Sentencia Penal de Corte Suprema de Justicia (Panama), 2ª de lo Penal, 15 de Julio de 2010

PonenteJosé Abel Almengor Echeverría
Fecha de Resolución15 de Julio de 2010
EmisorSegunda de lo Penal

VISTOS:

En grado de apelación, conoce la Sala Segunda de lo Penal, de la sentencia de 7 de agosto de 2009 proferida por el Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial, que declaró culpable a J.B.C.M. del delito de homicidio agravado, cometido en perjuicio de K.S.G.S. y lo condena a la pena de 23 años de prisión, además de la inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por el mismo período de la pena principal, como autor del hecho punible.

Contra la decisión de primera instancia, interpuso y sustento en tiempo oportuno, el licenciado A.P.L., defensor de oficio de J.B.C.M..

De conformidad con el libelo de apelación el defensor de oficio, se muestra en desacuerdo con la sentencia impugnada por considerar que su patrocinado, es inocente de los hechos. Señala, además la defensa técnica que el Tribunal de manera categórica expresa como hechos probados que su patrocinado lesionó con un arma blanca a K.S.G., en el tórax, ocasionándole la muerte, pese a que la vinculación de su patrocinado surge del testimonio de I.M., quien se retractó de los hechos, y en el Juzgado de Niñez y Adolescencia de Chiriquí, expresó ser el autor de la muerte de la infortunada (fs. 1579-1580), afirmando que su testimonio se debió a que guardaba rencor hacia J.C. debido a que lo maltrataba en el colegio y en el caso del menor M.M.M., se debió a que nunca se habían llevado bien (fs. 1580).

De igual manera, el defensor de oficio advierte que lo únicos que presentaban arañazos y excoriaciones fueron Mario Montenegro e I.M., en tanto su defendido no presentó ninguna lesión de este tipo (fs. 1580).

Sostiene el activador judicial que de los testimonios de C.L., la maestra D.C.R., I.Y.M., R.C. y J.C., dan cuenta que J.B.C., regresó de la escuela con los cuadernos de sus sobrina a eso de la una de la tarde, y luego de almorzar se bañó, y se acostó a dormir, permaneciendo en el resto de la tarde en su casa (fs. 1581).

Finalmente el defensor de oficio se muestra en desacuerdo con la calificación del delito, contemplado en el artículo 132 numeral 3 y la agravante contenida en el artículo 67 numeral 3 del Código Penal, por considerar que no están acreditadas en el expediente porque se basan en el testimonio de I.M., quien a lo largo del expediente, ha cambiado la versión de los hechos, y, es el único sospechoso, porque fue visto por el lugar donde se encontraba la occisa, por lo que su testimonio debe desestimarse. En atención a ello, solicita a la Sala Penal de esta Corte Suprema de Justicia, se sirvan absolver a su representado de la pena que le ha sido impuesta por el Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial, con sede en Chiriquí (fs. 1584).

Del escrito de apelación presentado por la defensa pública de J.B.C., la representante del Ministerio Público, licenciada N.D.S., Fiscal Segunda Superior del Tercer Distrito Judicial, presentó su escrito de objeciones en tiempo oportuno (fs. 1585).

De acuerdo a la representante de la vindicta pública, el Tribunal de la instancia en Pleno, dosificó la pena impuesta tomando en cuenta los criterios legales contenidos en el artículo 132, Numeral 3 del Código Penal, vigente al momento de la ocurrencia de los hechos; que la víctima era una menor de tan sólo 10 años de edad que la dejaba en una condición de inferioridad y desventaja que según lo establecido en el artículo 67 de la misma excerta legal, esa situación agrava la pena, así como también cuando se refiere a perpetrar el hecho con auxilio de otras personas que faciliten la ejecución o procuren su impunidad, tal como se ha establecido la participación del señor J.B.C.M. y los menores M.M. e I.M. en la comisión del hecho de sangre cometido en perjuicio de la menor K.S.G.S., quienes indican que el autor fue el señor Castillo Montenegro, por lo que establece su participación directa en la ejecución del mismo (fs. 1586).

