Sentencia Contencioso de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 3ª de lo Contencioso Administrativo y Laboral, 21 de Julio de 2009

Ponente:Winston Spadafora Franco
Fecha de Resolución:21 de Julio de 2009
Emisor:Tercera de lo Contencioso Administrativo y Laboral

VISTOS:

La firma forense Morgan & Morgan actuando en representación de BAYER PANAMÁ, S.A., ha presentada recurso de casación laboral contra la Sentencia de 22 de abril de 2009, emitida por el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial de Panamá dentro del proceso laboral que interpusiera en su contra A.A.A..

  1. ANTECEDENTES DEL RECURSO.

La Resolución impugnada tiene como origen el proceso laboral que instaurara el señor A.A.A.V. contra la casacionista a fin de obtener el pago de treinta y un mil cuatrocientos once balboas con cincuenta y ocho centésimos (B/.31,411.58) en concepto de los siguientes derechos adquiridos: vacaciones vencidas y proporcionales, décimo tercer mes proporcional y vencidos, prima de antigüedad proporcional, más indemnización.

La parte trabajadora sostuvo como fundamento de su pretensión que inició labores para la sociedad BAYER PANAMÁ, S.A., el día 3 de marzo de 2003, en calidad de visitador médico, devengando un salario mensual de mil trescientos veinte balboas (B/. 1,320.00). No obstante, fue despedido el 29 de abril de 2006, cuando ocupaba el cargo de Coordinador de Productos Biológicos División Farmacéutica de BAYER PANAMÁ, S.A., con un salario de tres mil doscientos sesenta y seis balboas (B/. 3,266.00) (fs. 2-4, 11-13).

Por otro lado, la parte empleadora se opuso a la demanda instaurada advirtiendo que no existía relación de trabajo, toda vez que en el contrato de visitador médico que suscribiera con el demandante se pactó que los servicios serían prestados como vendedor y promotor de la empresa sujeto a los lineamientos del artículo 242 del Código de Trabajo, y no estaría sometido a registro de asistencia, por razón del trabajo realizado.

Ante las condiciones que se estipularon en el contrato de trabajo, asegura que no aplica el artículo 62 del Código Laboral panameño que da derecho al pago de las prestaciones demandadas (fs. 19-21). En este sentido, interpone excepción de inexistencia de la relación laboral, destacando que se estaba en presencia de un contrato civil, porque en el presente proceso se cumple una de las excepciones contenidas en el artículo 242 del Código de Trabajo (trabajador no sometido a registro de asistencia). Consecuentemente, es de la opinión que no debe accederse al pago demandado en concepto de prestaciones laborales (fs. 25-27).

El demandante se opuso a la excepción presentada, argumentando que BAYER PANAMÁ, S.A., le dio continuidad al contrato que suscribiera con Droguería Interamericana, S.A., el 8 de mayo de 2003, cuya cláusula segunda no establecía pautas en torno a los registros de asistencia.

La controversia planteada fue conocida en primera instancia por el Juzgado Segundo de Trabajo de la Primera Sección, quien mediante Sentencia Nº 57 de 31 de octubre de 2008 declaró probada la excepción de inexistencia de la relación de trabajo entre BAYER PANAMÁ, S.A., y A.A.V., por lo que absolvió a dicha empresa del reclamo laboral instaurado en su contra (fs. 228-234).

Debido a la alzada promovida contra la Resolución dictada, el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial revocó la sentencia Nº 57 de 2008, reconociendo que el material probatorio aportado al proceso, en efecto, revelaba la existencia de una relación de trabajo sujeta al cumplimiento de las órdenes y directrices que dictaba el empleador (fs. 247-259).

La disconformidad de la parte empleadora con el dictamen emitido en segunda instancia deviene en la presentación del recurso de casación que pasamos a estudiar.

FUNDAMENTO DEL RECURSO DE CASACIÓN.

Estima la casacionista que el Tribunal Superior de Trabajo cometió un error al interpretar el segundo párrafo del artículo 242 del Código de Trabajo que establece que bastará que el vendedor no esté sujeto a horario de trabajo, registro de asistencia o que trabaje para otras empresas, para que no se configure la relación de trabajo de que trata el artículo 62 ibídem.

