ninguna causal o supuesto demostrativo que los imputados A.D. y S.B., sean inimputables, o que en su favor operen circunstancias extintivas o justificativas de la acción penal.

  8. Por último, no existe constancia probatoria que indique que el hecho investigado hubiese sido materia de otro proceso penal, concluido con una decisión definitiva que afectara o beneficiara a los sumariados.

    Visto lo anterior, no resulta procedente calificar la encuesta sumarial con una medida de sobreseimiento definitivo, siendo la correcta y ajustada a la realidad procesal del presente cuaderno, la de sobreseimiento de carácter provisional, de conformidad con lo dispuesto en el numeral 1 del artículo 2208 del Código Judicial, considerando que, los medios incorporados a la investigación, hasta este momento, no poseen la suficiencia para comprobar el hecho punible. De ahí que la Sala coincida con el planteamiento esbozado por el Tribunal "A-Quo", en el sentido que "...las probanzas evacuadas no permiten concluir con exactitud si la precipitación que llevó a la muerte a V.M. fue accidental, suicida o el resultado de la intervención dolosa de quienes fueron las últimas personas en estar con ella previo a su deceso, sean los imputados AMAEL ACOSTA y YANIBE SARMIENTO; siendo procedente emitir un sobreseimiento provisional en la presente encuesta, en ausencia de plena prueba del hecho punible, lo cual viabiliza la reapertura, de surgir nuevos elementos de prueba que a juicio del tribunal, lo ameriten" (f.4,731).

    Como quiera que en este caso, no han prosperado los reclamos formulados por los recurrentes, lo que sigue en derecho es confirmar el auto venido en grado de apelación.

    Por las consideraciones que se dejan expuestas, la SALA PENAL DE LA CORTE SUPREMA, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CONFIRMA en todas sus partes el Auto 1ra. N°255 de 2 de noviembre de 2006, dictado por el Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial, venido en grado de apelación.

    N. y devuélvase.

    ESMERALDA AROSEMENA DE TROITIÑO

    VICTOR L. BENAVIDES P. -- ANÍBAL SALAS CÉSPEDES (Con Salvamento de Voto)

    MARIANO HERRERA (Secretario)

    SALVAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO

    ANÍBAL SALAS CÉSPEDES

    Con el debido respeto, manifiesto mi disconformidad con el criterio externado por el resto de los integrantes de la Sala Segunda de la Corte Suprema al confirmar en todas sus partes el Auto 1ra. N°255 de 2 de noviembre de 2006, proferido por el Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial, por las razones que a continuación expongo.

    Es un hecho cierto que el delito es materia difícil de prueba porque es evidente que, en la mayoría de los casos, quien comete una conducta contraria a derecho intentará realizar las diligencias pertinentes para no ser descubierto, por una cuestión de preservar su identidad.

    En razón de la complejidad que conlleva la tarea probatoria y de las implicaciones que acarrea, en ciertos casos, para la acreditación de los delitos es válido en algunas ocasiones atender a pruebas indirectas, concretamente, indicios.

    La figura del indicio se encuentra regulada en el Código Judicial, con lo cual se concluye que el legislador en su momento tomó la determinación de dotarlo de estructura y sustento normativo, lo cual da pie a considerar la importancia de la figura en cuestión.

    El concepto de indicio es explicado de forma clara por el distinguido procesalista patrio J.F. quien expone en torno a la citada figura lo siguiente:

    "1.El indicio es un hecho que señala la existencia de otro. El indicio viene a ser así la huella, vestigio, señal, traza, o circunstancia que pueda conducir o coadyuvar al conocimiento de determinado hecho. En el derecho angloamericano se le conoce como "prueba circunstancial" (circunstancial evidente). El humo es un indicio de combustión." (F.P., J., Medios de Prueba, Tomo II, Editorial Plaza & Janes, Colombia, página 649).

    En ocasiones, debido a la naturaleza del hecho investigado, verbigracia cuando ocurre en la clandestinidad, el indicio cobra especial consideración y por ende debe ser atendido por el juzgador.

    Desde que se elaboró el Protocolo de Necropsia se estableció que la hoy occisa presentaba una serie de excoriaciones. Luego, el informe preparado por facultativos el Instituto de Medicina Legal determinó que el cadáver de la joven MÁRQUEZ presentaba lesiones compatibles con defensa e incluso en el cuello, heridas causadas por uña.

    Se ha manifestado que las lesiones de marras no tienen una explicación clara. Esto es así porque ninguno de los presentes en la reunión, ni los imputados se adjudican la autoría de las lesiones. Lo cierto es que las heridas mencionadas fueron causadas antes del óbito y por causas diferentes a la precipitación, que fue el hecho que precedió el deceso.

    Dentro de otro contexto, la doctora E.B., psiquiatra del Instituto de Medicina Legal, quien participó en la Diligencia de Inspección Ocular y Reconstrucción de los Hechos y estudió el caso de la hoy occisa, rindió informe en cual concluyó lo siguiente:

    En la historia de la hoy occisa no hay elementos que indican diagnóstico de Trastorno Depresivo Típico asociado a riesgo inminente de suicidio.