Señala, la representante de la agencia de instrucción que la sentencia impugnada debatió las pruebas existentes en el proceso, que llevaron a probar y concluir de que el señor J.B.C.M., es autor material de la muerte violenta de la menor K.S.G.S. con su participación directa y personal en la ejecución del mismo, las cuales fueron valoradas por el Pleno del Tribunal Superior y que arribaron a la referida conclusión, tal como lo establece el artículo 38 del Código Penal vigente al momento del hecho, por lo que solicita a la Sala Segunda de lo Penal, de la Corte Suprema de Justicia, se confirme la sentencia impugnada, y se mantenga la condena contra J.B.C.M. en 23 años de prisión e inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por el mismo tiempo de la pena principal, proferida por el Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial (fs 1587).

De otra parte, la licenciada I.P., quien actúa como querellante en el proceso, solicita a esta Corporación de Justicia, confirme la sentencia por considerar que el Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial, dictó la sentencia, basada en los hechos probados donde el sindicado lesiona con arma blanca a la menor K.S.G., causándole la muerte.

Señala, también que la sentencia reúne los requisitos contemplados en el artículo 2410 del Código Judicial, se señala la vinculación, los fundamentos legales y la tipificación del delito, por lo que los Magistrados cumplieron con detenimiento todos los requerimientos tanto en la forma como en el fondo de la sentencia, evacuando cada prueba testimonial, pericial, de informe y otras relevantes en el proceso (fs. 1589).

La Sala Penal pasa a examinar ciertos elementos obrantes en el cuaderno penal para resolver en conjunto los puntos a que se refiere el defensor de oficio, el Ministerio Público y la parte querellante en cumplimiento del mandato del artículo 2424 del Código Judicial. La culpabilidad de J.B.C.M. fue decidida mediante juicio en derecho (fs. 1553).

Las constancias procesales permiten conocer que el 6 de septiembre de 2007, en la Comunidad de R.A., corregimiento de Los Potrerillos, Distrito de D., provincia de Chiriquí, en horas de la tarde ocurrió la muerte violenta de la menor de edad K.S.G.S., quien fue vista por última vez cuando se retiraba de la escuela M.M.G., en dirección a su residencia en Rovira Abajo, aproximadamente a las doce mediodía.

El Protocolo de necropsia practicado a la víctima reveló que la causa de muerte se debió a "Pérdida súbita del volumen sanguíneo circulante (Shock Hipovolémico).

En cuanto a las consideraciones médico legales expresó:

"Se trata de una menor de diez (10) años de edad quien fue encontrada fallecida y sepultada en una finca en el área de Rovira, Distrito de D.."

La necropsia reveló "trauma en cabeza con: Excoriaciones, equimosis y herida contusa en piel.

Trauma en tórax con: Herida punzo cortante en el tórax del lado izquierdo con bordes retraídos, contundidos y equimóticos de 3.0 cms de extensión que produjo laceración de piel, músculos del tórax izquierdo, fractura de quinta (5ª) costilla izquierda, músculo intercostal del quinto espacio intercostal, laceración de la membrana que cubre el corazón, el ventrículo izquierdo del corazón y el diafragma y con hemorragia en el tórax.

Desprendimiento de la piel de la espalda, en llama, pálida, sin edema, hemorragia ni contusión de bordes de la lesión... (fs. 315).

El comentario médico legal expresa que: "las lesiones encontradas y descritas a nivel de la cabeza presentan características de haber sido producidas en vida, pues se encuentran equimosis, que es una reacción vital por excelencia, excoriaciones y herida contusa en la frente que presentan bordes contundidos, retraídos y equimóticos. Las lesiones encontradas en cabeza son compatibles con las producidas por un elemento contundente rígido. La lesión descrita en el tórax es compatible con las producidas por Elemento punzo cortante y por sus características podemos decir que es una lesión producida en vida de lo hoy fallecida ya que sus bordes están contundidos, hemorrágicos,, características estas que se conocen como reacción vital. Las lesiones de la espalda, compatibles con las producidas por fricción, por carecer de signos de reacción vital...fueron producidas una vez que la menor había fallecido..."(fs. 316).

El Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial mediante sentencia de 7 de agosto de 2009, expresó que:

"El hecho declarado como probado constituye el delito de homicidio agravado previsto en el artículo 132 numeral 3 del Código Penal y vigente a la época en que se cometió el ilícito, toda vez que la menor contaba con tan sólo diez años de edad cuando se dio el hecho; así como surge la agravante contemplada en el numeral 7 del artículo 67 de la misma excerta legal, que se refiere a perpetrar el hecho con auxilio de otras personas que faciliten la ejecución o procuren su impunidad....J.B.C.M., es autor del referido delito conforme lo preceptúa el artículo 38 del Código Penal, por su participación personal y directa en la ejecución del mismo...se fija la pena en veinte -20- años de prisión, a ella se le aumenta una sexta parte de acuerdo al numeral 7 del artículo 67 del Código Penal quedando cuantificada la pena a imponer en veintitrés -23- años de prisión, además de la inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por el mismo tiempo de la pena principal"(fs. 1570-1576).

El imputado, J.B.C.M., al ser sometido a los rigores de la declaración indagatoria negó su participación en el hecho, manifestando que "...ese día mi hermana I. me mandó a que llevara los cuadernos a la escuela ya que mi sobrina KAROLAIN ALEJANDRA que ese día estaba mala, para que le pusieran las tareas a la niña, yo llegué donde la maestra DIAMANTINA CEDEÑO entonces ella me agarró los cuadernos y le puso la tarea a las niñas (sic), de allí yo subí pa rriba (sic), estaba la muchacha C., la señora CARMEN PITTI, también me vio el muchacho R. el de la lechería y de allí yo llegué a la casa, fui donde mi hermana a llevarle los cuadernos de la niña, le expliqué como era la tarea y después entonces ella me dijo que si queria (sic) comida y le dije que estaba bien que si quería comida, después entonces me llamó mi mamá a que fuera a comer a la casa también...reposé un poquito, me bañé y me acosté a dormir, de ahí después en la tarde casi en la noche fue que me avisaron de lo que había pasado a la niña fui también a ayudarle para ver si la encontrábamos...."(fs. 587-588).

El testigo, A.M.M., depuso que había visto a su hermano M.M. a las 8: 00 de la mañana y de allí lo volvió a ver a eso de las 5:00 de la tarde y le "ví un arañazo en el área del cuello, y cuando le pregunté me dijo que se había caido(sic) tumbando unas pipas y se había aruñado con la paja, y que eso fue en la finca de macario (sic)..."(fs. 43).

D.C.R., maestra y directora encargada de la escuela primaria M.M.G. en la comunidad de R.A., expresó que K.S.G.S., "era estudiante de quinto grado y la presidenta del gobierno estudiantil de la escuela...en el día de ayer tuvieron día civil y ellos fueron en ropa particular...los niños salieron al recreo a las diez de la mañana y entraron a las diez y veinte. A esa hora más o menos, en la caseta donde esperan los buses y que está cerca de la escuela, observé al joven I.M....Recuerdo que la niña K. no salió a recreo, porque ella me había pedido permiso para entrar a otra aula, porque iban a preparar una piñata ...K. y la niña L. De León, cuando entraron al salón...se acercaron a mí, y me entregaron una listita, de unas golosinas que ellas querían...después las dos salieron, ya eran las doce y cincuenta y cinco..."(Cfr. fs. 91).

