Sentencia Civil de Corte Suprema de Justicia (Panama), 1ª de lo Civil, 26 de Octubre de 2009

Fecha de Resolución26 de Octubre de 2009
EmisorPrimera de lo Civil

VISTOS:

Ante la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, ha ingresado el conflicto de competencia surgido entre el JUZGADO PRIMERO SECCIONAL DE FAMILIA DEL TERCER CIRCUITO JUDICIAL DE PANAMÁ y el JUZGADO DE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA DEL TERCER CIRCUITO JUDICIAL DE PANAMÁ, con respecto a la solicitud de guarda, crianza, educación y reglamentación de visitas y de protección por maltrato a favor del menor L.A. DE LEÓN AMORES.

Amparada la Sala en el numeral 3 del artículo 92 del Código Judicial, nos corresponde decidir el presente conflicto de competencia, a lo que nos avocamos, previo examen del mismo.

La Sala observa que el señor L.A. DE LEÓN FLORES interpuso el 30 de septiembre de 2008, proceso de guarda, crianza y educación con reglamentación de visitas a favor de su menor hijo L.A.D.L.A., mismo que le correspondió conocer al Juzgado Primero Seccional de Familia del Tercer Circuito Judicial de Panamá, quien se abstuvo de aprehenderlo mediante Auto Nº1558 de 24 de octubre de 2008 (fs.8-9).

F. esta resolución, en que el apoderado judicial de L.A. DE LEÓN FLORES ha manifestado, en el hecho séptimo de la demanda, la presentación de un proceso de protección que se sigue entre las mismas partes en el Juzgado de Niñez y Adolescencia del Tercer Circuito Judicial de Panamá.

Sobre el particular, el juzgador enfatizó lo siguiente:

Al examinar la demanda presentada el Tribunal observa, que el apoderado judicial de la parte demandada manifiesta en el hecho séptimo de la demanda que en el Juzgado de N. y Adolescencia del Tercer Circuito Judicial de Panamá, se sigue proceso de protección entre las mismas partes.

De manera que, siendo el Juzgado de N. y Adolescencia del Tercer Circuito Judicial de Panamá quien inicialmente aprehendió el conocimiento del proceso de protección, mal podría este Despacho conocer del presente proceso cuando el de protección y guarda y crianza se refieren a las mismas circunstancias que enmarcan a la familia De León - Amores en relación a su hijo, con esta medida se evitarían decisiones contradictorias tomadas por dos despachos distintos que puedan afectar a las partes. Al respecto, precisa recordar lo establecido en el artículo 238 que a la letra indica: ...

... Como se infiere de lo actuado el tribunal que primero aprehende el conocimiento del proceso cuya naturaleza especial se explica, impide a los demás conocer del mismo, y el caso que nos ocupa, el Juzgado de N. y Adolescencia del Tercer Circuito Judicial de Panamá, conoce del proceso de protección del menor en comento y siendo ambos procesos de la misma naturaleza, podrán ser ventilado en la misma instancia, por lo que resulta pertinente inhibirnos de conocer del presente proceso y remitirlo a dicho tribunal de justicia (artículo 720 del Código Judicial).

Mientras tanto, el Juzgado de N. y Adolescencia del Tercer Circuito Judicial de la Provincia de Panamá, sin aprehender el conocimiento del proceso en marras profiere el Auto Nº17 de 10 de febrero de 2009 (fs.14-16) rehusando atender el mismo.

Fundamenta su posición la Juzgadora de N. y Adolescencia, en las siguientes razones:

...Existen elementos y circunstancias que son importantes resaltar a la luz de los motivos por los cuales el Juez de Familia se inhibe, éstos son, en primer lugar, el hecho que además de ser la Protección y la Guarda y Crianza, procesos de diferente especie, fueron interpuestos con días de diferencia, haciéndose evidente que el de protección viene a ser lo accesorio y tiene por finalidad, garantizar el bienestar del menor de edad mientras se inicia el proceso principal, es decir, el de Guarda y Crianza. Por ello, es que siendo el Proceso de Protección tendiente, únicamente a medidas de protección, el menor de edad es ubicado provisionalmente en Hogar Sustituto.

