Sentencia Civil de Corte Suprema de Justicia (Pleno), Sala PRIMERA, 12 de Mayo de 1998

Ponente:JOSÉ A. TROYANO
Fecha de Resolución:12 de Mayo de 1998
Emisor:Sala PRIMERA
 

VISTOS:

La Licenciada M.G.A.M., actuando en su propio nombre y representación, interpuso en tiempo oportuno recurso de casación contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Familia el 2 de abril de 1997, dentro del proceso de divorcio instaurado en su contra por el señor J.A.P..

El recurso se encuentra pendiente de decidir en el fondo, a lo cual procede la Sala, previas las siguientes consideraciones.

El presente proceso se inició mediante la presentación de la demanda por parte del señor PASCUAL, ante el Juzgado Segundo Seccional de Familia del Primer Circuito Judicial de Panamá, con el objeto de que, con fundamento en las causales de divorcio contenidas en los ordinales 4 y 7 del artículo 114 del Código Civil, se declarara disuelto el vínculo matrimonial que lo une a la señora ACEVEDO.

Una vez surtidos los trámites correspondientes a la primera instancia de esta clase de proceso, el juez dictó la sentencia Nº 335 fechada 15 de septiembre de 1995, en la que decretó disuelto el matrimonio de los señores J.A.P. y M.A., con base en la causal consagrada en el numeral 4 del artículo 114 del Código Civil, esto es, el trato cruel psíquico.

La señora ACEVEDO apeló de esta decisión, que fue confirmada en segunda instancia por el Tribunal Superior de Familia, en la sentencia impugnada mediante el presente recurso de casación, la cual fue dictada el 2 de abril de 1997.

El recurso de casación es en la forma y en el fondo, razón por la cual se analizará en primer lugar el de forma, en atención a lo dispuesto en el artículo 1153 del Código Judicial.

RECURSO DE CASACIÓN EN LA FORMA

Se invoca la causal contenida en el ordinal 1º del artículo 1155 del Código Judicial, "haberse omitido trámite o diligencia considerado esencial".

Los motivos que le sirven de fundamento, son los siguientes:

"PRIMER MOTIVO: Los actos procesales de fecha, audiencia de 28 de marzo de 1995 al suspenderse se fijó la nueva audiencia para el mismo día a las 2:00 p. m, tal cual consta a foja 266. La audiencia del 28 de marzo de 1995 se inició a las 3:00 p. m. y fuera de la hora judicial, foja 267 del expediente. El día 24 de abril de 1995 se inició la audiencia a las 9:00 a. m. foja 322 mientras que se había fijado a las 8:00 a. m.; por lo que la sentencia del Tribunal de Familia le da validez a actos realizados fuera de la hora y fecha fijada siendo evidente que los actos procesales y pruebas practicadas se produjeron en contravención con la Ley.

SEGUNDO MOTIVO: Además, este vicio procesal fue hecho valer en segunda instancia.

TERCER MOTIVO: El Tribunal Superior de Familia, no saneó el proceso en que se omitió el trámite de traslado del peritaje requerido por la parte demandante en su demanda, peritaje que consta, de foja 243 a 252, informe rendido por el Dr. M.D. y de foja 277 a 281 el informe el (sic) Dr. C.M.M..

Con la presentación de la demanda, foja 4 del expediente el demandante requirió que los peritos determinaran si eran ciertos o no los hechos que se narran en la demanda de divorcio, lo cual fue objetado a foja 18 del expediente al oponernos a la prueba pericial por implicar una función jurisdiccional inherente al Tribunal, igual objeción consta a foja 266 del expediente, la cual fue desestimada por el juez, a su vez, a foja 494 del expediente consta recurso de reconsideración y nulidad de lo actuado ante el Tribunal Superior de Familia, por razón de dicha situación.

CUARTO MOTIVO: El Tribunal Superior de Familia pese a la interposición del recurso de reconsideración y nulidad de lo actuado, no saneó, el proceso en el que se omitió el trámite de traslado del peritaje requerido por la parte demandante, peritaje que trata de establecer la condición de salud del demandante del juicio y omitió requerir las pruebas pedidas en la contestación de la demanda, en el (sic) cual se solicitó los exámenes médicos practicados al demandante por su cardiólogo en el año 1994, foja 18 del expediente.

QUINTO MOTIVO: Las anteriores infracciones devienen en un claro vicio a normas procesales vigentes en nuestro país que son de acatamiento forzozo". (Fs. 772 y 773).

Como consecuencia de estos cargos, la parte recurrente sostiene que han sido violados los artículos 497 y 954 del Código Judicial.

