Sentencia de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 1ª de lo Civil, 29 de Marzo de 2001

Ponente:LUIS CERVANTES DÍAZ
Fecha de Resolución:29 de Marzo de 2001
Emisor:Primera de lo Civil
RESUMEN

RECURSO DE CASACIÓN LABORAL INTERPUESTO POR EL LICENCIADO EDUARDO RÍOS, EN REPRESENTACIÓN DE AQUILINO GONZÁLEZ, CONTRA LA SENTENCIA DE 23 DE NOVIEMBRE DE 2000, DICTADA POR EL TRIBUNAL SUPERIOR DE TRABAJO DEL SEGUNDO DISTRITO JUDICIAL DE PANAMÁ, DENTRO DEL PROCESO LABORAL: AQUILINO GONZÁLEZ VS. CABACASTA, S. A

 
CONTENIDO

VISTOS:

El licenciado E.R., actuando en nombre y representación del señor A.G., ha presentado recurso de casación laboral contra la sentencia de 23 de noviembre de 2000, dictada por el Tribunal Superior de Trabajo, del Segundo Distrito Judicial, dentro del proceso laboral promovido por su representado contra la empresa CABACASTA , S. A. y L.C.T..

El recurso extraordinario accede a una controversia laboral común para el reclamo de prestaciones laborales en concepto de prima de antigüedad, décimo tercer mes y vacaciones, por monto de B/.7,524.82 y B/.13,175.40, en concepto de jornada extraordinaria..

Cumplidos como han sido los requisitos contenidos en los artículos 926 y 927 del Código laboral, sin que se haya presentado escrito de oposición, la Sala pasa a resolver el recurso propuesto.

Según el casacionista, la sentencia impugnada es violatoria de los artículos 14, numeral 4, 96, 149 y 69 del Código de Trabajo.

La primera de las normas invocadas contiene los supuestos de sustitución patronal. La regla del numeral que se afirma fue violado establece que la inexistencia de notificación de la sustitución del empleador mantiene la responsabilidad solidaria de los patronos hasta tanto se haga la notificación correspondiente. De acuerdo al recurrente, este precepto fue infringido por aplicación indebida porque para que opere la figura jurídico laboral comentada se requiere que el empleador anterior le notifique ese hecho al trabajador en los términos y con antelación prevista por el numeral 3 del citado artículo; cosa que no hicieron la empresa Productos de Cantera ni L.C.T., por lo que se mantiene su responsabilidad solidaria e inexistencia de la sustitución.

Expresa quien impugna que esto último se desprende de la declaración a foja 81, del representante legal de la empresa CABACASTA, S.A., quien señaló que el trabajador A.G. laboraba para Productos de C. y que cuando CABACASTA, S.A. llegó a integrar el Grupo Castañeda lo empleó para ciertos trabajos, por lo que el asunto bajo examen no consiste en que una empresa asumiera las operaciones de otra. Agrega que la inexistencia de la sustitución queda probada a través de la certificación de la Caja de Seguro Social, según la que las cuotas se pagaron hasta el final a nombre de Productos de C.. Igualmente, afirma que CABACASTA, S.A. reconoció que G. laboró para ella desde 1995, y que el Ministerio de Comercio e Industrias certifica que no existe la sociedad Productos de Cantera ni como empresa ni como razón social. (foja 2 del cuadernillo de casación).

El artículo 96, segunda de las disposiciones que se afirma fue violada por la sentencia de 23 de noviembre de 2000, prevé la solidaridad ante el supuesto de que varias personas o empresas que funcionan en el mismo local o como unidad económica utilicen simultánea o indistintamente los servicios de uno o varios empleados. La disposición también prevé el caso que varias personas o empresas contraten al trabajador conjuntamente y utilicen sus servicios simultánea o indistintamente, reputándose un sólo empleador, por lo que deberán responder solidariamente de las prestaciones e indemnizaciones generadas de la relación laboral.

Para el recurrente, esta norma ha sido infringida de manera directa, porque el fallo acusado omitió aplicarla a los hechos y pruebas del expediente, ya que tanto el trabajador como el representante legal de CABACASTA, S.A. son contestes al decir que no se produjo la transferencia de bienes de una persona a otra, sino que se identificaban mediante letrero como "PRODUCTOS DE CANTERA Y CABACASTA, S. A. Y GRUPO CASTAÑEDA".