En este sentido, se refiere al artículo 62 del Código de Trabajo que establece qué se entiende por contrato individual de trabajo y relación de trabajo, arguyendo que esta última no existe cuando se carece de registro de asistencia, tal como ocurrió en el caso del señor A.. Por tanto, el hecho de que el señor A. tuviese subordinado jurídicamente a BAYER, S.A., y, además, cumpliendo un horario de trabajo, no revisten del mérito suficiente para considerar que existió relación de trabajo con derecho a pago de prestaciones laborales.

Sostiene que si bien es cierto pueden haber trabajadores que ejerciendo funciones de visitador médico, se rijan por el artículo 238 del Código de Trabajo, en los casos en que el mismo venda para varias empresas o no esté sujeto a registro de asistencia u horario, no existe relación laboral.

Finalmente, reitera a lo largo de su escrito que la prueba testimonial que giró en torno a la existencia de visitadores médicos permanentes, no obliga a la aplicación del artículo 75 del Código de Trabajo, referente a la cláusula de duración de un contrato por tiempo definido (fs. 1-33).

DECISIÓN DE LA SALA.

Una vez examinados detenidamente los cargos presentados, esta Superioridad se percata que el recurrente afirma, en forma categórica, que el Tribunal Superior de Trabajo desconoció el contenido del artículo 242 del Código Laboral, y que a raíz de ello infringió las disposiciones legales referentes a la existencia de una relación de trabajo, el contrato de trabajo, y la profesión de los visitadores médicos.

Previo estudio del expediente laboral que contiene las piezas del proceso instaurado por el señor A.A. contra BAYER PANAMÁ, S.A., reitera la Sala que a través de demanda laboral, el prenombrado reclamó el pago de treinta y un mil cuatrocientos once balboas con cincuenta y un centésimos (B/. 31,411.51) en concepto de las siguientes prestaciones laborales: vacaciones, décimo tercer mes y prima de antigüedad.

A raíz de esta reclamación, la demandada negó la existencia de la relación de trabajo y, en consecuencia, la procedencia de pago de la suma demandada, bajo la premisa de que el trabajador sólo prestaba a su favor servicios como visitador médico sin estar sujeto a registro de asistencia. Por tanto, no era posible reconocer la existencia de una relación de trabajo dotada de sus elementos principales: subordinación jurídica y dependencia económica.

Cuestionada la existencia de la relación de trabajo entre las partes en conflicto, porque al parecer el señor A. laboraba para BAYER PANAMÁ, S.A., sin estar sujeto a registro de asistencia y conforme el artículo 242 del Código de Trabajo, acotamos que el contrato de trabajo que aquéllos suscribieron revela la existencia de una relación laboral de tipo indefinido así como la obligación del trabajador de prestar el servicio de visitador médico (con funciones de cobrador, vendedor y promotor) en las horas y lugares que conviniera la empleadora.

En este sentido, la cláusula tercera contempla que "el visitador médico se compromete a desempeñar sus funciones de lunes a viernes para prestar servicios en horas y lugares que convenga LA EMPRESA". Seguidamente, la cláusula séptima especifica: "EL VISITADOR MÉDICO se obliga a reportar sus servicios periódicamente a la Gerencia General o cualquier otro ejecutivo de la empresa en quien se delegue tal función, más no estará sujeto a control de asistencia" (f. 55 del expediente laboral).

Estas disposiciones demuestran que las labores que A. se comprometió a realizar, lo obligaban a estar de manera continua y permanente atento a las actividades de la empresa BAYER PANAMÁ, S.A., a hacer un trabajo personal y vital para la empresa y sujeto a las órdenes que ésta pudiese darle en determinados casos. Por esta labor se estableció como honorario la cuantía de mil trescientos balboas mensuales (B/. 1,320.00).