El primer cargo que hace la recurrente se refiere a la audiencia celebrada durante la primera instancia del proceso, específicamente los días 28 de marzo y 24 de abril de 1995. Al respecto, sostiene que la misma tuvo lugar luego de que hubiera transcurrido la hora señalada; es decir, que la sentencia fue dictada con base en actos procesales que se realizaron fuera de la hora judicial que se había establecido con anterioridad, aun cuando el artículo 497 del Código Judicial prescribe que los términos señalados para la realización de actos procesales son perentorios e improrrogables.

A foja 267 consta el acta de la audiencia que se inició a las tres de la tarde (3:00 p. m.) del 28 de marzo de 1995. Si bien es cierto que el juez de la causa al momento de suspender la audiencia en horas de la mañana, señaló que la misma "proseguiría a las dos de la tarde con el siguiente testigo", también es cierto que al iniciarse la sesión de la tarde, se encontraban presentes los apoderados judiciales de ambas partes, sin que el representante de la parte demandada (ahora recurrente en casación) hiciera objeción alguna en relación con la hora de inicio de la audiencia.

La misma situación se da en la audiencia que se llevó a cabo en horas de la mañana (9:00 a. m.) del 24 de abril de 1995, como consta a foja 322.

En relación con el acto de audiencia, el ordinal 8 del artículo 722 del Código Judicial establece como causal de nulidad, "... no señalar audiencia en los casos en que la Ley exija este trámite", situación que no se ha presentado en el caso que nos ocupa.

Por su parte, el artículo 747 del mismo Código prescribe que sólo se decretará la nulidad "... cuando sea absolutamente indispensable para evitar indefensión, afectación de derechos de terceros, o para restablecer el curso normal del proceso", supuestos que, evidentemente, no se han dado en el curso de este juicio en el que, como ya se dijera anteriormente, la parte recurrente se encontraba presente al momento en que se celebró la audiencia, en los días que ahora se pretenden impugnar y también durante todos los demás, dentro de la cual contó con todas las oportunidades para hacer valer su derecho de defensa y contradicción.

Por lo anterior, considera la Sala que el cargo alegado no constituye la omisión de un trámite o diligencia considerado esencial en el proceso, ya que como se indicó anteriormente, el trámite o diligencia se surtió efectivamente.

El segundo cargo se refiere la supuesta omisión del juzgador de primera instancia de dar en traslado los informes rendidos por los peritos, D.M.D. y D.C.M., situación que no fue saneada por el Tribunal Superior de Familia, como le correspondía.

En relación con las declaraciones de estas personas, el juez de primera instancia consideró en su decisión, lo siguiente:

"Estos doctores aducidos como pruebas por la parte actora, son considerados como testigos, junto a los que a continuación se presentan, y no como peritos, toda vez que declaran sobre hechos ya observados, ...". (F. 404).

Por su parte, el Tribunal Superior de Familia se refirió a este mismo punto en la sentencia impugnada en casación, afirmando que las pruebas practicadas por los D.D. y Malgrat tenían el carácter de testimonios técnicos y no de pruebas periciales. (F. 686).

Consecuentemente, no se ha violado el artículo 954 del Código Judicial como sostiene la parte recurrente, ya que dicha norma no es aplicable al caso, pues la misma se refiere a la prueba pericial y no a la prueba testimonial.

El tercer cargo que contiene el recurso de casación en la forma, consiste en la supuesta omisión por parte del Tribunal Superior de Familia de "requerir las pruebas pedidas en la contestación de la demanda, en el (sic) cual se solicitó los exámenes médicos practicados al demandante por su cardiólogo en el año 1994". (F. 773).

No le asiste razón a la recurrente en este punto, ya que el Tribunal Superior de Familia ordenó la práctica de la prueba a la que se refiere en el motivo anteriormente transcrito, mediante resolución dictada por esa corporación judicial el 20 de junio de 1996. Se transcribe la parte pertinente:

"Por último se observa que el auto apelado no hace referencia alguna a la última solicitud luego del otro si, la misma es reconocida por el opositor (foja 57 del cuaderno), señalando que fue pedida en primera instancia, sin que se practicara, debido a su rechazo por el Juez por considerarla no esencial para la consecución de un resultado objetivo para las partes.

La solicitud consiste en oficiar al Dr. R.G. a fin de que remita al Tribunal copia de los exámenes médicos del señor J.P., expedidos por el Baptist Hospital de Miami entre finales de marzo y principios de abril de 1994. La misma fue aducida, anunciada o presentada en el escrito de contestación de la demanda como se aprecia a foja 17, identificada con los literales B y C, sin embargo no existe pronunciamiento alguno al respecto. ...