Añade que L.C.T. pagaba el salario personalmente; los recibos desde 1995 en adelante fueron membretados por CABACASTA, S. A. y el seguro social era pagado bajo el nombre de Productos de Cantera bajo dos números distintos. Además, el doctor C. y su esposa, jefa de personal, laboraban en la empresa antes de constituirse CABACASTA, S. A. Asegura que no existe sustitución patronal contrario a lo que establece el fallo censurado, más bien se trata de acuerdo con el expediente, de la existencia de unidad económica entre las personas naturales y jurídicas para quienes indistintamente A.G. prestó servicios durante 18 años.

Afirma que la violación directa se produce también porque no se consideró a L.C. como empleador por lo que éste debe responder solidariamente; se demostró que Productos de C. no existe siquiera como razón social, quedando L.C.T. como empleador antes de 1995 de quien el trabajador asegura que recibía siempre el salario antes y con posterioridad a la existencia de CABACASTA, S.A., aspecto que no tomó en cuenta la sentencia censurada.

A criterio del casacionista, la inclusión como empleador de L.C.T. se explica porque no sólo operó mediante una razón social que no existe sino que obtuvo dos números patronales ante la Caja de Seguro Social con los que ejerce su actividad hasta la fecha, y esa circunstancia lo hace responsable personalmente según el artículo 254 del Código de Comercio (foja 4).

Respecto del artículo 149 del Código laboral, el casacionista asegura que su violación se produjo por interpretación errónea. Esta disposición que establece qué se debe entender por salario para efectos del cómputo de las indemnizaciones y prestaciones de los trabajadores, fue infringida en ese concepto, toda vez que el Tribunal para determinar el salario mensual promedio conforme al cual se calcularían las vacaciones, décimo tercer mes y prima de antiguedad usó los salarios declarados a la Caja de Seguro Social por Productos de Cantera desde 1990 hasta 1999, que arrojó un promedio mensual de B/.183.18, contrariando lo dispuesto por el artículo que se estima violado, según el cual dicho promedio se fija tomando en cuenta lo recibido por el trabajador como salario durante los últimos seis meses o 30 días anteriores, según resulte más favorable para el trabajador. En su concepto, el Tribunal Ad-quem empleó un método desfavorable al trabajador, porque la certificación de salarios aportados por la Caja de Seguro Social prevé que los últimos 30 días de salario por monto de B/.300.00 es más favorable al trabajador (foja 5).

La última norma que se invoca infringida es el artículo 69 del Código de Trabajo, que establece la presunción "iuris tantum" según la cual a falta de contrato escrito se presumirán ciertos los hechos o circunstancias que alegue el trabajador que debían constar en dicho contrato. De acuerdo con el impugnante, su transgresión ha ocurrido por violación directa porque el Tribunal Ad-quem no está de acuerdo con la fecha de inicio de la relación de trabajo más no expresa si objeta la indicada por el A-quo. Además, dicha sentencia reconoce una interrupción del pago en la certificación de la Caja de Seguro Social desde febrero de 1988 a agosto de 1990 concluyendo que el inicio del vínculo se da a partir de 1990, por lo que se omitió aplicar lo que dispone el artículo 69. Agrega que de acuerdo con el numeral 8, artículo 68, del Código Laboral, en el contrato escrito debe constar el lugar y fecha de su celebración.

Para el casacionista, ni la certificación de la Caja de Seguro Social ni la interrupción en el pago de las cuotas obrero patronales son pruebas que no admiten duda razonable, porque en primer lugar la certificación de la Caja de Seguro Social es producto de la información que suministra la empresa a la institución pública, la que no puede certificar sino lo que aquélla le informa. En esta senda, la empresa no le informó a la Caja la interrupción de la relación de trabajo entre los meses anotados. Por otra parte, no puede ser prueba, afirma el recurrente, porque ese documento establece salarios inferiores a los mínimos previstos por la Ley para dichos años, de lo que concluye que "...el empleador no puede suplir la inexistencia de Contrato Escrito, con lo que puede ser la omisión de incluir al trabajador en la planilla del Seguro social desde el inicio de las relaciones de trabajo en 1981 ó (sic) la exclusión de dichas planillas entre 1988, febrero a agosto 1990; que sean actos unilaterales y violatorios de la Ley Laboral y de la seguridad Social, que admiten dudas razonables de su valor probatorio, en cuanto al inicio de las relaciones de trabajo de A.G." (foja 6).

Para resolver la Sala hará las siguientes consideraciones.