Otra consecuencia de lo antes dicho es, que los Procesos de Protección tienen una duración corta y dependiendo de las circunstancia que sobrevengan se pueden prorrogar, y aún con esta circunstancia, salvo los casos de institucionalizados, tales medidas no debieran exceder los seis meses, en tanto que, los de Guarda y Crianza, de ordinario, siempre superan este lapso; con esto se evidencia, una vez más cual proceso es principal y cual accesorio, lo que nos lleva al Principio Procesal de que, lo accesorio corre la suerte de lo principal, ello significa que en la Guarda, Crianza y Educación, de la que a prevención debió conocer el Juzgado Seccional de Familia, es en donde se deben adoptar las medidas provisionales que garanticen el bienestar del menor hasta el momento en que concluya dicho proceso, es decir, darle el trámite que corresponde y de tener conocimiento que exista un proceso de protección a favor del niño sujeto del proceso que se le ha presentado, requerir del Tribunal Especializado en Justicia de Niñez y Adolescencia, que tiene conocimiento de la Protección a que aluden, que les informe sobre el estado procesal del mismo y de requerirse, copias autenticadas del mismo para que obren como prueba en el proceso que se tramita, de conformidad con lo establecido en el artículo 795 del Código Judicial al cual nos refieren los artículo 746, 828 del Código de la Familia y del Menor.

Sobre el argumento planteado por el señor Juez Seccional de Familia, respecto a que no puede o no debe conocer del Proceso de Guarda, Crianza y Reglamentación de Visitas porque este Despacho Judicial ya aprehendió el conocimiento de un Proceso de Protección, cabe destacar, como ya señalamos anteriormente, que el Proceso de Protección que nos ocupa es por M. y que si bien es cierto, hemos adoptado las medidas de protección que correspondían, ella son de carácter provisional, de allí que lo que corresponde es solicitar información sobre el estado procesal del mismo y requerir en tal caso, las copias autenticadas de lo actuado, a fin de incorporarlas al expediente y justipreciar las mismas, a objeto, según mencionan en su Auto inhibitorio, de no incurrir en decisiones contradictorias.

... Señores Magistrados, si se llegara a adoptar el criterio que plantea el señor J.S. de Familia, en cuanto a que por el solo hecho de que ante esta Jurisdicción Especializada se haya interpuesto o solicitado una protección debemos conocer de todos los procesos de Guarda, Crianza y Reglamentación de Visita, vamos a tener que conocer de la mayoría de dichos procesos porque primero interponen la protección y luego se va a un proceso de Guarda, Crianza y Reglamentación de Visita. En este orden de ideas, sin necesidad de una reforma legislativa en tal sentido, se nos estaría endilgando, de hecho, otra competencia más de las que ya por Ley nos corresponden.

Luego de exponer los motivos que sirvieron de base a las decisiones emitidas por cada uno de los juzgados involucrados en el presente conflicto, procede la Sala a dirimir el mismo.

Atendiendo al artículo 752, numeral 9 y artículo 754, numeral 8 del Código de la Familia, los Juzgados Seccionales de Familia y los Juzgados de N. y Adolescencia, conocen a prevención de los procesos de guarda, crianza y reglamentación de visitas.

Vemos que el artículo 754 del Código de la Familia, fija la competencia privativa en los Juzgados de Niñez y Adolescencia para conocer de los procesos de protección de menores.

Por otro lado, el artículo 238 del Código Judicial, conceptúa la competencia preventiva, indicando que es la que corresponde a dos o más tribunales de modo que el primero que aprehende el conocimiento del proceso previene o impide a los demás conocer del mismo.

Entendemos que el proceso de protección tiene por finalidad la investigación sobre el supuesto maltrato al menor, inhabilitando provisionalmente al acusado al ejercicio de la patria potestad para con el menor de edad, entregándolo así bajo custodia y protección a otro miembro de la familia.

Mientras que el proceso de guarda, crianza y reglamentación de visitas, busca que se le otorguen éstos a el demandante, como consecuencia del maltrato denunciado.