Queda claro que aunque esta solicitud no fuere reiterada en la primera instancia, debe haber un pronunciamiento sobre su admisión o no. Como quiera que no existe pronunciamiento ni mucho menos la práctica de la prueba sin culpa del proponente, debemos aceptar su proposición en esta instancia superior, en base a lo dispuesto por el literal b del artículo 1265 del Código Judicial. En ese punto el auto debe ser adicionado, porque no hubo pronunciamiento al respecto". (Fs. 514 y 515).

Consecuentemente, se desestima la casación en la forma, en virtud de que no se ha producido la causal invocada en esta oportunidad.

RECURSO DE CASACIÓN EN EL FONDO

La primera causal consiste en la infracción de normas sustantivas de derecho por error de hecho en cuanto a la existencia de la prueba, que influyó sustancialmente en lo dispositivo de la sentencia impugnada.

En el motivo primero, la parte recurrente se refiere a las pruebas que considera fueron ignoradas por el Tribunal Superior de Familia al momento de dictar la sentencia impugnada, como consecuencia de lo cual dio por probada la existencia de irregularidades en el funcionamiento del corazón del señor P., durante su convivencia conyugal con la señora ACEVEDO:

"Primer Motivo: A fojas 22, 23 y 24 de su sentencia el Tribunal Superior de Familia da por establecido, equivocadamente, irregularidades en el funcionamiento del corazón del demandante prescindiendo en forma total de los documentos que se leen a foja 45 constancia médica del Cardiólogo del demandante, Dr. R.G., en la que se hace constar que J.P. evolucionó bien de su operación hasta el 12 de septiembre de 1994, la prueba a foja 203 y 204 del expediente del Diario La Prensa de fecha 14 de marzo de 1991, que señala su recuperación, la prueba a foja 545 del expediente consistente en documento, fechado 22 de febrero de 1996 de Suite Ambassador, la prueba a foja 80 donde constan las instrucciones para el cuidado de una enfermedad coronaria, la prueba a foja 216 del expediente en la cual el demandante establece que abandonó el domicilio conyugal, pruebas que demuestran la inexistencia de problema de salud durante la convivencia conyugal de los esposos.

Por consiguiente, al estimar erróneamente como probado por el actor J.A.P., las irregularidades que señala, ignorando las pruebas documentales a fojas 45, 80, 203 y 204, 216, 545 del expediente, las cuales demuestran que tales hechos no ocurrieron durante la convivencia conyugal, el Tribunal, incurrió en error de hecho sobre la existencia de la prueba, influyendo tal error en lo sustancial del pleito". (F. 775).

La Sala se referirá a cada una de las pruebas mencionadas en el primer motivo, con el objeto de determinar si el Tribunal Superior de Familia incurrió en la causal que se le imputa.

1) Certificación expedida por el D.R.G., en su condición de médico cardiólogo que atiende al señor PASCUAL de sus afecciones cardíacas. (F. 45).

En este documento se señala que el señor PASCUAL sufrió un infarto del corazón a principios del año 1989, que evolucionó sin complicaciones. Que posteriormente fue operado en abril de ese mismo año, mejorando de esta intervención quirúrgica hasta "el 12 de septiembre de 1994 cuando a raíz de un fuerte estado emocional, mostró una arritmia severa tipo taquicardia ventricular no sostenida, por lo que hubo necesidad de subir las dosis de medicamentos". Que se le ha recomendado evitar estados de tensión emocional que podrían originar episodios de arritmias de pronósticos más severos.

La Sala considera que este documento no desvirtúa los hechos que se dieron por probados en la sentencia atacada, es decir, que la señora ACEVEDO incurriera en las causales de trato cruel psíquico y abandono de sus deberes de esposa, ya que únicamente expresa las enfermedades cardíacas padecidas por el señor PASCUAL desde 1989 hasta la fecha en que se expidió dicha certificación (enero de 1995), al igual que la recomendación de que debe evitar estados de ansiedad emocional. De lo anterior es lógico concluir que la prueba comentada sí fue tomada en cuenta al momento de fallar.

2) Folleto que contiene instrucciones para el cuidado de las enfermedades de las arterias coronarias. Este documento no es relevante para probar el estado de salud del señor PASCUAL y ciertamente no guarda ninguna relación de su vida conyugal con la señora ACEVEDO.

3) Artículo de la D.A.V. de Palau, titulado "No hay mal ... ¡que por bien no venga!", publicado en el Diario La Prensa el jueves 14 de marzo de 1991. (F. 203) En este artículo la autora se refiere al caso del señor P., quien luego de haber sufrido un infarto del corazón, mejoró sus hábitos alimenticios y dejó de fumar, obteniendo grandes beneficios para su salud.

Este documento tampoco aclara en nada la relación de pareja de los señores PASCUAL-ACEVEDO.

4) A. delD.H.B.R., que apareció en el periódico El Panamá América el sábado 29 de mayo de 1993, bajo el título "El Corazón Enfermo y el Sexo". (F. 204).