El Juzgador de primer grado resolvió mediante sentencia de 28 de agosto de 2000, condenar a la empresa CABACASTA, S.A., a pagar en favor del señor A.G., la suma líquida de B/.4,609.87, en concepto de décimo tercer mes, prima de antiguedad y vacaciones. La pretensión para el pago de jornada extraordinaria fue desestimada porque el actor no aportó prueba de haber laborado tiempo extraordinario. La sentencia que decidió la instancia inicial del proceso absolvió a L.C.T. de la demanda.

Respecto de esta persona, no fue condenada al pago de las prestaciones laborales reclamadas porque en autos no quedó demostrada la relación laboral entre el mismo y el trabajador.

De acuerdo al fallo del A-quo comentado, el caso de la empresa CABACASTA, S. A. requería de un examen exhaustivo puesto que ésta sólo aceptaba el vínculo laboral desde el año 1995, más cuando Productos de C. canceló su licencia comercial A.G. pasó a la planilla de CABACASTA, S.A.. A juicio de dicho Tribunal, esta compañía ejercía las mismas operaciones, en el mismo sitio y con los mismos bienes, por lo que se dio la continuidad laboral.

Un punto a destacar es que el fallo de primera instancia estimó como fecha cierta del inicio de la relación laboral con el objeto de tasar las prestaciones debidas, el mes de septiembre de 1984, con base a una certificación emitida por la Caja de Seguro Social de fojas 55 hasta la 60 inclusive. Entre tanto, el demandate aduce que él comenzó a laborar para Productos de Cantera desde el mes de abril de 1981. El salario fue estimado en B/.70.00 semanales toda vez que el demandante y el demandado coincidieron en este aspecto (Cfr. fojas 21 y 78 del expediente laboral).

Esta sentencia fue apelada por la licenciada D.G. (ver reverso de foja 101), en calidad de apoderada de CABACASTA, S.A., como se aprecia en escrito de sustentación del recurso que corre a fojas 112 y siguientes, quien solicitó la revocación del fallo, al considerar a L.C.T. y Productos de Cantera como responsables solidarios por las prestaciones que reclama el trabajador. Además, argumenta que su representada sólo está obligada a responder a partir del año 1995.

El Juzgador de segunda instancia mediante sentencia de 23 de noviembre de 2000, cuya casación se pretende, mantuvo la condena de la empresa CABACASTA, S. A. pero la redujo a la cantidad de B/.1,317.08, manteniendo el fallo recurrido en todo lo demás.

Entre los motivos de la decisión, el Ad-quem consideró que sí se produjo una sustitución patronal entre Productos de Cantera, con número patronal 99-339-0005 y CABACASTA, S.A., con número patronal 99-339-0011, según certificaciones de fojas 60 y 90. A su juicio, en la primera de las certificaciones de fecha 27 de abril de 2000, consta el cambio del número patronal y consecuentemente se confirma la fecha de la sustitución, o sea, marzo de 1995. El segundo documento con fecha 12 de julio de 2000, certifica que el nombre del establecimiento es Productos de C. y la razón social es CABACASTA, S. A. (Cfr. foja 122).

El Juzgador de segunda instancia no concuerda con la duración de la relación de trabajo y el salario del trabajador, en cuanto a la fecha de inicio de la misma y el monto del salario empleado para el cómputo de las prestaciones.

Según el Tribunal Superior de Trabajo, conforme a las mencionadas certificaciones, el señor A.G. trabajó por "...primera vez para PRODUCTOS DE CANTERA de septiembre de 1984 a febrero de 1988, luego se produce una interrupción por más de dos años y a partir de Agosto de 1990 inicia un nuevo período de trabajo con PRODUCTOS DE CANTERA que prosigue con la Empresa CABACASTA, S.A. hasta su renuncia. Hacemos la salvedad -dice el fallo- que el trabajador no cotizó en febrero de 1995, pero esto se explica por el cambio del número patronal a causa de la sustitución. Como último día de trabajo debe tenerse el 30 de septiembre de 1999 porque de acuerdo a la carta presentada la renuncia era efectiva a partir del primero de octubre" (foja 124). Y agrega:

"Corresponde calcular el décimo tercer mes del período de Agosto de 1990 al 30 de Septiembre de 1999, un mes de vacaciones y la prima de antiguedad del 14/8/95 al 30/9/99. Esta última prestación excluye el tiempo de Agosto de 1990 al trece de agosto de 1995 porque al finalizar la relación laboral el trabajador no tenía diez años de servicios continuos, de acuerdo a lo exigido por el artículo 224 del Código de Trabajo" (foja 125).