Más adelante amplió su declaración explicando que la conducta de J.B.C., cuando asistió a la escuela era regular y cooperador, más no agresivo, el día de los hechos lo vio ya que el mismo el entró a la escuela porque fue a buscar las tareas de su sobrina K. (fs. 676-677). En tanto que la conducta de I.M. no era buena, golpeaba constantemente a sus compañeros e inclusive a sus sobrinos y los inducía a que no la obedecieran a ella, era un estudiante agresivo, y en una ocasión le decomisó un cuchillo que habia (sic) llevado a la escuela. En el caso de M., expresa que se retiró primero de la escuela ya que los compañeros de él ya no querían jugar más con el mismo (fs. 680).

A.E., manifestó que el 6 de septiembre de 2007... yo me senté a comer esperando que bajara una muchacha con la que iba a trabajar el fin de semana,...como a las doce y quince (12:15) medio día escuché un grito algo fino para el frente de la finca aproximadamente como 500 metros donde encontraron a K., pero como hay mucha vegetación no se ve y además al frente viven unas niñas y pense (sic) que eran ellas..."(fs. 260).

A.Y.Z.S., expresó que el día de los hechos cuando se encontraba en su residencia viendo las noticias en Canal 2, que las dan al mediodía "...yo oí que alguién llegó a mi casa y saludó,...salí...a ver quien era...vi al joven I.M....me pidió permiso para pasar a montear en la parte de atrás de mi casa, donde está la finca de mi prima O.Z.... yo le di permiso y el pasó...luego de eso...no lo volví a ver más...La finca conduce a donde se dio el hecho, donde estaban los rastros de sangre pegado a la orilla del camino que conduce a la casa de la niña K., nada más hay que cruzar una cerca...I.M. y MARIO MONTENEGRO...hasta donde sé son amigos" (Cfr. fs. 277-279).

El informe psicológico realizado a I.M.M. 11 de septiembre de 2007, da cuenta que el menor de edad, expresó que "M.M., quien era compañero de clases, le pidió que fuera en hora del recreo a la escuela, el llegó a la caseta, esto sucedió el viernes que acaba de pasar como a la una de la tarde. M. le dijo que la ayudara a hacer una malditura a K. G.S., y cuando esta salió de la escuela se la llevaron, y la muchacha pedía ayuda, M.M. le pega con una piedra en la cabeza a la muchacha- vio cuando lo hacía- y le pide a él que busque una pala, él se traslada a su casa y toma de la misma una pala y una coa y se la lleva al lugar donde dejó a M.M. con K., manifiesta que esta aún respiraba cuando salió a buscar las herramientas, cuando llegó la joven estaba sola con un suéter y el resto del cuerpo desnudo y estaba muerta; él abrió un hueco, luego haló por el pie a la joven para echarla al hueco y, esta cayó al mismo..." (Cfr. fs. 292).

En su primera declaración el 8 de octubre de 2007, I. M.M., expresó que "Lo que yo conozco es que cuando yo llegué a la quebrada en el agua, de allí yo me acerque un poco más, de allí un muchacho me amenazó que si yo decía algo mis sobrinos la iban a paga (sic), de allí el me dijo que fuera a buscar una pala y una coa a la casa, de allí yo regrese otra vez y el me dijo que abriera un hueco, de allí yo abrí el hueco, de allí el la alo por una pierna y la tiro al hueco, de allí yo le tire la tierra, de allí yo agarre la coa y la pala y me fui para la casa...."(Cfr. fs. 541).

Más adelante señaló que se encontró con J.B.C. y M.M., alrededor de las doce y treinta de la tarde, en la quebrada, muy cerca de la escuela. Agregó que, por temor los ayudó, abriendo el hueco para echar el cuerpo de la menor K.G. (fs. 540-546).

El 11 de diciembre de 2007, compareció nuevamente I.M.M., a solicitud de la defensa técnica de M.M., no obstante a ello, el menor de edad I.M. se negó a contestar a las preguntas que se le formularon, pese a ser conminado por la autoridad en atención (fs. 91)

El 9 de junio de 2008, nuevamente es sometido a una declaración jurada, pero se niega a declarar (fs. 1280).