La lectura de este documento no revela ningún elemento relevante para el presente proceso.

5) Copia de carta suscrita por el señor J.A.P., dirigida a la señora ACEVEDO, con fecha 29 de junio de 1994. (F. 216).

En esta carta el señor P. le expresa a la señora ACEVEDO su deseo de tramitar su divorcio con base en la causal de mutuo consentimiento y le recomienda consultar un especialista en conducta infantil, para que ayude a su hijo con los problemas relacionados con su separación.

Si bien el contenido de esta carta fue reconocido por el señor PASCUAL en su declaración de parte, consultable a foja 362, el mismo se refiere a un momento posterior a la separación física del matrimonio PASCUAL-ACEVEDO, razón por la cual no aclara en nada el estado de salud física y emocional del señor P., antes de que se diera esta separación.

6) Certificación de la Gerente de "Suites Ambassador", en la que hace constar que "El Sr. J.A.P. estuvo hospedado en este aparthotel (sic) del 31 de Mayo al 16 de Septiembre de 1994". (F. 545).

Este documento tampoco es pertinente para determinar el estado de salud del señor P., ya que sólo corrobora la fecha en que éste se fue del hogar conyugal, fecha sobre la cual no existe disputa.

Se procede a analizar ahora las pruebas que se atacan en el segundo motivo, que es del tenor siguiente:

"Segundo Motivo: A foja 16 del expediente el Tribunal Superior de Familia da por sentado la inexistencia de vida conyugal, la no asistencia moral ni espiritual al esposo, prescindiendo en forma total de los documentos a foja 545 a 548, de Suite Amabassador en el cual se deja claramente establecido que el sr. P.S. estuvo hospedado fuera del domicilio conyugal en el Apartahotel (sic) Ambassador del día 31 de mayo al 16 de septiembre de 1994, la prueba a foja 75 en la cual se señala quien decoró el hogar de la familia, la prueba a foja 71, consistente en certificación en la cual se detallan fechas de consultas del menor con la fonoaudióloga, foja 81 a 106 sobre arrendamiento de vivienda, 72 recurrencia de enfermedades del menor, 110 a 114, 115, 164 a 168 en la cual consta que M. de P. trabajaba en la obra que construía J.P., Edificio Golf View, la prueba a foja 191 en la cual la demandada se encontraba haciendo compras de supermercado para la familia fecha en la que el demandado se hospedaba en un apartahotel (sic) Ambassador, la constancia del Colegio S.M. del calendario escolar y de la graduación de Pre-Kinder del menor, cuando el demandado abandonaba el domicilio conyugal, las pruebas a fojas 131, 163, 169, 170, 173, 174, 200 que constan arreglos para el cumpleaños del actor del juicio, asistencia al bautizo de familiares del demandante, viajes al extranjero de 21 de marzo de 1994 por razón de chequeo médico del señor P., viajes al extranjero y al interior, prueba a foja 175 sobre cena formal de los cónyuges el día 20 de abril de 1994, prueba a foja 212 del expediente en la que queda claramente establecido la fecha en la que H.C. dejó de laborar para la familia P., pruebas estas que demuestran la asistencia moral y espiritual durante la convivencia conyugal.

Por lo tanto, al estimar erróneamente como probado por el actor J.A.P. los no acompañamiento (sic) ignorando las pruebas documentales antes descritas, los cuales demuestran que tales hechos no ocurrieron y motivos incluso la jurisprudencia nacional no considera como causal de divorcio, el Tribunal, incurrió en error de hecho sobre la existencia de la prueba influyendo tal error en lo sustancial del pleito". (Fs. 775-776).

La parte recurrente sostiene que el Tribunal Superior de Familia incurrió en error de hecho en cuanto a la existencia de la prueba, al dar por probado que la señora ACEVEDO no asistía moral ni espiritualmente a su esposo el señor PASCUAL ni mantenía relaciones íntimas con él, en virtud de que no tomó en consideración los documentos que aparecen en el segundo motivo, anteriormente transcrito.

El estudio de todas estas pruebas, pone de manifiesto lo siguiente:

1) Que el niño A., hijo de los señores PASCUAL-ACEVEDO, sufrió varias enfermedades comunes en los niños y que necesitó terapia en una clínica psico-fonoaudiológica que lo ayudara con problemas que presentaba en el desarrollo del lenguaje.

2) Que la señora ACEVEDO se encargaba de los cuidados del niño A. y de sus actividades escolares, al igual que de algunos asuntos relacionados con el manejo de su hogar (compras de víveres, trabajadores domésticos).

3) Que la señora ACEVEDO trabajaba en el proyecto del edificio "Golf View", propiedad del señor PASCUAL.