La inspección laboral que llevó a cabo el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (fs. 77 y 78 del proceso laboral), reflejó que el señor A.A. al igual que otros visitadores médicos de BAYER PANAMÁ, S.A., sólo trabajaban para esta empresa; la remuneración mensual percibida era su única fuente de ingresos; estaba sometido a las directrices de una jefa inmediata que supervisaba el trabajo semanalmente y a veces hasta en el campo de trabajo; debía presentar un informe semanal de labores y acoger los lineamientos e instrucciones semanales; portaba carné de la empresa.

Lo expuesto es corroborado a través del testimonio del señor D.O., persona que en nombre de la empresa demandada, suscribió el contrato de trabajo que da origen al reclamo laboral en que se cimienta la resolución impugnada. En términos precisos quien representó a Droguería Interamericana, S.A. (hoy BAYER, S.A.), sostuvo lo siguiente "...todos los visitadores médicos mantienen un horario de trabajo de ocho a doce medio día y de dos a seis de la tarde, de lunes a viernes, que aún cuando no marcan horas de entrada y salida sí están sujetos a un reporte electrónico y que de no cumplir con un 90% del trabajo encomendado están sujetos a una sanción por parte de la empresa..."

Analizados los argumentos de la casacionista así como los elementos probatorios que integran el proceso laboral objeto de estudio, resulta importante señalar que la subordinación jurídica implica una sujeción al empleador que comprende, entre otras, dirección, control y rendimiento de cuentas sobre quien ejerce el trabajo. Se ha reconocido jurisprudencialmente que este elemento de la relación de trabajo no es incompatible con cierta libertad en los actos, programas u horarios de trabajo del empleado.

En estas circunstancias, consideramos que la parte empleadora no pudo probar que el señor A. -en calidad de relacionista visitador médico- fuese un profesional independiente como los mencionados en el artículo 242 del Código de Trabajo. Consecuentemente, el Tribunal Ad-quem valoró el caudal probatorio de manera racional, con arreglo a la ley, la lógica, y la experiencia, aplicando las reglas de la sana crítica, arribando en debida forma a la conclusión de que entre BAYER PANAMÁ, S.A. y A.A. existió relación de trabajo, y que la parte empleadora no acreditó el pago de las derechos adquiridos a favor del trabajador.

Esta valoración, sustentada en los elementos probatorios que constan en el dossier, coincide con las reglas mínimas que establece el Código de Trabajo en el artículo 732: objetividad, sensatez, y lógica razonable, para otorgarle su justo valor a las pruebas que integran el proceso.

Reconocida la existencia de la relación de trabajo entre las partes en conflicto, en condiciones de subordinación jurídica y dependencia económica, es oportuno señalar que a la ley laboral le interesa el contenido de los actos y la realidad práctica por encima de lo que formalmente expresen las partes (Cfr. Código de Trabajo, publicado por el Dr. J.F.P. 12ava. Edición. Agosto 1992. P.. 186-187).

Dentro de este contexto, no es posible aceptar que quien ejerce el trabajo de visitador médico, por suscribir un contrato que establece que no estará sujeto a registro de asistencia (aun cuando día a día se somete a un reporte electrónico y controles de producción), no puede ser considerado trabajador para todos los efectos legales; porque equivaldría a reconocer que lo pactado en un contrato prevalece sobre la realidad práctica o material que denota la existencia de una relación de trabajo dotada de subordinación jurídica y dependencia económica (Cfr. artículos 64, 65 del Código de Trabajo actualizado por J.F.. P.. 33-34).

En virtud de lo expresado, consideramos que la Resolución impugnada a través del presente recurso, fue dictada con apego a las disposiciones legales que rigen la materia.

Por consiguiente, la Corte Suprema, Sala Tercera de lo Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, NO CASA la Sentencia de 22 de abril de 2009, emitida por el Tribunal Superior de Trabajo del Primer Distrito Judicial dentro del proceso laboral promovido por A.A.V. contraBAYER PANAMÁ, S.A. Las costas de casación se fijan en 5%.

N.,

WINSTON SPADAFORA FRANCO

HIPOLITO GILL SUAZO -- VICTOR L. BENAVIDES P.

HAZEL RAMIREZ (Secretaria Encargada)

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