Finalmente, el menor de edad I.M.M., el 18 de febrero de 2008, de manera voluntaria en compañía de su madre, la defensora de oficio y, la licenciada X.S. de R., psicóloga del Centro de Rehabilitación de M.A.M., compareció al Juzgado de Niñéz y Adolescencia de Chiriquí, para declarar voluntariamente que "Lo que paso fue que ninguna de esas personas que están invulucrados, (sic) no tuvieron que ver nada. Porque fui yo el que hizo eso...Ese día yo no pensaba hacer nada de eso, no se que pasó en ese momento. Por allá yo pedí permiso para pasar por la casa esa. Y de alli (sic) pase a una casa y cogí un cerco y caminé pa arriba, me senté un ratito y vi cuando la niña venía, y yo corrí y a (sic) salí así a la carretera y la agarré y forcejé con ella, Después de forcejear ella me pegó por aquí (señala el lado derecho de la sien), de allí perdí el control, y estaba el alambre y la alé por el cabello y la metí para dentro por un cerco, y entonces allí fue que la apunalié. Después quedó muerta yo me la llevé alada y la tiré en la quebrada, el agua se la llevó pa (sic) abajo...me fui a la casa a buscar la pala y la coa, Después...regresé acá mismo donde la había sacado, allí comencé a abrir el hueco...la halé y la eché al hueco, después que la tiré, le tiré la tierra arriba..."(Cfr. fs. 1061).

Por su parte, el adolescente M.M.M.R., al rendir declaración voluntaria manifestó que el día de los hechos estaba en la escuela y a las diez de mañana salieron al recreo, pero las niñas permanecieron en el salón haciendo una piñata, "...I. pasó por allí, pasó para la tienda, pero no llegó a la tienda, se regresó y se quedó en la caseta, saludó a los sobrinos y nos saludó a nosotros y nosotros solamente alzamos la cabeza, seguimos jugando. K. salió a jugar pero se quedó viéndonos (sic) a nosotros, la maestra dijo "al salón", entramos y K. siguió haciendo la piñata con las dos amigas, L. y C., entonces a la hora de salida K. se quedó limpiando el salón...los demás compañeros a la hora de salida, se fueron para sus casas, yo también, cuando iba por la lechería, me encontré con un amigo, el iba a buscar la tarea a la sobrina, yo me fui para la casa y el se fue para la escuela..."(Cfr. fs. 385).

Más adelante al ser preguntado sobre la identidad del amigo que se encontró en la lechería, señaló que se trataba de J.C., quien además, vive cerca de su residencia (fs. 386).

La menor de edad, Y.O.M., manifestó que vio por última vez a K.G. ese día antes de retirarse de la escuela a las doce mediodía, cuando se retiró porque la maestra se deseaba ir temprano, vio K. permaneció con la maestra mientras ella se retiraba del lugar (Cfr. fs 437).

H.P.G., manifestó que el día de los hechos, "yo iba caminando por el rastrojo donde corre la quebrá para bajo, iba por camino que va para la quebrada, para ver como estaba eso, porque hace tiempo yo alquilaba y creí camino estaba cerrado, cuando voy fue que vi a M., en orilla de quebrada, estaba parado, reparó para atrás, me vio y se tiró a la quebrá (sic) y se fue, no sé para donde se fue, seguramente se fue para la casa de él...."(fs. 517).

La testigo C.D.C.T.C., relató que el día de los hechos se encontraba en la Abarrotería Los Milagros con su suegra, cuando observó a J.C. pasar, señalando que "si lo vi bajar en una bicicleta con un cuaderno debajo del brazo y lo vi subir también, fue como de doce y media a una que lo ví...iba sólo (fs. 651).

C.L. de González, testigo expresa que el día de los hechos atendió al imputado J.C. en su abarrotería le vendió una bebida y un dulce, aproximadamente a las doce y media y llevaba un cuaderno en las manos (fs. 488 y 655).