4) Que los señores PASCUAL-ACEVEDO realizaron un viaje al exterior en marzo de 1994, para practicarle un reconocimiento médico al señor PASCUAL que revelara su estado de salud. Además, que viajaron en dos ocasiones distintas al interior del país para cumplir con compromisos familiares.

5) Que el señor PASCUAL se hospedó en el Hotel "Suites Ambassador" desde el 31 de mayo hasta el 16 de septiembre de 1994.

Estos hechos, producto del análisis de todas las pruebas aportadas por la parte demandante y acusadas de haber sido ignoradas por el Tribunal Superior, no constituyen elementos relevantes para la determinación del cumplimiento de los deberes conyugales, por parte de la señora ACEVEDO. Más bien resultan intentos de justificar su conducta, criterio que fue sostenido por la sentencia impugnada y que la Sala estima prudente reiterar, por considerar que se ajusta a derecho:

"Ahora bien, la señora PASCUAL para refutar los hechos alegados por el demandante, en el sentido de que el hijo dormía en la habitación conyugal lo que impedía la realización de actos íntimos, ha probado que el niño A. ha tenido una serie de enfermedades o malestares, sin embargo, se advierte que en ningún momento ha tenido esfuerzos tendientes a demostrar que sí cumplía con tales deberes conyugales, lo que nos lleva a la conclusión que a lo largo del proceso ha invertido en probar motivos o justificaciones al respecto, los cuales realmente no tienen peso.

Lo cierto es que sus negativas a los hechos de la demanda han sido todas de carácter definido, lo que ha (sic) nuestro juicio ha producido la inversión de la carga de la prueba y ha relevado al demandante de probar que "las relaciones sexuales entre ellos no se daban". En otras palabras, si bien la señora P. negó el incumplimiento de los deberes lo hizo bajo el móvil de la justificación que su hijo estaba enfermo, y de que ella igualmente lo estaba o alegando compras de regalos hechos estos que ha probado, pero que en sí no constituyen motivos ni justificaciones para no cumplir con la entrega total hacia su esposo". (Fs. 701-702).

La Sala ha analizado los elementos de prueba a los que hace referencia la primera causal del recurso de casación en el fondo y concluye que la misma no se ha producido.

La segunda causal consiste en la infracción de normas sustantivas de derecho por error de derecho en la apreciación de la prueba, que ha influido sustancialmente en lo dispositivo de la resolución recurrida.

La recurrente utiliza seis motivos para fundamentarla y dentro de cada uno de ellos se refiere a una serie de pruebas, que considera fueron erróneamente valoradas por el Tribunal Superior de Familia. Nos referiremos a cada uno de los motivos.

En el primer motivo se señala que fue mal valorada la prueba consistente en el examen psicológico practicado por la Licenciada A.B. de V. a los señores J.P. y M.A., consultable de fojas 573 a 577, y la diligencia de entrega de dicho dictamen pericial, durante la cual la perito fue preguntada y examinada por los apoderados de ambas partes y por la Magistrada Sustanciadora del Tribunal Superior de Familia (fs. 579-586).

Argumenta que en dichas pruebas se concluye que el señor PASCUAL no tiene rasgos de maltrato psíquico; que la señora ACEVEDO tiene lazos afectivos hacia su esposo y muestra señales de inseguridad y marcada dependencia con él, lo cual es una característica que presenta una persona maltratada.

En relación con este punto, la sentencia recurrida estimó que de acuerdo con esta prueba, "la marcada dependencia hacia la figura del esposo y su inseguridad ... no son más que síntomas de una persona maltratadora que como bien, la misma parte apelante ha manifestado se pueden encontrar en la misma, en opinión de la Dra. N.S. de M., es decir, la `... Inseguridad y dependencia marcada´y la `racionalización o negación de su conducta´ (ver foja 611. Alegato de la parte demandada)". (F. 706).

El análisis de la prueba en cuestión pone de manifiesto que si bien es cierto que la perito manifestó que "En la evaluación sicológica realizada al señor P. no aparecen rasgos de maltrato psíquico", la Sala estima que esta opinión, como único elemento de convicción, no tiene la fuerza suficiente para desvirtuar los otros medios de prueba que tomó en consideración el Tribunal Superior de Familia para arribar a su decisión.

Ahora bien, es cierto, igualmente, que la prueba psicológica reveló que la señora ACEVEDO presentaba muestras de inseguridad, marcada dependencia hacia su esposo y lazos afectivos con él, pero no que la perito afirmara que éstos eran rasgos que presentaba una persona maltratada. Consecuentemente, estas afirmaciones tampoco pueden considerarse como prueba de que la señora ACEVEDO hubiere cumplido con sus deberes de esposa o que desvirtúen la convicción a la que arribó el Tribunal Superior de Familia, de la existencia de trato cruel psíquico, imputable a la parte recurrente.