En punto al salario, estima que es de B/.183.18 mensuales correspondiente a abril hasta septiembre de 1999, de acuerdo a certificación de fojas 59, la que considera prueba plena, ya que incluso CABACASTA, S.A. negó en la contestación de la demanda el salario alegado por el trabajador.

Respecto del primer cargo de violación contra el artículo 14, específicamente el numeral 4, de dicha norma, la Sala estima que no le asiste la razón al recurrente. Ello es así porque tanto el Tribunal de Primera como de Segunda Instancia estimaron que sí se produjo la figura de la sustitución patronal entre Productos de Cantera, antiguo empleador sustituido, y la empresa CABACASTA, S. A., empresa sustituta, la que a partir 1995 contrató como trabajador al señor A.G., según se desprende de la propia deposición del trabajador y la del representante de CABACASTA, S. A.

No se produjo indebida aplicación del numeral 4 invocado toda vez que el Tribunal Superior de Trabajo resolvió condenar a CABACASTA, S.A., desde el año 1990, es decir, antes que de acuerdo a la deposición de M.A.C., presidente de dicha compañía, tal empresa contratara posterior a la sustitución (ocurrida en marzo de 1995) al señor A.G., para evitar que éste quedara desprotegido (foja 81). De lo que se extrae que el Tribunal Ad-quem aplicó la regla de la persistencia de la solidaridad en las prestaciones debidas al trabajador mientras no se produzca la notificación de la sustitución patronal a los trabajadores y sindicatos respectivos.

Esto se aprecia en la medida que el trabajador alega que laboró 18 años para Productos de Cantera (abril de 1981); sin embargo, la fecha de inicio del vínculo laboral que reposa en autos es de septiembre de 1984, de acuerdo a certificación de sueldos devengados por A.G., expedida por la Caja de seguro Social, que reposa de fojas 55 en adelante.

Esta certificación contiene una interrupción en el pago de las cuotas obrero patronales desde 1988 hasta 1990. CABACASTA, S.A, sociedad vigente desde enero de 1991, según copia de certificación del Registro Público (foja 85), empezó actividades desde febrero de 1995 (foja 46), según su registro o licencia comercial, no desde el año 1990, por lo cual el Tribunal Ad-quem pese a que la misma aceptó haber empleado al trabajador G. desde 1995 en que ocurrió la sustitución patronal, mantuvo la solidaridad condenando a dicha empresa al pago de prestaciones debidas en concepto de décimo tercer mes, prima de antiguedad y un mes de vacaciones, desde o a partir de 1990, incluso antes que jurídicamente existiera CABACASTA, S. A.

Esta condena no se produjo a partir de 1984 ni del año afirmado por el recurrente, porque en 1988 se dio una interrupción del vínculo laboral que duró aproximadamente dos años, criterio con el cual coincide la Sala. Por ende, este cargo es desestimado.

En cuanto al segundo cargo de violación que se dirige contra el artículo 96 del Código Laboral, la Sala estima que no tiene asidero jurídico, porque se observa que el trabajador se allanó a la decisión del Tribunal de Primera instancia que condenó únicamente como empleador a la empresa CABACASTA, S.A. al pago de la suma de B/.4,609.87, y excluyó de dicha condena al señor L.C.T., porque el actor no probó que como persona natural C.T. hubiese tenido vínculo laboral con A.G. en calidad de empleador.

Cabe hacer hincapié en que la segunda instancia del proceso fue activada, según se aprecia a fojas 101 de los autos y así lo reseña el Ad-quem (f. 125), por la apoderada judicial de la empresa CABACASTA, S.A. conducta procesal concluyente en cuanto a la conformidad con el fallo de primer grado que implícitamente se extrae de la carga procesal omitida por el trabajador (al no apelar de la sentencia de 28 de agosto de 2000 proferida en primera instancia).

De dicha postura procesal se evidencia que el trabajador estaba conforme con que no se hubiese condenado a L.C.T. como responsable solidario para el pago de las prestaciones reclamadas por A.G., lo que desvirtúa la solidaridad que éste arguye prevista en el artículo 96 entre las personas o empresas que contraten conjuntamente a un trabajador utilizando indistinta o coetáneamente sus servicios. Este criterio se evidencia de la no consideración de L.C.T. como empleador del trabajador, que se plasma en los fallos de primera y segunda instancia, juicio con el que la Sala expresa su conformidad, ante la no aportación de prueba por parte del trabajador para acreditar que prestó servicio personal propio de una la relación laboral entre él y dicho demandado.