J.C.M., hermano del imputado expresó que "él salió como a las doce y media a llevar un cuaderno a la escuela y de ahí regresó a más o menos como a la una por ahí, pero en el transcurso para atrás no salió, él tuvo que limpiar la casa y alimentar unos cerdos, después que vino de la escuela almorzamos y tomamos un receso y luego él decidió ir a bañarse y luego se acostó a descansar y de ahí no salió más, hasta las tres que se levantó y nos enteramos de que la niña se había extraviado..."(fs. 659).

Agregó que su hermano había tenido problemas con I.M., ya que este lo había tratado de vincular, en un robo "a I. lo encontró el dueño de la casa dentro de ella y él dijop (sic) que J. lo había mandado a que lo hiciera eso a robara (sic) algo de ahí el problema que ha tenido con él..."(Cfr. fs 660).

Igual testimonio ofrece R.M.C.S., (fs. 663. 668).

I.Y.M., hermana del imputado indicó que el día de los hechos le pidió a su hermano J.B. que fuera a la escuela a buscarle las tareas de su hija K.M., a eso de las doce y media y su hermano regresó a la casa ella le brindó comida y luego se retiró a casa de su mamá (fs. 670).

E.G., depuso que conoció a la menor infortuna, quien siempre llevó un comportamiento excelente, y en una ocasión observó como un compañero de la escuela la golpeó, fuerte en su mochila hasta tirarla en una cuneta y la niña se levantó, se limpió la pierna y siguió (fs. 1417).

Más adelante, al ser preguntado sobre el comportamiento del imputado J.B.C. en la comunidad, manifestó que "No lo puedo decir, lo único que sí se veía mucho a los tres pelaos juntos en bicicleta, a veces eran las seis de la tarde y estaban reunidos por el parque, o si no estaban reunidos por la calle, siempre los encontraba así, reunidos los tres en el parque, en la caseta de R., ahí cerca de la escuelita...Al hijo del señor M. y al hijo del señor B. y a ISIDORO, porque a ese lo conozco bien, porque es más vecino..." (fs. 1418).

Finalmente indicó que veía a los tres jóvenes juntos, cuando el salía ha realizar algun (sic) mandado, a trabajar, en ocasiones temprano o en la noche y siempre andaban en bicicleta y "relajosos", no los veía relacionarse con más nadie, sólo que ellos nadaban siempre juntos (fs. 1419).

De otra parte, Beilo Montenegro, padre del menor M.M., indicó que su hijo salía en las noches en compañía de sus amigos, Y. y J., que son mayores de edad (fs 146).

En tanto que, la adolescente, A.N.G.S., hermana de la occisa explicó que ese día pasaron por la caseta alrededor de las 12:45 de la tarde y su hermana no se encontraba en el lugar que regularmente las esperaba, asegura que MARIO e I. eran amigos (fs. 218).

Durante la audiencia celebrada el 6 de julio de 2009, en el Salón de audiencias del Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial, se evacuó la prueba testimonial, consistente en la declaración jurada de A.C., quien manifestó que el 6 de septiembre de 2007, recuerda que "...en la mañana salí hacia el lugar donde vive la familia S. a buscar unas herramientas que me habían quedado, de un trabajo que se estaba haciendo ahí y regresé de allá para acá aproximadamente como de 10 a 11 de la mañana, regresé pasé por donde esta la escuela de R.A. y en la caseta a donde yo pasé como a 5 metros donde está la caseta vi a los tres muchachos estos que estaban en la caseta sentado ahí o estaban ahí metidos en la caseta, yo pasé me fui para mi casa..."(Cfr. fs. 1563).

Al ser preguntado, si podía identificar en la Sala de audiencia alguna de las personas que observó ese día, identificó al imputado (fs. 1564), indicó que no acudió a declarar en su oportunidad toda vez que reside en distintos lugares, V., Changuinola y Panamá (fs. 1564).