El segundo motivo es del siguiente tenor:

"Segundo Motivo: A foja 24 de su sentencia el Tribunal Superior de Familia da por establecido la calidad de testigo técnico de los doctores D. y Malgrat y les otorga plena validez para acreditar las supuestas ansiedades del actor, pese a que la noche anterior a una de las supuestas sintomatologías ansiosas el día 20 de abril de 1994 el autor (sic) del juicio se encontraba celebrando cena formal en el hogar, foja 175 del expediente, que las restante (sic) citas citadas por el Dr. D. en su informe coinciden con las citas del menor con la fonoaudióloga foja 71, del expediente, además que el testimonio técnico no está consagrado por la ley como prueba y que son prohibidos los medios probatorios contrarios a la moral y al orden público.

Los testigos técnicos para el Tribunal, nunca atendieron ni conocieron a M.A., los mismos dan por sentado hechos que nunca vieron y se fundan en lo referido por J.P..

Además que la sentencia a foja 16 citando al autor B. sostiene que las enfermedades no son causal de separación, no obstante, en la valoración segmentada de la prueba que realizó el Tribunal en el presente proceso constituyen causal de divorcio". (F. 778).

La Sala considera que la valoración de esta prueba por parte del juzgador de segunda instancia, se ajusta a derecho. El Tribunal Superior consideró que las intervenciones de los doctores D. y Malgrat constituían, "testimonios técnicos", que son aceptables en nuestra legislación, ya que "si bien expresamente el Código no habla de este tipo de testimonio, implícitamente el artículo 930 del Código Judicial lo permite."

Igualmente, el D.J.F.P. en su obra, "Medios de Prueba" (Varitec, S.A., S.J., Costa Rica, Primera Edición, 1997, págs. 158-159), se refiere a esta clase de testimonios:

"La tendencia moderna es admitir la declaración del testigo técnico. En el nuevo Código el Juez puede interrogar a estos testigos sobre percepciones y situaciones concomitantes o que sirven de antecedentes, y sus causas, siempre que se deriven de conocimiento directo, con base en el art. 928 que preceptúa: `Las preguntas podrán contener referencias de carácter técnico, si fuesen dirigidas a personas especializadas´.

Al respecto agrega el art. 931 del C. Judicial:

`Artículo 931. Los testigos pueden ser interrogados respecto a opiniones o inferencias que se relacionen con sus percepciones personales o que sean de utilidad para esclarecer su testimonio.´

Y el Artículo 909:

`No hará fe el dicho del testigo que no ha declarado de sus propias y directas percepciones, salvo los casos en que la ley admita declaración sobre el conocimiento formado por inferencia; pero en este caso se deben expresar los fundamentos de ésta.´

Convergente, el art. 928 dispone:

`Cada parte tienen (sic) el derecho a objetar las preguntas o repreguntas de la contraria cuando lo estimare manifiestamente sugerentes, inconducentes o capciosas, antes de que sean contestadas por el testigo. El Juez decidirá sobre tales objeciones verbales en el acto mismo. Estas decisiones son irrecurribles; pero en la diligencia se dejará constancia de la pregunta, repregunta, objeciones y de la decisión.

Las preguntas podrán contener referencias de carácter técnico, si fueren dirigidas a personas especializadas.´

La experiencia demuestra que la persona que ejerce una profesión u oficio es, en primer lugar, quien observa y recuerda, en general, con mayor precisión, hechos o incidentes relacionados con los mismos, ya que la atención se concentra en mayor grado en ellos. Así por ejemplo un médico por razón de su profesión, percibe las condiciones físicas de una persona, especialmente de un enfermo, y las deducciones que realice sobre su estado debe ser aprovechado adecuadamente por el Juez".

De lo anteriormente expuesto se colige que no cabe duda que los denominados testimonios técnicos, son admisibles en nuestra legislación; que ambos doctores atendieron al señor P. por un período considerable de tiempo, lo cual los hace idóneos para emitir sus conclusiones en atención a la relación médico-paciente existente entre ellos.

Por último, la Sala observa que estos testimonios fueron apreciados por el Tribunal Superior de Familia, en relación con el resto de los testimonios y otras pruebas aportadas al proceso, razón por la cual no se ha producido error de derecho en relación con ella.

El tercer motivo expresa el siguiente cargo:

"Tercer Motivo: El Tribunal Superior de Familia en la página 30 y 31 de la sentencia le resta validez al reporte de la Dirección Nacional de Migración del Ministerio de Gobierno y Justicia y que consiste en el reporte migratorio de los Señores M.V. y J.P. visible de fojas 525 a 543, no obstante, que en el mismo J.P. y M.V. reportan el mismo número de teléfono y el mismo domicilio, a parte (sic) de que coinciden fecha y vuelos entre los mismos y que el Sr. P. en juicio negó que conviviese con otra mujer conforme consta en su declaración a foja 359 del expediente.