Este razonamiento induce a la Sala a descartar el cargo de infracción contra el artículo 96.

Acerca de la presunta infracción del artículo 149 de Código Laboral, la Sala coincide con el planteamiento del recurrente en el sentido que el Tribunal Superior de Trabajo debió escoger para el cómputo de las prestaciones debidas al trabajador en concepto de vacaciones, décimo tercer mes y prima de antiguedad no el promedio de salario percibido durante los últimos seis meses de la relación laboral, sino el sueldo percibido durante los últimos 30 días de labor, porque esta cifra es más favorable al trabajador, según se desprende de la certificación de la Caja de Seguro Social, específicamete a fojas 29.

De esto resulta que debe hacerse una modificación en cuanto al monto de las prestaciones establecidas en la sentencia de 23 de noviembre de 2000, en base a un salario de B/.300.00 y no de B/.183.18, cifra promediada por el Tribunal Ad-quem. El décimo tercer mes debe computarse desde el mes de agosto de 1990 hasta el 30 de septiembre de 1990, un día antes de la renuncia del trabajador (foja 47), lo cual suma una partida y un mes proporcional del año 1990, 24 partidas entre los años 1991 y 1998, y dos partidas y un mes proporcional en 1999, o sea, 27 partidas y dos meses proporcionales, menos 5 partidas que el trabajador reconoció su pago correspondientes al mes de diciembre (foja 78, in fine), que equivale a 22 partidas y dos meses. Veamos:

Prestaciones laborales

  1. Vacaciones

    1 mes B/.300.00

  2. Prima de antiguedad

    4 años, 6 meses

    B/.69.28 X 4 B/.277.12

  3. Décimo tercer mes

    9 años, 2 meses

    B/.100.00 X 22 partidas B/.2,200.00

    B/.300.00 /12X2 proporcional B/. -50.00

    Total B/.2,827.12

    A esta suma debe descontarse B/.720.00 que el trabajador recibió del empleador, pago que este último reconoce haber recibido, según declaración de parte visible a fojas 78, lo cual arroja una diferencia total de B/.2,107.12, que ha de sufragar CABACASTA, S.A. a A.G.. Por ende, se estima probado el cargo de infracción contra el artículo 149 del Código Laboral.

    La última norma que se alega infringida es el artículo 69 del referido Código, criterio del casacionista el cual la Sala no comparte porque la presunción contenida en dicha norma no ha cobrado eficacia en la presente causa, debido a que el Tribunal evaluó el caudal probatorio aportado a los autos por las partes, y a falta de contrato escrito apreció según la sana crítica la certificación de sueldo emitida por la Caja de Seguro Social para determinar el inicio del vínculo laboral, los montos salariales percibidos por el trabajador, ante la falta de acuerdo entre las partes, y el alcance de la responsabilidad de la empresa CABACASTA, S.A. previo y después de la sustitución patronal operada en el año 1995.

    Considera la Sala en aplicación de las reglas del sano juicio que el documento público aludido no genera duda razonable para tomar como probadas las afirmaciones del trabajador en ausencia de contrato escrito. De allí que el cargo contra el artículo 69 no debe prosperar.

    En mérito de lo expuesto, lo que procede es casar parcialmente la sentencia del Tribunal Ad-quem en el extremo antes anotado y mantenerla en todo lo demás.

    De consiguiente, la Sala Tercera de lo contencioso administrativo de la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia, en nombre de la República y por autoridad de la Ley CASA PARCIALMENTE la sentencia de 23 de noviembre de 2000, emitida por el Tribunal Superior de Trabajo del Segundo Distrito Judicial, dictada dentro de la controversia laboral entre A.G. contra CABACASTA, S.A. y L.C.T., que promoviera el primero contra estos dos últimos, y CONDENA a la empresa CABACASTA, S. A. al pago en favor de A.G. de la suma de B/.B/.2,107.12, en concepto de un mes de vacaciones, décimo tercer mes y prima de antiguedad.

    Aplíquese los intereses y recargos previstos por el artículo 169 y 170 del Código Laboral. Las costas se fijan en 20% del total de la condena.

    N..

    (fdo.) L.C.D.

    (fdo.) A.H.

    (fdo.) A.A.A. L.

    (fdo.) J.S.

    Secretaria