En cuanto al primer, segundo y tercer reclamo formulado por la defensa técnica de J.B.C.M., observa esta S., que la doctrina y más concretamente los tribunales de justicia han señalo que "El testimonio único purgado de sus posibles vicios, defectos o deficiencias, puede y debe ser mejor que varios ajenos a esta purificación. El legislador, y también la doctrina, han abandonado aquello de testis unus, testis nullus. La declaración del ofendido tampoco tiene un definitivo y apriorístico demérito. Si así fuera, la sana crítica del testimonio, que por la variada ciencia que incorpora a la misma y mediante la cual es dable deducir cuando se miente o cuándo se dice la verdad, tendría validez pero siempre y cuando no se tratase de testimonio de persona interesada o en solitario. Estos son circunstanciales obstáculos, pero superables, son motivos de recelo que obligan a profundizar más en la investigación o en el estudio de declaraciones tales, pero nunca pueden llevar al principio de tenerse en menor estima y de no alcanzar nunca el beneficio de ser apoyo de un fallo de condena" (T.Q.O.. La Prueba en Materia Penal, 1997: pág. 207).

El penalista E.F. expone que:

"Las primeras declaraciones de los testigos que se recogen en el procedimiento escrito deben tenerse como las más verídicas, porque no hay tiempo de engañarlos o de apartarlos de su deber, mientras en la discusión pública los testigos pueden, si están comprados o se les ha inducido a apartarse de su deber, retractarse impunemente de las declaraciones escritas en el expediente.(FLORIAN, E.. (1998) DE LAS PRUEBAS PENALES, Tomo II, Editorial Temis, Colombia, págs. 75-76.)

En tal empeño, se aprecia que I.M., en su primera declaración hace un relato de los hechos indicando que se encontró con M.M.M. en compañía de J.B.C. Montenegro (fs.541), quienes estaban al lado de la víctima a orillas de una quebrada, afirmando que C.M., tenía en sus manos un cuchillo. Asimismo, se aprecia que pese a que M., varió su declaración, no menos cierto es que al presentarse el 11 de diciembre de 2007 y 9 de junio de 2008, al ser requerido para que rindiera declaración se negó a brindar la misma, pese a ser asistido por una defensora de oficio, y ya "para dicha fecha...el menor I. sabía que no iba ser responsabilizado ante su instituto carcelario (fs.1565), entonces, al cambiar su versión, genera dudas sobre su veracidad.

Esta Corporación de Justicia, mediante sentencia de 20 de marzo de 1996, expresó que: "las primeras declaraciones de los testigos que se recogen el procedimiento escrito, de engañarlos o apartarlos de su deber, mientras en la discusión pública los testigos pueden, si están comprados o se les ha inducido apartarse de su deber, retractarse impunemente de las declaraciones escritas en el expediente" (Cfr. Registro Judicial, Marzo 1996, página 258).

Advierte la Corte que el testimonio de I.M. es apoyado con el resto de otras piezas probatorias que dan cuenta que tanto M.M.M., I.M. y el imputado J.B.C.M., eran amigos de paseos, ya que fueron vistos constantemente paseándose en bicicleta, departiendo amenamente, tal como se desprende del testimonio de E.G. (fs. 1417), en tanto que A.C. (fs. 1563), los observó el día de los hechos en la caseta próxima a la escuela a eso de las 10 u 11 de la mañana, conversando.

Asimismo, M.M. fue visualizado por el testigo H.P.G., precisamente en la quebrada, cerca del hallazgo del cuerpo de K.S.G..

Igualmente, I.M. fue visto pasar por un pasaje que da directamente al lugar de los hechos, cuando pidió permiso para ir a "montear" , tal como señala A.Y.Z.(fs.277-279).

También se constata que la última declaración de M. en la que asegura, que responsabilizó a M.M. y J.B.C., debido a que este lo maltrataba cuando estaban en el colegio y M. le caía mal, pierde eficacia, pues de la declaración de la maestra D.C.R. (fs. 91 y 677), manifestó que J.C. fue alumno en la escuela, y mientras permaneció en la misma mantenía una conducta regular, era un niño tranquilo.