Vemos así, que el proceso de protección es una medida cautelar que persigue un fin inmediato mientras se investiga el supuesto maltrato alegado por el demandante, de lo que resulta que su duración sea muy corta, tal como lo ha señalado la Juzgadora de N. y Adolescencia; mientras que el proceso de guarda, crianza, educación y reglamentación de visitas, pretende regular situaciones esenciales para la vida del menor, relativos a la custodia, gastos de manutención y visitas de ambos padres para con el menor, por lo que el mismo tiende a extenderse.

La Sala Civil observa que en ambos procesos, hay igualdad de partes y la pretensión del proceso de guarda, crianza y reglamentación de visitas, depende grandemente del avance en la investigación del proceso de protección.

Aprecia la Sala que la Juzgadora de N. y Adolescencia del Tercer Circuito Judicial de Panamá, conoció del proceso de protección en el que ubicó al menor L.A. DE LEÓN AMORES, con su abuela paterna, M.M.F. De De León (fs.12-13), le practicó declaración a A.A.A.A. (fs.18) y luego de las investigaciones de rigor, realizadas por la trabajadora social, concluyó mediante resolución calendada 22 de abril de 2009 (fs.42-43) hacer entrega nuevamente del menor, a su madre A.A.A..

Por el avance del proceso de protección, es el criterio de la Sala que la Juzgadora debió conocer del proceso de guarda, crianza y reglamentación de visitas, puesto que tiene un escenario más amplio de los hechos que han ocasionado la interposición de este nuevo proceso, amén de salvaguardar la congruencia en las decisiones judiciales.

Sobre el particular, mediante fallo de 29 de octubre de 2007, la Sala Civil puntualizó lo siguiente:

Bajo esta línea de pensamientos, y fundamentados en los principios procesales de congruencia y economía procesal, más el principio cardinal del interés superior del menor, es que consideramos que, en conflictos de competencia como el suscitado, el Juzgado donde se haya decidido, o avanzado más el procedimiento para llegar a la decisión pretendida es el que debe ser competente de conocer el negocio.

No obstante, advierte la Sala, que el Juez de Familia, debió por lo menos, constatar el estado del proceso de protección, ya que si éste estuviera en la etapa inicial, atendiendo a los principios de economía procesal y del interés superior del menor, debe adentrarse al conocimiento del proceso de guarda, crianza y reglamentación de visitas.

Si bien es cierto, el Código de Familia ampara la unidad familiar, la igualdad de derechos y deberes de los cónyuges, la igualdad de los hijos y la protección de los menores de edad como principios fundamentales, en materia de familia la aplicación de la norma dependerá de cada caso en particular, tomando como principio primordial el interés superior del menor.

En ese sentido, la Sala se pronunció en fallo de 29 de octubre de 2007, en el que precisó lo siguiente:

... Se debe tener como corolario que en conflictos como el que nos ocupa, en donde estén involucrados menores de edad, no existe fórmulas preestablecidas o matemáticas que permitan al juzgador, de antemano, suponer o presumir una decisión, sino que en virtud de la obligación que impone el principio del interés superior del menor, los jueces estamos obligados a analizar cada caso en particular para determinar con meridiana precisión qué es lo más conveniente - procesalmente - para atender las causas en que los menores se vean involucrados. Aquí entran en juego aptitudes cognoscitivas de cada juzgador para determinar cual es la vía procesal más adecuada, protectora y que produzca menos perjuicios al menor.

Como quiera que la Juez de N. y Adolescencia, finalizó el proceso de protección y amparada la Sala en el artículo 238 del Código Judicial, es el criterio de este Cuerpo Colegiado que a la prenombrada le corresponde conocer de la guarda, crianza, educación y reglamentación de visitas del menor L.A. DE LEÓN AMORES.

Por las razones anteriormente expuestas, la CORTE SUPREMA, SALA DE LO CIVIL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, DECLARA que la competencia del proceso de guarda y crianza a favor del menor L.A. DE LEÓN AMORES, le corresponde al JUZGADO DE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA DEL TERCER CIRCUITO JUDICIAL DE PANAMÁ, con sede en la Chorrera y, en consecuencia, ORDENA que se le remita dicho expediente.

N..

HARLEY J. MITCHELL D.

OYDÉN ORTEGA DURÁN -- ALBERTO CIGARRUISTA CORTEZ

SONIA F. DE CASTROVERDE (Secretaria)

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