    No hay relato de intentos previos de suicidio, o quien hubiera compartido con alguien dicho deseo. En sus citas con psiquiatría no está consignado este diagnóstico. También no se encontró acciones como dejar claro como deseara que se determinara con sus pertenencias, quien se haría cargo de su hijo, cartas; notas, o alguna referencia que pudiera indicar algún pensamiento o acción en este sentido.

    Más adelante la facultativa agregó:

    "La depresión típica con riesgo de suicidio de importancia es prácticamente imposible de disimularla. Las mismas personas que estuvieron en la fiesta se darían cuenta de lo "mal" que ella estaría; pero lo más probables es que ella no tendría "fuerzas" siquiera para acudir a fiestas, ni sostener relaciones sexuales." (v.f.4280)

    Como viene expuesto, la tesis del suicidio según la experta se aparta de la historia que reflejaba la joven MÁRQUEZ. Si bien es cierto en el informe se consigna que la hoy occisa por su estado de intoxicación, (el resultado de Toxicología Forense determinó evidencias de Marihuana y Cocaína en el organismo de la hoy occisa-v.f.282), podría tener alucinaciones y que la mencionada intentara huir, no es posible soslayar que el documento también refiere que por el grado de intoxicación VANESSA MÁRQUEZ no podría tomar ninguna acción por su libre determinación, lo cual descarta la idea del suicidio.

    En el cuaderno consta, de forma clara, que la joven MÁRQUEZ falleció debido a una precipitación que le causó lesiones que acabaron con su vida, luego no hay duda en torno a su deceso.

    La muerte de la joven MÁRQUEZ, el hallazgo de las lesiones potenciales de defensa, así como agresión en el cuello y el descarte de la tesis del suicidio permiten inferir que el delito se encuentra acreditado.

    Acreditado el delito, resta demostrar la vinculación de los encartados. En ese sentido tenemos que ambos justiciables se encontraban a solas con la hoy occisa cuando ocurrió el hecho, lo cual es un indicio en su contra máxime por las evidencias de lesiones en la anatomía de la encartada.

    El hecho probado que ambos imputados estaban solos con la hoy occisa antes de su muerte, permite deducir mediante un proceso de enfoque mental que los dos tuvieron relación con los últimos instantes de vida de la joven MÁRQUEZ. Además, la hoy occisa tenía evidencias de lesiones en su anatomía que aún no han sido clarificadas y que requieren de un debate más amplio.

    Si ambos indicios, (el de presencia en la escena y oportunidad; y el de las lesiones) se analizan en conjunto podemos concluir nos encontramos frente a más de un indicio y a la vez graves porque configuran una relación estrecha entre la muerte y los hechos que ocurrieron antes del deceso.

    No puede soslayarse que existen varias contradicciones en los relatos de los encartados, quienes en no pocas oportunidades han incurrido en divergencias de modo, tiempo y lugar. No es preciso que las deposiciones sean exactamente iguales, empero las notables diferencias dan lugar a que contra los sindicados surjan otro indicio: el de mala justificación.

    El indicio mencionado tiene lugar cada vez que la persona investigada en un proceso suministra una versión que luego no puede ser corroborada, tal como acontece en el caso en cuestión, dado que las divergencias en las deposiciones de los sindicados se tropiezan entre sí y no permiten que su versión se acredite.

    Por otro lado, desde el inicio del proceso según versiones de M.M. y de YANIBE SARMIENTO, entre otras, el señor AMAEL ACOSTA intentó dirigir el rumbo que debían seguir las declaraciones. Además, consta que el hoy justiciable junto con otro de los presentes en la actividad que tenía lugar en el hotel donde se encontraba la hoy occisa antes de morir, sostuvieron reuniones con un alto funcionario de la Policía Técnica Judicial, lo cual constituye un hecho que no ocurre con frecuencia, según lo dictan las reglas de la experiencia.

    Así las cosas, considero que contra los imputados existen elementos para considerarlos vinculados a la investigación que nos ocupa, los cuales van más allá de su presencia en el lugar de los hechos y que se relacionan con las lesiones ante-mortem en la anatomía de la afectada, el descarte del suicidio, las contradicciones de los imputados y la clandestinidad en que ocurrió el hecho.

    Al cuaderno se incorporaron varios peritajes elaborados por parte de profesionales de la física. Ninguno de ellos ha podido ser cuestionado en torno a las conclusiones a las que llegaron, ni a los métodos elegidos para elaborar sus apreciaciones.

    Estimo que la confrontación podría dar más luces en torno al hecho, máxime si se toma en cuenta que en el plenario se potencian principios como la contradicción, la bilateralidad, la inmediación, entre otros.

    En atención a los argumentos expuestos, soy del criterio que el delito se encuentra acreditado y que contra los imputados existen piezas que los vinculan al hecho, por ende, es dable acoger los reparos del Ministerio Público y del apoderado de la parte querellante, por ende, proceder a la apertura de causa criminal contra AMAEL ACOSTA y YANIBE SARMIENTO y, tomando en consideración que la pena para el delito en cuestión supera los dos años de prisión, que el delito es grave y está acreditado que contra los imputados pesan elementos comprometedores, decretar la detención preventiva de ambos encartados; sin embargo, toda vez que este criterio no es compartido por la mayoría, respetuosamente, SALVO EL VOTO.

    Fecha ut supra.

    ANIBAL SALAS CÉSPEDES

    MARIANO E. HERRERA E. (Secretario)

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