De igual forma, se cuenta con la deposición de E.G. (fs. 1417), quien vio al imputado junto al menor de edad M. y al adolescente M.M.. Así también A.Y.Z.S., asegura que M. e I. eran amigos (fs. 277-279), hecho confirmado por Beilo Montenegro, padre de M.M., quien aseguró que su hijo salía en las noche con J. ya que eran amigos (fs.

De igual manera, J.F. en su obra Medios de Prueba, expresa que "El poder del testimonio inicial y su retractación debe ser analizado, las circunstancias, móviles y explicaciones, a la luz de la sana crítica y examinarse en concordancia con las otras pruebas del expediente. La retractación no significa que se borra la anterior declaración; la anterior y la nueva integran una estructura, que el J. habrá de analizar según la crítica." F.P., J. (1997) MEDIOS DE PRUEBA, E.J.P., Panamá, pág.181.

De otra parte, se tiene que de los testimonios de R.M.C.S., I.Y.M., D.C.R., R.E.S., Y. O.M., C.L.G., J.C. y E.G., ubican al imputado precisamente en tiempo y espacio, es decir, a la hora en que fue vista por última vez la occisa y, en el lapso de su desaparición, hasta el sonido que escucho el testigo E.G., quien narra que escuchó un grito alrededor de las doce y media, es decir, de doce a una de la tarde, hora en la que fueron vistos tanto la infortunada, y el imputado J.C. el día de los hechos.

En cuanto a la censura que se hace referente a que los dos menores presentan heridas y excoriaciones en su anatomía, y el imputado Castillo, no tiene, obsérvese que C. rinde su declaración indagatoria un mes después de haberse dado el hecho punible, debido al señalamiento en su contra que hace I.M., cuando brindó su testimonio un mes después de la muerte violenta de K.S.G.S..

En cuanto a la calificación del delito establecida en el artículo 131 numeral 3 referente a haber obrado con conocimiento...en niños de doce años de edad o menos... y la circunstancia agravante contenida en el artículo 67 numeral 7, referente a perpetrarlo con armas o auxilio de otras personas que faciliten la ejecución o procuren la impunidad. Del caudal probatorio se tiene que la occisa se trataba de una menor de 10 años, que cursaba quinto grado de primaria, era presidenta de gobierno, ocupaba el primer puesto de su promoción, los testigos la describen como una niña, tranquila, disciplinada, inteligente, educada, entre otros atributos, quien pierde la vida de manera violenta, tal como se aprecia en el informe de necropsia que permite constatar que recibió un golpe con objeto contuso en la frente y recibe una herida punzo cortante directamente en el corazón, lo que le causa la muerte de manera rápida, es arrastrada por la hierba, y arbustos hasta una quebrada, pues tuvo desprendimiento de la piel (fs. 315-316). Posteriormente sus agresores cavan un hueco, poco profundo para depositarla en el mismo y ocultar el cuerpo de la víctima, procurando la impunidad. Finalmente, como se ha venido exponiendo el primer testimonio aportado por I.M., es el que cobra mayor relevancia a lo largo del expediente penal, ya que es apoyado en otras piezas procesales, como se anotó anteriormente.

Así las cosas, esta Superioridad encuentra adecuada la decisión adoptada en la sentencia proferida por el Tercer Tribunal Superior de la provincia de Chiriquí, por lo que no tiene reparos en confirmarla.

Por las consideraciones anteriores la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA SEGUNDA DE LO PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por la autoridad de la ley, CONFIRMA, la sentencia de 7 de agosto de 2009 proferida por el Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial, que declaró culpable a J.B.C.M. del delito de homicidio agravado, cometido en perjuicio de K.S.G.S. y lo condena a la pena de 23 años de prisión, además de la inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por el mismo período de la pena principal, como autor del hecho punible.

N. y devuélvase.

JOSÉ ABEL ALMENGOR ECHEVERRÍA

LUIS MARIO CARRASCO -- GABRIEL E. FERNANDEZ

MARIANO HERRERA (Secretario)

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