En dicho reporte constan viajes de ambos a E.E.U.U., México, Colombia, dentro de dichos viajes se dio la irregularidad que señala el cardiólogo G. en el día 12 de septiembre de 1994, tres meses posterior a la separación. Luego si el Tribunal hubiera analizado en su conjunto todas estas pruebas conforme a las reglas de la sana crítica conjuntamente con las pruebas de los doctores D. y M., hubiera tenido que concluir que existe la relación extra conyugal y la no existencia de maltrato ni del abandono, por lo tanto la sentencia al no evaluar en forma completa el caudal probatorio ni los reportes migratorios, incurrió en error de derecho en la apreciación de la prueba lo cual influyó en lo dispositivo de la resolución recurrida". (F. 778).

En este motivo la recurrente alega que el señor PASCUAL mantenía relaciones extra matrimoniales con la señora M.V., situación que se desprende de los informes remitidos por la Dirección Nacional de Migración y Naturalización, en los que aparece el movimiento migratorio de éstos, durante los años 1994-1995. Sostiene que si estas pruebas hubiesen sido correctamente valoradas por el Tribunal Superior de Familia, "hubiera tenido que concluir que existe la relación extra conyugal y la no existencia de maltrato ni del abandono".

La Sala considera acertado el juicio de valor emitido por el Tribunal Superior de Familia en relación con este punto, ya que reconoció que si bien en el movimiento migratorio de los señores PASCUAL y Viejo coincidían algunos números de vuelos y fechas de entrada y de salida de nuestro país, ésto no era prueba fehaciente de que mantenían una relación íntima, o que de existir ésta, fuera anterior a la separación de los esposos PASCUAL-ACEVEDO y, tampoco, de que esta supuesta relación extra matrimonial fuese la causa de la conducta de la recurrente con su esposo.

Por tanto, se descarta también este cargo y se procede a analizar el cuarto motivo, en el que se plantea lo siguiente:

"Cuarto Motivo: La sentencia sustenta el maltrato psíquico, foja 36 del expediente en el supuesto incumplimiento del débito conyugal que es, según B. citado en la sentencia una de las cuestiones sexuales que clasifica como injuria, no obstante, el Tribunal de Familia no toma en consideración que la etiología de un problema de maltrato no son las cuestiones sexuales, tal como asevera la Dra. N.S. de M., la cual es citada igualmente por la sentencia.

Al estimar el material probatorio el Tribunal da por sentado luego sin prueba concluyente la inexistencia de vida conyugal y alude al hecho de no cumplir con la entrega del cuerpo, lo cual no es el punto que se debate en un caso propio de maltrato, acogiéndose el Tribunal a modalidades doctrinales que desvirtúan el verdadero sentido y alcance de la norma. En igual forma segmentó la declaración contradictoria del Sr. P. quien a foja 372 del expediente sostuvo que los medicamentos no afectan su actividad sexual "Si no todo lo contrario", no siendo ni en los problemas cardiovasculares ni en la maltrato, la actividad sexual, el punto concluyente para determinar o no la existencia de una causal como de la maltrato, argumento a los que alude la sentencia y que influyeron sustancialmente en lo dispositivo del fallo recurrido". (F. 778).

En este motivo la recurrente se limita a atacar, de manera general, la operación de valoración de la prueba realizada por la decisión impugnada, planteando que la ausencia de relaciones sexuales entre los cónyuges no es concluyente en esta causal de divorcio y que la sentencia "segmentó la declaración contradictoria del Sr. P.", quien sostuvo que los medicamentos no afectaban su actividad sexual "Si no todo lo contrario".

No encuentra la Corte que este señalamiento del señor PASCUAL en su declaración de parte, sea relevante para la determinación de si hubo o no trato cruel psíquico por parte de la señora ACEVEDO hacia su esposo, el señor PASCUAL.

El quinto y sexto motivos se refieren a la valoración de los testimonios aportados por el señor PASCUAL y son del tenor siguiente:

"Quinto Motivo: La sentencia en la página 37 aprecia deficientemente la declaración de la señora Ramos sobre el lavado de la ropa que la testigo señaló `ropa interior´ y no toda la ropa como hace ver la sentencia, lo cual cita como prueba de los malos tratos, foja 284 del expediente. Sobre el particular es elemental las razones de pulcritud en el cuidado de la ropa interior. Por lo tanto se incurrió en error de derecho en apreciación de la prueba que se reflejó en lo sustancial del pleito.

Sexto Motivo: La sentencia en las páginas 25 a 29 entra al análisis de las pruebas testimoniales aportadas por el demandante pese a tener éstos, el carácter de testigos sospechosos y segmenta el contenido de dichas pruebas llegando a conclusiones erradas, ello es así por cuanto consta a foja 317 del expediente que el testigo H.C. no laboró los últimos seis meses, sin embargo, a foja 37 de la sentencia con base en dicha declaración señala que al Sr. P. le fueron proferidas injurias, así como la declaración del testigo G. sostiene la sentencia en misma página 37 que los insultos que se daban eran oídos por terceras personas, en presencia del testigo G. del cual no se colige tal hecho como se constata a foja 343 del expediente. El testigo L.V. era al momento de la declaración como se constata a foja 331 del expediente empleado de la fábrica del Sr. P. igualmente la Sra. E. de P., declaró a foja 325 del expediente que no le constaban los hechos si no por referencia siendo además secretaria personal del Sr. J.A.P. en la fábrica de Productos Alimenticios Pascual. En cuanto al testimonio de la Sra. Ramos igualmente la sentencia segmentó el contenido de la declaración y adicionó aspectos no declarados como se constata a foja 284 del expediente en lo concerniente al lavado de la ropa, señalamiento al que alude la sentencia en la página 37.

Al no analizar éstas (sic) declaraciones conforme a las reglas de la sana crítica y segmentar las mismas el Tribunal Superior de Familia incurrió en error de derecho en la apreciación de la prueba lo cual influyó en lo sustancial del pleito". (F. 779).

Como primer punto, la recurrente acusa la prueba testimonial a la que hace referencia en los motivos transcritos, por considerar que proviene de testigos sospechosos.

La Sala observa que todos los testigos aportados por el señor PASCUAL eran personas que habían laborado o que todavía prestaban sus servicios al demandante, en su residencia o en la Fábrica de Productos Alimenticios Pascual, de su propiedad, por lo que en principio se les considera como testigos sospechosos de acuerdo con el ordinal 3 del artículo 896 del Código Judicial.

No obstante, como acertadamente manifestó el Tribunal Superior de Familia en la sentencia atacada, en los procesos de familia como el que nos ocupa, "la doctrina y la jurisprudencia son unánimes en manifestar que los trabajadores y empleados que se relacionan con la familia y los parientes de la misma son los más idóneos para conocer la realidad conyugal, pues, tienen mayor relación con los mismos". (F. 687). Además, aceptó "que si bien pueden tomarse como sospechosos por su calidad, han sido valorados teniendo en cuenta el razonamiento de sus declaraciones y produciendo la confianza en el juzgador por la cabalidad y la secuencia lógica de sus relatos." (F. 699) Consecuentemente, la Sala estima que la sentencia no incurrió en error de derecho al valorar la prueba testimonial aportada por la parte actora en el proceso.

Ahora bien, la recurrente acusa al Tribunal Superior de Familia de haber realizado una valoración fragmentada de los testimonios rendidos por los señores LUCIA RAMOS (fs. 282-300); H.C. (fs. 267-276); B.G. (fs. 337-345); ELIDA DE PINZÓN (fs. 319-327); y L.V. (fs. 328-336).

Efectivamente, la Sala observa que la sentencia recurrida se refirió a cada uno de estos testimonios, de los cuales se obtienen las siguientes conclusiones: 1) La señora ACEVEDO no acompañaba a su esposo durante las comidas en casa ni en sus compromisos sociales; 2) La señora ACEVEDO le profería injurias e insultos al señor PASCUAL frente a los trabajadores domésticos; 3) El niño dormía en la habitación de los señores PASCUAL-ACEVEDO.

La Corte estima que los supuestos errores que la recurrente le atribuye al Tribunal Superior de Familia en la apreciación de los testimonios de estas personas, no tienen fuerza suficiente para desvirtuar estas conclusiones.

Cabe señalar que el Tribunal Superior de Familia consideró que se habían acreditado, de manera plena y contundente, las causales de divorcio consagradas en el artículo 114 del Código Civil, luego de haber realizado la valoración de estos testigos en conjunto con las declaraciones de los otros testimonios aportados al proceso y el resto del material probatorio que consta en el expediente.

La Sala estima que en dicha valoración el juzgador de segunda instancia no incurrió en error de derecho en la apreciación de la prueba, razón por la cual no existen méritos para casar la sentencia atacada.

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA, SALA DE LO CIVIL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, NO CASA la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Familia el 2 de abril de 1997, dentro del proceso de divorcio instaurado por el señor J.A.P. contra la señora M.A..

  1. y N..

(fdo.) J.A.T.

(fdo.) R.A.F.Z.

(fdo.) E.A.S.

(fdo.) ELIGIO MARÍN

Secretario Encargado